Y ahora la inflación

Cuando las economías desarrolladas están aún tratando de superar las secuelas de la Gran Recesión, y algunas apenas la han dejado atrás, el incremento de los precios del petróleo que se viene observando desde hace unos meses se acelera y empieza a reflejarse en tasas de inflación que no se observaban desde 2008. Eso en sí es suficientemente preocupante porque, de consolidarse en sus niveles actuales, el shock del precio del crudo puede restar algunas décimas a la recuperación que en muchos países desarrollados es aún muy tímida. Sin embargo la mayor preocupación radica ahora en si este aumento de la inflación se convierte en duradero y obliga a los bancos centrales, en particular al Banco Central Europeo, a apostar por una política monetaria de signo restrictivo.

En el momento de empezar a redactar este post mi opinión era que aún no es el momento de iniciar los aumentos del tipo de interés y que el BCE no iba a endurecer su política sino más bien a emprender una escalada verbal contra los efectos de segunda ronda, esperando unos meses antes de cambiar el signo de la política monetaria. Sigo pensando lo mismo respecto a lo primero, pero parece que en esto último me he equivocado porque del comunicado del Consejo del BCE tras la reunión del pasado jueves se desprende que el inicio de un aumento del tipo puede estar tan cerca como el próximo mes de abril.

Es difícil anticipar los efectos de este anuncio. Una posibilidad es que la situación de la economía europea empeore en los próximos meses y que la inflación se modere lo suficiente como para obligar al BCE frenar el aumento de tipos o incluso, apuntan algunos, a bajarlos de nuevo. Este escenario es poco probable ya que los bancos centrales optan normalmente por movimientos pequeños pero continuados para lograr el máximo efecto sobre el tipo de interés real a largo plazo –verdadero determinante del gasto privado- evitando generar más incertidumbre de la necesaria. De hecho todo apunta a que este movimiento irá seguido de uno similar más adelante hasta aumentar los tipos en 50 puntos básicos antes del último trimestre de 2011. A partir de ahí la situación económica marcará el camino a seguir. Pero incluso en este caso el cambio no deja de ser significativo. En primer lugar porque supone adelantarse a lo que se anticipaba iba a ser el nivel de los tipos a finales de año y actuar antes que el Banco de Inglaterra y que la Reserva Federal, que –según parece- van a seguir apostando por mantener inalterado el tono de su política monetaria a pesar de las señales positivas de sus economías. Además porque el efecto sobre el crecimiento de la Eurozona puede ser no desdeñable

En un contexto diferente al actual, en el que la economía europea estuviera creciendo a su nivel potencial, la respuesta del BCE habría estado cantada. Como es sabido el objetivo del BCE sobre la estabilidad de precios se entiende como un objetivo a medio plazo, por lo que resulta crucial desentrañar la información que los datos corrientes de inflación –y de otras variables- aportan sobre su evolución unos trimestres más adelante. Es difícil hacer tal cosa sin un refinado modelo de predicción, pero hay expertos que lo hacen por nosotros. Así, por ejemplo el Instituto Flores de Lemus predice una inflación en la Eurozona que tras repuntar en febrero debe volver paulatinamente al 2 por ciento anual a finales de año y que será inferior en 2012; en cifras parecidas se sitúa el promedio del panel de expertos cuyas expectativas resume el Monthly Bulletin (sección 3.4) del BCE. Lo que parece un repunte temporal de la inflación plantea, no obstante, problemas a la hora de diseñar la estrategia del BCE. Por una parte las expectativas de inflación, aunque dentro del objetivo a medio plazo, han aumentado en casi medio punto en las últimas semanas. Además el Euribor partiendo de valores muy bajos muestra una tendencia claramente alcista. Por otra parte, incluso excluyendo el precio de las materias primas, la inflación subyacente ha repuntado significativamente en casi todo el mundo a pesar de que en muchas regiones el output gap sigue siendo claramente negativo; y no hay que olvidar la experiencia de 2007 y 2008 cuando, tras unos años de moderada tendencia alcista de los precios, tanto la inflación subyacente como la total (headline) se dispararon en apenas unos meses, obligando a una respuesta contundente de los tipos de interés. Por último está la gran cantidad de liquidez que los bancos centrales en todo el mundo desarrollado están aportando a los bancos comerciales; por el momento la contribución de esta liquidez a la inflación no parece haber sido muy significativa pero sabemos muy poco sobre las consecuencias que puede tener en un contexto de inflación más elevada.

Sin embargo hay buenas razones para posponer el endurecimiento de la política monetaria, al menos hasta confirmar algunos datos sobre la evolución macroeconómica. Entre estas razones no está desde luego la idea que cobró cierta popularidad en los primeros momentos de la crisis y que ha sido rescatada recientemente por algunos analistas económicos, en el sentido de aumentar el objetivo de inflación –por ejemplo al 4 por ciento. Los bancos centrales han mostrado tener instrumentos suficientes para evitar una deflación, que en algún momento parecía inminente por la combinación de un credit crunch y de un severo ajuste fiscal. Por ello, mantener una inflación promedio del 4 por ciento como una medida de más que dudosa eficacia para evitar una hipotética deflación me parece un mal negocio, a pesar de que los costes de la inflación anticipada puedan no ser muy elevados. Sin embargo, aun manteniendo el objetivo del 2 por ciento, la Eurozona podría permitirse un deslizamiento de la inflación.

En primer lugar porque los riesgos a la baja a los que se enfrenta la economía Europea son todavía muy importantes. La tasa de crecimiento del PIB no se espera por encima del 2,5% y la tasa de paro seguirá cercana al 10 por ciento al menos hasta 2012, lo que puede moderar los efectos de segunda ronda y la inflación subyacente. El crecimiento de los costes salariales en la Eurozona ha sido inferior en dos puntos porcentuales al observado antes de 2008 lo que, junto al repunte de la productividad, ha permitido que los costes laborales unitarios hayan permanecido prácticamente constantes durante los dos últimos años -frente a un crecimiento de casi el 4 por ciento anual antes de la crisis.

Por otra parte porque la Unión Económica y Monetaria no se había encontrado en su breve historia en una situación como la actual de enorme disparidad en la evolución económica de los distintos países que la componen. No es sólo que las diferencias de crecimiento son significativas, sino que los países menos desarrollados se están llevando la peor parte, aflorando sus debilidades estructurales y frenando el proceso de convergencia que se había acelerado desde la entrada en vigor del Euro. Aunque el objetivo del BCE siempre se mide en términos promedio de la UEM, esta nueva circunstancia puede justificar alguna desviación temporal del objetivo de inflación. En una situación de crecimiento generalizado los efectos asimétricos de un tipo de interés común se ven más que compensados por las ventajas de una política monetaria única. Pero estos no son tiempos normales y hemos visto como los problemas de crecimiento de algunas economías pueden desatar nuevas crisis de deuda soberana con efectos en toda la Eurozona.

Por último, una de las enseñanzas de esta recesión es que una crisis de crédito es diferente a otras fluctuaciones cíclicas y que la ruptura de los mercados financieros debe ser tomada en consideración por parte la política monetaria. Europa va a estar inmersa en un proceso de reestructuración y recapitalización bancaria que puede retrasar el normal funcionamiento de los mercados financieros en la provisión de créditos al sector real. Como discutía en un post anterior, en presencia de fallos en estos mercados resulta óptimo aceptar una desviación temporal de la inflación para evitar una mayor caída del crédito de consecuencias mucho más persistentes. Por el momento el BCE parece que seguirá utilizando dos instrumentos, el tipo de interés para controlar la inflación y la provisión de liquidez para amortiguar los efectos sobre el crédito. Dos instrumentos para dos objetivos permiten resolver en parte el dilema de política monetaria. La cuestión es saber qué objetivo predominará si, como es previsible, ambos entran en contradicción en algún momento; el anuncio del jueves pasado parece indicar que se optará por la controlar inflación, en cuyo caso el aumento del tipo de interés podría reforzarse con la retirada de las medidas excepcionales de apoyo a la liquidez.

No tengo ninguna duda de que el consejo del BCE sopesará estos y otros riesgos para la recuperación económica europea ante un eventual cambio de la política monetaria común. Ya que tiene que actuar en un contexto de mucha incertidumbre, esperemos que maneje la situación actual con la misma flexibilidad con que se afrontó la recesión. Y, lo más importante, que no se precipite.

Hay 25 comentarios
  • No será que lo que pretende el BCE, con el discurso duro de su presidente, es apreciar el euro y con ello amortiguar el impacto inflacionario en Europa.
    La pregunta que me hago estos días es ¿ Que tiene menos efectos negativos sobre la actividad, el aumento del tipo de interés (moderado, claro), con la consiguiente apreciacíón del euro (menor impacto en Europa del precio del petroleo sobre costes), o seguir manteniendo el tipo de interés, con el consiguiente encarecimiento de los costes laborales por la subida del precio del petroleo. En otras palabras, que menor efecto negativo tiene sobre la actividad: un aumento del tipo de interés o el aumento del precio del petroleo. Si es la segunda y el nivel de precio del petroleo se va a mentener durante mucho tiempo, a lo mejor nos vendría bien que el Sr. Trichet endurezca más su discurso. Por ahora el euro se ha apreciado hasta 1,40 frente al dolar .

  • Quisiera recabar tu opinión sobre si crees que en España el gasto público ha tenido en los últimos 3 años o en la actualidad un impacto directo sobre la inflación o, por el contrario, no es así.

  • Hay cosas que a lo mejor se deben pasar por alto por lo de los agregados pero que no se merecen el silencio.
    Nosotros tenemos una de las economías menos "privadas" del mundo. Entre nuestro abigarrado Sector Público, sus ejércitos corporativos y un IBEX35 cuyo 90% vive en gran medida de proporcionarnos servicios públicos y facturarnos impuestos invisibles no conozco otra economía que se acerque a esta pasión por el "servicio público" ni cuyo capital muestre tanta "aversión al riesgo".
    Tampoco hablamos de la inflación que este sistema genera a golpe de BOE. Este año no lo he hecho pero en el 2010 todos los precios públicos y privados cuya autorización y supervisión corresponde al estado han subido, como mínimo, 10 veces la inflación y habitualmente 15 veces. Recordaréis que el 5 de enero se publicó el dato para el 2009 y fue del 0.9%. Pues desde las comisiones bacarias a los peajes todo ha crecido al menos 10 veces ese valor. Toma PIB.
    Es decir, por motivos que quizás es mejor callar, el estado azuza una monstruosa inflación de costes aprovechando los estertores de lo poquito de verdad privado que queda en esta economía.
    Y quizás debiéramos hablar de ello porque de no ser así tendremos que pensar que Niño-Becerra y otros tienen razón cuando aconsejan mucha cautela con los datos oficiales.
    Saludos

  • Pedro

    Para hablar de estas dos opciones habría que poner números y considerar los efectos "de equilibrio general". Pero como entiendo que quieres una respuesta más cualitativa, mi opinión es que sería más preocupante en estos momentos una inflación de costes, entre otras cosas porque tarde o temprano acabaría obligando al banco central a subir tipos y tendríamos las dos cosas. Por eso no digo en mi post que la actuación del BCE esté equivocada, ya que esa preocupación es lógica. Mi impresión, sin embargo, es que ese riesgo hoy no es tan inminente, ya que no veo que los efectos de segunda ronda puedan ser muy significativos a corto plazo; esto, y otras razones que menciono en el post, aconsejarían en mi opinión retrasar unos meses el aumento de los tipos.

  • ludwig

    No conozco ningún estudio que haya analizado este tema recientemente y supongo que los efectos del gasto público sobre la inflación varían por países y en distintas fases del ciclo. Por eso permíteme un comentario general, que seguramente no responde a tu pregunta.
    Por el lado de la demanda, genéricamente, el gasto público influye positiva o negativamente en la inflación como cualquier otro componente del gasto. La política fiscal anterior a la crisis era, como hemos visto y a pesar del superávit, bastante expansiva y los estímulos fiscales de los primeros trimestres de la crisis contribuyeron a mantener la demanda y a alejar el riego de deflación. Los recortes actuales han tenido sin duda un efecto moderador.
    Pero también la composición del gasto importa. Por una parte la distribución entre bienes comercializables y no comercializables. En general el gasto público se concentra en estos últimos en mayor proporción que otros componentes del gasto, por lo que incide más en sectores protegidos de la competencia, influyendo más en la inflación.
    Después está la distribución del gasto entre consumo e inversión pública. Cuando la inversión pública aumenta y mejora la eficiencia de una economía, también contribuye a moderar otros costes y la inflación. El consumo público y las transferencias tienen seguramente un impacto mayor a corto plazo en la demanda por lo que tienen un efecto más directo sobre los precios. Es posible por tanto que los recortes recientes de la inversión pública y el aumento en el gasto social -necesario para paliar los efectos negativos de la crisis- hayan compensado el efecto agregado de la caída en el gasto público y minimizado el efecto moderador de esta caída sobre la inflación.
    Finalmente hay que pensar que el mantenimiento del gasto ha obligado a aumentos del IVA y otras tasas que tienen un efecto inflacionario conocido.

  • Manu Oquendo

    Ya sabes que yo confío en los organismos oficiales que producen información, en especial el INE. Por supuesto esto vale hasta que se demuestre que no lo merecen, pero en España no hemos tenido razones para dudar de ellos. Como sabes la medición estadística tiene mucho de convención y lo importante es que la metodología de medición esté dentro de los estándares de los países con los que nos comparamos. No hay nada que indique que no cumplimos estos requisitos. A partir de ahí están las impresiones. La tasa de inflación efectiva es individual y la percepción de problemas como el paro u otros también depende mucho del entorno de cada uno.
    Por otra parte, no creo que la situación en España sea muy diferente a la de otros países, en cuanto a precios administrados y similares, y nuestra tasa de inflación está en línea con el resto de la UEM. Creo que quienes ponen en duda los datos oficiales se basan en impresiones y no en argumentos rigurosos.

  • Hola Javier,

    gracias por el artículo. Mi duda tras lo que has expuesto es que si un BC que tiene un objetivo de inflación X y esta viendo como ésta sube ligeramente por encima de X pero la situación económica plantea dudas razonables sobre el futuro crecimiento económico, evolución del sistema financiero y con ellos el nivel de inflación (es decir, que tanto puede seguir subiendo como caer) el BC podría cumplir mejor con su objetivo siendo laxo con la inflación a corto plazo, ¿es así?.

  • Carlos Jerez

    Efectivamente esa es una buena lectura de lo que argumento en el post. El objetivo se define como de medio plazo, pero este medio plazo en si es ambiguo. Lo importante es que las expectativas de inflación no entren en territorio peligroso y por eso es posible convivir con una inflación algo superior al 2 por ciento mientras se espere que este desvío sea temporal. Lógicamente hay que estar vigilante porque es posible que a raíz de esa situación en las negociaciones salariales y en la formación de otros precios los agentes económicos empiecen a dudar de que volvamos al objetivo con lo que aparecen los efectos de segunda ronda. Pero estos dependen crucialmente de la situación de la economía y de que el banco tenga una estrategia creíble de estabilidad de precios.

  • Los argumentos, sean rigurosos o no, son lo que son y su rigor se basa en lo que el regulador determina. La percepción del ciudadano es otra cosa, no es rigurosa, sin embargo es real. Y no hablamos del café en el bar, que subió un 60%, como los bocatas y tantas otras cosas durante el cambiazo del euro.
    Entonces lo predijimos, era lo natural, ya que salíamos de una crisis profunda y local, y las empresas pudieron poner en orden los márgenes. Algunos, para que no se notara, cambiamos el nombre y el envoltorio de los productos; otros, los del café, no pudieron y se les notó. Por entonces, el Estado, para no ser menos, hizo lo mismo que ahora: lo subió todo por decreto y mucho más que el resto. Y sin embargo, según el BOE, la cosa estaba controlada y la inflación subió lo justo.
    Ahora, por razones muy distintas, no toca más que se dispare la inflación. Eso o deberemos bajar los salarios. ¿Por qué extrañarnos si estaba, si no previsto, cantado para la mayoría?
    Hace tiempo en este blog hablamos de ello, también en otros, y hasta el señor Manuel Conthe en el suyo predijo lo que pasaría.
    Entonces recuerdo que hablamos de si se podría corregir el tal o el cual, pero la realidad del libre comercio termina, para variar, por poner a cada uno en su sitio, corríjase o no el tal o el cual.
    El petróleo subirá y quizá baje más tarde, pero nunca al nivel que estaba -las maniobras especuladoras aprovechan las circunstancias y hacen que pique un poco más de lo normal, pero nada más-. El poliester -que utilizo en profusión- ha subido mucho más y nadie dice nada -y no olvidemos que es una materia de amplio consumo industrial, no solo en el textil- Del algodón mejor no hablar, que ese ha subido un 170% en un año y parece no querer parar. Los cereales siguen subiendo como la espuma y con ellos, los piensos. Y el abono se está poniendo por las nubes, pero claro... nosotros, que solo los utilizamos para la maceta, ni nos enteramos. Y así hasta aburrir, y lo que no ha subido hoy lo hará mañana.
    En fin... que si queremos mantener el mundo tal como lo conocemos y no terminar a garrotazos como en 1941, mejor subir los tipos y apretarse el cinturón. Y si no queremos terminar como libios y egipcios a título local, mejor empezamos a revisar el reparto del pastel y dejamos de cargarnos la clase media.

  • "Los bancos centrales han mostrado tener instrumentos suficientes para evitar una deflación(...)"

    De momento parece que sí, algo que parecía lejano antes de los problemas con las materias primas. Pero el BCE está cometiendo de nuevo el mismo error que en 2008, dejarse llevar por el índice general de precios cuando existen economías aún con grandes problemas crediticios. El aumento de los precios del petróleo en 2008 tienen una buena parte de culpa en la recesión actual acuciada por la, por entonces gradual, caída del sector inmobiliario (J. Hamilton, 2009). Además tengamos en cuenta el siguiente abstracto de Bernanke, Gertler y Watson (1997):

    "(...) a substantial part of the recessionary impact of an oil price shock results from the endogenous tightening of monetary policy rather than from the increase in oil prices per se."

    Las expectativas de inflación son menores, porque probablemente un incremento de tipos nos hunda más en la recesión y nos acerque aún más a la deflación de la que en teoría nos han salvado los bancos centrales. Parafraseando a Krugman en un post de hoy:

    "There’s a lot of information out there; if the world weren’t going to hell, it would be a great place."

  • Javier Andres, comparto tu análisis y tu incertidumbre sobre la decisión del BCE.Sin embargo no me atrevo a hacer un análisis sobre toda Europa precisamente por las asimetrias entre sus diferentes economías y porque tengo la sensación que en todas las economías no tendría los mismos efectos.Pero si me atrevo a intentar analizar como afectaría a España una subida de los tipos de interés como medida de control de la inflación.
    Algunas de las causas de la subida de precios :
    1. La subida del precio de las materias primas (petroleo y otras).
    Esta parece que ha de ser temporal? y otras dependen más de otras causas naturales y especuladoras y de la fuerte demanda de países en desarrollo.
    2. La consolidación fiscal(eufemismo gracioso cuando quieren decir subidas de impuestos)
    Iva, no deflactación de tabla de IRPF, devolución de Deuda Publica,......
    3. Subida de "precios públicos".
    4. Gasto público en demanda y transferencias(que no en inversión productiva).
    5.Incremento de costes salariales (no parece ser el caso en el último año, aunque todavía queden convenios colectivos plurianuales con subidas de hasta el 5%).
    6.Traslado a precios de subidas de beneficios empresariales.A pesar de algunos resultados llamativos de algunas empresas, tengo la sensación de que no es el caso.
    7. La inyección pública de capital en el sistema privado financiero.
    Tenemos pendiente todavía la reestructuración de las cajas de ahorro y la digestión de los prestamos al ladrillo, desconociendo exactamente que efectos tendrá en el futuro estas inyecciones de capital.
    Pero España no tiene previsiones de crecimiento al 2,5%, y todavía estamos destruyendo empleo (más del 20%).
    Si ahora subimos los tipos de interés ¿no sucederá que?:
    1. Dejaremos de prestar el poco crédito que ahora nos prestamos.
    2.Probablemente ahoguemos el poco crecimiento que esperamos,
    3.Retrasemos aún más nuestra recuperación y nuestra convergencia con Europa.
    4. Tal vez incluso, incrementemos el desempleo.
    5. Con un euro más fuerte, exportaremos menos.
    Por eso creo que convivir un poquito más con una inflación moderada (sería soportable algo más del 2%) mientras implantamos medidas serias y planificadas de ahorro energético y de ahorro de costes nos permitiría consolidar este pequeño crecimiento de PIB .

  • Pau
    Muchos de los aumentos de precios que mencionas son de materias primas o inputs intermedios en la producción. El hecho de que estos aumentos no se hayan trasladado a precios puede simplemente indicar que algunas empresas han decidido asumirlos con sus márgenes. Si los aumentos se trasladan a salarios esto ya no será posible porque el coste salarial es la parte más importante de los costes totales. Por eso la vigilancia del BCE está justificada. Sin embargo los signos de este traslado no son todavía preocupantes debido al desempleo que hay en muchos países de Europa. Lo que pase con los salarios en Alemania y otros países que están creciendo más será crucial, pero creo que ahí todavía queda margen; venimos de un periodo en el que el desempleo se ha controlado a base de reducciones de jornada y creo que en las negociaciones salariales puede pesar el hecho de que es precisamente la ganancia de competitividad exterior lo que les ha permitido remontar la situación.
    Por supuesto, si este factor de disciplina no funciona, no queda más remedio que subir tipos. El BCE ha preferido hacer este movimiento preventivo como era habitual en el pasado, pero en mi opinión la situación actual es diferente y requiere un poco más de pausa.

  • Soy muy pesado con este tema, pero creo que es importante que quienes sois tan seguidos seáis los primeros en hacer pedagogía, y no hagáis la equivalencia de inflación = tasas de variación positivas del IPC (y deflación, negativas). Esa forma de concebir la inflación no permite entender la realidad (¿no tuvimos inflación descontrolada en los años previos a la crisis, mientras el IPC estaba oficialmente "controlado"?), como tampoco lo permite el concebir la inflación como un fenómeno homogéneo entre bienes y servicios.

    Bajo esa concepción es perfectamente posible algo tan difícil de explicar como una situación deflacionaria en España (caída del crédito y aportación negativa a M3) compatible con una situación de inflación (el IPC acercándose al 4%).

    Por último, un ruego: por favor, dejemos de pensar que "this time is different".

    Un saludo y enhorabuena por vuestro trabajo y por el blog

  • Álvaro

    Estoy de acuerdo en particular con tu primer comentario. El aumento de los precios del petróleo que obligó a un aumento sustancial de los tipos hasta 2008 fue un factor determinante en la crisis de la subprime. Y las expectativas de subidas de tipos pueden hacer daño a economías tan frágiles como las europeas ahora. Sin embargo hay que entender que los shocks de oferta son los realmente complicados para los bancos centrales porque si no cortan la inflación a tiempo, y esta se engancha en las expectativas, pueden acabar generando un problema más grave a medio. El banco central se enfrenta a un dilema que es lo que hace que se ganen el sueldo, si aciertan. Por ello es crucial que lo hagan, tanto con el tiempo como con el ritmo.

  • Pascual Arino

    Efectivamente, la situación de la economía española –y de otras europeas- es tan precaria que incluso un pequeño aumento de los tipos nos puede hacer daño. La cuestión es que las asimetrías nunca han sido tan grandes como ahora. De este modo, el promedio no refleja bien la situación de nadie. Es posible que no venga mal un cierto enfriamiento para las economías del centro, mientras que en las periféricas todavía necesitaríamos un tiempo de política monetaria laxa.
    Hasta 2008 la evolución de las distintas economías de la UEM no era tan dispar y por ellos los costes de una única política monetaria eran menores. En una situación como la actual yo creo que deberían tener algo más de peso los países en riesgo de crisis de deuda. También es cierto que en cualquier caso esto es un aviso para estos países; hemos de acelerar aún más las reformas porque el riesgo de que la política monetaria cambie de signo –y me refiero a un cambio todavía mayor que los pequeños incrementos que ahora se anuncian- cuando nosotros aún estemos en dificultades ha dejado de ser algo hipotético para ser una posibilidad cercana.

  • Siguiendo la linea de argumentacion de Pascual Arino, y en parte Sarachaga (Spain is not different, but there are not two Spain in the world)... la subida de tipos, o mejor dicho insinuar la subida de tipos perjudica una posible recuperacion, y no impacta las razones ultimas de la inflacion en estos momentos que corresponden mas a un proceso de armonizacion (vamos la globalizacion), y por los defectos del mercado (la subida de productos en cuasi monopolio no pueden ser contrarestadas por el libre mercado, porque no existe... vamos)

    Asi que partiendo que el Sr Trichet no es tonto. o no deberia, porque a veces uno se sorprende, y tampoco creo que desee pase por el killer de la recuperacion economica... Si bajamos al terreno de lo humano y dejamos lo divino. O bien recojo sus comentarios de hace unas semanas indicando que subidas salariales es un suicidio, y las propuestas de la Merkel de productividad... me sale que el arco Sur (incluyo sobre todo a Francia) no acaba de entender el mensaje y necesita un poco mas de presion.

    Lejos de buscar un sentido antisistema... pero por centrar la discusion vamos.. 😉

    Por cierto interesante articulo en el Confidencial/Cotizalia sobre el tema...

  • Manuel Sarachaga

    Efectivamente, no creo que esta vez sea diferente, por ello no hay que cambiar el objetivo de inflación ni nada de eso. Pero no es lo mismo la presión del precio de las materias primas en una economía que estaba creciendo a buen ritmo como en 2006/2008 que en una que apenas se está recuperando de una recesión como esta. Retrasar un poco la subida de tipos hasta tener más seguridad de que es lo que realmente está pasando no es un cambio de estrategia del BCE, simplemente un poco más de flexibilidad.
    Respecto a la confusión de términos perdona si no capto muy bien tu punto. Es cierto que una tasa negativa de inflación, como la que tuvimos algunos meses hace año y medio, no era una deflación. De hecho no entramos en ningún momento en deflación, pero hubo un riesgo real en momentos de 2009, lo que obligó a los estímulos fiscales y monetarios masivos. Si lograron evitar la deflación o esta no hubiera tenido lugar en cualquier caso no lo sé, pero parece que preocupó seriamente a Bernanke y compañía.

  • Outlander

    Yo también creo que en esta estrategia hay un aviso para navegantes. En el sur de Europa por supuesto, porque no parece que las promesas de reformar muchas cosas que se han hecho en momentos de más apuro se traduzcan en respuestas rápidas de política económica. Pero también es un aviso para la determinación salarial en el centro, en los países que están creciendo y exportando. Allí los riesgos de segunda ronda son más inmediatos y me da la sensación de que el BCE quiere cortarlos de raíz. Hasta aquí estoy de acuerdo con esta estrategia. Mi única preocupación es si esta vez a lo mejor hay que aplicar esas dosis con un poco más de cautela para no acabar de rematar a alguna economía –aunque el promedio de la UEM se lo pueda permitir.

  • Gracias por tus comentarios Javier. Trataré de explicarme un poco mejor:

    1) "This time is different": hacía un guiño al trabajo de Rogoff y Reinhart. No me refería a comparar 2011 con 2008, sino que estoy hablando de una visión mucho más amplia de los problemas y de los fundamentos económicos. De una capacidad que debemos recuperar de aprender de la Historia, de extraer la esencia de los fenómenos económicos. Esta vez no es diferente, esto que vivimos se ha producido -en esencia- ya muchas veces, aunque cada vez se nos presente con una "vestimenta" diferente.

    2) Las variaciones del IPC no son equivalentes a la inflación. Este es un "gol" que nos hemos auto-metido los economistas y que nos lleva a cometer muchos errores en nuestros razonamientos. El IPC es un mero índice que mide los precios de una determinada cesta de precios al consumo, nada más. La inflación es un fenómeno mucho más amplio y de consecuencias más profundas. Unas tasas de crecimiento del IPC aparente moderadas (digamos del 2%) pueden encubrir, por ejemplo, una elevada inflación (bien porque se concentre en determinados activos, porque se enmascare tras mejoras en la productividad, por masivas importaciones a bajo precio, etc), y viceversa, y en este periodo de enmascaramiento, la inflación puede estar causando sus perjudiciales efectos mientras todos (espcialmente los banqueros centrales) sonreímos mirando satisfechos la tasa de variación del IPC. Hemos perdido la noción real de lo que significa este fenómeno y las consecuencias que tiene sobre la estructura de precios relativos, la asignación de factores entre sectores, el crecimiento económico cimentado sobre bases no sólidas, etc. A eso me refiero, a que los economistas hemos de ser los primeros que hagamos pedagogía sobre qué es verdaderamente la inflación y cuáles son sus efectos. En caso contrario, flaco favor haremos a nuestra ciencia y a los ciudadanos.

    De nuevo gracias por todo vuestro trabajo y por este magnífico blog.

    Un saludo

    • Manuel Sarachaga
      Ahora he entendido mejor tu punto y veo que planteas cuestiones muy de fondo.
      Respecto al primer punto estoy de acuerdo, en lo que Reinhart y Rogoff documentan sobre las crisis financieras pasadas y con que estamos siguiendo una pauta muy similar. Ellos muestran lo que nos espera en términos de deuda pública, depreciación de activos, etc. Sin embargo yo me refiero a que esta situación de aumento de precios del petróleo es diferente a la situación en que se encontraba la economía europea en 2006. En aquel momento de expansión, la respuesta inmediata del tipo de interés al encarecimiento del petróleo fue la respuesta lógica; en la situación cíclica actual creo que –por las razones que expongo en post- podríamos haber permitido una desviación temporal de la inflación.
      (Por cierto, y aunque no viene a cuento del post, yo sí creo que hay algo diferente en esta crisis que no se ha observado en crisis financieras anteriores: los desequilibrios globales con el ahorro fluyendo de los países emergentes a los desarrollados. Esto plantea temas interesantes algunos de los cuales ya he discutido en otros posts, pero ese es otro tema).
      Y en cuanto al segundo punto no puedo estar más de acuerdo. Tras una tasa de inflación dada pueden estar teniendo lugar variaciones de precios relativos de lo más dispar. Toda la teoría de la política monetaria óptima consiste en estudiar como el manejo de una magnitud nominal –el dinero- o un único precio relativo –el tipo de interés- permite influir en los precios relativos de bienes y factores, lo que no es inmediato porque depende del grado de rigideces nominales en un la economía. La conclusión más general, aunque con muchas excepciones, es que en general la estabilidad del nivel de precios absoluto ayuda a mitigar la volatilidad de los precios relativos, lo que ayuda a justificar la estrategia del BCE. Yo estoy básicamente de acuerdo con esto como principio general, pero también hay argumentos para defender que en presencia de fricciones en los mercados financieros puede resultar óptimo permitir un poco de inflación ante un shock de oferta. Así se evita erosionar excesivamente la riqueza neta de los consumidores con restricciones de crédito, y por ello su consumo, de forma muy persistente.

  • Estimado Sarachaga, permitame contestar su cometario por los dos temas tan interesantes que comenta.

    1. Suponer que esta crisis es una mas, dentro de un proceso de "destruccion creativa", regeneracion, etc.. que en el fondo el libro de Rogoff vende. No esta crisis no es igual, su contexto social y politico es muy diferente, sus desencadenates, voluntarios, totalmente diferentes a las crisis exitentes dentro del periodo de la guerra fria... no todos los dias se incorporan 2.000 millones de personas al sistema (la mecanica de mercado.. como lo deseen llamar). Esto lleva a muchos, muchos errores.

    2. Totalmente de acuerdo que el IPC es una cifra que no quiere decir nada, la distribucion de la renta bruta familiar, bruta porque hay que poner los impuestos y los servicios que estos cubren para una comparativa lucida con otros paises, en los distintos gastos es lo que verdaderamente es relevante. No vaya a ser que lo que no se gasta, se ahorra... o cosas por ese estilo...

    Un saludo.

  • Estimado Javier,

    Gracias, porque lo que viene usted a decir es que la crisis en nuestro pais tiene enormes condicionamientos por la politica global Europea, que incluso con profundas transformaciones (esta web es genial, aunque parte de sus princiios me parezcan equivocados), no se podra salir de la crisis sin una negociacion dentro del marco EU.

    Algo que se olvida, obvia, o nadie tiene el coraje de plantear...

  • Para Javier Andrés y M. Sarachaga.

    Yo también suelo mezclar en la conversación IPC e inflación pero, en general, no es algo muy grave.
    A fin de cuentas entre el IPC y la Inflación, --que son conceptos ciertamente distintos-, hay una fuerte relación matemática. Para cada índice de variación de precios su inflación homóloga se mide por variaciones relativas entre índices periódicos. La matemática a secas es muy susceptible de caer en raciocinios circulares y la historia está llena de estos casos.

    Ver, por ejemplo, el párrafo de Kant al experimento de la caida acelerada de "graves" de Galileo. Hay experimentos que miden, no explican, no añaden. Es a partir de ellos es cuando hay que seguir pensando.

    Para convertir la matemática en modo de adquisición de conocimiento nuevo hace falta un proceso proactivo de interrogación externa. Un relacionar datos con causas y esto se hace añadiendo preguntas y comprobando predicciones. Los famosos Por qués tras el Qué pasa si

    De todas formas cada vez que nos enfrentamos a la Inflación a mi se me aparece el espectro de Copérnico.
    Antes de Copérnico todos veíamos al sol subir en el cielo y después de él, algunos comprendieron que lo que bajaba era la línea del horizonte.
    Con la inflación nos sucede algo parecido pero con el agravante de que por lo visto Copérnico no ha nacido todavía y seguimos hablando en términos Ptolomeicos. Es una enorme inercia que muy probablemente nos impide avanzar.
    Y ello a pesar de que nadie discute (también gracias a Copérnico) que la inflación es un fenómeno fuertemente relacionado con la percepción del valor de la moneda y su abundancia o escasez.

    Saludos.

  • Outlander

    Efectivamente la salida de la crisis requiere definir un nuevo marco para la gobernanza económica de la UEM que evite los errores del pasado. Pero dentro de este marco a cada país nos toca hacer unas reformas que pueden ser costosas a corto plazo. Creímos que con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento –que se incumplió- y con el BCE estaban resueltos todos los problemas macroeconómicos y que la convergencia económica haría el resto. Sin embargo el acercamiento en los niveles de renta per cápita no estaba basado en muchos casos en la convergencia en productividad sino en el sobreendeudamiento y otros desequilibrios que ya conocemos –escaso ahorro privado, exceso de inversión inmobiliaria, etc. La UEM tendrá que encontrar la forma de disciplinar a los países para que eso no se repita y eso supone una compleja negociación política en la que estamos hace meses.

  • Manu Oquendo

    Con respecto a tu último párrafo, efectivamente la inflación es un fenómeno esencialmente monetario. Pero a corto plazo hay otras cosas que influyen y los diferenciales -a veces sustanciales y duraderos- de inflación dentro de una unión monetaria indican que hay otros factores que también importan. Las posiciones cíclicas de las diferentes economías son diferentes en un momento dado, y en particular en la situación actual. Por eso creo que aunque el BCE hace bien en no prestar atención a estos diferenciales en tiempos normales, en esta ocasión quizás hubiera sido el momento de tenerlos en cuenta temporalmente.

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