Tiempo de austeridad

Inmersos como estamos en la búsqueda de soluciones a la crisis griega y en tratar de minimizar sus efectos sobre la economía europea, hemos de procurar no perder de vista el objetivo final de las medidas de política económica que se están aplicando, que no es otro que asegurar una salida rápida de la recesión. La recuperación económica en el mundo desarrollado está siendo de libro, y por tal me refiero al diagnóstico de Reinhart y Rogoff que muestran como las salidas de las crisis financieras son más lentas y frágiles que las de las recesiones normales. El reciente informe del Fondo Monetario Internacional, en el que se ponen al día las proyecciones del World Economic Outlook, va en esa dirección y señala que los riesgos de la economía global han aumentado. Para las economías del sur de Europa, atrapadas entre la necesidad de estimular el crecimiento y la urgencia de culminar la consolidación fiscal para combatir la crisis de deuda soberana, esas pueden ser noticias particularmente negativas.

En las últimas semanas han arreciado las críticas no sólo a la forma vacilante en que los dirigentes europeos están abordando los problemas de Grecia sino a la política de austeridad fiscal misma, que junto al tipo de cambio fijo se ven como impedimentos a la recuperación de algunas economías de la Eurozona –el artículo reciente de Martin Wolf en FT es un buen ejemplo. Esta preocupación generalizada es lógica ya que la debilidad en la creación de empleo y especialmente el elevado desempleo juvenil pueden llevar a la economía Europea a la pérdida definitiva de relevancia en el contexto de la economía global. De hecho ya he comentado en algún otro post que el Pacto del Euro –entonces todavía Plan Merkel- ofrece un marco razonable para reconducir los desequilibrios entre las economías de la zona, pero adolece de la falta de un plan creíble de estímulo económico, no necesariamente inmediato pero sí como una tarea prioritaria cuando las finanzas se estabilicen.

En las primeras reuniones del G20 se propuso llevar a cabo una expansión coordinada en la que los países con mejores posiciones exteriores debían aumentar su demanda interna para suavizar el ajuste de aquellas economías con elevados niveles de deuda externa. En el caso de Europa esto no ha ocurrido y estamos todos embarcados en una política de consolidación fiscal, solo aliviada por el tono relajado de la política monetaria. Aunque en la compleja situación de la economía Europea es lógico que haya valoraciones para todos los gustos, en mi opinión la actual es la más parecida a la combinación adecuada de políticas a que podemos aspirar en este momento. Y los escenarios de la economía mundial descritos en el WEO aportan argumentos adicionales para que, aunque sea por razones puramente preventivas, las economías europeas traten de resolver cuanto antes su crisis fiscal.

La economía mundial no va a crecer de una forma continua y sin sobresaltos durante los próximos años. Y el problema no es sólo la Eurozona. En el plano internacional, la recuperación de la economía americana está siendo más inestable de lo previsto. Aunque algunos datos recientes parecen más positivos, el crecimiento del sector industrial en los primeros meses del año y el ritmo de creación de empleo se han debilitado. Además Estados Unidos afronta un nuevo riesgo, como es el de una necesaria consolidación fiscal que vendrá de grado o por la fuerza, si el tope sobre la emisión de deuda pública no se suaviza rápidamente. A esta preocupación se añade el riesgo que supone el creciente sobrecalentamiento de las economías emergentes que acumulan cada vez más síntomas de inestabilidad en indicadores tradicionalmente asociados a ciclos de crédito y burbujas en los precios de los activos. Así, tenemos noticias de una inflación creciente, que está obligando a muchos bancos centrales a aumentar sustancialmente los tipos de interés y de un crecimiento desbocado del crédito -a tasas anuales del 20 y el 30 por ciento- que, aunque partía de niveles bajos con relación al PIB, se está acercando peligrosamente valores como los que hemos conocido por estos pagos. Todo ello acompañado de crecientes flujos de capital, en parte favorecidos por las políticas de liquidez de los bancos centrales de los países desarrollados y por las dudas sobre la deuda soberana en estos, que están llevando a los países receptores a replantear la conveniencia de establecer nuevos controles de capital para evitar crisis como las de los ochenta y noventa.

Esto refuerza la idea de que la estrategia de consolidación fiscal en Europa en la más prudente, y no únicamente como una forma de generar confianza en los mercados –que no es poco- sino porque la situación de deuda que hoy es preocupante puede empeorar muy rápidamente si esta acumulación de desequilibrios acaba dando lugar a una ralentización de la actividad económica mundial. No hay países de un tamaño significativo cuya posición fiscal esté exenta de problemas inmediatos o potenciales y que por tanto puedan ejercer el papel motor que recomendaba el G20. Los países de la periferia europea, con elevadas primas de riesgo y en procesos de rescate, por razones obvias. Los países emergentes, por otra parte, aun sin problemas de crecimiento están empezando a notar la necesidad de enfriar sus economías. Incluso las principales economías europeas como Francia y Alemania, que parecen a salvo de la crisis de deuda soberana, tienen unos niveles de deuda pública muy elevados. Además estos países tienen que protegerse contra los riesgos para sus sistemas bancarios de la previsible reestructuración de la deuda griega y la no descartable de algún otro país europeo, de los efectos de una crisis fiscal en EEUU e incluso de los riesgos asociados a sus posiciones en los países emergentes si la situación financiera en estos evoluciona a peor.

Y hay más razones. En la actual situación de incertidumbre aumenta el atractivo de la deuda pública como activo de refugio para muchas entidades bancarias en dificultades, lo que supone un lastre añadido para la recuperación del crédito al sector privado. Por otra parte hay argumentos fundados para suponer que los multiplicadores fiscales son bastante bajos en una crisis financiera cuando los consumidores tienen fuertes incentivos a ahorrar, los que no están endeudados en previsión de impuestos futuros y los que lo están para reducir su endeudamiento –en un próximo post volveré sobre este punto con argumentos un poco más formales. Pero es que además las consolidaciones fiscales no se pueden retrasar porque requieren bastante tiempo para ser efectivas. En un trabajo reciente Alcidi y Gros muestran que las economías europeas han sido capaces de reducir significativamente su déficit en el pasado, pero estas consolidaciones han requerido varios años – un promedio de cinco- y durante el proceso la ratio deuda pública sobre PIB no ha dejado de crecer de forma sustancial. Es decir, incluso si continuamos con los ritmos de consolidación en marcha saldremos de esta recesión con mayores niveles de deuda que con los que entramos, pero si no lo hacemos la senda de deuda puede convertirse en insostenible.

Todo esto también aplica lógicamente a España. Tenemos que ganar rápidamente margen de maniobra en previsión de un frenazo en el crecimiento mundial. Hay escenarios más positivos en los que estos riesgos no tienen por qué materializarse. Pero para que no nos ocurra como en 2007, cuando minimizamos lo que se nos venía encima, es conveniente seguir muy de cerca los riesgos potenciales a los que se enfrenta la recuperación económica internacional, que ha de ser una de las fuentes importantes de nuestro crecimiento a corto y medio plazo. La consolidación es una prioridad. Otra cuestión distinta es el margen que nos queda para seguir recortando el gasto corriente y la inversión pública. Si no se recupera rápidamente la actividad, habrá que optar por medidas de ahorro de carácter estructural controlando las obligaciones adquiridas en todo lo relativo al envejecimiento de la población y, seguramente en algún momento, echar mano del incremento de algún impuesto con potencial recaudatorio –como el IVA por ejemplo. Mientras tanto la recuperación de la actividad económica queda a merced del impulso que pueda proporcionar la política monetaria todavía expansiva y muy fundamentalmente de las medidas de ahorro de costes y de eficiencia que permitan ganar competitividad exterior e interior y que son cada vez más necesarias. Es la única forma de salir de esta situación al tiempo que mejoramos los fundamentos de nuestra economía para afrontar mejor la próxima recesión.

PD: Enhorabuena a Pablo Burriel y a Luis Julián Álvarez, excelentes economistas del Servicio de Estudios del Banco de España, ganadores del 2010 Arrow Prize for Senior Economists concedido por The B.E. Journal of Macroeconomics.

Hay 29 comentarios
  • Muchas gracias, Javier, por la enhorabuena por el premio Arrow y tu colaboración en este blog.

    Aprovecho la ocasión para felicitar a los editores, colaboradores y demás participantes en NadaEsGratis. El tiempo y esfuerzo que dedicais a presentar análisis rigurosos nos permite disfrutar de debates de calidad.

    Seguid así.

  • Hola,

    Javier, aunque no lo tratas expresamente en el post, ¿Estarías en desacuerdo co la propuesta de Willie Fuchs de estrategia a medio plazo? ¿Es compatible con tus ideas aquí expuestas?

    • Javier
      El diagnóstico de Fuchs es razonable, pero francamente no veo una inflación elevada en la Eurozona como una solución a nuestros problemas.
      Al margen de lo inviable de esta opción con el diseño actual de la Unión Económica y Monetaria, creo que esa estrategia tendría bastantes más costes en el futuro. Primero, imaginemos una tasa de desempleo elevada con una inflación de este tipo. El empobrecimiento real de los ciudadanos sería muy rápido. Además, la mayor parte del comercio exterior de los países europeos es entre los propios miembros de la zona Euro por lo que la ganancia de competitividad sería pequeña.
      Lo más importante es sin embargo que las devaluaciones competitivas tienen una vida bastante corta, porque resulta difícil parar un reajuste rápido de precios y salarios. Una vez que las expectativas de inflación se instalan en una economía es difícil eliminarlas. Tras las elevadas inflaciones de los ochenta en Europa llevó bastante tiempo, y muchas reformas institucionales, volver a una situación de estabilidad.
      La política monetaria actual es bastante laxa. Creo que mantenerla por un tiempo, incluida la provisión de liquidez, es lo mejor que el Banco Central Europeo puede hacer en los próximos meses.

  • Realmente no salgo de mi asombró al leer a los economistas de FEDEA con post como este. Después de un año y medio aplicando la misma política de austeridad, los mismo mecanismos de rescate siguen diciendo que es la política adecuada, cuando ha demostrado su fracaso total en Grecia, Irlanda, Portugal, y pronto en España e Italia, y también Bélgica. Qué mas pruebas necesitáis???
    Debe ser que dá prestigio entre los compañeros de profesión estó que Krugman llama ser un economista del dólor y de la economía vudú. La mezcla entre austeridad y confianza de los mercados lo arregla todo. Pero vamos a ver como con una política de austeridad en plena utilización de capacidad reducida, con inflación de apenas el 1% (subyacente) se pyuede creer que la contracción del gasto que implica recesiones prolongada ayudará a pagar la deuda y calmar a los mercados. Si lo único que consigue es lo contrario, expectativas de aumento del ratio de deuda/PIB y nuevos ajustes, en un circulo vicioso.
    No sería una opción, que por fin reconocieses la realidad y dieráis paso a otras opciones de política económica que hallan sido un fracaso. por ejemplo monetización de los déficit y cambio del estatuto del BCE que impide suscripcción de deuda pública, y emisión de eurobonos.
    http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4283

    Desde luego si estos son los consejos que reciben de sus asesores los miembros del ECOFIN, no me extraña la situacíon en la la que estamos.

    • Otra visión

      Es cierto que hay otras alternativas, pero creo que los acontecimientos de estos días indican que la financiación de más deuda pública a los tipos actuales es simplemente insostenible. Para Estados Unidos la cuestión es diferente -aunque tienen sus propios problemas de sostenibilidad fiscal- ya que tienen un amplio mercado para su deuda a un precio relativamente barato. No quiero ni pensar que EEUU tuviera que financiar sus volúmenes de deuda actual al tipo español, o al italiano. Cada país tiene sus circunstancias.
      Ya que citas a Krugman y la economía del dolor recuerda que fue él quien dijo -cuando vino hace un par de años- que los precios y salarios en España deberían caer entre un 15 y un 20 por ciento para empezar la recuperación.
      En cuanto al BCE, ya está comprando bonos de algunos países y dando financiación casi ilimitada a muchos bancos con unas garantías más que dudosas. Creo que no puede hacer mucho más sin entrar en riesgo de quiebra, por no hablar del efecto que eso tendría tarde o temprano sobre la inflación.
      Por último lo que dices de los eurobonos es una buena idea, pero ya he comentado en otro post que en mi opinión lo será para financiar la recuperación cuando se supere la crisis de deuda soberana. En la situación actual los eurobonos emitidos para limpiar la deuda de otros países se contagiarían rápidamente de los problemas de estos. Una solución para Grecia acabará siendo una quita más o menos amplia, pero eso no se puede aplicar a todos los países porque en ese caso el colapso financiero en Europa sería brutal.

  • Mis conocimientos económicos son muy escasos pero me gustaría conocer la opinión que el autor de este post, como persona experta en la materia, pueda tener sobre la hipótesis que el economista Tyler Cowen viene desarrollando en su conocido blog, Marginal Revolution (ha publicado también un libro sobre esta cuestión pero no lo he leído) que sostiene que las altas tasas de desempleo que se dan en el mundo desarrollado, el casi estancamiento de los ingresos medios de los empleados (la expansión del consumo en las últimas décadas se habría producido gracias a un correlativo aumento del crédito) y las dificultades fiscales de los Estados se deben, no tanto a problemas de demanda, como al hecho de que se ha producido un estancamiento general de la productividad al haberse agotado casi todo el potencial que ofrecían los avances tecnológicos producidos durante la segunda mitad del XIX y la primera mitad del XX sin que se hayan producido otros que vengan a sustituir o mejorar, significativamente, aquellos.

    Gracias.

    • Rafael
      Es cierto que en las últimas décadas del siglo pasado tuvo lugar una ralentización del crecimiento de la productividad, que básicamente obligaba a un reajuste en el crecimiento de las rentas salariales y del capital. En ausencia de tal ajuste aparecieron los problemas de desempleo e inflación como los que vimos en la estanflación de los setenta/ochenta. Esa es en todo caso una tendencia de largo plazo, que habría que ver como se ha visto afectada por los desarrollos más recientes en el campo de la información y la comunicación.
      Sin embargo no creo que ese factor tecnológico haya sido el determinante de la crisis actual. Los problemas de ese tipo –de oferta- tienden a manifestarse en aumentos simultáneos del paro y la inflación y en la actualidad acabamos de superar una situación de riesgo de deflación, en la que creo que la caída en la demanda ha sido lo más importante. Otra cosa distinta es la reasignación que está teniendo lugar en la producción de valor añadido en el mundo, con la consiguiente contrapartida de grandes déficits/superávits. Estos desequilibrios globales sobre los que he escrito en algún post –aquí y aquí- si han tenido una relación más directa con la crisis.

  • Javier,
    1. Estoy de acuerdo que el diseño de la UE complica las cosas
    2. El empobrecimiento seria rápido cierto. Sin embargo esto también seria el caso de una devaluación competitiva. La principal diferencia sería el incremento de la deuda real. Sin embargo, si estamos de acuerdo que el crecimiento de la demanda tiene que venir basicamente por el sector exterior. No veo alternativa.
    3. Dado que el principal comercio es entre UE supongo es que laidea es incrementar nuestra competitividad en relación a los socios avanzados sin necesidad de producir deflación.
    4. Comparto tu idea de devaluaciones competitivas pero si combinamos la propuesta de fuchs con las reformas necesarias cuando desapareciese el efecto de las devaluaciones podríamos empezar a notar el efecto de las reformas. Parecido a lo que hizo Suecia.
    ¿Cómo lo ves? Mucgas gracias y enhorabuena

    • Javier

      Respecto a tu punto 3, es cierto que tenemos que ganar competitividad con relación a los países avanzados de la UEM, pero una inflación elevada del área implica que ellos tienen que aceptar perder competitividad con respecto al exterior o devaluar el Euro sustancialmente, lo que a su vez generaría más inflación. Una de los objetivos del Euro era garantizar la estabilidad macroeconómica. Es verdad que hemos fallado en garantizar la estabilidad financiera -y de ahí los grandes desequilibrios comerciales- pero el objetivo es lograr las dos, no estropear lo conseguido en un frente. Piensa que los países que peor estamos ahora somos también los que tuvimos una inflación más elevada antes de la crisis. La idea de que sin reformas profundas vamos a ponernos ahora en el otro lado de la distribución es un poco arriesgada.
      Respecto a tu punto 4, Suecia tenía una moneda y mostros no, por lo que Suecia devaluaba frente al mundo, mientras que mostros lo haríamos sólo respecto a la pequeña proporción de nuestras transacciones fuera de la Eurozona.
      Dicho todo eso, mi opinión es contra una inflación muy elevada. Creo que aunque la inflación actual en la UEM supera en algo el 2 por ciento, el BCE debería mantener el tono de la política monetaria sin endurecerlo. Una cosa es ir deliberadamente a por una inflación muy alta y otra es permitir desviaciones pequeñas y temporales con respecto al objetivo.

  • Javier,

    por que no respondes a las objecciones de otra visión, que son realmente las relevantes y donde está el debate???
    Qué hace falta para que dejéis de apoyar la política fracasa de la austeridad y el dolor sólo porque os dá prestigio endogámico entre vuestros compañeros.

  • Achurri

    Acabo de leer tu comentario, al tiempo que respondía a Otra visión -como comprenderás no me gano la vida con NeG por lo que tengo que responder en los ratos que puedo.
    Entiendo que no compartas mis opiniones pero ¿Por qué no me concedes al menos el beneficio de la duda y piensas que es mi visión genuina al margen de ese prestigio endogámico que tanto te irrita? Creo que cuando empecemos a considerar que las opiniones de los otros no son simplemente propaganda interesada podremos empezar a discrepar con naturalidad. Lo otro es la negación del que tiene visiones diferentes y ya sabemos a lo que conduce eso.

  • Muchas gracias por esta gran lección, fuera que estemos o no de acuerdo.
    En realidad sería difícil no estarlo con gran parte del texto.

    Dices: "En el plano internacional, la recuperación de la economía americana está siendo más inestable de lo previsto."
    Para muchos de nosotros, gente de a pie y sencilla y, ciertamente, bastante analfabeta con respecto a este tipo de economía, estaba claro que a la economía norteamericana le costaría mucho salir del problema, eso en caso que salga. Incluso parlamentamos en su día (los inmediatamente posteriores a la reunión del G20) sobre su previsible inestabilidad, dado el camino tomado por la administración y sus constantes vaivenes políticos, meramente clientelares.

    Dices: "si continuamos con los ritmos de consolidación en marcha saldremos de esta recesión con mayores niveles de deuda que con los que entramos, pero si no lo hacemos la senda de deuda puede convertirse en insostenible."
    Y me temo que nada de los libros vale para la situación actual. Creo que deberemos buscar nuevas soluciones, que muchos encontrarán disparatadas y excesivamente arriesgadas. Y tal vez por eso llegarán demasiado tarde. La deuda no puede aumentar, a no ser que el PIB aumente MUCHO más.
    No sé si os habéis parado a pensar, que solo la deuda italiana es ligeramente superior al capital disponible a la suma de todos los bancos centrales europeos, incluido el BCE.
    No hay suficiente dinero en el mundo para responder a la deuda de la periferia europea, quizá sea eso lo que pasa.

    Cierto que Krugman dijo entre un 15% y un 20%. Ahora, con la perspectiva del tiempo y el conocimiento del personaje, ya puestos no sé por qué no dijo entre el 10 y el 25. A ojo yo podría haber acertado algo más.
    A mi modo de ver, creo que los precios subirán por la previsible inflación internacional, en cuanto los salarios ya hace tiempo que bajan sin parar. Pero eso es algo de lo que hemos hablado mucho aquí, sin que nos hayamos puesto muy de acuerdo.

    El asunto de España está mal, muy mal. No estamos preparados, hemos dilapidado lo poco que había y seguimos estando muy mal gobernados.
    Me gustaría explicarlo con ejemplos reales y abundantes, de esos que constantemente encontramos los empresarios y los cuatro innovadores que quedamos; pero me temo que no hay espacio.

    • Pau
      Déjame abundar en uno de los temas de tu comentario. Efectivamente es el impresionante volumen de deuda en el mundo desarrollado –economías maduras que ya deberían empezar a vivir algo menos del futuro- el que nos tiene que hacer reflexionar a todos. Sin llegar a la situación de Grecia o Portugal, cualquier “accidente” en forma de recesión o algo como el terremoto de Japón, que nos obligase a endeudarnos más sería costosísimo a partir de los niveles actuales. Hay que empezar a tomarse en serio la consolidación de la deuda como en parte se hizo en Estados Unidos con Clinton y en Europa en la carrera hacia el Euro como una estrategia de medio plazo. Por razones distintas este esfuerzo fue muy limitado en el tiempo y así nos va ahora.

  • Javier, con todo el respeto del que soy capaz como indignado que estoy hoy,

    De verdad crees que el daño hecho a Grecia en este año y medio, era inevitable?? Qu después de provocar una recesion con la sacrosanta "austeridad", para ahora proponer una quita más o menos amplia. Y los funcionarios despedidos en Grecia y la bajada del 16/ de salario y de las pensiones , una recesión de tres años, 12 huelgas generales con muertos incluidos. Realmente merecía la pena la "austeridad" para luego hacer una quita... más de lo mismo siempre que el fmi o una institución multilateral da ayuda financiera condicionada o quiebra elel estado o un infierno socieconómico o las dos cosas...

    No es cierto que el BCE quiebre si compra deuda griega o de cualquier país con difucltades, s i se modifica el artículo del estatuto que impide al BCE monetizar deuda y déficit es Simplemente se genera inflación, que por cierto en la Zona Euro, al menos la subyacente no es muy amplia. La monetización del déficit o sólo la amenaza de hacerlo terminaría con la especulación. Pero esto lo sabes mucho mejor que yo...

    Muchos economistas, creemos que esta crisis de deuda soberana se está utilizando para socavar el estado del bienestar en Europa, y que si se prolonga es por una mezcla de intereses electorales cortoplacista, y comodidad ideológica con la "presión de los mercados" con los ajusates. Esta presión de los mercados, cuando un estado tiene el monopolio de la emisión de moneda es completamente evitable. Esta mañana con el rumor de compra de deuda del BCE se finalizó la especulacion.

    En cuanto a lo de Krugman, aunque creo que malinterpretas y sacas de contexto interesadamente su cita, te diré que al menos Krugman habría tenido la valentia de cambiar de postura, otros persisten en el error, si has leído últimamente su columna en el NYT
    http://www.elpais.com/articulo/economia/austeridad/falla/elpepieco/20110524elpepieco_1/Tes

    Supongo que el hecho de tener el nobel a Krugman le dá la libertad de decir lo que piensa, aunque sea contracorriente, y no por ello dejar de escribir en el NYT, y ser considerado un peligroso antisistema

    • Economista indignado
      No he visto en ningún sitio que Krugman haya cambiado de opinión sobre su propuesta de reducción de precios y salarios, pero de la lectura de su artículo deduzco que le preocupa el exceso de deuda en Europa tanto como a mí, no menos. El caso de EEUU es diferente al de Europa ya que ellos colocan su deuda actual sin problemas –un problema distinto es la situación actual de discusión sobre el tope legal.
      En el caso de Europa el propone una quita, y yo creo que ha llegado el momento para eso en el caso de Grecia. El momento es ahora no antes. Se puede proceder a una quita cuando el país ha entrado en una senda de sostenibilidad fiscal para el futuro pero la deuda pasada es una losa. Es como un concurso de acreedores, se acepta una rebaja de la deuda a cambio de que la empresa en cuestión tenga un plan de negocio viable que le permita sobrevivir y pagar parte al menos de su deuda. Pero sin tal plan, una quita no sirve más que para continuar en una senda insostenible durante un tiempo más hasta la próxima bancarrota. Es ahora, si Grecia cumple sus compromisos, cuando tal estrategia puede ser la adecuada, no antes.
      Pero esto vale para Grecia, no para el conjunto de la deuda Europea. ¿Por qué habría que perdonar a Irlanda una deuda que asumió con los tenedores de bonos bancarios? ¿O a Italia, un país que no ha tratado de controlar sus finanzas ni en los años del boom y cuyo gobierno parece más preocupado de resolver los problemas de su presidente que los de la economía en general? Además un impago de grandes países arruinaría al sistema financiero europeo –y no sólo europeo- y con él al conjunto de la actividad económica.
      El caso del BCE es lo mismo. Ya está comprando bonos griegos y portugueses –y puede que alguno más- en cantidades limitadas. Si tuviera que comprar cantidades sustanciales de deuda italiana, española, belga, etc simplemente quebraría. El comentario de Pau es muy ilustrativo en este punto.
      En cuanto a si esta crisis se está aprovechando para erosionar el estado del bienestar, cada uno es libre de pensar lo que quiera. Pero resulta un poco paradójico que estemos pidiendo que los chinos, cuyo estado del bienestar está en pañales, nos financien el nuestro. Lo harán mientras les convenga, el día que no sea así tendremos que hacerlo con nuestros propios medios y para eso deberemos tener una situación financiera saneada. ¿No ahorramos los ciudadanos para nuestra vejez? Los estados deben hacer lo mismo, por eso la consolidación de hoy puede ser el estado del bienestar de mañana.

  • Javier,
    realmente crees que el tratamiento dado a Grecia durante un año y medio de "austeridad" con despidos de funcionarios, bajadas de salarios, pensiones, 12 huelgas generales con muertos incluidos, ha merecido la pena para finalmente hacer una quita...

    Como bien sabes Javier, el BCE si se modifica su estatuto puede monetarizar (comprar toda la deuda pública que quiera) sin quebrar, el riesgo es la generación de inflación, que se comiera parte de la deuda. Creo que ese riesgo es preferible a las pérdidas de bienestar y dignidad a las que las políticas de austeridad están abocando a

    En cuando a Krugman y la economía del dolor, al menos él ha tenido la virtud de rectificar. No esperamos convenceros, así que seguid por ese camino. El tiempo pondrá a cada uno en su sitio, me recordáis a Hayek y muchos neoclásicos durante la Gran Depresión.

    • Otra visión
      Como tocas temas parecidos a los de Economista indignado, mi respuesta es para los dos.
      Francamente, pensar que la solución a nuestros problemas es la inflación es muy preocupante. Creo que el BCE debe mantener su política y no endurecerla en la situación actual, con el programa de compra de bonos y de provisión de liquidez incluidos. Pero ir más allá puede poner a las economías europeas en una senda inflacionista que nos puede llevar a una situación como la de los ochenta: elevado paro y elevada inflación. Una vez que esto sucede la espiral de precios y salarios sólo se puede contener con un alto coste social –y sin margen de maniobra.
      Creo que debe haber un tiempo para las políticas más expansivas. Pero hay que poner en orden las finanzas antes de acometerlas. La inestabilidad de estos días es un buen aviso de que cualquier paso en falso puede ser muy costoso para los países que tienen que renegociar ahora su deuda.

  • Sin ser macroeconomista, creo que muchos de los problemas que hay contra los planes de rescate (que sí que es cierto que tienen sus problemas, mi opinión es que se debería haber optado también por la quita griega mucho antes) es que vemos los efectos del plan de rescate pero no los de la "alternativa", lo cual es básico para poder decidir qué habría sido peor.
    En mi opinión (y desde el desconocimiento técnico, repito) es que los males que se tratan de evitar son los siguientes:
    - Para los ciudadanos griegos, si su Estado quebrara, habría un fuga inmensa de capitales ahora y una caída de la inversión futura. Porque los extranjeros no invertirían y muchos de los capitales griegos (muchos más que ahora) se invertirían en otros países. Eso significaría una menor productividad de los griegos para el largo plazo, con un menor nivel de vida.
    - Si los griegos no pagaran sus deudas, el coste directo de dicho efecto se traspasaría a los extranjeros tenedores de deuda en mucha menor medida que a los políticos griegos, que están sufriendo una caída brutal de su imagen y un descrédito enorme por sus actuaciones pasadas, incluso ante su ciudadanía: se les está haciendo pagar a los que mintieron sobre el déficit por ello.
    - Significaría que los griegos dejarían de poder tener un déficit exterior, ¿quién lo iba a financiar? Por ello, bajaría radicalmente su capacidad de compra, y en el corto plazo, deberían sustituir con velocidad numerosos productos básicos que ellos no producen.
    - El Estado griego tendría enormes problemas de liquidez a corto plazo, por lo que muy difícilmente podría pagar a los trabajdores, lo que iniciaría una espiral terrible de impagos (que habría que ver si sería mejor o peor que la actual, en la que la UE les suministra liquidez).
    - Si los griegos se salieran del euro, su moneda se devaluaría burtalmente y el euro se fortalecería, lo que bajaría enormemente los precios de los activos griegos y haría que muchos europeos pudieran comprar a precios bajísimos terrenos en Grecia, por ejemplo, que pasarían a manos extranjeras igualmente (que viene a ser lo que se les pide para reducir su deuda actualmente).
    - Con la discrecionalidad de su propia moneda, los políticos griegos podrían seguir trampeando con el déficit público como hasta ahora, empobreciendo a sus ciudadanos de forma encubierta vía inflación.
    - Si el BCE se come la deuda griega y esta quiebra, la inflación que generaría sería el equivalente a "un impuesto sobre los pobres europeos" para pagar los desajustes del sector público griego.

    Esos son los males que pretenden evitar los rescates. Estamos viendo que en Grecia la situación es horrible, pero no es por los rescates, sino porque el sector público mintió, gastó brutalmente y tiene unas deudas del 160% del PIB. Una quita no aumentaría el bienestar de la sociedad griega.

    • Alfonso
      Muy oportuna tu descripción de los problemas de una economía como la griega para la que los rescates y las reformas que se les exigen son parte de la solución –a lo mejor es insuficiente y hay que hacer algo más- pero no el problema, como algunos pretenden. Es sorprendente lo rápidamente que se olvida que los problemas con que se encuentra Grecia tienen que ver con el hecho de que han gastado muy por encima de sus ingresos y que además lo han hecho ocultando las cifras reales de sus déficits.
      Creo, sin embargo, que una quita puede ser adecuada con dos condiciones: que se limite a Grecia -o en todo caso a economías pequeñas y en circunstancias excepcionales- y que se haga cuando esta economía haya dado muestras de que va en serio en la aplicación de su ‘plan de viabilidad’. Entonces eliminar parte de la deuda puede favorecer el crecimiento, antes sería simplemente retrasar la bancarrota.

  • Muy buen artículo
    Por otro lado, algunas veces parece dificil llegar a una interpretación "objetiva" de lo que de verdad está pasando, adjunto un enlace a un artículo de The Economist, firmado por un tal R.A., donde se "explica" porqué Italia y España están sufriendo la crisis de deuda soberana, mientras Japón (deuda pública del 225% del PIB), UK, o USA no tienen nada parecido

    http://www.economist.com/blogs/freeexchange/2011/07/debt-management

    El autor está de acuerdo en que, por ejemplo Japón y UK deberían sufrir los ataques de los mercados antes que, por ejemplo, Italia, pero que:

    "But of course, Japan, America, and Britain are actually ok while Italy is now being hounded by bond market vigilantes. Why? This chart makes it perfectly clear. The afflicted countries aren't growing; they suffer from growth rates below their cost of financing. And they don't have their own currencies."

    El artículo concluye que el problema de la deuda soberana no es "sólo" por la deuda en sí de los países, sino porque éstos no crecen, y ponen el ejemplo de UK y USA y las medidas monetarias y fiscales que han tomado y que han evitado el ataque de los "bond Vigilantes" (todas ellas "anti-austeridad")

    De acuerdo que hay un despilfarro impresionante, que la evasión fiscal y la corrupción que tenemos en muchos países es insostenible (las 3 C's de las que hablaba hace poco Papandreu = "Corruption, Clientelism and Cronyism"), y que todo esto debe atajarse ya (uno de los motivos principales del surgimiento del 15M son las 3 C's de Papandreu), pero eso es una cosa y otra es el auténtico suicidio colectivo al que parece dirgirse todo el Continente Europeo

    • DFC
      Gracias por el interesante link. Es evidente que la falta de una moneda propia reduce nuestro margen de maniobra en una recesión. Pero eso ya lo sabíamos cuando entramos en la UEM, y las ventajas de la moneda única son también muchas y no es algo que se pueda tomar y dejar a voluntad. Grecia fuera del euro podría devaluar, pero el comentario de Alfonso señala algunos de los otros problemas que tendría en ese caso y que se olvidan con frecuencia.
      Yo también estoy sorprendido por el valor de las primas de riesgo de España e Italia pero lo que no me sorprende es nuestra posición relativa con respecto a EEUU, Japón o el Reino Unido. Esas economías tienen otras muchas características diferentes. Sus expectativas de crecimiento y la solidez de sus economías no tienen nada que ver con las de Italia, por no hablar de la ‘calidad’ de sus instituciones. Alemania también tiene una deuda elevada pero no por ello los bonos de estos países dejan de ser activos muy demandados en el mundo. Además Japón y Alemania tienen una tasa de ahorro privado impresionante, que les permite financiar a su sector público y al resto del mundo. Por otra parte, la inversión privada exterior de EEUU y el Reino Unido es muy elevada, por lo que aunque en neto son demandantes de fondos sus posiciones son mucho más diversificadas que las de España o Italia por ejemplo, que han crecido con una bajísima productividad.

  • Voy a reponder a los indignados. El verdadero problema es que este movimiento se ha argentinizado del todo. No reconocen los problemas de la economía y culpan a las agencias de calificación de crédito.

    España tiene dos problemas:

    - Un problema crónico de que importamos más de lo que exportamos. Esto se refleja en la deuda externa y el déficit correspondiente, de balanza por cuenta corriente. Tradicionalmente se resolvía devaluando la peseta. Recuerden las devaluaciones de 1977, 1982, 1992, y 1995. Estamos hablando de una devaluación total de un 50 % más o menos. En el 2003 tendríamos que haber devaluado. Pero no podemos. Entonces, ¿qué hacemos?

    La solución de comprar bonos nuestros por el BCE no arreglaría nada. Porque nada haría que con eso compremos menos o vendamos más al exterior.

    Y el problema moral. Porque esto es un perdón de deuda encubierto, ya que la deuda valdría menos. Explíquenle a un alemán que se tiene que levantar a las 7 de la mañana para pagar deudas de países del sur. Quizá haya que hacerlo, pero eso de pedir ayuda necesita valentía y humildad, valores escasos entre los indignados.

    - Un problema de la burbuja inmobiliaria. Durante el periodo 2000-2008, la banca española se endeudó con la europea para dar créditos para construcción y promoción. El resultado es un balanza de unos 450.000 millones de €, que deben empresas constructoras y promotoras a bancos (cuadro 4.18 Boletín Estadístico del Banco de España), y estos a la banca europea a través de mercados mayoristas de deuda. ¿Cuánto se puede cobrar de esta deuda?

    Otro problema relacionado es que las familias deben unos 900.000 millones de € a la banca, de los que unos 700.000 millones de € son hipotecas. El pago de estas hipotecas bloquea el consumo interno durante unas dos décadas.

    De todo esto se deduce que la única vía de salida es la exportación: si no hay dinero dentro, tendrá que venir de fuera.

    • Emilio
      La verdad es que no tengo una opinión muy definida sobre el movimiento 15M. Sin embargo creo que los problemas económicos que señalas son los relevantes. Los efectos de la burbuja inmobiliaria los tendremos que ir digiriendo y para ello algunas de las reformas que se proponen son urgentes. Pero es que hubieran sido igualmente importantes sin esa burbuja, precisamente por el primero de los problemas que señalas de falta de competitividad crónica.
      Eso era preocupante en un mundo poco globalizado, pero con al competencia de algunos emergentes, cuya productividad está creciendo a ritmos insospechados, simplemente es insostenible. Es verdad que no podemos anticipar todos los cambios que esta globalización va a provocar, pero hay muchas personas que aún piensan en términos exclusivamente domésticos, cuando lo que está en juego es el papel que España va a tener en la cadena de producción de valor en el futuro.

  • Con los salarios en caída libre y un paro alarmante, además de la fuga de capitales y la falta de inversión, también se está dando la fuga de talento. Esto puede ser nefasto para una recuperación estable a medio plazo. Y no estoy hablando exclusivamente de Grecia...

    • Juanjo
      Una de los objetivos de la reforma laboral y de la negociación colectiva que se ha propuesto por parte de muchos de los colaboradores de NeG -además de potenciar la creación de empleo, que es el objetivo fundamental- es precisamente el incentivo a la formación y una remuneración adecuada al capital humano. Un sistema que prima la precariedad y que hace tabla rasa con los salarios entre empresas y entre grupos de trabajadores, reduce los incentivos y anima a los más formados a emigrar a países en los que se valore más su capital humano.

  • La causa es que la gente cree lo que quiere creer. Y, con todo el respeto por las creencias, pienso que aquí se nota la cultura católica, de llorar, en vez de asumir. (Hay mucha gente atea, educada en valores católicos, que tiene una mentalidad bastante piadosa). Nos unen muchas cosas con los argentinos. Está por ver que estemos capacitados para formar parte de la Unión Europea.

  • Emilio,

    el problema no son que los indignados se hallan argentinizado, sino que los que creeís ciegamente en esta política liberal suicida habéis argentinizado España desde el Tratado de Maastrit. La historia pondrá a cada grupo de economistas a cada uno en su sitio no te preocupes. En la gran depresión a un lado estuvo Hoover y Hayek, al otro Keynes y Roosvelt. Ya sabemos a que lado estamos cada uno. No creo que tenga sentido discutir con un grupo de personas obcecado ideológicamente desde hace 30 años.

  • Quiero aclarar que lo dicho aquí ya lo comenté en los foros privados del 15-M. Me desgañité en explicar que las deudas externas no se pueden pagar con transferencias internas, sólo con exportación. Si Otra Visión y yo intercambiamos dinero, con eso no vamos a poder pagar a un alemán. En el cuadro 17.1 del Boletín Estadístico del Banco de España están los datos de déficit de balanza por cuenta corriente, que demuestran que se compra más de lo que se vende y sale más dinero del que sale.

    Y para no ver esto, o no se sabe sumar y restar, o se es un fanático.

    Una prueba de la argentinización del movimiento 15-M es acusar a las agencias de calificación por un lado, y por otro proponer una "auditoría" de la deuda, es decir, un impago. Es contradictorio proponer el no pagar, y no aceptar que las agencias de calificación reflejen esta espectativa en su análisis.

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