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¿Qué hay que saber para hacer investigación: investigar, o llenar formularios?

(Una versión abreviada de este post apareció ayer en eldiario.es. Con posterioridad, supe de esta columna relacionada en El País.)

Hace algunos días recibí la noticia de que el proyecto de investigación que solicité, con mi coautor José A. Cuesta, también conocido de estas páginas, al Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) para financiar nuestra investigación durante los próximos tres años, había sido rechazado, pero no por su calidad científica, no. Nunca llegó a ser evaluado científicamente porque mi currículum abreviado excedía en tres líneas las cuatro páginas permitidas. De esta manera, se deja un año entero sin financiación a un grupo con una trayectoria investigadora reconocida porque investigar investigamos bien, pero la burocracia la hacemos mal. Bueno, nosotros y los 128 grupos cuyas solicitudes han sido rechazadas por similares defectos en algún currículum, a los que hay que añadir otros 200 más o menos excluidos por otros defectos de forma. Esto quiere decir, en los términos económicos propios de este blog, que el dinero de sus impuestos y de los míos no está sirviendo para financiar la mejor investigación escogida por una evaluación científica, sino que se están filtrando muchas propuestas exclusivamente por motivos burocráticos. ¿Qué le parece? Le ruego, amigo lector, que siga leyendo y vea las implicaciones que esto tiene, de las que le adelanto la que a mi juicio es la más importante: ¿Qué se pretende? ¿Seleccionar la mejor investigación? ¿O seleccionar a los que saben hacer mejor los papeles? ¿O, incluso, acabar con la ciencia en España?

Hechos

1. El pasado mes de septiembre presentamos una solicitud a la convocatoria de proyectos del MINECO para financiar nuestro trabajo durante los próximos tres años.

2. El 19 de diciembre recibimos un email del MINECO en el que se nos comunicaba que nuestra solicitud había sido excluida de la convocatoria por el siguiente motivo:

El currículum abreviado de alguno de los investigadores principales no cumple alguno/s de los siguientes requisitos exigidos en la convocatoria:

a) No se ha presentado según el modelo disponible en la página web.

b) No se ha respetado el formato del modelo exigido en la convocatoria: fuente, tamaño de fuente, márgenes, espaciado y número máximo de páginas del currículum abreviado.

c) El documento está en blanco o no corresponde al investigador principal.

Comprobamos lo que habíamos enviado y descubrimos que en mi CV abreviado, que la convocatoria establecía como novedad este año y que todos los co-investigadores principales del proyecto debían aportar, había tres líneas de más. Word, al exportar el PDF, había movido el último item de una lista a la página 5.

El mensaje nos daba de plazo diez días para alegar y subsanar este problema, del 2 al 14 de enero, cosa que hicimos en tiempo y forma.

3. Finalmente, el pasado 19 de febrero se nos notificó la exclusión definitiva de la solicitud, porque la convocatoria establece que los defectos de forma en el CV (y en documentos relevantes para la evaluación científica) no son subsanables. De hecho, el formato Word del CV abreviado lo pone explícitamente:

AVISO IMPORTANTE

En virtud del artículo 11 de la convocatoria NO SE ACEPTARÁ NI SERÁ SUBSANABLE EL CURRÍCULUM ABREVIADO que no se presente en este formato.

Sic transit gloria mundi. Allá van nuestros planes de trabajo, el dinero que necesitamos para hacer experimentos, asistir (nosotros y nuestros estudiantes) a algún congreso, hacer estancias de investigación, y pagar publicaciones, aparte de un contrato postdoctoral de dos años que solicitábamos. Todo porque el CV de uno de los investigadores se pasó tres líneas, no lo comprobamos, tampoco lo comprobó la oficina de la universidad, y no se ha admitido nuestra subsanación. Hemos intentado hablar con los responsables del MINECO sobre este problema, pero resulta imposible dado que ni sus nombres ni sus teléfonos son públicos. Nos queda todavía la posibilidad del recurso de reposición, que interpondremos, pero no confiamos en que tenga ningún efecto y, en todo caso, seguramente llegaría demasiado tarde para que nuestro proyecto pudiera ser considerado con los demás enviados a la convocatoria.

Comentarios

Lo que antecede es la exposición de los hechos que me han motivado a escribir este post. Ahora entro en los comentarios que tales hechos me sugieren.

Vaya por delante que admito que con la convocatoria en la mano, nuestra solicitud, y las otras que han caído por el mismo motivo, están bien excluidas, y que nosotros podríamos haber comprobado el fichero PDF antes de subirlo a la aplicación del Ministerio. Entiendo que la exclusión quizá se ajuste a la convocatoria y puede usarse esta norma para excluir a dos investigadores que tienen un CV investigador avalado con más de 200 (entre ambos) publicaciones en revistas muy prestigiosas y un historial de gestión exitosa de proyectos (currícula disponibles aquí y aquí).

Ahora bien, dicho eso, se me ocurren algunas reflexiones que quiero compartir con usted, amigo lector:

  1. ¿El MINECO no comete errores? ¿El Gobierno no comete errores? ¿No publica constantemente el BOE correcciones de errores de publicaciones de leyes, decretos, y demás? Véase por ejemplo el disparate que recogía NeG el pasado martes sobre la revalorización de las pensiones. Desde la agencia que lleva la evaluación científica de los proyectos, la ANEP, se me enviaron a evaluar proyectos de esta misma convocatoria en la que yo participaba. Yo rechacé evaluarlos por obvio conflicto de intereses, pero ¿no es un error habérmelos enviado? ¿Por qué no se admite entonces que nosotros corrijamos este, después de habernos ofrecido incluso la posibilidad de corregirlo? ¿Por qué la administración puede cometer errores y los usuarios no?
  2. Es cierto que la posibilidad de subsanación se ha usado de manera torticera muchas veces. Conozco grupos que han llegado a presentar una hoja en blanco como documento de la memoria científica, para así tener más tiempo para escribirlo mejor y presentarlo en el plazo de subsanación. Entiendo que el espíritu de la norma de que los documentos relevantes para la evaluación científica no sean subsanables va encaminada a evitar esas malas prácticas, y estoy de acuerdo con ese espíritu. Con lo que no estoy de acuerdo es con su aplicación automática a errores (causados por un programa informático) que son de buena fe evidente: las tres líneas que se pasaban no decían que me hubieran dado el Nobel o un mérito científico relevante, sino que se referían a un artículo de divulgación en castellano que claramente no debía haber citado, pero que en todo caso no hubiera causado la concesión o rechazo del proyecto por motivos científicos.
  3. ¿Para qué nos da el MINECO la posibilidad de subsanar el error si no pensaban aceptarlo en ningún caso? ¿No hubiera sido más coherente con la convocatoria excluirnos definitivamente en ese momento, con lo cual hubieramos podido presentar un recurso de reposición y quizá, de ser aceptado, llegar a tiempo para que el proyecto fuera considerado?
  4. El MINECO debería haber adoptado medidas para evitar estos problemas. Cuando he sometido proyectos a la Unión Europea, también tienen límites de páginas, en particular en la memoria de investigación. La diferencia es que la Comisión parece que quiere ayudarnos a no cometer errores, porque si uno sube un documento que excede las páginas permitidas, la aplicación se lo advierte; no se lo impide, pero se lo advierte, y entonces la responsabilidad es solo suya. Además, en muchos casos, incumplir esa norma no impide que la solicitud siga su curso, sino que se hace que los evaluadores sólo evalúen las páginas autorizadas, ignorando las siguientes. ¿Por qué el MINECO no hace lo mismo, que no debe ser muy difícil de implementar en su web? ¿Busca motivos para rechazar proyectos sin esfuerzo, o es que ni se plantea ayudar a los investigadores?
  5. En este blog se habla muy a menudo de que el diseño de los procedimientos debe responder a un fin. ¿Cuál es entonces el fin que persigue el MINECO al establecer esta norma e imponerla al pie de la letra? ¿Seleccionar los mejores proyectos científicos por su calidad también científica, facilitarse el trabajo limitando la selección científica a los investigadores con buenas habilidades para el papeleo, o rechazar cuantas más solicitudes mejor? Ya no digo el mío, pero estoy seguro de que entre los centenares (¡centenares!) de proyectos rechazados por motivos similares hay muchos con el mismo tipo de error de buena fe y que son científicamente muy buenos. ¿O, quizá, lo que busca el MINECO es decir que se ha financiado un alto porcentaje de las solicitudes presentadas, para dar imagen de que no se recorta en investigación?
    Añadiré que en mi artículo de ayer en eldiario.es especulaba con que ahorrarse en evaluaciones fuera un motivo para proceder de esta manera. Sin embargo, he podido saber que los proyectos en esta situación sí fueron evaluados, ya que de lo contrario todo el proceso se hubiera retrasado considerablemente hasta poder quedarse solo con los proyectos admitidos definitivamente. Así que este no es el motivo de esta decisión, y no hay ahorro en evaluaciones. De hecho, eso habrá costado algunas decenas de miles de euros, tirados a la basura.
  6. ¿Con qué dinero cree usted, amigo lector, que voy a afrontar mi trabajo de los próximos meses? Sepa que el proyecto solicitado tiene mucho de cubrir los costes básicos de la investigación, como mencionaba más arriba: algún viaje, costes de publicación de algún artículo, algo de dinero para algún experimento, un portátil y poco más (contrato postdoctoral aparte). Este es un dinero que en "los países de nuestro entorno" los investigadores tienen básicamente garantizado ya que sus empleadores saben que sin él no pueden trabajar. ¿Y cómo cree que afecta esto a la formación de los estudiantes que están haciendo su tesis doctoral con nosotros?
  7. Y por último, amigo lector, ¿cree usted, con nuestras autoridades de la política científica, que es una leyenda urbana el que los investigadores de este país, incluso aquellos con posiciones permanentes, se estén yendo de España debido a las dificultades burocráticas con que se encuentran, y de las que esto que le cuento no es más que la gota que colma el vaso (vea otro ejemplo, que ya hemos citado muchas veces, aquí)?

No quiero aburrirle más con mis penas, amigo lector. Le agradezco que se haya tomado la molestia de leer este post, mucho más que ningún otro, y espero haberle transmitido que, más allá de mi proyecto concreto, esta manera de hacer las cosas no es más que otro síntoma de que la política científica en España no responde, en realidad, a un intento de fomentar la investigación, sino todo lo contrario: está perfectamente diseñada para ir echando del sistema a los investigadores que quieren hacer cosas y, de hecho, acabar con el sistema de ciencia mismo. A mí, como decían los grandísimos Gomaespuma, ya han conseguido que "se me quiten las ganas de tener ganas".

NOTA (3 de marzo de 2015): Gracias a los esfuerzos del Vicerrector de Investigación e Innovación de la Universidad Carlos III de Madrid, hemos podido saber, a través de la Dirección General de Investigación, que el CV que figura en su aplicación informática como mi CV abreviado es en realidad una copia del CV completo que se podía adjuntar voluntariamente (y que también consta en la aplicación). Este CV completo no se pasa tres líneas, sino que son más de 80 páginas en otro formato, lo que claramente incumple la convocatoria. En cualquier caso, esto no cambia nada, y simplemente lo añado por precisar. Se comete un error de buena fe igual cuando se sube un archivo con tres líneas de más que cuando se sube un archivo equivocado. Sobre todo porque no tiene sentido que no subieramos el CV abreviado porque finalizamos la solicitud bastante antes de acabar el plazo, así que sería absurdo buscarse problemas por eso. Por no decir que, vista la amenaza de que nuestra solicitud fuera rechazada, subimos todos los documentos con bastante cuidado y me extraña mucho que nos equivocásemos de fichero en algo tan importante. Obviamente, tampoco puedo afirmar (y no lo hago) que haya un error en la aplicación del MINECO, pero esta duda se arreglaría si la aplicación realmente comprobara las páginas de los documentos que se suben (o si se han subido dos repetidos, lo cuál es muy fácil de implementar sobre documentos en PDF), en cuyo caso no habría confusión ni duda posibles. Llegados a este punto, la falta de un registro físico de los papeles nos deja en cierta medida indefensos ya que no podemos demostrar que subimos bien el fichero (o que no) y que lo que ocurrió fue un error informático (o no); al final me temo que vamos a tener que reclamar la vuelta de las solicitudes en papel. Por último, no creo que todos los demás proyectos rechazados tengan el mismo problema, y como se ha visto en los comentarios y en mails que he recibido privadamente (y que agradezco, por cierto), hay rechazos por cosas tan nimias como girar un cronograma. En cualquier caso, quede constancia de la precisión.