¿Se deberían conceder las becas en base al mérito?

La propuesta del ministro Wert de endurecer las exigencias de rendimiento académico para poder optar a becas ha reabierto el tradicional debate entre un sistema de becas basado en el mérito y un sistema basado en la renta. El ministro sostiene que la reforma mejorará el rendimiento de los alumnos, pero ha recibido escasos apoyos. Una de las principales críticas es que se rompería la igualdad de oportunidades, al dificultar que los alumnos provenientes de familias con pocos recursos puedan proseguir sus estudios. Esta idea es consistente con la evidencia que presentan en un reciente trabajo Gabrielle Fack y Julien Grenet, quienes estiman el efecto de recibir una beca universitaria de unos 1,500 euros anuales. Los estudiantes que no pueden optar a esta ayuda debido a que su renta supera ligeramente el máximo permitido tienen una probabilidad de seguir estudiando  entre un 2 y un 4 por ciento inferior.

Los sistemas de becas en base al mérito también pueden presentar otros problemas. El rendimiento académico podría no ser una buena medida del esfuerzo del alumno. Por ejemplo, el consejero de Educación de Castilla y León, ha indicado que "las calificaciones no dependen solo del esfuerzo del alumno sino de los profesores y del centro”. Las becas basadas en el mérito también podrían provocar que los estudiantes se concentrasen en exceso en la preparación de contenidos evaluables en los exámenes y descuidasen otras dimensiones del aprendizaje que no son fácilmente medibles.

Pero también es cierto que los incentivos monetarios podrían mejorar el rendimiento de los alumnos, aunque la evidencia empírica sugiere que en los países desarrollados estos efectos son limitados. Como Pedro Rey nos explicaba hace unos meses, “(p)agar a los estudiantes puede ser efectivo si lo que se pretende es que adquieran una nueva capacidad, como aprender a leer, o cuando los alumnos tienen claro cómo su esfuerzo se traslada en un mejor resultado (ser puntual, o llevar uniforme), pero […] (p)or mucho que un estudiante entienda el mensaje de que con un incentivo tiene mayores razones para esforzarse, puede no ser suficiente si no sabe cómo mejorar sus notas para obtener el incentivo.” El artíclo de Roland Fryer que en su día explicó Antonio Cabrales también llega a conclusiones muy similares.

Los incentivos monetarios quizás podrían tener más éxito si la recompensa es más inmediata. Levitt et al. (2011) muestran que simplemente ofreciendo una pequeña recompensa de 10-20$ el mismo día del examen es posible mejorar de una manera significativa (entre 0.2 y 0.4 desviaciones estándar) las notas que obtienen los estudiantes de algunos de los peores suburbios de Chicago. Y el efecto es aún mayor si se explota la aversión a las pérdidas de los individuos (ver post de Antonio Cabrales). Es decir, resulta más efectivo entregar al alumno la recompensa por anticipado, y obligarle a devolverla si no cumple unos determinados objetivos. De hecho, la normativa que propone Wert explota, consciente o inconscientemente, esta idea: “Los beneficiarios de dichas becas, deberán, además, superar como mínimo el 50 por 100 de los créditos o asignaturas en que se hubieren matriculado. El incumplimiento de esta última obligación comportará el reintegro de todos los componentes de la beca”.

En cualquier caso, aunque un sistema de becas ligadas al mérito bien diseñado podría quizás ayudar a mejorar el rendimiento educativo en el corto plazo, conviene ser prudente acerca de sus posibles efectos en el largo plazo. Un interesantísimo trabajo de Carmit Segal muestra que uno de los mejores predictores del éxito profesional es precisamente la capacidad del individuo de hacer bien las cosas en ausencia de incentivos. Es decir, una de las cualidades más importantes es la capacidad de esforzarse cuando no hay una recompensa inmediata, quizás porque esto es lo que ocurre a menudo en el ámbito laboral.

En el caso de España, la falta de motivación intrínseca quizás sea uno de los principales problemas. Es un factor difícil de medir, pero un reciente estudio de Borghans y Schils (2012) sugiere que el bajo rendimiento de España en las evaluaciones de PISA se debe en parte a la falta de motivación por parte de los alumnos. En concreto, el desempeño de los estudiantes españoles no es tan malo al principio del examen pero a medida que avanza la prueba el desempeño empeora drásticamente, lo que podría deberse tanto al cansancio como a la falta de motivación intrínseca en un examen cuyo resultado no tiene ninguna consecuencia para los alumnos. Según los cálculos de los autores, España mejoraría seis plazas en el ranking de PISA, desde la 22 a la 16, si el esfuerzo de los estudiantes españoles no disminuyera de una manera tan abrupta a medida que avanza el examen. Un sistema de becas basado en el mérito podría quizás contribuir a que los alumnos españoles mejoren (temporalmente) su rendimiento, pero el reto pendiente sigue siendo como conseguir que estos alumnos sigan esforzándose una vez que los incentivos hayan desaparecido.

 

 

 

Hay 45 comentarios
  • Gracias por el interesante artículo, Manuel. Evidentemente hay factores de contexto muy importantes (calidad de los profesores y del centro, etc.) tal como indicas, ahora bien, parece difícil eludir la necesidad de incorporar a la ecuación el mérito personal, pues sin éste tampoco puede haber buenos resultados. ¿Existe evidencia sobre alguna combinación de sistemas basados en méritos y en renta que haya funcionado mejor?
    Por otro lado me parece fundamental lo que indicas sobre la motivación intrínseca, un profesor mío decía que "todo lo que merece la pena hacerse, merece la pena hacerlo bien". Lo que pasa es que esto se trae aprendido de casa... siempre he pensado que un mal profesor o un mal jefe puedesn desmotivarte, pero motivarte... eso lo trae puesto uno.

    • Gracias Óscar. Yo también creo que el sistema óptimo debería combinar criterios de mérito y criterios de renta, pero es difícil saber cual es la combinación adecuada sin tener información empírica más precisa acerca de cómo reaccionan nuestros alumnos a los incentivos, tanto en términos de performance como en términos de attendance. Los experimentos de campo realizados en países en desarrollo suelen encontrar efectos bastante fuertes (por ejemplo el experimento realizado en Kenia por Kremer y Miguel 2004), pero en países más desarrollados el efecto es mucho menor (Fryer 2011). En nuestro país por desgracia creo que no hay buena evidencia empírica al respecto. Sin necesidad de hacer un experimento de campo, podríamos quizás aprender mucho si el Ministerio permitiese que algún investigador pudiera comparar el comportamiento de los alumnos que están justo por encima y por debajo de los criterios de renta y desempeño académico (en el espíritu del artículo de Gabrielle Fack y Julien Grenet).

  • Hola Manuel;
    Estoy de acuerdo en que es muy improbable que esto mejore el rendimiento académico de los estudiantes (otra cosa será la nota, como ya explicó Antonio, los profesores se verían en un grave dilema.) Pero los costes de estudiar también ayudan a los estudiantes a tomar decisiones. Excluyendo medicina, ingenierías y similares, los estudiantes de "5" harían mejor en realizar estudios de FP.
    Para darte un ejemplo, en Austria la educación es gratuita para todos. Cada año, miles de alumnos se matriculan en varios grados y no asisten a ninguna clase. Aproximadamente uno de cada cinco estudiantes que empiezan estudios en Economía o Empresa obtienen el título. La facultad de Psicología de la Universidad de Viena tiene 2000 estudiantes de doctorado (2000, sí, sí, no es un error). Garantiza esto la igualdad de oportunidades? Yo diría que no.

    • Hola Daniel,

      Sí, no me extrañaría que una política de becas basada en el rendimiento generase una inflación de notas. Algo relacionado ya lo observamos en cierta medida en la universidad, aunque en este caso el incentivo del profesor sea no monetario: ¡no hay nada más desagradable que una revisión de exámenes! ¿Cómo esperarías que fuera la distribución de notas de una universidad española en la que para aprobar se necesita un 5, para un notable un 7 y para un sobresaliente un 9?

      Estoy de acuerdo contigo, en la universidad alguna restricción basada en el mérito es sin duda necesaria, pero es difícil decidir el nivel exacto cuando no disponemos de evidencia empírica adecuada. Y también me preocupa mucho el tema de la motivación. Por ejemplo, para buscar correctamente un DNI en una base de datos de compra-ventas de inmuebles no creo que sea necesario mucho capital humano o haber preparado unas oposiciones muy complicadas, pero hay que tomarse en serio la tarea, aunque no vaya el trabajo o el sueldo en ello.

  • No parece que ni el ministro ni el gobierno estén muy interesados en tomar medidas eficaces, sino ideológicas. Libertad (¿para quién?) de elección de centro; concertar centros segregados, becas más restrictivas, religión evaluable, segregar antes,...

    En cambio, medidas en las que todos los expertos están de acuerdo, como favorecer la escolarización temprana de los niños de más baja extracción social ni están ni se las espera.
    ¿Por qué? Porque a su electorado le trae al fresco lo que les pase a los hijos de los gitanos, de los inmigrantes, de los gandules,...

    • Querida Ruralita, el éxito de está pagina web es que deja al lado la ideologia y todo se argumenta de forma técnica. Creo que tu comentario es justo lo contrario de la que buscamos los que seguimos esta web, es decir mucha ideologia y poco argumentación técnica.

      • Ahora me entero de que es posible el análisis social libre de valores (vulgo ideología). Gracias por la información, me dan ganas de no volver. ¡Claro, cómo no me he dado cuenta! En PISA no se evalúan los valores ¿para qué?

        • Agustín,

          Gracias por tu comentario. Con tu permiso me meto vuestra discusión. Como académico creo que mi labor es intentar producir evidencia empírica que informe al "policy maker" acerca de las consecuencias de una determinada política. Por ejemplo, si subimos el nivel de exigencia de las becas, me gustaría estimar como afectará esto al desempeño de los estudiantes, a las finanzas públicas y también cuantos estudiantes no podrán continuar sus estudios (y otros posibles outcomes de interés). Dada esta información, corresponde al "policy maker", en función de su ideología y su visión del mundo, decidir si implementa la política.
          Por supuesto mis métodos de estimación (regression discontinuity, field experiment...) o la elección de las variables de interés pueden ser discutibles pero intentaré en la medida de lo posible que no se vean afectados por mis prejuicios ideológicos (y desde luego cualquier crítica es muy bienvenida).
          En ausencia de buena evidencia empírica a menudo el debate político es muy pobre y cada parte se limita a repetir principios maximalistas ("más equidad siempre es buena", "más meritocracia siempre es buena", etc.). Esto es desde luego legítimo, pero no ayuda a resolver los trade-offs a los que se enfrenta el policy-maker. Tampoco ayuda especular generando hipotética evidencia empírica que únicamente persigue reforzar los prejuicios ideológicos o los intereses propios (por ejemplo, algún rector de universidad aseguraba ayer que el endurecimiento del acceso a las becas provocará que el 50% de los alumnos afectados abandonen sus estudios, la evidencia de Francia apunta a un orden magnitud muy diferente: 2-4%).

          • Bien, de acuerdo, pero creo que sobra la presunción de Miguel sobre que el éxito de esta web reside en su abandono de los valores. Eso será, en todo caso, un defecto. Se puede asumir ese déficit pero reconociéndolo como tal y no sobrevalorándolo. Y, de vez en cuando, no vendría mal recordar la ideología desde la que se opera. Si no, parece que se trabaja con una objetividad inexistente, y eso es engañar. Es de manual de metodología de las ciencias sociales. Saludos y, de verdad, enhorabuena por el blog.

            • Como fue la respuesta de Miguel a mi comentario la que originó esta amigable polémica quiero decir, en primer lugar, que este blog es un auténtico lujo por la exposición científica de los articulistas y de muchos de los comentarios.
              Por otro lado, y respondiendo a Miguel, las afirmaciones que hago se basan, en su mayor parte, en lo que he aprendido en los distintos post o referencias en este blog. Y más concretamente, muchas de las medidas propuestas por el gobierno o las autonomías del PP (Madrid, especialmente) no están soportadas por un análisis de datos exhaustivo, y son básicamente ideológicas.

              • Cito como ejemplo la archinombrada libertad de elección de centro en Madrid:
                - La proximidad no puntúa, luego facilidad de empates, que se deshacen:
                1. Si hay hermanos en el centro.
                2. Si alguno de los progenitores fue alumno del centro (perpetúa el clasismo, el hijo de un inmigrante nunca podrá ir a los jesuitas, por ejemplo).
                3. Se les da a los centros la capacidad de dar un punto de libre disposición. En algunos casos, ese punto podría darse a los niños que ya estuvieron matriculados en la guardería "privada" asociada al centro. Con lo cual, nuevamente se favorece a los más pudientes. Incluso me han hablado (de primera mano) de un concertado que directamente pide dinero a cambio del dichoso punto.

                Así pues, ¿quién puede elegir?
                Por otro lado, la evidencia de que la escolarización temprana de los niños de sectores más marginales es, probablemente, la medida más eficaz que se puede tomar para reducir el fracaso escolar es sólida y es de las pocas cosas en que coinciden la mayoría de estudios. ¿Por qué no se aplica? Nuevamente, ideología.
                Es verdad que yo atribuí a los electores del partido en el gobierno una falta total de empatía con ciertos colectivos marginales y que es una generalización injusta e ideológica. Pero sinceramente creo que algo de eso hay.

      • Sr. Miguel, sin acritud, como decía ...

        Eso que Ud. dice es, justamente, la mayor expresión de lo que es la ideología: Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc. Además, lo es en su mayor expresión: viste la desnudez, la exclusión, la discriminación, por ser única e infalible. Concretamente una determinada ideología, la que por evidente, hace como que no está, se las da por encima, el súmmum, cuando en realidad trabaja por debajo y, aunque la vistan de seda, es la más operativa y rastrera . La ideología que se quiere hacer valer como La Técnica, pura asepsia. la suya, claro.
        ¿Conocen alguien que piense, que no se base en un conjunto de ideas? Otra cuestión es a qué, a quienes sirvan.

  • Resulta desalentador, pero la mayoría de nuestros comportamientos buscan conseguir un premio o evitar un castigo; es decir, están movidos por el interés o por el miedo. Y en esto se basan todos los sistemas de entrenamiento y adoctrinamiento, incluida la enseñanza: en producir placer o dolor manejando la fuerza o manipulando las emociones. Es una forma de condicionamiento que alterna entre el golpe y la caricia, la alabanza y el desprecio, la promesa y la amenaza. Así es como se acostumbra a las personas a obedecer y a buscar la aprobación.

    Lamentablemente, cuando se intenta prescindir de estas prácticas, confiando en la responsabilidad y el buen criterio de las personas, los resultados no son los esperados, sino que tienden a dar la razón a aquellos que justifican su necesidad. Sin la tensión que provocan el palo y la zanahoria parece que nuestros comportamientos tienden a relajarse, parece que el cuidado, la atención y el esfuerzo que se ponen en una tarea son inferiores a los empleados cuando hay una amenaza o una recompensa. Lo cual es lógico, porque para prescindir de los premios y los castigos se necesitaría otro tipo de educación.

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/la-carita-triste-y-la-carita-alegre

    • Hola Enrique,

      Muchas gracias por tu comentario. Casi todos los economistas nos caracterizamos por pensar que los incentivos son importantes (como mostraba en la respuesta a Daniel, ¡afectan incluso a cómo los profesores de universidad ponen las notas!). Pero en el debate de las becas también hay un elemento de equidad y un tema de motivación intrínseca que creo que dificultan el análisis. Personalmente me cuesta mucho manifestarme en una dirección u otra sin disponer de evidencia empírica adecuada. Esperemos que la actual polémica anime al Ministerio a facilitar la realización de estudios adecuados.

  • “Un interesantísimo trabajo de Carmit Segal muestra que uno de los mejores predictores del éxito profesional es precisamente la capacidad del individuo de hacer bien las cosas en ausencia de incentivos.”

    Seguramente sí, pero otro indicador adelantado del futuro rendimiento escolar es el haber nacido en una familia con un buen nivel económico y educativo y que valore adecuadamente la importancia de una buena educación, lo que introduce un cierto sesgo a favor de los mas “pudientes”.

    Posiblemente la mejor forma sería combinar ambos criterios al estilo anglosajón, donde cada institución académica admite a los solicitantes en base al mérito y, una vez admitido, hay una serie de ayudas- de las propias instituciones académicas, del gobierno, de fundaciones de diversos tipos…-que se conceden teniendo en cuenta el nivel económico del estudiante.

    Saludos.

  • El sistema debería estimular la competitividad de los estudiantes a todos los niveles de capacidad. Para conseguir el máximo de cada uno, no sólo deberían premiarse a los mejores expedientes, sino conseguir que, por ejemplo, para el que no pueda conseguir un 9 (por capacidad, por tiempo o cualquier otra razón) conseguir un 7 sea un objetivo suficientemente bueno y diferenciador por el que valga la pena esforzarse. Esto tiene particular relación con la variedad y cantidad de las salidas laborales futuras, que es lo que viene fallando desde hace años.

  • No hay ningún blogger más, aparte de mi humilde persona, que haya “padecido” una beca en la que se evaluaba por notas?
    No tengo conciencia que me regalaran las notas, pero visto las doctas aportaciones, ahora mismo, no estoy tan seguro. El caso es que éramos solo dos personas (las becadas) en mi curso, seguro que no nos lo merecíamos. Además con un ratio imposible, más de cuarenta por aula y un porcentaje de abandono escolar cercano al cero. Nada……un desperdicio.

    • Lo siento Tineo, creo que no me he explicado bien. En relación al tema de las notas, únicamente quería sugerir que conviene utilizar medidas que sean comparables y que no sean fácilmente "manipulables", por ejemplo la nota obtenida en un examen estandarizado anónimo.

      • Manuel, no me he sentido ofendido, estaba en modo irónico, el problema es que sobre el papel a veces no se “ve”.
        Recuerdo, que en esa época, se hacían exámenes para los becados estandarizados, además de las notas, el examen. Y luego las reválidas al final de ciclo.
        El caso es que extrapolando, las becas de investigación deberían darse igual ¿no? ¿Por qué a los mejores expedientes? ¿No tienen derecho los más desfavorecidos a investigar?

        • Tineo,

          Tienes razón, por escrito a veces no se percibe el tono irónico de los comentarios. 🙂

          Corrígeme por favor si me equivoco, pero me da la impresión de que en España el tema de las becas ha evolucionado de una forma bastante similar a la de Estados Unidos. Según explican Kremer et al. (2004), históricamente en EEUU la mayor parte de las becas se concedían en base al mérito. En los años 60 y 70 se produjo un cambio radical hacia un sistema de becas basado en las necesidades económicas, motivado por el temor a que un sistema de becas meritocrático pudiera ser perjudicial para los estudiantes de entornos más desfavorecidos. Más recientemente, sin embargo, la corriente parece haberse invertido y se observa un regreso a las ayudas basadas en el mérito, aunque la mayoría siguen todavía dependiendo de la renta. La ventaja que tienen en Estados Unidos creo que es que, más allá de los prejuicios ideológicos de los distintos agentes, el debate ha contado con la evidencia empírica de varios experimentos de campo. Esto ayuda mucho en un tema tan complejo como este.

          Por cierto, lo de las becas de investigación no te creas que vas desencaminado. Con los proyectos del Ministerio a veces uno tiene la impresión de que buscan repartir café para todos. Me imagino que todo depende de la productividad que el Ministerio considere que tiene la Ciencia.

          • Pues sí, llevamos caminos paralelos, a pesar de la diferencia ideológica.
            Espero que fedea pueda o le dejen investigar en alguna universidad (que tal la de Oviedo que es pequeñita? ) sobre las becas y su impacto?

  • Como nada es gratis (lo que se invierte en educación se deja de invertir en sanidad o en infraestructuras o…), me parece muy necesario establecer unos mínimos que demuestren que esos recursos que la sociedad canaliza hacia personas individuales son aprovechados.

    Creo que aquí (soy consciente de que en la sociedad no es así) estaremos de acuerdo de que cualquier inversión adicional en educación no tiene por qué ser optima ni cualquier desinversión mala, todo dependerá de los costes de oportunidad.

    No obstante yo aún iría más allá y puede servir de germen para un futuro debate: en mi opinión, creo que en España hay demasiadas ayudas/becas/subvenciones basadas simplemente en niveles de renta (totalmente arbitrarios) que producen una regresividad fiscal muy peligrosa.

    Es decir, si por tener un nivel de renta inferior a “x” un individuo disfruta de ciertos beneficios sociales, ¿qué incentivo tiene para esforzarse y ganar “x+1”? Al pasar el umbral, el individuo perdería esas ayudas y, en conjunto, saldría perjudicado pese a su aumento de renta…

    No sé qué solución podría existir pero una que se me ocurre a botepronto es que esas ayudas computen como ingreso para el IRPF…

    • Gracias Hector por tu comentario.

      Desde luego, el diseño de las ayudas debería ser tal que no se produzca una distorsión tan extrema como la que señalas. Por ejemplo, si recuerdo bien las ayudas al alquiler son decrecientes en la distancia al umbral, de forma que no se produzcan diferencias en los ingresos totales de un individuo con renta X y otro con renta X+1.

      Otro problema relacionado es la fiabilidad de los datos de renta del IRPF. Sospecho que en España son únicamente fiables en el caso los asalariados.

  • Pienso que, como medida de justicia social, lo que podría hacerse sería establecer como nota de ingreso en cada facultad la nota más baja de los alumnos que han obtenido beca; si un alumno con ingresos suficientes quiere estudiar ahí, deberá tener al menos una nota tan alta como el alumno becado con menor nota. De este modo, se corrige la injusticia que consiste en que alumnos menos capacitados intelectualmente sí que puedan estudiar, sólo gracias a tener mayor capacidad económica.

  • “Los beneficiarios de dichas becas, deberán, además, superar como mínimo el 50 por 100 de los créditos o asignaturas en que se hubieren matriculado. El incumplimiento de esta última obligación comportará el reintegro de todos los componentes de la beca”.

    Esto lleva existiendo varios años.

    Al margen de todo lo que comentáis, el debate que se ha generado no es sobre si es bueno esforzarse más, sino sobre si los estudiantes con menor nivel de renta deben esforzarse más que los de mayor nivel de renta para poder tener las mismas oportunidades. Es cierto que un joven pudiente se puede permitir el vagueo, sacar una carrera de 5 años en 7 u 8, y esto no quiere decir que debamos subvencionar el vagueo a todo el mundo para garantizar la igualdad de oportunidades (igualdad de oportunidades de vagueo). Pero exigir que una carrera se apruebe en los plazos oficiales es una condición más que suficiente. A partir de ahí, aumentar los requisitos aumenta la desventaja de los sectores de población con menos renta (desventaja que siempre existirá en cierta medida).

    A modo de ejemplo, un estudiante "rico" con una nota media de 6 podría permitirse estudiar, mientras un estudiante "pobre" con la misma nota media no podría hacerlo. El estudiante pobre debe esforzarse MÁS que el rico para tener las MISMAS oportunidades. Esto no es igualdad de oportunidades, y creo que estaréis de acuerdo conmigo en que un estudiante con nota media de 6 que aprueba en los plazos oficialmente establecidos no puede ser considerado un vago.

  • El problema es que parece que todo el mundo tiene derecho a estudiar sin límite, de forma gratuita y lo que quiera, y al final lo que se consigue es un exceso de licenciados (con el correspondiente subempleo), miles de alumnos que tardan mucho más de lo previsto en terminar sus estudios (si es que lo hacen alguna vez), niveles cada vez más bajos y, en resumen, que los títulos universitarios no sirvan para nada. Y para quien menos, para los alumnos sin recursos que no pueden pagarse másteres ni permitirse prácticas no remuneradas ni tienen enchufes...
    Todo el mundo debería tener una oportunidad para estudiar, pero solamente se debería permitir continuar a los mejores. Sean ricos o pobres.

    • Zuppi,

      Gracias por el comentario. Totalmente de acuerdo en que existe un trade-off. Lo difícil es saber cual es el punto de equilibrio cuando en nuestro país prácticamente no disponemos de evidencia empírica que nos pueda ayudar a tomar este tipo de decisiones.

    • Efectivamente, Zuppi. Si realmente hay un exceso de licenciados en España, como dices, lo lógico sería exigir más y que solo lleguen a licenciarse los mejores. El problema es que si solo exiges más a los receptores de becas, estás creando una brecha enorme entre estudiantes con recursos y sin ellos. Lo lógico, siempre que se quiera mantener la igualdad de oportunidades, sería subir las notas de corte, que eso sí afecta por igual a todos los estudiantes independientemente de su nivel de renta.

    • Todo lo que dices es cierto, pero no tiene nada que ver con las becas.

      El tamaño del sector universitario en España es el que es, con o sin becas.

      Mezclar ámbas discusiones es, por lo menos, un error, aunque creo que es algo más: ideología o mala fe.

      • Perdone, Sr. Hander: pero yo creo que sí tienen que ver las becas con el exceso de universitarios, desde el momento en el que, de una u otra forma, las becas son un abaratamiento del precio, lo que aumenta la demanda.
        No entiendo lo que quiere decir cuando indica que mezclar ambas cosas es "ideología o mala fe". ¿Qué tipo de ideología? ¿Por qué mala fe?

  • El punto fundamental que se olvida en al entrada (creo, y me disculpo si me equivoco) es que de hecho ya hay una "beca general" con el requisito mínimo de haber aprobado el ingreso en la universidad, que consiste en que el precio de las matrículas es solo una fracción modesta de su coste real.

    Por tanto, parte de la inequidad resultante de la propuesta de ministerio es, en mi opinión, que no se exijan buenas notas ni apenas méritos* para recibir subvención del primer 80% u 85% de la matrícula, y en cambio se exijan requisitos difíciles de cumplir para el restante 15% o 20% de ella, además de para recibir alguna ayuda adicional (porque hay que vivir, pagar transporte y material).
    Y difíciles de cumplir, porque muchas veces así es: no es lo mismo un notable en ingeniería (casi imposible) que en Historia del Arte, ni un notable con todo el día para estudiar y un inglés decente facilitado por los papás que un notable estudiando a trancas y barrancas, con el bagaje de la secundaria mondo y lirondo.

    Y por cierto, a ver para cuando una prueba de acceso a la Universidad igual para todos, sin puntuar el expediente escolar al 60%. A ver si de esta vez...

    * digo "apenas" porque hay dos matizaciones: que buena parte de las carreras más caras ofrecen pocas plazas y por tanto solo a las muy buenas notas en la PAU, y que las segundas y sucesivas matrículas sí que pagan un porcentaje mayor del coste real.

    • Gracias Aloe.

      Algo que es gratis y que creo que merecía la pena probar es intentar cambiar un poco el framing. Es decir, quizás se podría informar inicialmente a los estudiantes (en Bachillerato, FP y Universidad) acerca del coste que supone su educación y luego concederles formalmente una beca de estudios por la cuantía correspondiente. Es decir, una especie de "factura sombra". No debería ser muy difícil realizar un experimento de campo.

      Algunas becas exigen una nota mínima diferente en función de la carrera (por ejemplo, las becas de excelencia de la Comunidad de Madrid), pero esta nota es solamente un intento aproximado de igualar por los distintos niveles de exigencia de cada carrera. No me consta que haya ningún procedimiento sistemático de control.

  • El problema en éste caso, es que si no van a la Universidad, supongo que tendrán que ir a FP, o sino a cursos de formación del INEM , éstos últimos con un coste por año bastante similar al universitario, así que, ¿qué hacemos ahí?.
    ¡Dónde está el coste de oportunidad ahí?

  • coincido con lo comentado acerca de que la verdadera beca es el precio de la universidad que es practicamente gratuita en relacion a su verdadero coste. Aumentar el coste y aumentar las becas parece algo obvio.

    ¿Existe alguna manera de relacionar becas y notas sin provocar distorsiones en las notas o que todos los alumnos soliciten revisiones?

    A mi me parece que la formula "perder dinero ya entregado" es muchisimo mas eficaz y motiva mucho mas.

  • En mi opinión: Solo deberían exigirse méritos a la hora de
    conceder becas si todos "los sobresueldos" (dietas,...) de nuestros
    legisladores -que son los que parecen desear la "meritocracia"-
    dependiesen a su vez del resultado de una evaluación (por ejemplo:
    un examen tipo test -de unas 100 preguntas- sobre aspectos
    concretos de TODAS las leyes aplicables al territorio donde se
    posee potestad legislativa). Me parece lo coherente.

  • Creo que el artículo está muy acertado en su análisis. Sin embargo, yo creo que hay que remarcar la finalidad de la educación. Una educación pública de calidad sirve para tener una ciudadanía más crítica, más conciencienciada y es el mejor antídoto contra la corrupción. Pero además, la potente herramienta de la eduación también puede servir para luchar contra las desigualdades. Un sistema de adjudicación de becas excesivamente basado en la meritocracia atenta directamente contra este principio. Los colectivos más vulnerables son los que mayores dificultades tienen de permanecer en el sistema educativo. Efectivamente, no creo que la solución esté en dar becas a todos sin control ninguno, pero desde luego, si usar otros criterios que incentiven al estudio pero que sobretodo disminuyan las desigualdades.

  • Estimado Manuel Bagues:
    Enhorabuena por este articulo, no obstante es necesario diferenciar varios factores en la concesion de las Becas.

    Como todo en enconmia, siempre es un circulo. En una Beca hay muchos factores que la influencian, pero imaginemos que alguien quiere estudiar una carrera por vocacion fuera de su ciudad, una beca lo posibilita no tenerla no solo no lo posibilita sino que lo hace inviable.

    Que hacemos con nuestras universidades si dejan de estudiar, con la subida de tasas y la dismnucion de las becas.

    Es cierto que este gobierno ha partido siempre de lo sacrosanto de la mentalidad de este pais para recaudar.
    Ha ahorrado en lo que a la vista de los españoles es imprecindible e irrenunciable en la medida de lo posible como es la educacion, la vivienda y por que no queda más remedio la sanidad.

    Es cierto que tenemos un problema en la educacion pero el problema no es de los estudiantes y si del sistema y los planteamientos.
    porque pese a tener autonomia ninguna de nuestras universidades se encuentra entre las 200 primeras. Y no ccreo que sea por la excelencia ni por los alumnos.
    Es un problema de gestion y de temarios.
    Se ha invertido mucho, nuestros licenciados estan saliendo al extranjero, aunque es una pena me imagino que traeran el fruto de su trabajo a su pais como ha sucedido siempre con la emigracion.

    Pero algo falla en el planteamiento y con la religion y sin tocar nada, solo apartando a los pocos que queiren estudiar de la universidad no se soluciona el problema del deficit.

    Dentro de poco muchas universidades tendran que cerrar departamentos por falt de alumnos. A esto es a lo que nos conducen estas medidas.

    Un saludo

  • Estudié con una beca entre los años 1965 y 70. Tenía que aprobar, en Junio, cada curso y los dos primeros años eran selectivos. Creo que es justo y que si el que la recibe no aprueba, --salvo grave enfermedad que siempre puede ser documentada, etc-- no debe recibirla.
    Creo que --para personas sin hándicap-- los "derechos" económicos a cargo de la comunidad y sin exigencia son un truco del poder político para mangonear, comprarse votos e incrustar "gestores" en el sistema público. Uno de los cánceres de nuestro sistema silenciados por una academia que ya bastantes cosas calla por prudencia.

    Dice Manuel Bagues respondiendo a uno de los comentarios lo siguiente:

    "Como académico creo que mi labor es intentar producir evidencia empírica que informe al “policy maker” acerca de las consecuencias de una determinada política".

    No digo que no, pero esto, en ciencias sociales, también ilustra la extensión de la captura y del problemón.
    Llevamos varios siglos dando becas --¿y todavía los políticos se preguntan si debe haber exigencia?-- y unos años dejando pasar de curso con 4 asignaturas suspendidas. Supongo que cuando se decidió hacerlo hubo estudios académicos que lo defendieron.
    No hemos llegado hasta aquí por nada.

    Esto no es sólo un problema español.
    El año pasado en una graduación en UK varios profesores jóvenes lo ilustraban discretamente con la renovación de sus contratos pendiente de evaluación ideológica y de lo que decían en clase de las "corrientes" de ideas.
    Está todo "tocado".

    Saludos

  • En mi opinión, las becas deben ayudar a aquellos que, deseando estudiar, no puede, por motivos económicos. Y después, un plus para aquellos estudiantes que logran mejores notas.

    Creo que, en todo caso, se debe aprobar un mínimo. Yo estudié con becas, en la época de Felipe González. Recuerdo como en aquellos años se produjo el boom de producción de ingenieros, médicos, arquitectos etc que, gracias a las Universidades Públicas y al apoyo vía becas, lograron dejar atrás a la España casposa, tardofranquista y norafricana por una europea, dinámica y progresista. Gente que, por cierto, debe coger la maleta para irse de este país que la élite se ha cargado.

    Ahora se está elucubrando cómo dejar fuera al 80% de los alumnos y permitir que solo los pijos puedan ser universitarios (por cierto, cuantos mediocres, por defecto de clase y dinero, siempre han copado los mejores puestos!!!).

    La involución neoliberal conservadora es fuerte, expansiva y bien enjuagada económicamente con voceros mediáticos y think tanks potentes. Pero la realidad, como se está demostrando en economía, se impone.

    Keynes, una vez asesinado, ha vuelto como un Ave Fenix, y la lucha por las ideologías, las inclusivas y las exclusivas, también.

  • Perdonen si molesto. Por ser breve, a la pregunta que se formula en el título (¿Se debería conceder las becas en base al mérito?), mi respuesta es que ya se hace así desde hace años. La concesión de becas universitarias ya está ligada a la renta familiar y la beca concedida se pierde si el estudiante no supera un número determinado de créditos. Para comprobarlo se puede consultar el BOE del 2 de julio de 2010 y especialmente el artículo 18 de la Orden ministerial.

    • No molestas, al contrario, gracias por tu comentario. Tienes razón, habría sido más preciso decir que la discusión es sobre la importancia que habría que dar a los criterios académicos. Como muy bien dices, en el pasado se exigía un 80% de créditos aprobados para poder recibir la beca (y 60% en las ingenierías). La propuesta del gobierno, tanto en bachillerato, FP como en grados universitarios endurece significativamente estos requisitos.

      • Un 60% en ingenierías es óptimo. Lo sé porque yo estudié precisamente ingenieria industrial. Endurecer esa opción puede hacer, simplemente, que un estudiante serio que aplica 8 horas mínimas diarias de estudio y más en éopca de examenes queda fuera del proceso. Otra cosa es que aprobar en España requiera volcarse volumenes inmensos de apuntes, libros etc.

        Independientemente de eso, la reforma Wert o del PP, o mejor, el recorte Wert o del PP, pretende cargarse de forma sibilina la Universidad Pública. Es por ello que, previo al próximo curso universitario, procede aplicar una Huelga indefinida contra este sujeto o partido político,

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