¿Es éste un buen momento para opositar?

La actual crisis económica y el elevado desempleo juvenil provoca que muchos jóvenes licenciados se planteen la posibilidad de preparar unas oposiciones. En esta columna discutimos las ventajas e inconvenientes de esta opción y presentamos información estadística que puede ayudar a tomar mejor esta decisión.

A la hora de elegir una determinada carrera profesional es siempre importante estudiar con mucha atención si las características del trabajo se adecúan a nuestras preferencias y a nuestras habilidades. En el caso del empleo público, la peculiar idiosincrasia de su sistema de selección, las conocidas oposiciones, hace que también sea importante considerar atentamente si el candidato será un buen opositor.

En primer lugar, como todos sabemos, preparar una oposición exige una gran capacidad de sacrificio. Como decía Paco Umbral, una oposición es ”una manera casta de pasar la juventud sin tentaciones, ocios, discotecas ni enfermedades”. En segundo lugar, para aprobar una oposición conviene disponer de un horizonte temporal suficientemente amplio. Paradójicamente, para conseguir un trabajo que garantiza la estabilidad es necesario pasar por un proceso de selección muy incierto. Factores puramente aleatorios como las preguntas sorteadas, el orden de convocatoria, el momento del día en que se realiza la evaluación, un posible aplazamiento o incluso las características del tribunal al que ha sido asignado el candidato influyen significativamente en sus posibilidades de éxito (Bagues 2005). La importancia del azar se debe en gran parte al relativamente escaso tiempo que la administración dedica a la selección de los opositores: años de esfuerzo son evaluados en unas pocas horas. Esta aleatoriedad, unida a los extensos temarios de algunas oposiciones, beneficia a aquellos opositores con capacidad para presentarse en un mayor número de ocasiones.

En tercer lugar, preparar una oposición requiere en muchos casos el aprendizaje de contenidos muy específicos cuya utilidad es muy limitada fuera del ámbito de la oposición. Por ello, se corre el riesgo de caer en un problema de inconsistencia temporal. La mayor parte de los opositores se fija inicialmente un determinado horizonte temporal pero, cuando ese momento llega, no resulta fácil renunciar, sobre todo cuando la alternativa es incorporarse al mercado laboral con un currículum en blanco. Así, nos encontramos con que algo más del 10% de los actuales opositores a notarías y a judicaturas llevan más de diez años presentándose a los exámenes. Por lo tanto, si creemos que llegado el momento no tendremos el coraje de abandonar, quizás convenga no empezar.

Por último, es importante no sobrestimar las posibilidades de éxito. Aprobar una oposición no depende únicamente del talento y del esfuerzo del opositor, también se ve afectado por la calidad y la cantidad de opositores y por el número de plazas disponibles. Si analizamos las convocatorias realizadas en los últimos diez años por los principales altos cuerpos del estado (ver información estadística aquí), observamos que, en media, al cabo de cinco años de haberse presentado por primera vez únicamente habían conseguido obtener plaza cerca del 20% de los candidatos, un 30% seguía presentándose y cerca del 50% había abandonado. El panorama para los próximos años es aún más sombrío. La crisis de la hacienda pública ha provocado una fuerte reducción de la oferta de empleo. En 2011 la oferta ha sido igual a un 10% de la tasa de reposición. Aunque este recorte ha sido menor en los altos cuerpos del estado, el número de plazas se ha reducido en general en más de un 50% (una notable excepción es la Carrera Judicial y Fiscal). Dada la difícil situación de las arcas públicas, parece probable que esta situación se prolongue durante al menos unos años. Al mismo tiempo, se ha incrementado el número de opositores. Por ejemplo, en los últimos dos años se ha observado un aumento del 32% en Abogados del Estado, 32% en la Carrera Diplomática, 14% en la Carrera Judicial y Fiscal, un 47% en Inspector de Hacienda y un 32% en TAC. La combinación de un menor número de plazas con un mayor número de opositores está teniendo consecuencias dramáticas, con tasas de éxito que en muchos casos no superan el 2% anual.

Naturalmente la conveniencia de preparar oposiciones también depende de su coste de oportunidad. La situación en el sector privado es también desoladora. La tasa de desempleo entre los titulados universitarios que tienen menos de 30 años se sitúa en torno al 25% y menos de la mitad de los que trabajan lo hacen en ocupaciones que requieren título universitario. Parafraseando a los hermanos Coen, éste no es país para jóvenes…

Hay 49 comentarios
  • Todos aquellos con hijos en posición de decidir sobre su futuro debieran guardar este artículo para que lo estudien varias veces a la hora de decidir.
    Nosotros hemos tenido una opositora en casa, la segunda, a judicatura. Tardó algo más de 4 años hace de esto unos 12. Hoy creo que habrían sido seis o más años. En nuestra familia hay tradición de jueces y se está familiarizado con el proceso y con el tipo de vida que es un factor importante. La judicatura y la medicina, creo, son de las más vocacionales que conozco. ültimamente no tenemos mucho aspirante a sacerdote o monja. Como para trabajar de fresador hace falta mamar la plasticidad del acero. Las cosas requieren su ambiente.

    El caso es que muchos de los lectores tendrán que pasar por lo mismo en la educación de sus hijos y quiero contar algo que hemos visto hace un par de años. Hijos de unos amigos que se pasaron unos meses en casa haciendo cursos en Madrid.
    El chico abogado y peluquero. Ella MBA y cocinera. Titulados en las cuatro cosas y con acreditación de experiencia. Sus padres les obligaron y lo más curioso es que el chico, que siguió dos años más por Europa se lo pagó estupendamente trabajando de peluquero porque de abogado sólo le salían M&A y en Londres.

    Creo que fue una decisión muy sabia, entre otras cosas porque en el trato con el cliente y en el "hacer" hay una gran fuente de aprendizaje diario.

    Buenos días.

  • Buenos días, me gustaría anadir una variable más: el coste de preparar una oposición. En una doble vertiente. Hay que pagar a un preparador o academia, especialmente en oposiciones con cierto nivel de complejidad o volumen de trabajo, lo cual no está al alcance de cualquiera (nunca lo ha estado, pero menos ahora). En segundo lugar, el opositor debe tener el respaldo de una familia o entorno que le permita pasar un número de años sin aportar ni al sostenimiento de la familia, ni al propio. Es decir, no solo cuesta dinero (sustento personal y eventual preparador), sino que no ingresa nada. Difícil situación. Las oposiciones tienen estas barreras de entrada adicionales que las sitúan lejos de las posibilidades de entornos sociales en dificultades, de modo que en muchos casos no pueden ni considerar esta opción. Gracias.

  • Generalmente se habla de oposicion y funcionario de forma generalizada y aquí unicamente se habla de las oposiciones de mayor nivel nacional. Opositor y funcionario de su mismo nivel es tambien un arquitecto municipal de un ayuntamiento de 2000 habitantes donde solo se presentaron 5 y habiendo tenido que estudiar 15 días antes. Ese es el problema de España. Se ha generalizado el funcionariado de las oposiciones estatales, donde la dificultad es más que considerable con las oposiciones autonomicas y municipales. Hay que cambiar el nombre, retribución y estatus de un funcionario grupo A opositor nacional que uno autonomico y municipal

  • Manu Oquendo,

    Enhorabuena, me alegro de que tu hija haya aprobado con tanta brillantez una oposición tan dura. Además, como bien dice Fernando, el apoyo de la familia es fundamental en todos los aspectos.

  • Fernando,

    Gracias por tu comentario. Coincido contigo, la principal barrera de entrada a este tipo de oposiciones es la necesitad de disponer de apoyo económico por parte de la familia. Quizás sea esta una de las principales causas de la aparente escasa movilidad social que se observa en estos ámbitos.

  • Luis,

    Tienes razón, me he centrado únicamente en las oposiciones a los altos cuerpos del estado. Los ratios han empeorado dramáticamente en casi toda la administración. Por ejemplo, si consideramos una de las ocupaciones que atrae a más candidatos, Policia Nacional, se ha pasado de unos 10 candidatos por plaza en 2008 a 30 en 2009, 120 en 2010 y este año hay unos 260 candidatos por plaza (40.300 solicitudes para 153 plazas).

  • Como hijo (y nieto) de funcionarios y ex-opositor creo que tengo algo que decir.

    1. Las oposiciones merecen la pena cuando la relación esfuerzo/recompensa es buena. Yo estuve presentándome a Técnico de hacienda, porque la relación de menos de 2.000 opositores para 400 plazas era brutalmente buena (años 2007 y 2008). En mi carrera estuve entre el 20% de los mejores aproximadamente, por lo que no creo que me hubiera costado más de dos años obtener plaza. La relación actual (más de 2.500 candidatos para 30 plazas) no es buena.

    2. Hay muchas "dinastías" de funcionarios (mi familia por ejemplo) en la que buena parte de los hijos se meten a ello. En mi familia de mis dos abuelos funcionarios y los ochos hijos que suman cuatro son funcionarios de cuerpos de licenciados y diplomados, dos no trabajan (sus labores ponía en la época de Franco) y otro en empresa privada y otro autónomo. A la persona en la empresa privada y el autónomo no les ha ido muy bien, así que creo que era normal para los nietos que pensáramos en la función pública. También hay consortes a los que les fue bien en la privada.

    3. Pertenecer a una familia de funcionarios facilita mucho estudiar oposiciones. No facilita el tribunal, pero sí conocer preparadores y que entiendan la decisión de estar X años metido en casa estudiando.

    4. En mi caso me interesaba más el tiempo libre derivado de ser funcionario (acabar de trabajar a las 3 y no a las 7 como en mi trabajo actual) que lo del "trabajo fijo para toda la vida". Tampoco estaban mal las remuneraciones (cobraría más si hubiera aprobado dde lo que cobro ahora).

    5. Si hubiera aprobado mi trabajo sería bastante más aburrido y las cosas que hago estarían menos valoradas.

    6. Volviendo a los estímulos, en una CCAA con pocas perspectivas laborales (Andalucía por ejemplo) hay más posibilidades de que quieras ser funcionario que en una con mejores perspectivas (Madrid o Cataluña). Cambia mucho tu forma de pensar en cuanto ves que hay gente de tu edad currando y ganando más o menos bien que si a los únicos que ves trabajando son a aquellos que se hicieron funcionarios.

  • Un punto de vista que generalmente no se adopta cuando se trata esta materia es el del funcionario de que desea progresar en su carrera mediante la superación de procesos de promoción interna horizontal o vertical. En estos momentos de austeridad y contención del gasto público las plazas ofertadas en dichos procesos han disminuido de forma dramática elevando la ratio esfuerzo/resultado a unos niveles que rozan el absurdo, sobre todo si tenemos en cuenta que el tipo de desempeño exigido en la Administración del Estado requiere cada vez más cualificación y especialización y menos tareas de apoyo o auxiliares.

    De esta forma, tenemos a un elevado porcentaje de funcionarios de carrera realizando funciones muy por encima de su adscripción, pero a los que no se les ofrecen oportunidades racionales de obtener reconocimiento adecuado a su esfuerzo, en forma de progresión profesional.

    Esto constituye un factor de desmotivación en mi opinión bastante más importante que el reciente recorte salarial y viene a sumarse a una serie de circunstancias cuya gravedad todavía no ha tenido repercusiones ostensibles en la calidad de la prestación de los servicios públicos pero que, probablemente, acabará por degradar la Función Pública española de forma irreversible.

  • Solamente aquellos que se pueden permitir estar 4 o 5 años sin ingresos y con unos gastos mensuales de alrededor 2000 Eur, si no eres de Madrid, pueden permitirse plantearse una oposición de alto nivel. De ahí que la endogamia es elevada en estos cuerpos.

  • Estimado Josep.

    No sé que casos conocerás y si hablarás con conomiento de causa o no, pero 2000 euros mensuales de gastos para un opositor es directamente un timo o simplemente falsear la realidad, teniendo en cuenta que el gasto mayor es el de pagar una academia o preparador y este oscila entre los 150/200 euros y el material se paga una sola vez y si te lo curras ni eso. Las actualizaciones se buscan por internent gratis(y sino te las da el preparador o academia) y los codigos se tienen de la carrera o se consultan en una biblioteca publica gratuitamente.

    Por otra parte quién tarda 5 años en sacarse una oposición tiene la oportunidad de trabajar aunque sea media jornada y quien no oposita y comienza de 0 trabajando recien licenciado en un despacho de abogados (por poner un ejemplo) cobra una media de entre 0 euros y 0 euros durante los 3 primeros años.

    Una vez escuche una frase y al leer tu comentario me ha venido a la cabeza;

    "aquellos que no consiguieron sus sueños probablemente digan a los demás que jamas conseguirán los suyos".

    un cordial saludo.

  • Manuel,
    Mi comentario es "somewhat off topic" pero te sugiero otro post con el título: ¿No es este un buen momento para acabar con las oposiciones? ¿Porqué no seleccionar los candidatos con mejor cv (o como mucho introducir un examen que acredita unos conocimientos mínimos) y formarles durante unos años en los cuales combinan trabajo y formación? Digo más: ¿No sería razonable equiparar también la protección del empleo para muchas categorias de funcionarios? ¿Es necesario que los profesores universitarios sean funcionarios?

  • Estas cifras me han impresionado. Yo hago la siguiente reflexión:

    Si estos jóvenes dedicaran el esfuerzo y los recursos (muy importante), que dedican a estudiar oposiciones, a crear una empresa, sus probabilidades de éxito serían mayores!!! Ojalá, estas cifras fueran claras para la pobración, creo que sería muy beneficioso para el país.

  • Estimados Josep y Estepario,

    El mundo de las oposiciones es bastante heterogéneo y esto a veces genera malentendidos. En cualquier caso creo que todos estamos de acuerdo en que la preparación exige un esfuerzo económico que no todas familias se pueden permitir. Mi impresión es que la mayoría de los opositores a Judicaturas, Carrera Diplomática, Notarías, Registros, Abogados del Estado, etc. preparan la oposición a tiempo completo, sin trabajar al mismo tiempo. La única información estadística que conozco al respecto es la encuesta que se hace a los jueces en prácticas. El 70% afirma no tener ninguna experiencia laboral. Del 30% que tiene experiencia laboral, no es posible saber cuando trabajaron exactamente, pero sospecho que en muchos casos fue antes de comenzar a preparar la oposición. Si tenemos en cuenta que la edad media a la que se aprueba Judicaturas es de unos 28-29 años, son bastantes años sin tener ingresos.

  • Marcel,

    La alternativa a las oposiciones es complicada. En el corto plazo yo más bien me inclino por una racionalización del sistema, pero quizás tienes razón que este debate merecería otro post.

    En relación a tu otra pregunta, parece lógico que un juez o un abogado del estado tengan status de funcionario público, pero estoy de acuerdo contigo en que los profesores de universidad no deberíamos ser funcionarios.

  • Pablo,

    Te agradezco el comentario, es útil que lo recuerdes porque la verdad es que no se suele pensar en el importante papel de las promociones internas como componente de la carrera profesional de los empleados públicos.

  • Excelente entrada. Un par de apuntes:

    1.- Creo que la figura del funcionario debería ser la excepción, no la norma, en la administración pública. Éstos deberían limitarse a aquellos puestos que por sus funciones requirieran de un cierto blindaje. Policias y jueces encajarían en este perfil, así como altos cargos de dirección. El resto de trabajadores públicos deberían ser trabajadores laborales.

    2.- Vinculado a esto, creo que el sistema de oposición debería ser distinto, primando aspectos distintos al meramente memorístico o al hecho de ser "preparado". Probablemente de esta manera se evitarían situaciones de endogamia de facto, tal y como has puesto de relieve en algunas de tus investigaciones.

    3.- Aceptando de que a corto y medio plazo conviviremos con el sistema tradicional de oposiciones, creo que el opositor también debe tener en cuenta la probabilidad de que la plaza que ocupe o bien desaparezca en un futuro, o bien sus condiciones empeoren sustancialmente. Ganar una plaza de notario o de registrador hace 25 años era la garantía de tener un empleo muy bien remunerado, lo que aseguraba un retorno de la inversión positivo, por muchos años que se enterrara en la preparación de las oposiciones. En la actualidad no lo tengo tan claro y en algún caso hasta tendría serias dudas de que así lo fuera.

  • Javier,

    Gracias por compartir tu experiencia. En mi caso también se cumple aquello de tal palo tal astilla ☺

    Hay bastante literatura académica sobre la transferencia intergeneracional de las ocupaciones y el papel que juegan la transmisión de preferencias, de capital humano y de networks. Mi lectura de esta literatura es que en general no resulta fácil empíricamente identificar bien estos factores.

  • Buenas tardes:
    Soy una recién licenciada que me plantee opositar y no tarde mucho en descartarlo, no sólo por el número de plazas actuales que llevan a una gran desmotivación, sino a que cuando pase la crisis actual y se amplie el número de plazas aparecerá un efecto "cuello de botella" que no habéis tenido en cuenta, pues al ampliarse las plazas los que no la hayan sacado aún seguirán y al ampliarse las plazas muchas personas que no lo habían pensado con anterioridad se planterán opositar.
    Mencionáis anteriormente el tema de ser emprendedor, pero no todos tenemos el valor de pedir un crédito y montar un negocio sin ningún tipo de experiencia previa.

    Creo que otro tema bueno de debte para otra ocasión sería: ¿ Los recién licenciados: seguimos con nuestra formación ( ¿Cómo diferenciar los buenos Master de los malos con la desproporcionada oferta que se nos ofrece?) o nos lanzamos a la aventura de busco trabajo ( sin ningún exito hasta el momento por mi parte!)?

  • Roque,

    Gracias, excelente el artículo de Julio Segura.

    MJ,

    En España no existe mucha información sobre Masters, especialmente si lo comparamos con la que existe para otros productos como los MBAs internacionales. Además la calidad es muy heterogénea. Yo un consejo que suelo dar a los alumnos de último año es que no sean tímidos y hablen con cuatro o cinco profesores del área que les interesa. Suele ser útil. Por otro lado, actualmente yo creo que resulta bastante interesante la posibilidad de realizar en el extranjero un Master oficial (de "Bolonia"). Los precios están regulados y hay universidades europeas excelentes que ofrecen masters oficiales por 1,200-1,800 euros. ¡Mucha suerte!

  • Cristina,

    ¡Qué razón tienes! Qué falta tenemos de un poco de cultura emprendedora. Sobre este tema yo creo que debemos hacer bastante autocrítica desde la universidad. Sospecho que nuestra contribución en este tema es muy limitada. No nos vendría nada mal quizás otro tipo de docentes que transmitiesen el espíritu emprendedor.

  • Buenas noches,
    percibo en el artículo y muchos comentarios un cierto desconocimiento sobre el funcionariado, así que quisiera humildemente ilustrar en algunos casos y opinar en otras, pero vamos por partes:

    1º No todos los empleados públicos son funcionarios, de hecho,y para sorpresa de muchos, los funcionarios no suponenmás del 50-60 % de los empleados públicos, ya que no olvidemos que también lo son el abundante y numeroso personal laboral (se rigen por el Estatuto de los Trabajadores y no por el derecho administrativo).

    2º Existe una amplia experiencia desde hace años de contratación de empleados públicos sin necesidad de oposición, como es el caso bastante frecuente en el personal laboral aludido anteriormente.
    3º Cuando en el artículo y en la mayoría de los comentarios se aluden a cuerpos de funcionarios, se ha hecho referencia a los que podrían denominarse cuerpos de élite de la función pública: jueces, fiscales, inspectores de hacienda, cuerpo diplomático, registradores de la propiedad, etc que en números absolutos representan un porcentaje muy pequeño y poco representativo en el colectivo global de funcionarios. También hay auxiliares judiciales, funcionarios de prisiones, administrativos (en sus muchas especialidades), técnicos (ingenieros, arquitectos, licenciados en derecho, estadística, ...), profesores, policías municipales, enfermeros, secretarios judiciales. Y todas esas oposiciones no son tan duras como las más elitistas, ni exigen tanta inversión de tiempo. Por tanto sus remuneraciones también distan mucho de ser elevadas y en muchísimos casos están peor pagadas que en la empresa privada, lo cual no quita que en muchos caso se tengan importantes responsabilidades de gestión.
    4º Como decía una persona anteriormente, también hay, en muchos casos,
    una importante diferencia en la dureza de las oposiciones en función de la Administración convocante. En general, cuanto mayor es la Administración convocante y mayor ámbito competencial tenga, mayor grado de objetividad (entiéndase por limpieza) en las pruebas de oposición existirá y menor será la politización.
    5º Por último, es cierto que hay profesiones más vocacionales que otras, pero en mi opinión es importante que se evaluase para acceder a la función pública una cierta predisposición para el servicio público y ciertas dosis de ilusión por mejorar las cosas (a pesar de los políticos), no siendo únicamente el horario y el trabajo fijo para toda la vida los únicos alicientes para convertirse en funcionario.

    En fin, esto es lo que pienso como funcionario autonómico de nivel medio.

  • Opino como David, es el momento de plantearse qué funciones deben desempeñarse por funcionarios y cuales por personal laboral.
    Funcionarios deberían ser quienes tengan una actividad determinista sobre el ciudadano, como profesores (determinanan quien pasará de curso), médicos, bomberos, policias, jueces...Nunca personal administrativo y auxiliar. Así mismo muchos trabajos técnicos deberían subcontratarse, para así evitar la inflación de trabajadores en épocas de baja actividad (pienso en los departamentos de urbanismo de los Ayuntamientos, por ejemplo).

  • Cristina, Manuel:

    El análisis macro y micro de los focos de emprendimiento en España, de su auge y decadencia o incluso de su desaparición creo que arroja muchas claves sobre la envidiable situación en la que nos encontramos.
    La promoción desde las más altas instancias de estrategias de ganancias a corto, de actividades en el fondo especulativas pero de alto rendimiento mientras duraron: véase binomio bancos-cajas/constructores-ladrillistas y otras de similar calibre han llevado a esta situación.

    El resultado en el mundo real, con casos que conozco (sin relevancia, supongo) de ingenieros agrónomos haciendo de conserjes o trabajando de "seguratas" en Prosegur, de ingenieros técnicos industriales haciendo instalaciones de aire acondicionado (caseras),de gente con tres carreras trabajando de administrativos o de bióloga con experiencia en investigación de ADN trabajando como promotora de Nespresso, etc, etc, etc me parece la consecuencia previsible y necesaria.

    Podría hacer el ejercicio (voluntarista) de considerarlos unos incapaces, gente poco creativa que carecen de las habilidades necesarias para moverse en un mundo que se mueve a la velocidad de los "margin calls", pero no voy a hacerlo.

    La huida en estas condiciones haca el empleo público me parece racional en extremo, y lo es porque nos movemos en un mundo irracional.

    Si quieren muestras, atiendan a la próxima reunión de Sarkozy y Merkel este fin de semana para discutir (una vez más) el futuro de Europa.

  • Yo doy clases en la universidad sobre actividad emprendedora y frecuentemente me pregunto que mensaje debo transmitir: ¿El que creo que es mejor para la sociedad o el que creo que es mejor para mis alumnos?
    La actividad emprendedora es, sin duda, una de las claves del crecimiento de los países, pero desde el punto de vista individual hay que tener en cuenta que las posibilidades de éxito son muy reducidas y que en España, desgraciadamente, el empresario fracasado sufre un estigma social y económico que le puede afectar el resto de su vida.
    Encontrar el docente adecuado no es fácil. Por un parte tienes a los funcionarios, nada propensos al riesgo, y por otra a los profesionales -con éxito- que dan una visión irreal por optimista de la actividad emprendedora. ¿Para cuando un seminario sobre errores empresariales (o mala suerte) impartido por emprendedores fracasados?

  • José Jarauta,

    Es cierto que en los tiempos que corren la estabilidad laboral que ofrece el empleo público es inapreciable. Aún así creo que es importante que los potenciales opositores se informen lo mejor posible sobre las posibilidades que tienen y los riesgos que corren. Como decía Javier, 2,000 opositores para treinta plazas no es muy esperanzador, sobre todo cuando la situación no tiene perspectivas de mejorar en los próximos dos o tres años.

  • Manuel Bagues:

    No seré yo quien discuta la necesaria evaluación de las dificultades de acceso a la función pública, que me parece imprescindible.

    Sin embargo, cuando uno ve a un ingeniero especializado en instalaciones de domótica buscar trabajo como vendedor en un Hipermercado y recuerda otras escenas en ámbitos opositores, no puede evitar que le vengan a la cabeza ciertas imágenes, como por ejemplo las finales de "Titanic", con los botes ejerciendo metafóricamente la función pública. En esas condiciones, cualquier esfuerzo es poco. Quizás haya otras analogías menos tremendistas, pero ahora no las "visualizo".

  • Desde un punto de vista no solamente económico, cuál es el coste para la sociedad de tener personas opositando años y años? Hay sistemas alternativos más adecuados?

  • Inge,

    Cuando hablando de funcionarios de menos nivel y dices que "sus remuneraciones también distan mucho de ser elevadas y en muchísimos casos están peor pagadas que en la empresa privada", tengo que decir que no estoy de acuerdo con eso.
    Soy hijo de funcionario de un ayuntamiento y cuando acabé la carrera y empecé a trabajar, a mi padre le costaba entender que trabajara tantas horas por tampoco dinero. Mi padre tenía como referencia los sueldos y las horas de trabajo de la adminstración local y, precisasmiente, en los niveles más bajos es donde puedes encontrar mayor diferencia entre sector público y privado (a favor del sector público).
    Puede que no sea así en Madrid o Barcelona, puede que no sea así para auxiliares del Estado, pero en lo que ser refiere a funcionarios a nivel local o autonómico, las cosa cambia.
    Además, a la hora de comparar sueldos, no puedes ver sólo el bruto al año. Hay que tener en cuenta otros beneficios laborales no económicos , como jornadas de sólo 35 o 37,5 horas a la semana, frente a un mínimo de 40 horas en el sector privado; mayor número de días libres (vacaciones + moscosos) o las razones a las que se puede acoger un funcionario para tener un día libre remunerado (en algún convenio de administració local he visto como justificación válida, tener que operar a tu mascota; en algunas empresas privadas he visto como se exigía el libro de familia para ir al entierro de una suegra); todo esto sin mencionar la seguridad de que no te vas a ir a la calle en cualquier momento (no tenemos que olvidar que, tristemente, no es raro que se despida a mujeres por anunciar que quieres tener un hijo).
    Estas son las razones que llevan a licenciado en biología o química a opositar para la empresa de limpieza municipal, especialmente en los momentos actuales.

  • JCabal,

    A la hora de establecer comparaciones entre las remuneraciones percibidas por empleados del sector público y del sector privado, así, a grosso modo, convendría tener en cuenta dos importantes conceptos si queremos comenzar a ser un país serio:

    a) Nivel de responsabilidad ejercido por el empleado. No es lo mismo equivocarse a la hora de vender una camiseta que dando información, por ejemplo, sobre una prestación por desempleo a un trabajador que se ha quedado sin ingresos.

    b) Dificultad objetiva a la hora de acceder al puesto de trabajo. Una persona que dedica tiempo a formarse para realizar una tarea en beneficio de la sociedad ha de ser adecuadamente compensada por ello. Es una de las tareas pendientes que tenemos en este país: valorar y premiar el esfuerzo.

    Estoy en contra de cualquier tipo de privilegio injustificado, pero, por otro lado, considero que debe de premiarse muy generosamente la asunción de responsabilidades y el esfuerzo personal en el puesto de trabajo y, especialmente, en un sector clave como es el de la Función Pública.

    Regodearse en la queja y lamento de los beneficios que otros han conseguido gracias a su duro esfuerzo y dedicación no nos conduce a nada bueno, créame, ni como individuos ni, mucho menos, como sociedad.

  • Pablo,

    Respecto al punto a) Mi comentario se refiere a los niveles más bajos de funcionariado donde, precisamente, no se exigen a penas responsabilidades. Por otro lado, el peso de la responsabilidad está, también, en las consecuencias de hacer las cosas mal. ¿Cuáles son las consecuencias de hacer mal su trabajo? ¿Quién sufre las consecuencias? Por favor, corrígeme si realmente se despide a alguien o se les reduce el sueldo, y me refiero de forma efectiva, no a que existe una hipotética sanción en los reglamentos (una sanción que no se aplica es una sanción que no existe).
    En el sector privado, las altas responsabilidades suelen ir parejas (y no siempre) a mayores salarios, porque si las cosas salen mal, sí sufres ciertas consecuencias.

    Respecto al punto b) estoy de acuerdo contigo, una mayor exigencia debería ir acompañada de unos mayores ingresos. Por ese mismo motivo creo que muchos funcionarios de alto nivel no cobran lo suficiente. Por otro lado, esa recomenpensa, especialmente en los niveles más bajos de la administración, no puede ser exagerada y es a es nivel al que me estoy refieriendo.

    Pido disculpas si he hecho pensar a alguien que el comentario es un ataque o un reproche a todos el cuerpo funcionarial. De verdad que esa no es mi intención.

    Lo que quiero subrayar es que, para los niveles más bajos del cuerpo de funcionarios existe una desproporción entre remuneraciones entre sector público y privado; y que cuando se habla de las remuneraciones hay que tener en cuenta más factores que el sueldo bruto anual para hacerlas comparables.

    En cualquier caso, reconozco que me baso en mi propia experiencia y en lo que me han contado aquellas personas que han pasado a trabajar en el sector público después de haber estado trabajando en el sector privado y que, por tanto, pueden comparar con mayor conocimiento de causa. De todas formas, es un conocimiento que puede no ser extrapolable o estar sometido a un cierto sesgo personal.

    Por todo ello, agradecería saber si hay algún estudio que verdaderamente haya comparado estos puntos a partir de la información sacada de convenios u otro tipo de fuente.

  • En lo que se refiere al aumento del número de opositores creo que el número crudo de quienes ha presentado la solicitud no es buen un indicador. Con la crisis la tentación de intentar hacer algo es obvia. Presentar una solicitud para una oposición puede ser una forma de hacer algo. ¿Cuantos de los que la presentan la preparan?. Creo que un mejor indicador tanto del número -y por supuesto calidad de los opositores- sería saber el porcentaje de los que aprueban el primer ejercicio.

  • JCabal,

    Como no quiero eternizar este diálogo y, además, considero que nos estamos saliendo del tema principal propuesto por D. Manuel Bagües, permítame que sea muy breve:

    1. Las consecuencias de una negligencia en la prestación de servicios públicos las sufre el ciudadano y con gravedad. Las sufre, por lo tanto, el conjunto de la sociedad y, consecuentemente, las cuentas públicas que han de reparar dicha negligencia en el muy probable caso de que se detecte (es lo que tiene la tan injustamente denostada burocracia: que garantiza un registro fidedigno y objetivo de los procedimientos)

    2. Los grupos bajos o intermedios de la Administración asumen responsabilidades muy por encima de las que se asumen en el sector privado, llegando incluso, en numerosas ocasiones, a desempeñar tareas propias de grupos superiores al que oficialmente tienen asignado. Así, con la excusa de que se les puede exigir porque tienen trabajo fijo, los ciudadanos nos ahorramos una importante suma a la hora de retribuir adecuadamente los servicios que realmente percibimos.

    Entiendo que cuando hablamos de racionalizar la estructura de personal y salarial de las Administraciones Públicas muchas veces lo hacemos teniendo en mente la idea de reducir el volumen de recursos financieros que a ello aplicamos, pero cuidado, porque podemos llevarnos la sorpresa de que aplicando criterios de eficiencia y racionalidad estrictos tengamos que hacer más bien lo contrario.

  • Dídac,

    Planteas dos cuestiones muy interesantes. En primer lugar preguntas sobre las posibles alternativas. Quizás habría que diferenciar entre el alto funcionariado y el resto de la administración. Para el alto funcionariado hay al menos dos alternativas. Simplificando, una sería el modelo francés, cuyo elemento más conocido es la École Nationale d'Administration. Seleccionan a los jóvenes más brillantes en base a sus conocimientos en áreas muy generales (derecho, economía, cultura general, idiomas, redacción, expresión oral, una disciplina de elección propia…). Los aprobados eligen por orden de nota en qué área de la administración quieren trabajar y se les proporciona la formación necesaria para desempeñar estos puestos.
    En mi opinión, una diferencia clave con nuestro sistema es que en el sistema francés no aumenta la probabilidad de aprobar si lo preparas durante muchos años. Así se limita el coste de búsqueda de rentas que se genera en el sistema español, donde miles de jóvenes dedican años y años a memorizar temas esperando a que llegue su momento de fortuna. Además, únicamente adquieren conocimientos específicos a la administración aquellos que aprueban. Una desventaja de este sistema es la posibilidad de que se cree una élite endogámica, lo que Bourdieu llamaba la nobleza de estado. La otra alternativa sería un sistema de estilo más anglosajón. Es decir, seleccionar como altos funcionarios a aquellos profesionales que hayan tenido una carrera más brillante.

    También preguntas qué coste tiene nuestro sistema. No me consta que nadie haya realizado un estudio como el que sugieres, pero creo que sería bastante complejo. El coste del sistema dependería de la alternativa que tomamos como referencia. Quizás se podría estimar el coste social que supone tener varios cientos de miles de jóvenes fuera del mercado laboral dedicados a preparar oposiciones y también se podría intentar estimar cómo de bien funciona el sistema en términos de la calidad de los candidatos que escoge. Pero no creo que sea posible estimar el contrafactual: cómo serían las cosas si tuvieramos un sistema distinto. Sabemos cómo funcionan en otros países, pero no cómo funcionarían en España si los implementamos de una manera generalizada.

  • Monedero,

    No estoy muy seguro de que el número de aprobados en el primer ejercicio sea una buena proxy de calidad de los nuevos candidatos. Los tribunales tienden a aumentar el nivel de exigencia cuando saben que el número de plazas es muy limitado. Por otro lado, los candidatos noveles están peor preparados y suelen tener menos posibilidades de aprobar. Otra posibilidad sería mirar el porcentaje de admitidos que se presentan al primer ejercicio. En las oposiciones donde esto es observable, no parece que haya variado. Por ejemplo, en Jueces y Fiscales en 2011 se presentaron al primer ejercicio el 85% de los inscritos, que es equivalente a la media de los últimos diez años.

  • Muy interesante, pero es que no queda otra opción para alcanzar un adecuado desarrollo profesional y un cierto nivel de vida que las oposiciones, que pueden ser para muchos puestos y niveles de una extensa administración, también los maestros opositan y las enfermeras, o de las empresas públicas cómo los que mantienen los trenes o incluso para trabajar cómo informático en un banco, a veces pienso que en España sobran "miniempresas" y faltan grandes corporaciones radicadas en diferentes ciudades que hagan posible una vida laboral plena. La otra opción para los jóvenes, pasa por emigrar a Alemania para toda la vida y a lo peor arrastrar detrás a los abuelos.

  • Jcabal,

    No conozco fuentes de datos que permitan comparar las remuneraciones de los funcionarios públicos en función de su ocupación y su responsabilidad, ni tampoco creo que fuera fácil, pero mi impresión personal (por lo tanto, tan poco válida como cualquier otra), es que en España existe relativamente bastante compresión salarial en el sector público.
    Esto tiene sus riesgos, como nos advertían Jesús Fernández-Villaverde y Luis Garicano en su post “Los salarios en los niveles altos del sector público: You get what you pay for” (http://nadaesgratis.es/?p=13968).
    Sin ir más lejos, aproximadamente la tercera parte de los abogados del estado están trabajando en el sector privado.

  • Pablo,

    Estoy de acuerdo de acuerdo contigo, nos estamos desviando del tema y podríamos eternizar la discusión sin llegar a ninguna parte.
    Lamento decir que, por mi parte, no puedo aportar ningún estudio o dato objetivo que apoye mi hipótesis y, como ha dicho Manuel Bagues, sería complicado poder hacer esta comparación. Aún más difícil sería si añadieramos la variable "responsabilidad asumida" que yo no había tenido en cuenta y que acertadamente has introducido.

    Manuel Bagues,

    Siguiendo en la línea de lo que dices, ¿se podría saber en qué categorías o funciones, un trabajador del sector público pasa a trabajar al sector privado? Es decir, si partimos de que tomamos decisiones de forma racional según los incetivos que se nos presentan, cabría pensar que donde se de un mayor traspaso, sería donde verdaderamente es necesario mejorar las condiciones del funcionario. No sé si la Administración Pública dispone de esa información.
    Una vez más, gracias por los post que publicáis en este espacio.

  • Carlos,

    Comprendo lo que dices, trabajar en el sector público sería una buena opción para muchos jóvenes. De todas formas yo recomendaría a los potenciales opositores que hagan un cierto cálculo de las posibilidades presentes y futuras que tienen. Si lo comparamos con el sector privado, donde el nivel de contrataciones está aproximadamente a un 70% del nivel pre-crisis, en el sector público la convocatoria de plazas libres está en torno al 25%. Además, el problema no es sólo que se estén convocando pocas plazas y haya muchos candidatos, sinó que dada la dramática situación de las finanzas públicas tardaremos bastantes años en recuperar el nivel de contratación pre-crisis.

  • JCabal,
    antes de comenzar a opositar hay que tener muy en cuenta que en la mayoría de los casos, no en todos, los conocimientos que se adquieren, si no se llega a lograr la ansiada plaza, no tienen apenas valor para la búsqueda de empleo en la empresa privada, por ejemplo, ¿cómo se valora tener conocimientos de derecho constitucional? ¿o de derecho administrativo en sus diversas temáticas? generalmente ningún valor, es más, en muchos casos es contraproducente siquiera mencionarlo, pues automáticamente te colocan el sambenito típico y tópico de los funcionarios. Todo ello implica que el tiempo dedicado a opositar es una inversión de riesgo.

    Respecto al peliagudo tema salarial, es cierto que en los niveles bajos de la Administración (14-18) probablemente se cobre más que en puestos similares de la empresa privada. De hecho, en comparación con las titulaciones y oposiciones de los niveles intermedios (18-24) la diferencia es proporcionalmente pequeña dentro de la misma Administración. Ésa es la razón por la que cada vez más se está dando en la función pública un fenómeno similar a la empresa privada en que los puestos de poca cualificación son ocupados por titulados universitarios. No obstante, en el caso de los funcionarios de nivel intermedio, sobre todo en los primeros años de vida funcionarial cobran menos que en puestos de responsabilidad similar en la empresa privada del mismo ámbito geográfico, siempre que descartemos las Administraciones Locales (sobre todo diputaciones y ayuntamientos grandes). Se mencionaba antes que además del salario propiamente dicho hay que tener en cuenta otro tipo de condiciones como son los días para asuntos particulares o el horario. Conozco multitud de empresas donde sus convenios reflejan días por asuntos particulares, no tantos como en la Admon., pero también hay que decir que los denominados puentes y acueductos que se hacen en muchas empresas no se hacen en la función pública sin sacrificar días propios. Respecto al horario de 35-37 horas semanales, entiendo que deberían de ser 40 horas como la inmensa mayoría de los trabajadores.

  • Respecto a las responsabilidades de los funcionarios, es una pena que generalmente no se definan de una forma mínimamente clara cuáles son las funciones y responsabilidades de cada puesto de trabajo, algo esencial en cualquier organización que pretenda llamarse moderna y de calidad, pero de este modo puedes tener a personas desempeñando tareas que por su responsabilidad corresponderían desempeñarlas a puestos de nivel superior. En mi ámbito diario tengo compañeros que desempeñan las mismas tareas a pesar de que unos están en un nivel 18 y otros en el nivel 25 ( el nivel máximo es 30).

    En mi opinión esta situación resta eficiencia y calidad al servicio prestado por la Administración, entre otras vías por la desmotivación e indignación que puede llegar a producir con el paso de los años.

  • Manuel:

    ¿Porqué no analiza nadie la posibilidad de un número máximo de convocatorias o una edad tope de presentación a las mismas? Hasta hace un par de años era el método de acceso para los Oficiales del Ejército, y ha funcionado bastante bien hasta que el gobierno cambió la norma y accedieron con la selectividad. Entonces empezó a haber muchos problemas porque entraban los que mejores notas tenían, no los que estaban más dispuestos a hacer los sacrificios necesarios para poder ingresar, y la tasa de abandono de las Academias se ha disparado.

    Hay muchos trabajos que no requieren ninguna de las implicaciones legales del funcionariado, como la fe de funcionario. De hecho ya en la Comunidad de Madrid hay policias con contrato de obra y servicio, y no pasa nada. La mayor ventaja de esto, ojo, no sería poder pagar menos a los trabajadores públicos, sino el poder echar a los que parasitan el sistema, que son muchos.

  • FER,

    En otros países sí que existen límites como los que tú sugieres. En España me consta que en algunas oposiciones se ha considerado la posibilidad de introducir una edad tope, pero no se ha hecho porque existían dudas sobre su validez jurídica. De hecho este temor se ha confirmado recientemente con la sentencia del Tribunal Supremo que anula el límite de edad para acceder a la Policía Nacional. Es una pena porque creo que no se le hace ningún favor a nadie permitiéndole que se presente diez años seguidos. También tengo dudas sobre la conveniencia de que este tipo de candidatos obtengan determinados puestos.

  • Hola Manuel,
    muy buen articulo y mejores comentarios! Por ahi arriba lei que opositar se asemejaba a aquellos que en el hundimiento del Titanic se agarraban a una barca para no morir ahogados. Buen simil! Creo que existe un trasfondo importante que habr'ia que analizar. Yo no soy un especialista sobre el mercado laboral, pero siempre he pensado que los trabajadores publicos, una vez aprobada su oposici'on, dejan de estar en el mercado laboral. Es demasiado rigido como para definirlo mercado y por tanto, un trabajador que duramente se ve afectado por las leyes de la oferta y la demanda, no se le puede considerar un trabajador dentro de un mercado. Entonces, mi pregunta es qu'e suceder'ia si quitamos esas peque~nas barcas que permiten sobrevivir a algunos de los afectados por el "hundimiento del titanic"? Qu'e suceder'ia si flexibilizasemos el mercado de los funcionarios? Significar'ia que tomariamos m'as esfuerzos en construir un barco m'as productivo y competitivo (ll'emoslo Espa~na) para que en la pr'oxima colisi'on no nos hundi'esemos y no necesit'asemos de esas barcas auxiliares (oposiciones) para garantizar un buen futuro?

    p.d. pido disculpas si esta cuesti'on ya ha sido tratada en los comentarios. No he tenido tiempo de leerlos todos.

  • Jcabal,

    Preguntabas si sería posible saber en qué categorías o funciones de la administración pública, los trabajadores han decidido pasarse al sector privado. En principio creo que sería posible hacer una estimación a partir de los escalafones, donde se indica qué miembros del Cuerpo no están en activo, pero no me consta que nadie haya recogido de una manera sistemática estos datos. Mi impresión es que, de una decena de cuerpos que he estudiado, el caso de Abogados del Estado es el más extremo (aproximadamente la tercera parte trabaja en el sector privado).

  • Alberto,

    Si he entendido bien, planteas un tema que ha surgido en varios de los comentarios: qué ocupaciones deberían gozar de un estatus de funcionario y cuáles no. La mayoría de los comentarios eran favorables a un uso más limitado de la figura del funcionario. Por otro lado, Inge nos recordó que la administración ya hace un uso bastante intensivo de los contratos laborales: casi el 40% de los empleados públicos.

    Es un tema complejo y no me atrevo a abordarlo en unas líneas. En el caso de los profesores de universidad, hay bastantes países donde es posible despedir a un grupo de profesores, con la compensación correspondiente, cuando se produce una reorganización de la institución, por ejemplo cuando una carrera se queda sin alumnos.

  • Ya se ha comentado, pero para mi lo peor del sistema es la generalización del sistema de funcionario, desde el juez hasta el bedel y por otra parte la cantidad de recursos económicos y humanos dedicados al tema. Miles de personas que dedican años a las oposiciones y que en su mayoría jamás conseguirán plaza de funcionario. Con lo que habrán perdido un tiempo valiosísimo para desarrollar otros proyectos.

  • Interesantísimo articulo, fantástico blog.

    En mi opinión lo peor del sistema de oposiciones (en concreto las de élite q se discuten en el post) es q retienen a muchas de las mejores mentes del país durante años haciendo nada de provecho (principalmente memorizar información obsoleta), con unos sunk costs terribles q atrapan a los candidatos durante años. Otros sistemas basados en exámenes que no requieren ese preparación específica permite a esa misma gente intentarlo y, si no hay suerte, dedicarse a otra cosa: Emprender, llevar empresas. No olvidemos q estamos hablando de lo mejor del país intelectualmente hablando.

    Otra discusión serían los roles de algunas de estas profesiones (notarios, registradores) en la era de internet, cuando se puede acceder a todo tipo de información (plantillas de contratos, registros, firmas electronicas etc.) desde casa en segundos. Pero eso es otro tema.

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