La violencia de género: Evidencia empírica

En España cada semana una mujer es asesinada por su pareja o ex-pareja. La tasa de asesinatos se ha mantenido estable desde hace más de una década, a pesar de los importantes cambios que se han introducido en la legislación durante este período. ¿Es posible hacer algo para acabar con la violencia de género?

Figura 1: Número de mujeres muertas en España a manos de su pareja o ex-pareja, 2000-2011. Fuente: Instituto de la Mujer

El número de mujeres asesinadas refleja únicamente la punta del iceberg del problema. Cada año se presentan en España más de 130.000 denuncias y en la actualidad cerca de 5.000 varones cumplen condena por delitos de violencia de género (Informe anual del observatorio estatal de violencia sobre la mujer 2011). Además, unas 30.000 mujeres cuentan con protección policial activa para prevenir una posible agresión. La situación es aún peor en la mayoría de los países de nuestro entorno. Según los datos del Centro Reina Sofía, España sería uno de los países donde es menos probable que una mujer sea asesinada por su pareja (III Informe internacional sobre violencia contra la mujer en las relaciones de pareja, página 88).

 Figura 2: Ranking de países por número de víctimas asesinadas por sus parejas por cada millón de mujeres mayores de 14 años en 2006

Las causas de la violencia de género son múltiples y complejas. Los científicos sociales han identificado varios posibles factores de riesgo. En primer lugar, es importante que la mujer tenga capacidad legal para romper la relación con su agresor. Un trabajo de Betsey Stevenson y Justin Wolfers (2006) muestra que la aprobación de leyes de divorcio unilateral en diversos estados de los Estados Unidos conllevó una disminución significativa en el número de mujeres que eran asesinadas por sus compañeros (un 10% menos), el número de agresiones (30%) y el número de suicidos femeninos (8-16%).

En segundo lugar, en general las agresiones son más frecuentes cuando la mujer está en una posición económica desfavorable. Anna Aizer (2010) observa, utilizando datos de California, que la violencia de género es menor cuando las oportunidades laborales de las mujeres mejoran. Este no es sin embargo un resultado universal, sino que podría depender de aspectos culturales. En las sociedades más sexistas, la independencia económica de la mujer podría ser incluso contraproducente. Durante la realización de un experimento de campo en Etiopía, Hjort y Villanger (2012) observaron con sorpresa como la probabilidad de una agresión en el ámbito doméstico era mayor para aquellas mujeres que (de forma aleatoria) habían obtenido un empleo.

En tercer lugar, como ilustra un reciente trabajo, el acceso a la información es clave. Jensen y Oyster (2009) analizan qué efecto tuvo la introducción de la televisión por cable en diversas zonas rurales de la India. En estas áreas la vida de la mujer está en muchos casos restringida al ámbito privado y la televisión supone una de las pocas ventanas al mundo de que disponen. La llegada de la televisión por cable tuvo un impacto significativo en los valores locales, disminuyendo el número de mujeres que consideraba que en determinadas circunstancias un marido tenía derecho a maltratar a su esposa. Por último, también hay factores psicológicos importantes. Muchos casos de violencia doméstica son en parte el producto de una pérdida de autocontrol ante la llegada de una noticia negativa. Card and Dahl (2011) observan que la probabilidad de que una mujer sea agredida es un 10% mayor cuando el equipo de fútbol americano de su pareja pierde un partido de manera inesperada.

Ante estas diversidad de causas, ¿qué se puede hacer para acabar con la violencia de género? Para poder responder a esta difícil pregunta, hace tres décadas el departamento de policia de Minneapolis decidió llevar a cabo un experimento aleatorio. Este experimento se implementó en casos de violencia doméstica de baja intensidad en los que el agresor era pareja de la víctima. Los policias disponían de tres tarjetas de colores con tres posibles tratamientos: (i) proporcionar información al agresor acerca del problema y advertir sobre las posibles consecuencias, (ii) una orden de alejamiento o (iii) el arresto del agresor. Cada vez que se planteaba un episodio de violencia doméstica los policias aplicaban de manera aleatoria uno de los tres tratamientos. De los tres métodos, el más efectivo resulto ser el arresto del agresor. Replicaciones posteriores del experimento en otras ciudades sugieren que la efectividad del arresto dependería en gran parte de las características del entorno y del grado de censura social asociado a la detención.

Otro grave problema al que se enfrentan las autoridades a la hora de combatir la violencia de género es la ausencia de una denuncia previa. Menos de la tercera parte de las mujeres asesinadas en España en los últimos diez años había denunciado a su pareja. Además, en algunos casos, aunque se había presentado inicialmente una denuncia, la víctima la había retirado posteriormente. Para paliar este problema, en las últimas décadas muchas ciudades americanas han modificado su normativa de forma que no se permite la retirada de las denuncias por violencia de género una vez que han sido presentadas. Curiosamente, la implementación de esta normativa de "no retirada" ha provocado una disminución en el número de hombres que es asesinado por parte de sus parejas, lo que ha sido interpretado como un síntoma de que la retirada de denuncias no refleja, en muchos casos, una resolución real del conflicto (Aizer y Dal Bo 2009).

En definitiva, la violencia de género es un grave problema con múltiples causas socioeconómicas, psicológicas y culturales. La evidencia empírica disponible sugiere que, en general, su incidencia es relativamente menor cuando las mujeres tienen una mejor situación económica, disponen de información y tienen legalmente la posibilidad de separarse. Podría ser útil proporcionar ayuda psicológica a los agresores y, quizás, también podría ser conveniente castigar las infracciones menores con penas de arresto. Por último, para evitar que las víctimas puedan ser presionadas, debería considerarse la posibilidad de que las denuncias por malos tratos no puedan ser retiradas.

 

 

 

Hay 70 comentarios
  • Buenos días, Manuel.

    Los datos que muestra tu artículo explican que este asunto se ha abordado en España como arma de división social y base de la contienda electoral. Parte de la ya vieja técnica señalada por trabajos en Harvard y otros lugares --citados hace un año en NeG-- de ir desplazando el voto femenino hacia posiciones descritas como de "izquierdas" asignando a las "derechas" los arquetipos patriarcales. Una forma de sacar utilidad electoral al Edipo que algunas ideologías usan como soporte de sus intereses.

    La violencia entre sexos (cuando usamos “género” promovemos una ideología) sería un problema en lugares como Finlandia (4 veces España) o la media de la UE (2 veces España) y sin embargo ellos no han optado por técnicas de división social ni por delitos de autor cuyos efectos vemos en las tasas de suicidio masculino que triplican las femeninas (silenciosamente en prensa, tupido velo).

    Añadamos dos factores de los que no se habla.

    1. La incidencia de esta lacra criminal es 12 veces superior en parejas de hecho que en matrimonios legales.
    2. La población emigrante multiplica por 7 veces la media española y en una de dichas culturas (la musulmana) ni siquiera se publican datos.

    ¿Por qué entonces este flagelo colectivo en un país que incluso con estos aditamentos demográficos es junto a Holanda el más bajo de Europa?

    Saludos

      • Según datos facilitados por la doctora Pilar Sáiz, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo, en el marco del XIII Congreso Nacional de Psiquiatría, en España murieron 3.263 personas por suicidio en 2007.

        "Saiz ha informado de que las tentativas son más frecuentes en las mujeres: ellas suelen recurrir a la intoxicación por medicamentos, y los suicidios consumados lo son más en los hombres, quienes eligen métodos más violentos como el ahorcamiento, la precipitación o la sumersión. En España, la tasa de suicidio por 100.000 habitantes fue de 11 para los hombres y de 3,5 para las mujeres, en el año 2007."

        "La doctora Pilar Saiz, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo, ha ofrecido estos datos en una rueda de prensa, convocada en el marco del XIII Congreso Nacional de Psiquiatría, para llamar la atención sobre un grave problema que, sin embargo, no parece despertar el interés de las autoridades." (la negrilla es mía)

        Por cierto el INE ha dejado de publicar datos sobre suicidio a partir de 2006 y si los que maneja Izquierda Unida son correctos, acaba de hacer una pregunta en el Congreso en la que la cifra que da es de más de 4.000 suicidios, lo que evidentemente representa una progresión increíble.

    • Hola Manu,

      Es un tema sin duda muy polémico. Escojas la terminología que escojas, se te acusará de defender cierta ideología (¿violencia doméstica?, ¿violencia de género?, ¿violencia contra la mujer?). De todas formas, el artículo pretende simplemente proporcionar información para que los lectores se formen sus propias opiniones. Como tú apuntas, se ha hecho un uso político del tema desde sectores muy diversos, quizás es hora de que el debate se centre en qué medidas son eficaces y cuales no. No estoy seguro de que tenga mucho sentido discutir si el vaso está medio lleno o medio vacío. Mueren asesinadas menos mujeres que en otros países, pero 130.000 denuncias indican que el problema tiene mucha relevancia.

      Las diferencias entre nativos e inmigrantes son muy llamativas y quizás este colectivo necesita una atención especial. También resultan preocupantes los resultados de algunas encuestas que se han realizado, donde se observa que parte de este colectivo justifica la violencia contra la mujer en determinadas situaciones.

    • Sin defender la regulación por la que ha optado el Legislador español, me confunde tu afirmación: “1. La incidencia de esta lacra criminal es 12 veces superior en parejas de hecho que en matrimonios legales”. ¿En España o en general? ¿qué indicadores tomas como referencia? Si es el caso de España, a qué parámetro acudes para afirmarlo?: al perfil de la mujer que solicita órdenes de protección ? a las condenas? a la interposición de la demanda? a la sentencia?..Datos del 2011 del CGPJ sobre la materia. Vamos, si es con respecto a España (el resto lo desconozco) es una afirmación muy a la ligera…Creo que hablar de “incidencia” es todavía más confuso: en el ámbito del matrimonio, especialmente en España con respecto a matrimonios muy mayores, la “incidencia” suele ser muy relevante. La dependencia económica de la mujer es mayor y, sobre todo, la creencia de que “eso es así porque ha sido toda la vida así”, también lo es. Sólo un ejemplo: hasta medidos de los años 80 en España, el delito de violación no se podía cometer “en el seno del matrimonio”. El tratamiento que se le ha dado en los últimos tiempos, ha repercutido mucho en la población, cuyas reclamaciones no tienen nada que ver con el “manifiesto desprecio a la condición de mujer”, sino con una manifiesta falta de respeto hacia el otro.
      Un saludo

      http://www.observatorioviolencia.org/upload_images/File/DOC1334564939_Datos_anuales_2011.pdf

  • Creo que el problema en España es la sobreprotección legal de la mujer. En particular se ha dado el derecho a las mujeres de enviar al calabozo a sus maridos sin temor a consecuencias legales si la denuncia es falsa. Como consecuencia a menudo una denuncia de malos tratos se ha convertido en parte de un proceso de divorcio iniciado por razones del todo ajenas. Sería interesante que se estimara cuantas de esas 130.000 denuncias son "de verdad". La cifra de 5.000 condenados sugiere que la mayoría no lo son, en especial si no todos los condenados han sido denunciados previamente.

    • Julián,

      Por desgracia no dispongo de datos para contestarte, más allá de la información oficial que indica que el número de casos en los que se ha demostrado que una denuncia era falsa es muy escaso (depende del año, pero no llega a la media docena). Por supuesto esto no quiere decir que no haya más, sospecho que no debe ser fácil probar la falsedad de una denuncia, pero en ausencia de mejores datos poco puedo decir.

      • Mi evidencia también es anecdótica, pero siempre que he discutido este caso con abogados me han indicado este punto (es decir, que muchas, incluso la mayor parte de las denuncias son falsas). También me han indicado (y esto debería ser fácil de confirmar) que es prácticamente imposible conseguir una condena por falsa denuncia, y que el sistema actual no facilita tampoco la denuncia (de la falsa denuncia, si me permites expresarlo así). No obstante la enorme diferencia entre el número de denuncias y el de condenas me lleva a conjeturar que los abogados tienen razón. Me pregunto si algún análisis, por comparación con países del entorno o diacrónico, podría aportar algo de luz sobre esto.

  • Hay que analizar la "violencia" en un contexto más amplio.

    Hay parejas inmersas en décadas de todo tipo de violencia (económica, psicológica) en la familia, y no sólo del hombre hacia la mujer, pero detectamos "violencia" sólo cuando el hombre le da una bofetada a la mujer (pero no al revés). Pretendemos entender ese hecho, desconectado de todo lo demás. Y claro, no lo entendemos.

  • Un grave problema de educación social que, a la vista de la gráfica, un analista técnico definiría como tendente al alza, para cuya solución usted pide más y mejores puestos de trabajo dirigidos hacia la mujer, y que mejoraría mediante la retransmisión en diferido de los partidos de fútbol (-10%) y que para mí pasa por unas serias medidas disuasorias que incluyan el destierro, la reeducación y la expropiación de bienes.

    • Carlos,

      Lo de los partidos de fútbol indica que hay un factor que tiene un fuerte componente psicológico y de falta de auto-control, y quizás nos deberíamos plantear qué medidas pueden ser útiles en este caso y cuales no.

      PD: Diferir los partidos por supuesto sería inútil, no eliminas la mala noticia! 🙂

      • Un hecho interesante es que en el grafico el pais "lider" sea Puerto Rico. Alli es de todos sabido que cuando "Coto", un boxeador Puertoriqueño muy famoso, pierde un combate, al dia siguiente hay un incremento en las noticias de violencia domestica (muertes incluidas). El gobernador hizo unas declaraciones hace poco atribuyendo al boxeo el aumento de la violencia... Sin embargo este aumento tambien se produce despues de partidos de beisbol. Lo que sugiere que no es el boxeo, sino el alcohol (y puede que el fanatismo deportivo) lo que genera este aumento en la violencia.
        El alcoholismo parece un factor clave a la hora de entender este tipo de violencia, pero no mencionas ningun estudio al respecto. Acaso no los hay?

          • Por mi experiencia dando clases a estudiantes norteamericanas, la violencia y los acontecimientos deportivos se asocian a la cultura del triunfo individual propia del mundo de valores anglosajón.
            Las norteamericanas se soprenden de la facilidad con la que los españoles aceptan ser rechazados en comparación con los EE.UU y lo poco agresivos/competitivos que somos en nuestras relaciones afectivas. Esta es la cara positiva de nuestra falta de competitividad anglosajona: nadie se cree que por ser el mejor deportista del instituto se merece a la rubia de premio y, si la rubia rompe su relación con él, el sistema ha incumplido sus normas porque se le niega el premio/incentivo positivo a su esfuerzo.
            En verdad, esa violencia no surge de la falta de autocontrol, sino del exceso de autocontrol en otros ámbitos que, en el privado, se considera innecesario porque no hay ninguna autoridad superior. Es el exceso de represión en otras esferas, la que desata la violencia en los ámbitos libres de supervisión.

          • Hablo de memoria pero el alcohol se cita en muchos estudios como un factor clave, y en particular el que explica el triste récord de Finlandia en esta materia.

  • Estimados amigos,
    Desde luego que es uno de los problemas más acuciantes a los que se enfrenta el día a día social. En antropología del parentesco existe una polémica sobre qué es el género y que es lo sexual. Que el género es una construcción social que se correspondería con la forma de entender la sociedad. Para no entrar en detalles que la mayoría son aburridos, estaríamos dentro del manejo de las frustraciones que cada persona tiene.
    En un problema tan general como es este, con las repercusiones en el maltrato infantil y en el maltrato a ancianos y personas dependientes. Hacer medidas generales siempre es por lo menos arriesgado.
    Desde luego que los nuevos modelos de relaciones matrimoniales que gracias a la televisión se hacen visibles, ayudan a cambiar la sociedad. La introducción en los programas escolares de esta nueva realidad, hará un cambio paulatino (a veces muy lento para lo que quisiéramos). ¿Qué ocurre con las religiones y las tradiciones que marcan gran parte de la vida de nuestros congéneres?
    Otra cosa es que a pesar que Durkheim en su famoso estudio sobre el suicidio (y datos de las estadísticas posteriores) digan que este factor es más o menos constante. Obviando las auto-lesiones que se salen fuera de las estadísticas oficiales de los distintos organismos de los países de nuestro alrededor.
    Deberíamos, y esto es una opinión muy personal, acometer una reforma en el estigma social que tienen las enfermedades mentales (ya sean transitorias o graves). Pero me temo que con el ruido que generan los datos económicos y el miedo que se ha instalado, esto suena a chino.
    Otro hecho es la posible mala utilización de la ley contra la violencia de género que por parte de abogados interesados realizan en los juicios de separaciones o divorcios. Ya se que esto lo contempla el código deontológico profesional. Deseo que se cumpla por los profesionales del derecho.
    Tenemos que ver que la víctima de la violencia de género o familiar, no es solo la persona maltratada, es también el maltratador. Lo son todos los miembros de la familia. Y este aspecto es desolador.

    • Cuando escribí el anterior comentario se me olvidó mencionar por qué introuzco a Durkheim y el suicidio en este post.
      Bien es por las cifras. Como ciencia cualitativa tanto la sociología como la antropología (por no decir la economía en algunos de sus aspectos) las estadísticas suelen tener muchas lecturas.
      Hay una cosa que queda clara en todo el grave problema de la violencia de género. Es la falta de previsión que la sociedad pone en juego. Hay muchas iniciativas, por ejemplo voy a poner una, galardonada por el Premio Dionisos de UNESCO. Esta es "los buenos tratos" que une la educación con el teatro. Una de las posibles acciones (el fomento del teatro) que llevaría a las personas a ponerse en, como dicen lso norteamericanos, los zapatos de otro.
      Les dejo el enlace
      http://www.revistaelobservador.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1373

  • Uno de los post más débiles de Nada es gratis. Empezando por ese increible tag "violencia de genero" con el que se trata de criminalizar a los hombres. La inmensa mayoría de los hombres no matan a las mujeres ni las maltratan. Como señala Manu Oquendo, si nos atenemos a las cifras también podriamos hablar de violencia emigrante. Tampoco. Aunque todos los casos de maltrato fueran cometidos por emigrantes también podriamos criminalizarlos. Sin duda hay una violencia contra la mujer. También hay una violencia contra los hombres en las parejas y entre las parejas homosexuales. Estos temas están poco investigados porque lo que se trata de mantener la primera premisa. La criminalización de los hombres.

    • Bellochio,

      Lamento que te hayas sentido ofendido por la expresión "violencia de género". Me sabe mal que este tipo de discusiones semánticas desvíen la atención del objetivo del artículo: qué medidas pueden ser eficaces para reducir el número de mujeres que son asesinadas. Si bien es cierto que también en ocasiones se produce violencia contra los hombres, la magnitud del fenómeno parece en principio muy inferior. Hablo de memoria, pero en la mayoría de los países aproximadamente entre el 40% y el 60% de las mujeres asesinadas fueron víctima de su pareja o ex-pareja. En el caso de los hombres la cifra no llega al 10%.

      • Manuel,

        Excelente post y link. Gracias

        Una pequeña precisión a la respuesta que das a Bellochio. La magnitud del fenómeno es más similar de lo que podríamos pensar. Las consecuencias (asesinatos) son diferentes.

        Es cierto que mueren muchas más mujeres que hombres a manos de sus parejas. Pero en una encuesta nacional que realizamos en 2008 a 2.500 personas heterosexuales menores de 40 años viviendo en pareja (casados o cohabitando) se ponía de manifiesto que aproximadamente el mismo número de hombres que de mujeres declaraba que su pareja le había agredido físicamente (en torno al 3-4%) o le había maltratado verbalmente (15-16%). Evidentemente pueden existir sesgos en las respuestas, debido a la reticencia de algunos entrevistados/as a ocultar esa realidad al encuestador. Pero, puestos a especular sobre quien oculta, a mi me parece incluso más probable que el ocultamiento sea fundamentalmente masculino.

        • PMK,

          Desconocía esta información, muy interesante, gracias por compartirlo! Sería posible poner el link? (podría ser una referencia útil para muchos lectores)

          M.

          • Los datos proceden de una encuesta que se hizo expresamente para un libro:

            J. Iglesias de Ussel et al. 2010. Matrimonios y parejas jóvenes. Madrid: Fundación SM.

            Los hemos presentado en algún Congreso académico, pero que yo sepa no hay un link a los datos. Ya te haré llegar un ejemplar del libro

  • No es correcto mezclar datos de experimentos realizados en situaciones muy dispares, como el que citas de las zonas rurales de India o el de Etipía, para extraer los datos que avalan una argumentación apriorística evitando los que la contradicen. "La evidencia empírica disponible NO sugiere que, en general, su incidencia es relativamente menor cuando las mujeres tienen una mejor situación económica, disponen de información y tienen legalmente la posibilidad de separarse". En la tabla que aportas se ve una mezcla de situaciones económicas, de informaciónb y legales y NO explica la situación tan elevada de Finlandia, Austria, Puerto Rico...que no son precisamente paises donde las mujeres carezcan de información, apoyos ni oportunidades laborales. Con estos datos, LA TESIS NO SE SOSTIENE

    • Arturo,

      Es muy difícil saber si existe una relación causal entre dos variables a partir de una muestra cruzada de países. Es decir, España y Finlandia se diferencian en muchos aspectos más allá de la situación laboral de la mujer (mejor en Finlandia, donde aparentemente también hay más violencia), por lo que en mi opinión es difícil extraer conclusiones a partir de ese tipo de datos.
      La evidencia empírica a la que me refería (Anna Aizer 2010) sigue una estrategia empírica muy diferente y yo creo que más plausible. Identifica variaciones exógenas en la situación laboral de las mujeres californianas y estudia como estos cambios afectan a la probabilidad de que sufran agresiones por parte de sus parejas. Es decir, dado un determinado grupo de mujeres, la autora estudia si una mejora de su situación laboral afecta a la probabilidad de que reciban una agresión por parte de su pareja o ex-pareja. Se observa que existe una relación negativa entre situación laboral de la mujer y maltrato (No sé si me explicado mejor, sino te ruego disculpas por la jerga y la falta de claridad).
      Aunque quizás tengas razón en que únicamente un punto de información, California, no sea suficiente para extraer muchas lecciones acerca de lo que sucede en otros países desarrollados.

  • En este post
    http://www.letraslibres.com/revista/letrillas/futuro-sin-celos?page=0,1
    Teresa Giménez Barbat afirma:
    “Hay estudios en cadena que señalan que la adopción del matrimonio monógamo reduce la competición entre los varones por el acceso a sexo y reproducción. Esto tiene consecuencias demostrables e importantísimas. Como por ejemplo impedir que se cree una bolsa de solteros de bajo estatus y con tendencia al conflicto. La monogamia es una estrategia más segura a largo plazo, porque los hombres que viven en sociedades que la fomentan son menos propensos al riesgo y más pacientes.[4] Su efecto en el conjunto social son unas cifras más bajas de criminalidad, mayor productividad económica, mayor igualdad entre hombres y mujeres, y mayor inversión en los hijos por parte del padre, entre otras ventajas.”
    Y, es a propósito de los celos, pero creo que viene igual de bien para el tema que trata Manuel.

  • Hola Manuel, gracias por introducir este tema en el blog, me parece muy interesante, aunque me ha sorprendido la hostilidad de algunos comentarios.

    Quizá no conozcas el trabajo de Pablo Brassiolo, PhD de la UPF de este año, que ha trabajado el tema con datos españoles, en concreto estudiando cómo la legislación sobre el divorcio puede afectar a la violencia doméstica: http://www.econ.upf.edu/eng/graduates/gpem/jm/brassiolo.html

    Saludos,

    Libertad

    • Hola Libertad,

      No conocia este trabajo, muy relevante, mil gracias por la informacion!

  • En uno de los tres o cuatro países del mundo con menor incidencia de maltrato doméstico (eso es España, un país anormalmente pacífico y respetuoso) en 2010, el CGPJ sacó una nota de prensa recordando que en cuatro años se habían producido 480,000 denuncias por dicha causa.

    De éstas, un 9% a la fecha del informe habían resultado en condena, un 70% en archivo o absolución (40/30 respectivamente) y el restante 21% estaba en proceso. En este delito es de aplicación el derecho penal de autor, una anomalía jurídica grave.

    Es decir, un 15% de condenas y un 85% de Absoluciones o Archivos durante la instrucción.
    Imaginemos el efecto social (en los hijos por ejemplo que ven la falsedad de la denuncia que les seoara para años de su padre) y en el sistema de Justicia de una epidemia tan alucinante azuzada desde el consejo de ministros como fue el caso.

    En buena parte este impulso desde el gobierno a la denuncia entre familiares recuerda al soviet contado por Pasternak y no llega a la policía de piso castrista contada por nuestros primos de Cuba.

    Un millón de personas enfrentadas penalmente en tribunales y comisarías para menos de un 15% de condenas. No quiero ni pensar la cantidad de miseria, odio eterno y tragedia humana innecesaria en el 85% restante.

    ¿Esto se llama construir un país?
    Parece demolición controlada.

    • Quizá la demolición de un país tenga más que ver con unos tribunales lentísmos, enterrados en papel, rutinarios, ineptos, clasistas y que siguen la tradición procesal tan católica y tan déspota de considerar en muy poco a los testigos, en cualquier procedimiento; y, correlativamente, de tratar el falso testimonio como una travesura comprensible: seguimos sin ser ciudadanos, solo súbditos, para la justicia.

      España tiene cifras muy bajas de delitos violentos graves, es verdad. Eso debe ser mérito nuestro, porque de la eficiencia policial y judicial no es.
      A la vez, España tiene cifras altísimas de delitos menores, tanto contra la propiedad como de otro tipo. Que son resueltos y castigados en una pequeña proporción.
      Los delitos que requieren cierta diligencia y esfuerzo para conseguir pruebas más allá de los testimonios son una plaga impune, porque tales esfuerzos rara vez se hacen, y su tasa de resolución, enjuiciamiento y castigo es bajísima.
      En resumen: que las tasas bajas de condena en este tema no quieren decir mucho, porque las tasas de condena de otros delitos difíciles de probar y no muy graves son similarmente insignificantes.

      La impresión que yo saco es que en España nos portamos relativamente bien en cuanto a violencia grave. Nos portamos relativamente mal en cuanto a otros delitos, tanto violencia menos grave como delitos sexuales o contra la propiedad, pero la justicia es bastante ineficaz en todos ellos.
      Sí, las cárceles están bastante llenas, pero por lo general, de gente que anda metida en el tráfico de drogas. Parece ser lo importante.

      • Estimada Aloe.

        Con cuatro familares cercanos en la judicatura, --una hija en "familia" hasta hace poco--, comprenderás por qué digo lo que digo.

        La receta letrada standard incluye denuncias por maltrato físico o psicológico y si es posible por abuso de menores porque resulta en ventajas procesales que son impunes. Me explico.
        Es aconsejable denunciar por dos causas: Una, ay del juzgado que inadmita porque se verá en la picota y, dos, "si ha comenzado la instrucción algún indicio vería".

        Una denuncia es rentable económica y procesalmente porque automáticamente aparta a la contraparte dificultando mucho su defensa, frecuentemente le encarcela y, como norma en alejamiento, pierde acceso a sus papeles que se quedan en su domicilio --al que ya no puede entrar-- y en manos del letrado del cónyuge que le denuncia.

        Por otra parte pasas por encima del 85% de archivos y absoluciones del que repetidamente alertan los órganos judiciales y lo atribuyes al proceso.

        Ya ves, yo creo que si en España los legisladores fuesen la décima parte de profesionales que los jueces otro gallo cantaría. Y no sólo en este asunto que tanto daño social ha causado al país que menos lo necesitaba de Europa.

        De esto vive mucha gente. Es un ejemplo de libro de un estímulo keynesiano y una Externalización de caballo. Como siempre con Keynes, el coste real es de otros y del futuro. Y el futuro, ya sabes, no importa.

        Saludos

        • Bien, yo creo que fundamentalmente me das la razón.
          Primero, porque el dantesco panorama que pintas solo es posible con una judicatura como la que pinto yo..
          Segundo, porque la propia redacción de muchas de las leyes que tenemos (quizá incluida la vigente en este tema) canta a gritos que el legislador ya está resignado de antemano a que los jueces no hagan nada en cuanto puedan no hacerlo, y al legislador, en nuestra tradición arbitrista e hiperreglamentista, lo único que se le ocurre es cambiar las leyes para no dejar discrecionalidad a los jueces: porque estos han venido usando la discrecionalidad toda la vida para no hacer nada salvo lo mínimo.

          Un un tercer comentario: nuestro legislador, abundando en lo de quitar trabajo a los jueces (sabe que no lo harán) y en el buenrollismo que nos caracteriza cuando implica trabajar menos, tiene a gala que no haya culpa en los divorcios practicamente nunca y que se llegue a acuerdos a cualquier precio. Pero como bien sabemos nada es gratis. El divorcio con culpa de una parte se intenta expulsar por la puerta, y luego entra por la ventana a hurtadillas. Más valdría que aceptara como normal que la gente intente un divorcio con culpa, preverlo y que la ley lo trate en consecuencia y abiertamente (o sea, que haya que probar la culpa civilmente y que los motivos culposos sean los lógicos, no solo los penales) en lugar de fingir un procedimiento y hacer en realidad otro distinto, y sin garantías.

        • La pregunta relevante teniendo en cuenta ese 85 % de archivos y absoluciones es, a mí entender, cómo es posible que se haga pasar a tantas decenas de miles de ciudadanos por el "protocolo" de la LICVG y que lo que siga saliendo a la luz pública sean el número de denuncias, con el silencio de casi toda la judicatura, y casos como los de María Sanahuja sean absolutamente excepcionales ¿Sucede en este terreno lo que de otro modo sucedió en las finanzas que todo el mundo calló mientras se creía que tales cosas no saltarían a la opinión pública y ahora descubrimos con bastante horror que casi todos estaban pringados?

          • Hola, Emilio:

            Hombre, un 85% de 480,000 no son unas decenas de miles. Son en torno a 4o decenas de miles. Es casi mejor decir 400,000 por "economía procesal".

            Vivimos la conjunción entre un sistema de compra de voto basado en la demonización de uno de los sexos y un sistema legal que acepta el delito de autor. El medioevo.

            Los hombres, como arquetipo, son hoy los tontos de los anuncios y el chivo expiatorio del subconsciente colectivo.
            Casi parece que tenemos que ir pidiendo pordón por serlo y hasta estos dos últimos jefes de gobierno se esconden, uno tras su abuela y otro tras la nieta (simbólicas, claro). Habrá que preguntar a los psicólogos de comunicación porqué no pueden ellos explicarse en público cada semana.

            Cada vez son más las mujeres que se están dando cuenta al ver que sus hijos están entre esos 400,000 que ya serán más de medio millón de arruinados de por vida. Lamentablemente se dan cuenta cuando ya es tarde.

            Ayuda mucho tener hijos de ambos sexos para tener un poco de equilibrio, decencia y responsabilidad en estas cosas. Esto es otro factor que explica por qué una sociedad injusta va perdiendo legitimidad a chorros.

            La confianza social es un ingrediente básico de la prosperidad. Ya me dirás qué confianza pueden tener nuestras hijas e hijos en un sistema de valores que prima el egoísmo utilitario a cualquier precio ("como sea").

            Por eso se casa ahora la gente informada con protocolos notarizados y avalados.

            Saludos

            • Hola Manu,

              Me supongo que aún cuando pretendo sustraerme al ambiente de silencio y censura impuesto en torno a este tema no soy completamente inmune y al final el inconsciente me dice que es preferible pecar por defecto que por exceso.

              Un saludo

        • Me gustaría añadir, ya que la evidencia anecdótica de tus parientes te parece relevante, que yo conozco de primera mano alrededor de veinte casos de separación/divorcio en los últimos diez años ("de primera mano" quiere decir que he hablado con alguno de los implicados antes, durante y después) y en ninguno de ellos se han presentado acusaciones de malos tratos (aunque en dos de ellos me consta que los había).
          Las tertulias familiares no suelen llevar una cuenta realista del contenido del trabajo normal de la gente, sino que se cuentan más bien anécdotas de lo sangrante, lo chocante y lo indignante.
          La verdad es que yo p.e. también hablo mucho más en casa de los malos jefes que de los buenos. Es humano.
          Eso puede explicar la discrepancia entre tu estadística casera y la mía. También es cierto que sé de un caso (este menos directo) en el que sí ha habido acusación de este tipo y donde el afectado clama que él no ha hecho nada. Será verdad o no, no puedo saberlo.

          De cualquier forma, la implicación familiar con el sector judicial parece causar cierta ceguera selectiva acerca de la pésima impresión que este causa a todo el mundo y del pésimo servicio social que rinde. El corporativismo tiene muchos inconvenientes, y uno de ellos es lo fácilmente que nos separa de la imparcialidad.

  • Se trata de un debate que lamentablemente no se hizo en su momento por la presión ejercida por el lobby feminista, pero que finalmente habrá que hacer. Pero convendría no olvidar que los años transcurridos desde la entrada en vigor de la LICVG no han pasado en balde y su efecto se deja sentir en el propio título de la entrada, pues “género” no es una simple cuestión semántica, como no es inocente que el dato que se tome como referencia sean las denuncias presentadas y no las condenas. Partiendo de esos supuestos no es fácil clarificar el tema porque justamente tanto la denominación, como el propio hecho de considerar maltratador al denunciado, son fruto de esa legislación que solo puede ser calificada como derecho de autor.
    Echo en falta por lo demás un pronunciamiento sobre la citada legislación pero también sobre la práctica extendida en nuestro país de aceptar como buenos los datos de encuestas que partiendo de la presunción de que solo el varón puede ejercer violencia, y su correlato la mujer solo puede ser víctima, se elaboran con la única opinión de las mujeres -en algunos casos aún cuando se interroga a ambos se confeccionan con la opinión de ellas-. De hecho el principal soporte estadístico con el que contó la Ley orgánica contra la violencia de género, fue la Macroencuesta sobre la violencia contra las mujeres, en la que se parte de la presunción de que la violencia es unidireccional, y se encuesta exclusivamente a mujeres.

    • Emilio,

      Coincido contigo en que sería conveniente un debate sereno sobre los costes y beneficios de la legislación actual, y sobre las posibles alternativas. En esta entrada no se analizan los costes de la legislación actual por falta de información al respecto, no porque tenga la certeza de que no son relevantes. Lamento haber dado esa impresión.

      En cuanto a la información incluida en la entrada, se incluye tanto el número de denuncias como el número de condenados a penas de prisión. También se incluye la información proporcionada por el Centro Reina Sofía, cuyo informe es muy crítico con la ley.

  • Hola Manuel, muchas gracias por tratar este tema en el blog.

    Desde La universidad e Alicante hace años que se trabaja la linea de investigación de la Violencia de Género. La doctora Carmen Vives Cases lidera esta linea de investigación con la que trabajo desde hace 6 años como estadístico y epidemiólogo.

    En el siguiente enlace puedes ver los artículos de esta profesora, la mayoría tienen que ver con la violencia de género. Si estás interesado en conseguir alguno de estos artívulosd estaré encantado en proporcionártelo, así como cualquier otra colaboración que creas conveniente.

    http://bit.ly/L0VW9C

    Un cordial saludo.
    Jordi Torrubiano, Técnico de investigación.
    Universidad de Alicante - Área de Medicina Preventiva y Salud Pública

    • Jordi,

      Muchísimas gracias por las referencias, con los artículos que indicas creo que ya tengo para una buena tarde de lecturas interesantes!

  • La cifra de mujeres asesinadas se ha mantenido más o menos constante durante esta década, pero hay un efecto importantísimo, la llegada de población extranjera.

    El numero de mujeres asesinadas por hombres españoles se ha reducido a casi la mitad en estos diez años. Ha crecido mucho la cifra de mujeres asesinadas por hombres extranjeros, que alcanza, pues, casi la mitad del total.

    La conclusión parece ser que las campañas de sensibilización, la nueva legislación y protección ha tenido un gran efecto en la población autóctona..... y probablemente también en la población extranjera. Tal vez los números hubiesen sido mucho peores.

    Este efecto composición me parece de la máxima relevancia, y probablemente habla bastante bien de la trayectoria de España respecto a la violencia en la (ex)pareja.

    • Morenawer,

      Gracias por mencionar este tema. Aquí tienes la gráfica con las cifras de mortalidad diferenciando entre españolas e inmigrantes (es muy parecido si miramos en función de la nacionalidad del agresor). Como puedes observar, la cifra de españolas muertas se mantiene bastante estable a lo largo del tiempo (estamos en los mismos niveles de mortalidad de 2001 o 2002). Sí que se observa un ligero aumento en la mortalidad entre las inmigrantes, probablemente asociado al aumento en su número.

  • La legislación vigente en España sobre este asunto tiene una característica que todo análisis económico debe tener en cuenta: ofrece poderosos incentivos para denunciar, aunque los hechos denunciados no existan o no se correspondan con la realidad, puesto que los beneficios compensan de sobra los hipotéticos costes . Esos beneficios van desde la obtención de ventajas en el proceso de divorcio (anticipación de efectos, medidas provisionales que se convierten en definitivas, virtualmente sin posibilidad de prueba en contrario), hasta ayudas públicas, o autorizaciones de residencia en el caso de extranjeras en situación irregular. El riesgo es casi inexistente, porque la configuración jurídica del delito de denuncia falsa hace muy difícil condenar a alguien y sólo ocurre en contados casos. Es gravemente erróneo -es lo que hace el informe del CGPJ- equiparar el número de "denuncias falsas" con las "condenas penales por denuncia falsa", como sabe cualquiera que se dedique a estos asuntos, aunque pocos lo admitirán en público. Por otro lado, la inutilidad de esta legislación para reducir las muertes de muejres es notoria. ¿Por qué se mantiene, entonces?

    • Próspero,

      Como siempre, gracias por tus comentarios. Parece que hay bastante gente que cree que el tema de las denuncias falsas podría ser un problema serio, aunque a partir de los datos es difícil saber si lo dicen en base a su experiencia o se trata de una leyenda urbana. Por ejemplo, según una encuesta realizada por el Observatorio estatal de violencia sobre la mujer la mayor parte de los encuestados, un 54.1%, está en desacuerdo con la afirmación "Es poco probable que haya muchas denuncias falsas, porque denunciar es complicado y doloroso" (página 13), aunque el 81% piensa que la mayoría de las denuncias no son falsas. En definitiva, sería clave encontrar alguna forma de estimar qué relevancia tiene el tema de las denuncias falsas, más allá del número de condenas penales. Si alguien tiene alguna sugerencia será muy bienvenida!

      • Se trata de una encuesta realizada sobre cuestionario a través de internet (¿?) a un total de 3.000 personas. Creo que estaremos de acuerdo en que la valoración de algo tan complejo como las denuncias falsas no es algo que pueda dilucidarse a través de la opinión de personas escogidas al azar, que por lo común carecerán de la mínima información necesaria. Puesto que un cierto número de jueces, fiscales, abogados y médicos forenses manifiestan (en privado) que el problema de las denuncias falsas es de gran entidad, quizá sería interesante una encuesta dirigida de manera específica a esos profesionales directamente implicados: jueces especializados de violencia y de familia, fiscales de violencia y de familia, médicos forenses, psicólogos de los equipos técnicos, abogados del turno especial de violencia, etc. Además de los resultados globales, pienso que la comparación de resultados entre grupos profesioanles distintos podría resultar esclarecedora, siempre que el cuestionario estuviera correctamente diseñado.

        • Puesto que un cierto número de jueces, fiscales, abogados y médicos forenses manifiestan (en privado)

          ¿Por qué lo hacen en privado?
          ¿No están faltando con ello a sus obligaciones profesionales? ¿No ejercen una función o una magistratura públicas? ¿No están obligados a investigar los delitos que caen en su competencia?
          ¿Están en la misma posición, moral y legalmente, que los parroquianos de barra de bar?

      • Manuel, no sé si es un ofrecimiento a realizar un estudio que parece claro que no se ha hecho, pero si es así gracias. De pronto se me ocurren algunas cosas (sin duda con problemas):

        i/ Un incentivo a denunciar falsamente es el reparto de los bienes matrimoniales. Por lo tanto cabe esperar que la razón denuncias/condenas sea superior en los matrimonios que en las parejas de hecho.

        ii/ La legislación española es un tanto peculiar en la UE, pero si incentiva las denuncias falsas cabe esperar una razón mayor denuncias/condenas en España que en otros países.

        iii/ En los matrimonios con hijos la tradición es dejar la custodia a la madre salvo casos muy extremos. En las comunidades que han implementado recientemente la custodia compartida como opción por defecto podría haberse dado un aumento de las denuncias falsas para mejorar la posición negociadora.

        iv/ En parejas separadas los hijos piden en ocasiones que se otorgue la custodia al padre (o les he concedida). Resulta difícil pensar que lo soliciten en el caso de un padre maltratador. Esto debiera notarse al comparar las razones correspondientes condicionadas o no a la denuncia.

        Por supuesto en todos estos casos hay muchas variables que controlar. Simplemente indicar que creo que debiera haber formas de estimar esto, con seguridad superiores a mis no meditadas propuestas.

        • Julian,

          Muy muy interesante. Se ve que conoces muy bien el entorno institucional . Espero que alguien coja el guante porque el tema lo merece.

          El principal problema que veo es que la evidencia que sugieres es en cierta manera circunstancial, y falta un "smokin gun". Es decir, alguien que tenga ciertos prejuicios ideológicos, es probable que no se deje convencer por evidencia observacional de este tipo, que siempre podría explicarse por diferencias no observables entre los individuos.

  • Manuel, buen post, gracias por arrojar más luz sobre la situación de la violencia doméstica y mostrar con evidencia como podríamos reducirla. Lamento los comentarios que intentan minimizar la existencia de esta lacra y exageran la de las denuncias falsas. Hay mucho prejuicio ideológico, me parece un instinto defensivo ante la evidencia de que los hombres somos mucho más violentos, cometiendo la mayor porcentaje de crímenes, que las mujeres. Creo que los datos al respecto son irrefutables y los debemos aceptar sin por ello pensar que tu, hombre, que no has atacado a nadie, eres un criminal de por si.

    Este fenómeno "antifeminista" me resulta de lo más preocupante. La propagación de términos como "feminazi" me parece un síntoma de minimización del problema del machismo en nuestro entorno. Ver como cada caso de denuncia falsa es publicado como una noticia en los agregadores sociales de noticias (meneame.net), cosa que no sucede con cada asesinato de una persona (casi siempre mujer) por parte de su pareja, es un indicio muy claro de que los hombres no estamos aceptando lo bastante bien la cruel realidad a la que se enfrentan muchas mujeres, aunque sean un porcentaje minoritario del total.

    Saludos.

  • Buenas tardes.

    Los científicos, --con tanta experiencia sobre cómo obtener fondos y de cómo funciona y se refuerza a sí mismo el paradigma partitocrático--, saben que el sistema subvenciona lo que le interesa y nunca hay dinero para investigar lo que no interesa. "So much for social science".

    El fracaso escolar es uno de los asuntos estrella de este blog. Hemos analizado variables como tamaño de clase, refuerzos, incentivos de profesores pero, que yo sepa, nunca hemos analizado el efecto en el rendimiento de los chicos de sus divorcios familiares o qué sucede en esas familias en las que se ha recurrido a la denuncia y se ha decretado archivo o absolución uno o dos años más tarde tras estancia en prisión.

    No analizamos los Incentivos ni las Externalidades que el poder no quiere que se investiguen.

    Pues bien, los que tengan acceso al CD de Jurisprudencia para abogados busquen en la Audiencia de Aragón el caso de una señora que se destrozó para siempre una rodilla de un martillazo para fingir un accidente y cobrar una póliza de apenas 60,000 euros.

    Leyendo esta sentencia se entiende bien la fuerza de un incentivo y lo que se llega a hacer por poco dinero.

    El día que Koyré explicó a Kuhn que un paradigma es, también, un conglomerado de intereses la ciencia se acercó mucho a la luz.

    Un 15% de condenas y un 85% de archivos/absoluciones es algo demasiado llamativo.
    Esto se entiende mejor hablando con las juezas que lo ven cada día.

    Saludos

    • ¿No será más bien que estos son delitos difíciles de probar y la prudencia de la justicia exige una razón de condenas moderada?, ¿o sea que ese exiguo porcentaje sólo significa que desgraciadamente muchos agresores se van de rositas?

      • Eso no debería ser difícil de comprobar. Si la probabilidad de ser declarado "inocente" siendo "culpable" es elevada, debería haber un número elevado de condenados que tengan sentencias absolutorias previas. ¿Alguien tiene esta información?

      • Si hemos de hacer caso a personas destacadas del mundo de la justicia, por ejemplo la ex decana de los Juzgados de Barcelona María Sanahuja, la presión es más bien en sentido de transformar aquello de in dubio pro reo por, en caso de duda a favor de quien denuncia, . Parece que también han sido esas las instrucciones de la Fiscalía y de lo que no cabe duda es de que la presión social va en ese sentido. Son varios los organismos públicos y privados que hacen seguimiento de estas cuestiones y quienes los encabezan son siempre personas inclinadas a una interpretación lo más rigurosa posible de la Ley.
        Ni que decir tiene que si la denuncia de maltrato funciona como un automatismo desencadenando un protocolo que implica la inmediata detención del denunciado y la prohibición de que se acerque a su pareja o hijos. Cuando alguien que ha pasado por esas, pretende a su vez acusar de denuncia falsa ahí el proceso se invierte completamente y no solo es preciso demostrar la falsedad de los hechos de la denuncia inicial también que ha habido intención de hacer daño y eso solo se demuestra si quien acusó reconoce esa intención, porque el ministerio público jamás actuó de oficio, incluso en aquellos casos en que a la vista de todos por ser de dominio público no cabía duda de la falsedad.

        • Emilio,

          Como tú explicas, el argumento teórico es claro: la legislación aumenta los potenciales beneficios de denunciar, y podría generar manipulación. Es una pena no disponer de evidencia empírica que permita medir la magnitud del fenómeno.

  • En relación con el suicidio, que ha salido en varios comentarios, Laurent Garneau, responsable del Centro de Prevención del suicidio de la región de Saguenay-Lac-St-Jean (Canadá) dice del relativo a los varones: “la elevada tasa de suicidios se debe a diferentes factores, entre los que se encuentran, la ausencia de modelos masculinos fuertes lo que hace difícil la adquisición del rol masculino, la presencia de prejuicios muy negativos contra los hombres, el desconocimiento de sus propias señales de peligro y la dependencia afectiva de numerosos hombres en relación con su mujer en lo relativo a su salud, sus necesidades de ayuda y su vida social en general”

    Después de analizar las múltiples causas vinculadas con la edad dice:

    “Una sola causa no tiene nada que ver con la edad: las penas de amor. Sean vividas como rechazo en el caso del joven, como un divorcio o separación en el caso del hombre maduro o como viudez en el caso del hombre mayor, el aislamiento y la soledad que siguen a una pérdida interpersonal constituye siempre una causa potencial de suicidio…” “En efecto, según diferentes estudios, los hombres divorciados y los viudos se suicidan en una proporción de tres a seis veces superior a la de los hombres casados“ . “La diferencia es mucho menos entre las mujeres casadas y divorciadas porque son las mujeres quienes mantienen la guardia y custodia de los hijos después del divorcio, lo que constituye un factor protector contra el suicidio”

  • "La ferocidad natural crea menos seres crueles que el amor propio" (La Rochefoucauld, Máxima 174)

    Si hemos de asignar una causa "principal" a la agresión, ésta debería ser la frustración, con origen en el "yo" y su investimiento afectivo; el ataque sentido en las raíces de la auto-estima

    En las estadísticas, deberían incluirse los niveles de renta en los que se producen esos asesinatos, para dar también un poco más de "luz" a los mismos. Niveles de renta internos de la sociedad, pues la pobreza es un término relativo

    Uno de los mayores fracasos de la Epidemiología fue la terapia hormonal como teórica terapia preventiva de multitud de enfermedades, cosa que se demostró fatalmente erróneo, y el origen es la célebre encuesta de la "Nurses' Health Study" con 122.000 personas. El gran "bias" es que las enfermeras no son "cualquier" paciente, y así se descubrió que las que tomaban el tratamiento hormonal no sólo morían menos de infarto o cancer, también tenían menos ratios de suicidio, accidentes de tráfico, violencia "de género", depresión, etc...Los estudios clínicos aleatorios desmontaron todo eso, como que la fibra protege el cáncer de colon o que las vitaminas E ó C o beta-carotenos protegen de los infartos. Otro ejemplo: el ejercicio físico "de ocio" parece ayudar a la longevidad, pero sólo a las clases favorecidas, a los empleos físicos no

    Cuando se analizan los asesinatos en los barrios marginales se puede descubrir que la causa mayoritaria tiene que ver con el "honor", porque es lo que les queda...

  • Jorge Durán: una legislación que castiga preventivamente con duras medidas cautelares a una inmesa y muy numerosa mayoría que luego resulta inocente, se la puede calificar de muchas maneras, pero no de prudente.

  • ¿Qué hacer?
    Seguir como lo hacemos. Precisamente los países nórdicos (aparte de en sanidad, en algo debíamos ser buenos) están estudiando la manera de extrapolar el sistema español.
    Como dice Manu es entre los inmigrantes donde más se da esa violencia, especialmente entre los llegados de Centroamérica, aparte de Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú. ¿Por qué? Ni idea. Y España es el país de Europa con más inmigrantes de esta zona, de eso que nuestro sistema sea tan estudiado.
    ¿Los musulmanes?
    Pues no, precisamente entre ellos no es muy dada a la violencia de género, quizá porque la mujer vive en estado de sumisión y porque la ley islámica, aunque nos cueste creerlo y por aquí corran imanes descerebrados, es muy dura e intransigente con el hombre que abusa sin "necesidad".
    Hace años, cuando la invasión de Afganistán y nuestros medios se hartaron de publicar fotografías de mujeres quemadas, unas veces de Pakistán y otras de Afganistán dependiendo de la necesidad, en la India se contabilizaron seis mil mujeres solo rociadas con ácido, mientras que en Pakistán fueron doscientas, entre asesinadas y rociadas, casi todas en el Panyab parejo a la India, más o menos el mismo porcentaje que en España. La diferencia porcentual es gigantesca. Curiosamente donde más violencia hay, tanto mortal como con el maldito ácido, es en México (no sale en el gráfico); aunque, por experiencia, creo que hay más en la República Dominicana; y allí sí que se esconde.

    • Pautax,

      Es complicado hacer comparaciones internacionales por la diferente "fiabilidad" de los datos, pero las pocas encuestas realizadas en países musulmanes parecen sugerir que la magnitud del problema es grande. Por ejemplo, en un artículo titulado "Violence against women in Arab and Islamic countries" (http://www.springerlink.com/content/w2ku8tbrytwy6xnr/fulltext.pdf), se indica lo siguiente:
      "Although very scarce, research on domestic violence in some Arab countries has provided considerable evidence to debunk the myth that wife-battering affects only a small percentage of women. In Egypt, the Egyptian Demographic and Health Survey of 1995 (El Zanaty et al., 1996), conducted among a national random sample of 14, 779 women, indicated that one out of three Egyptian women ever married
      has been beaten at least once since marriage and one third of those were abused during pregnancy. In Palestine, two national surveys were undertaken in the West Bank and Gaza Strip using systematic random samples of respectively 2,410 (1994) and 1,334 (1995) married Palestinian women (Haj Yahia, 2001). The results showed that up to 34% of women participating in the first survey and 37% of those participating in the second survey reported having experienced one or more acts of
      physical violence at least once during the 12 months prior to the study (Haj Yahia, 2001)."

      • Manuel Bagues, muchas gracias por el enlace.
        Es cierto. Con demasiada ligereza, yo el primero, aceptamos las estadísticas de países muy poco fiables.
        En mi caso, en 1971, unos meses antes de la guerra contra la India por el asunto de Bangla Desh, estuve correteando durante un mes por Pakistán. Pueblos, ciudades, aldeas del norte, justo en la frontera de Cachemira. Viví en casas, en cabañas de pastores... con una buena amiga, y no aprecié violencia física hacia la mujer, aunque sí mucho androgenismo; sin embargo y curiosamente, en aquella sociedad con tanta mala prensa, la familia se basa en un fuerte matriarcado.
        Tengo constancia por algunos amigos, que en Egipto existe mucha violencia contra la mujer, aunque también, por una amiga periodista, bastante famosa además, que aquella sociedad en este aspecto se halla muy dividida y radicalizada hacia los dos extremos.
        Aunque no se pueda definir como típico, Senegal es musulmán y allí, por negocios y amigos, he vivido bastante dentro de su sociedad sin encontrar un asomo de violencia contra la mujer, tanto física como psicológica. Sin embargo, lo vivido por mi mismo en la República Dominicana (por supuesto no hablo de los hoteles) es tan impresionante y demencial que merecería un estudio a la medida.

  • Por hacer un recoratorio en un tema lateral pero recurrente, como es el de los suicidios, no habría que olvidar que, hablando en general de todos los delitos de violencia contra las personas, los varones cometen cerca del 90 % de los homicidios y casi la misma proporción del resto de agresiones.
    Es decir, una manera de ver las proporciones de suicidios es recordar que, si hay el triple de suicidios de varones que de mujeres, hay nueve veces más de homicidios cometidos pro varones que de cometidos por mujeres.
    Por tanto hablamos de un comportamiento diferencial respecto a la violencia en general, no solo respecto a una modalidad de ella.
    Otra forma de verlo es señalar que, aunque hay más suicidios que homicidios tanto en varones como en mujeres, la proporción entre ambos no tiene nada que ver en unos y en otras. La relación está aproximadamente en 5/1 en los varones y quizá 20/1 en als mujeres. Todo esto aproximadamente porque las estadísticas del INE son de año en año más penosas, insuficientes y difíciles de comparar.

    Por las razones que sean (culturales o biológicas, o ambas) la mayoría de los actos violentos los cometen varones, y el suicidio no es una excepción. De hecho, las proporciones entre sexos están mucho más proximas entre sí para el suicidio que para el resto de los actos violentos, lo que en todo caso implicaría una sobre-tasa relativa de suicidio en las mujeres, no en los varones.

  • En cuanto a las tasas posibles de denuncias falsas, su imposible averiguación y su posible relación con los procesos de separación, no hay mucho que rascar por ausencia de datos, pero algo sabemos:

    - Tenemos unos tribunales especialmente ineficaces, ineptos y rutinarios. Eso es más que sabido, y una gran desgracia, porque perjudica enormemente nuestra vida económica, la seguridad transaccional y todos los aspectos de la convivencia social. Por regla general, hasta donde he podido ver, van a mínimos, a copipastear formularios y a no hacer nada que no sean las formalidades que cubran el expediente, en demandas civiles, asuntos de familia y de menores... Tengo la esperanza de que en los procesos penales importantes la cosa sea mejor, pero no lo sé.

    - Partiendo de ese hecho conocido, lo que hagan los tribunales para descubrir y perseguir las denuncias falsas, creo que me cabe a mi en el bolsillo. Creo que es prácticamente nada. Más fácil y agradecido es aplicar la ideologia de cada uno y decir que hay muchas o que hay pocas, pero no hacer nada al respecto.

    - La misma incertidumbre hay, que yo sepa, con los demás procedimientos civiles, de familia, penales,... : Testificar en falso sale gratis en todos ellos. Pero el testimonio tampoco se toma muy en serio en nuestra tradición procesal (diferente de la anglosajona en eso).
    Total, que lo fácil es no condenar solo por testimonios y no perseguir tampoco los testimonios falsos. Ni pa tí, ni pa mi. Y es lo que parece suceder.

  • Manuel, sé que es un asunto espinoso, pero ¿están desagregados los datos por Comunidades Autónomas? A menudo se sostiene la hipótesis (relacionada con la distribución geográfica) de que las temperaturas pueden tener cierto efecto. El caso de los países nórdicos no apunta en esa dirección, aunque habría que controlar, como habéis sugerido, por el consumo de alcohol.

    ¿Existe algún estudio transversal por países acerca de estos factores? ¿Se ha estudiado, por ejemplo, el efecto sobre las denuncias interpuestas de las subidas de los impuestos a la bebida? Si aceptamos un cierto grado de exogeneidad, la evolución de dichos impuestos debe ser bastante dispar a lo largo de la OCDE (se me ocurre un RD).

  • Hola Abel,

    Hay varios artículos descriptivos que muestran que existe una asociación entre consumo de alcohol y maltrato. Lo que no conozco es ningún artículo que estime un efecto causal utilizando explícitamente alguna estrategia de identificación que permita explotar variaciones exógenas en el consumo de alcohol. Los impuestos a la bebida no me convencen mucho como potenciales instrumentos porque sospecho que serían un instrumento "débil" en este caso (piensa en bebedores alcoholizados) y no estoy muy seguro de que la restricción de exclusión fuera muy creíble (ejemplo: subo los impuestos especiales cuando hay ciertos problemas de las finanzas públicas, que a su vez afectan o están potencialmente correlacionados con factores que afectan a las familias directamente...). Quizás no estaría mal tener un poco de evidencia "randomizada" sobre si disminuye la violencia contra su mujer cuando un alcohólico se desengancha.

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