Sobre teorías, lenguas y políticas execrables

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de Ramon Caminal

En una entrada reciente (aquí) Pedro Rey ha escogido un trabajo mío (con Antonio Di Paolo) (aquí) como ejemplo de lo fácil que resulta introducir “sesgos ideológicos” en nuestros modelos económicos. Pedro ha leído nuestro trabajo como una evaluación de los resultados de la inmersión lingüística en Cataluña y ha interpretado que nuestro veredicto ha sido entusiastamente favorable. Además, nuestra precipitada conclusión se basaría en un análisis empírico y, sobretodo, en un modelo teórico parcial e insuficiente para nuestro presunto propósito. Sería precisamente esa discrepancia entre los argumentos aportados y las rotundas conclusiones de política la que nos ha hecho merecedores de una amonestación (espero que la tarjeta sea solo amarilla) y una paternalista llamada a la prudencia en el futuro. 

El papel de la ideología en las ciencias sociales es sin duda un tema apasionante que nunca deberíamos perder de vista. No obstante, ¿no seria conveniente preguntarse, de vez en cuando, si poseemos realmente el nivel de objetividad necesaria para evaluar la objetividad de los demás?

La lectura que ha hecho Pedro de nuestro trabajo es parcial y desenfocada. El objetivo de nuestro trabajo no es en absoluto “hacer un análisis coste-beneficio” de la inmersión lingüística en Cataluña. Este es el primer punto que debo aclarar, ya que nuestra estrategia empírica y nuestro modelo teórico han sido elegidos exclusivamente en función de nuestro objetivo explícito. Nuestro trabajo se pregunta por la naturaleza de las lenguas y sobre las consecuencias de las competencias lingüísticas (en particular, de las competencias redundantes desde el punto de vista comunicativo) sobre las relaciones sociales. De forma bastante general, los economistas tienden a representar las lenguas como vehículos de comunicación neutrales. No importa si nos comunicamos en maltés, quechua o mandarín, lo único importante es que nos entendamos. Esta visión excesivamente simplificada, y el “olvido” de los aspectos subjetivos (emocionales o culturales) de las lenguas ha provocado algunas burlas (no siempre inmerecidas) por parte de otros científicos sociales. A pesar de todo, podría ser que esos aspectos no estrictamente comunicativos de las lenguas tuvieran una influencia poco o nada relevante en las relaciones sociales y económicas y, en consecuencia, la visión inicial podría considerarse como una buena aproximación.

Nuestra principal contribución académica es aportar evidencia empírica de que esos aspectos no comunicativos de las lenguas afectan de forma sustancial el comportamiento social, y por tanto no deberíamos caracterizar los diferentes idiomas simplemente como instrumentos de comunicación perfectamente intercambiables. El caso de Cataluña resulta muy adecuado para la tarea por tres motivos. En primer lugar, el conocimiento universal del castellano implica que la comunicación está perfectamente garantizada. En segundo lugar, la reforma educativa puesta en marcha en los años 80 ha supuesto una mejora notable en las competencias lingüísticas en catalán de los castellano hablantes. Si las lenguas fueran exclusivamente instrumentos de comunicación, dichas competencias adicionales serian redundantes: no deberían tener ningún efecto. En cambio, nuestro análisis empírico pone de manifiesto que dichas competencias han estimulado de forma considerable la formación de parejas mixtas (compuestas por individuos con lenguas nativas distintas). En tercer lugar, para el caso de Cataluña existe una base de datos que combina información socio-demográfica (habitual) con una gran riqueza de datos lingüísticos (algo bastante raro). Si alguien conoce algún otro ejemplo que cumpla esas tres condiciones, le ruego nos avise.

El trabajo contiene también un sencillo modelo teórico, cuyo objetivo es doble. Por una parte, describir un mecanismo plausible para explicar la evidencia. Concretamente, se indica que si los individuos multilingües tienen preferencias lingüísticas (por ejemplo, si prefieren utilizar su primera lengua sobre la segunda), entonces las relaciones sociales entre individuos de diferentes comunidades lingüísticas están limitadas por el conflicto de interés sobre la lengua de uso. En este contexto, esas competencias lingüísticas adicionales reducen la magnitud del conflicto de interés al poder repartir mejor los costes derivados del uso de la segunda lengua, y por tanto reducir así la segmentación social. El modelo también ofrece una evaluación de bienestar de los resultados de las nuevas competencias. La observación (bastante natural) es que no se trata de un juego de suma cero, sino que las nuevas competencias generan un beneficio agregado; es decir, podría ocurrir que los castellano hablantes perdieran, pero incluso en ese caso su pérdida sería menor que la ganancia de los catalano hablantes. La razón de esa ganancia agregada tiene que ver con la naturaleza complementaria de las relaciones sociales: los beneficios privados tienden a ser menores que los beneficios sociales. Así, cuando se reducen las barreras al intercambio el tamaño del pastel aumenta.

Hasta aquí lo que atañe a los beneficios. Tal y como se indica repetidamente en el trabajo, cuando tenemos en cuenta los costes de aprendizaje de la segunda lengua los resultados son triviales: si esos costes fueran muy altos el resultado final neto seria negativo, pero si fueran suficientemente bajos entonces seria positivo.

El alcance del trabajo termina aquí. Por tanto, no nos hemos “olvidado” de los costes de aprendizaje, ni resulta relevante para nuestro propósito enriquecer el modelo. También está complemente fuera de lugar considerar instrumentos de política adicionales como los que sugiere Pedro. Estas consideraciones merecerían nuestra atención si intentáramos llevar a cabo un análisis coste-beneficio de la reforma educativa catalana. Pero no es ese el caso.

Pero parece que Pedro no tiene mucho interés en la cuestión general planteada, y en cambio está mucho más pendiente de las valoraciones sobre la política lingüística en las escuelas catalanas. Como hemos comentado más arriba, nuestro análisis empírico pone de manifiesto que las nuevas competencias lingüísticas han tenido un efecto positivo: en el mercado matrimonial las dos comunidades lingüísticas más importantes de Cataluña viven un poco menos de espaldas. ¿Deberíamos advertir al lector que dicho efecto positivo es parcial, y no representa una valoración global de las políticas implicadas? Solo si deseamos transmitir al lector algún prejuicio, algo que deberíamos evitar a toda costa en un artículo académico.

Dejando ya de lado nuestro artículo académico, Pedro realiza una serie de comentarios sobre la naturaleza de las lenguas y las políticas lingüísticas que me gustaría comentar brevemente. Concretamente, Pedro manifiesta explícitamente una gran preocupación por la relación entre lengua e identidad nacional. Y, puede que me equivoque, pero me parece que atribuye esa relación exclusivamente al catalán. En primer lugar, en Cataluña ambas lenguas están igualmente politizadas. En segundo lugar, y mucho más importante, reducir el análisis de las lenguas en Cataluña a una cuestión de pura instrumentalización política me parecería enormemente empobrecedor. Cuando los sociolingüistas discuten los aspectos sentimentales de las lenguas no se refieren solamente (ni de manera prioritaria) a la identidad étnica o nacional, sino a una relación del individuo con las lenguas mucho más amplia y compleja (véase, por ejemplo, el libro de Joshua Fishman, Reversing the Language Shift). Si ampliamos el foco y dejamos de obsesionarnos con los aspectos políticos más estridentes, tal vez podremos prestar más atención a la dimensión auténticamente relevante: cuál es la distribución de competencias lingüísticas más deseable. Al principio de los años 80 la sociedad catalana exhibía un bilingüismo asimétrico: los hablantes nativos del catalán eran plenamente bilingües, mientras que los hablantes nativos del castellano eran mayoritariamente monolingües o solo pasivamente bilingües. Las políticas lingüísticas realizadas nos están acercando a un modelo de bilingüismo más simétrico (le recomiendo al lector que consulte las Figuras 2 y 3 de nuestro trabajo); un modelo que, en el límite, podríamos denominar “bilingüismo recíproco” (yo aprendo tu lengua, y tú aprendes la mía).¿Queremos seguir avanzando por esa vía, o preferimos volver al modelo anterior de bilingüismo asimétrico? Espero que desde la investigación económica podamos aportar argumentos objetivos a este trascendental debate.

Hay 52 comentarios
  • Muchas gracias por tu respuesta, Ramón:

    Ni soy quien para dar “tarjetas amarillas” ni el paternalismo es de mi agrado. Lo que me interesa es que se desvirtúe la aportación de una investigación, que creo que a los dos nos apasiona, por el peligro de que parezcamos sesgados ideológicamente. Como ejemplo, basta con leer algunos de los comentarios a mi entrada original.
    Como sabes, la primera versión de mi entrada contenía un párrafo en el que admitía que yo mismo podía tener sesgos ideológicos, e incluso usaba la posible interpretación errónea que de mi propia investigación sobre discriminación positiva, podían hacer quienes toman decisiones políticas. Dicho párrafo desapareció de mi texto, por ahorrar al lector justificaciones innecesarias.
    No encontrarás persona más a favor de resaltar aspectos “sentimentales” en el uso de las lenguas, puesto que mi investigación en economía del comportamiento, precisamente destaca que las emociones son importantes y, como digo en el texto, busca precisamente ejemplificar que estas cosas se pueden estudiar de forma rigurosa con modelos y estimaciones empíricas (lo que me rebaten en algunos comentarios). Sin embargo, es obvio que vuestro artículo, puede ser interpretado, y de hecho lo ha sido por varios lectores, como soporte “académico” de algunas políticas y, por ello, es perfectamente apropiado discutir los supuestos en que se basa dicha recomendación y sugerir otras políticas alternativas, y a mi parecer más naturales (si hay costes, sentimentales, buscar reducirlos).
    En todo caso, espero que mi entrada haya servido para crear un debate enriquecedor para los lectores.

    • Me temo que nuestras opiniones no han convergido en absoluto. Atribuir a nuestro trabajo un objetivo falso para poder acusarlo de introducir "sesgos ideológicos" me parece una estrategia dialéctica muy poco digna, de la que no veo que te retractes ni un ápice. Entiendo que tu acusación de que somos académicos "con intención" sigue en pie. Y, francamente, lo lamento.

      Sobre la posibilidad de que nuestro delito (único o adicional) sea el de imprudencia temeraria, ¿debería estar preocupado por la posibilidad de que algún político pudiera hacer un uso propagandístico de nuestros resultados? La verdad es que estoy mucho más preocupado por la incapacidad de algunos para leer con tranquilidad trabajos académicos cuando estos contienen elementos que contradicen sus opiniones apriori.

      • Da la impresión de que la critica ofende, por la reacción en este comentario. En cuanto a sus supuestos, puedo decir con confianza que éste "En primer lugar, el conocimiento universal del castellano implica que la comunicación está perfectamente garantizada." es falso, ya que el conocimiento del castellano no es universal en Cataluña. Lo es en las ciudades pero en las pequeñas poblaciones a veces es muy deficiente.

        • Desde luego, y eso sin contar con que el "proceso" no ha finalizado. No es decartable que, de seguir con las actuales políticas (¡se multa por rotular en castellano!), en el futuro haya muchos menos castellano hablantes.

          • Los gobiernos establecen sus leyes de acuerdo con las mayorías parlamentarias. Se multa por rotular únicamente en castellano.

            • "Los gobiernos establecen sus leyes de acuerdo con las mayorías parlamentarias" De acuerdo, pero eso no las hace inmunes a la crítica.

              "Se multa por rotular únicamente en castellano" ¡Gran ejemplo de respeto a la libertad!

      • El artículo de Pedro no hace ningún juicio de valor de vuestro estudio, simplemente dice que las políticas deben basarse en un análisis coste-beneficio, y que este estudio no vale como tal. Tomarse eso como algo personal, y venir aquí a defenderse de una acusación inexistente, me parece que es dejar que el ego de uno desvíe la discusión del tema relevante. Hace bien Pedro en no entrar al trapo de los reproches personales. Por aquí nos interesan las políticas adecuadas, no personalizar culpabilidades. Menos ruido y más señal, por favor. Menos hablar de los sujetos y más hablar del objeto.

        • Ahhhh. Ciertamente ningún sesgo. Un WP de fecha noviembre de 2015. Que no escribió el autor del post anterior. Que el autor del post anterior es un especialista en el tema (quiero yo pensar) ... Y os interesan las políticas adecuadas... Y las acusaciones son inexistentes... Ahora entiendo...

  • Hay que resaltar la importancia de la immersión en la integración de la sociedad, ya que posibilita la mezcla y la igualdad de oportunidades de miembros de comunidades lingüísticas que de otra manera permanecerían impermeables entre ellas. Y al mismo tiempo su carácter obligatorio mantiene bajo el coste, al menos en comparación con otras comunidades:

    http://www.mecd.gob.es/dctm/inee/indicadores-educativos/mapa2015/2015-f2-gasto-por-alumno.pdf?documentId=0901e72b81e3a3af

    No volveré a pegar los links de mi otro comentario, pero hay bastantes datos objetivos (y de fuentes poco sospechosas) que rebaten muchos de los argumentos contra la immersión.

    Contra los costes intelectuales y emocionales de adquirir una segunda y tercera lengua, hay que recordar que para integrarse laboralmente con el inglés puede bastar, pero el catalán es la lengua tradicional de toda industria; muy difícilmente puedes progresar en una ingeniería sin hablar la misma lengua que el cliente. Y no es discriminación como no lo es el uso del Alemán en Alemania donde mucha más gente es bilingüe, es que el Alemán es simplemente la lengua nativa.

    • Que se gaste menos en educación, sólo quiere decir que se gasta menos. Habría que ver el resultado de ese gasto para valorarlo. En el caso de Cataluña, es la que peor resultado obtiene de las autonomías más ricas. Para el resto, supongo que ya habrá leído el artículo de The Economist. Hoy en día mirar a Cataluña se parece a ver la Venezuela de hace unos años. Una película de hundimiento a cámara lenta de la que todo el mundo sabe el final, pero en el que una incomprensible inercia conformista evita que se haga nada por variar el rumbo.

      http://www.libertaddigital.com/espana/2014-04-01/madrid-mejor-que-austria-cataluna-peor-que-portugal-segun-el-informe-pisa-1276514733/

      • Si la fuente de información es Libertad Digital , propiedad de un insultador profesional , entonces no le puedo dar ninguna credibilidad.
        Saludos.

    • Con el último comentario no pretendo poner el catalán en un status distinto al castellano; ambas son lenguas nativas en Cataluña. Pero quiero recalcar que el conocimiento de ambas lenguas es fundamental para garantizar la igualdad de oportunidades en las relaciones sociales y familiares.

      Un niño castellano parlante no tiene contacto con el catalán más que en la escuela primaria y sin la immersión jamás adquirirá un nivel nativo del lenguaje. Con un nivel de lengua franca puedes desarrollarte laboralmente y personalmente pero siempre serás el que habla "raro" o el que necesita que se lo repitan dos veces; y eso en el trabajo importa, mucho. La immersión garantiza que tanto los niños como los adultos puedan mezclarse sin importar su origen.

  • Yo creo que deberías estar muy agradecido la atención que Pedro ha prestado a un artículo que en mi opinión bien podría incluirse en una nueva categoría del JEL: Economía Vudú. Hay que defender algo que se alinea con las preferencia políticas del autor (en este caso la inmersión) y a partir de ahí se buscan los marcadores académicos que le den un cierto brillo. Todo vale. Un poco de econometría, el habitual socio-lingüista de guardia o el habitual video subvencionado.
    Si en una comunidad existen dos lenguas A y B. Todos hablan A y unos pocos son bilingües en A y B, establecer como requisito para el acceso a los puestos de trabajo el conocimiento de la lengua B supone que se está discriminando a los que hablan solo A. A partir de aquí justificar las políticas de inmersión con el objetivo de eliminar esta discriminación me parece que solo puede justificarse por motivos ideológicos. Si no se establece el requisito de conocer B ya no existiría esa discriminación y por lo tanto ya no sería necesarias políticas destinadas a disminuir la discriminación. Primero se discrimina y luego se aplican políticas para disminuir la discriminación. Vudú.
    El apego sentimental como argumento roza lo sublime. Dado el apego sentimental de muchos a las corridas de toros y vista su decadencia, lo que deberíamos es subvencionar escuelas de tauromaquia. Parece que no es el caso. Será porque no crean identidad catalana. Quizás.

  • Después de leer la aclaración, la impresión que da es todavía peor. Se habla de los beneficios, pero se desprecian los costes (???). Por supuesto, así se puede justificar la bondad de cualquier medida que se nos pueda ocurrir, por infundada o lesiva que pudiera ser. Pero, con la conflictividad social, institucional y económica en la que vive Cataluña en estos momentos, obviar los costes de este tipo de políticas es, sigo pensando, un tremendo ejercicio de deshonestidad intelectual. Eso, acompañado al deterioro de la posición relativa de Cataluña con respecto al conjunto de España, que indica que en el marco de crisis general, Cataluña lo está haciendo peor que otras comunidades, debiera, a los académicos de bien :-D, hacerles investigar el por qué de esta evolución, en lugar de defender las causas de tal deterioro. Con todos los respetos, empiezo a pensar que esto debe de ser una broma.

  • Si no he interpretado mal, el autor defiende la inmersión lingüística porque: 1) ha procurado una mayor cohesión social, y 2) porque ha aumentado el bienestar de la sociedad en su conjunto.

    La expulsión primero de los judíos y posteriormente de los musulmanes perseguía precisamente la cohesión social. Del mismo modo que hoy consideramos una barbaridad dichas expulsiones, deberíamos tener una opinión muy clara sobre la negativa de la Generalidad catalana a cumplir las sentencias del TC, el TS y el TSJC.

    El Documento de Política núm. 24 de la UNESCO, de febrero de 2016, empieza con las siguientes palabras: «Una educación de calidad se debe impartir en la lengua hablada en el hogar». Más adelante explica: «Diversas evaluaciones internacionales y regionales del aprendizaje confirman que cuando se hablan lenguas distintas en el hogar y en la escuela, se observa un efecto negativo en los resultados de los exámenes».

    http://unesdoc.unesco.org/images/0024/002437/243713S.pdf

    De hecho, esta era la tesis defendida por los catalanistas antes de la inmersión lingüística. El efecto en España ha sido estudiado en varias ocasiones por Convivencia Cívica Catalana. Por ejemplo, véanse las páginas 16 y siguientes del Análisis de los Resultados de la Última Evaluación Pisa en Cataluña, de octubre de 2014.

    https://drive.google.com/file/d/0B9K3QsORGY1ZQ2pPSk9senFRU0E/view?pref=2&pli=1

    Por último, señalar que las organizaciones más combativas contra la inmersión lingüística (CCC, Galicia Bilingüe) proponen una educación bilingüe (para quien la pida, obviamente), por lo que proporcionaría exactamente los mismos beneficios aducidos para la inmersión lingüística.

  • " (...) la dimensión auténticamente relevante: cuál es la distribución de competencias lingüísticas más deseable".

    Cuando la dimensión "auténticamente relevante" es un fin que justifica cualquier medio (ie: la imposición de multas a comercios, la imposibilidad para las familias de educar a sus hijos con una de las lenguas oficiales como vehicular, etc...) nos adentramos en una senda muy peligrosa. Sobre todo si el adjetivo básico en el fin a perseguir es "deseable" (obviamente un alarde de "objetividad": "deseable" ¿por quién? ¿para qué?).

    Cuando los "científicos sociales" (peligroso oxímoron donde los haya) ofrecen a los políticos justificaciones científicas (¿?) para su tendencia natural a imponer al individuo cargas personales que justifiquen sus "visiones" de sociedades más integradas, sociales, coherentes o cualquier otro término igualmente vacío, la puerta a las peores formas de gobierno que el mundo ha conocido está abierta.

  • Yo no voy a comentar el artículo. Simplemente me llama la atención la comparación entre la dedicación de Pedro a considerar todos los argumentos de tú artículo con tu desabrida respuesta. Creo que lo dice todo.

  • Como siempre que se toca el asunto se van las cosas de madre.

    Ésta es una lista de asunciones vacías presentes en la mayoría de las respuestas:

    - Que el bilingüismo en Catalunya es minoritario, lo cuál es falso.

    - Que la lengua vehicular en la educación primaria sea exclusivamente el catalán, lo cuál es falso. En la pública os aseguro que no es así. Y en la concertada se supone que los padres ya saben donde van.

    - Que el nivel en lengua castellana sea inferior a la media española, lo cuál es falso.

    - Que se prohíbe rotular en castellano. No hay más que pasearse con google maps.

    - Que la immersión es una política implantada por los nacionalistas, cuando fué pactada por todos los grupos.

    - Que se pueda aprender catalán con 3 horas a la semana (con el inglés este cuento ya nos suena).

    - Que el catalán es necesario sólo para la administración. Intentad trabajar en la industria o de comercial y que os vaya bonito.

    - Que sea necesario hablar catalán para ser profesor en la universidad.

    Estas asunciones/slogans se dan por sentadas, tanto en los comentarios de este blog como en la mayoría de medios. Porque confirman determinados prejuicios hacia el uso de otras lenguas que son por otro lado muy comunes a todas las sociedades. No hay disonancia cognitiva, se aceptan como dogma y se pueden utilizar como justificación de cualquier cosa.

    Y aquel que lo desmiente es que tiene "sesgo ideológico", claaaaaaaaaro.

    Sergio

    • Que no Sergio, que es simplemente un tema de libertades y derecho. Si yo quiero que mi hijo estudie en mi lengua, que da la casualidad que es cooficial, el no permitirlo es conculcar un derecho.
      Es sencillo de entender. Si la inmersión produce todos los beneficios que según vosotros produce, ya me encargaré de que mi hijo estudie según ese modelo.
      Es muy sencillo de entender: libertad frente a objetivos ideológicos.
      Un saludo.

      • En la escuela pública se educa en ambos idiomas; y económicamente no tiene sentido que el sistema público mantenga varios sistemas paralelos.

        La escuela privada sí podría hacerlo y de hecho hay colegios privados con lengua vehicular en castellano y muchos más colegios que, al contrario que los públicos, enseñan todo fundamentalmente en catalán. Si la oferta en castellano es escasa es por un problema de mercado o falta de demanda, pero no porque esté "prohibido".

        Creo que el sistema público debe dar aquello que es necesario o que la sociedad demanda; pero la libertad de opciones debe darla el sistema privado. Si éste no la da por falta de demanda no creo que sea razonable que el sistema público la cubra; dado que en los colegios públicos ya se dan clases en castellano.

      • > Si yo quiero que mi hijo estudie en mi lengua, que da la casualidad que es cooficial, el no permitirlo es conculcar un derecho.
        Depende... solo es un derecho si el estado lo reconoce como tal.

        • Cooficial, Ernest, cooficial. Si tú vas a la ONU y cuentas que en una parte del país no se puede estudiar en la lengua oficial de ese país, simplemente no se lo creen. Y en España, el TS ha dictaminado que al menos el 25% debe darse en castellano si así lo solicitan los padres.

    • Primeramente, suscribo lo dicho por Bel y Ana.

      La política de inmersión lingüística consiste precisamente en negar a los padres la elección de la lengua vehicular. Lamentablemente, parece que la Generalidad catalana no proporciona datos sobre qué colegios usan el castellano como lengua vehicular y en qué medida (lo que sería de mucha ayuda en la preinscripción). Pero me sorprendería bastante que un problema imaginario llevara al Gobierno a aprobar una ley que subvenciona la enseñanza en castellano en Cataluña, y al Tribunal Supremo a establecer un mínimo del 25% en castellano.

      http://www.elmundo.es/cataluna/2014/03/29/53360befca47416a338b457a.html

      Convivencia Cívica Catalana concluye, basándose en evaluaciones del Ministerio y de la Consejería, que, en promedio, los alumnos catalanes tienen un conocimiento peor de la lengua y la literatura castellanas que los alumnos del resto de España.

      https://drive.google.com/file/d/0B9K3QsORGY1ZeFUtOF80WjdnVG8/edit?pref=2&pli=1

      Está prohibido rotular exclusivamente en castellano.

      http://www.economiadigital.es/es/notices/2016/04/la-generalitat-eleva-un-173-el-importe-de-las-multas-por-rotular-solo-en-castellano-83363.php

      Que yo sepa, al menos el PP se opuso a la política de normalización lingüística.

      http://www.udel.edu/leipzig/texts4/ela31127.htm

      Recientemente, el PP nacional aprobó una ley para favorecer la enseñanza en castellano. Por lo que respecta a C's, cito del programa para las últimas elecciones autonómicas, p. 71 (vía La Vanguardia): «d'un 40 per cent per a cada llengua oficial i d'un 20 per cent per a la llengua estrangera».

      ¿No se puede aprender catalán con 3 horas a la semana, pero sí se puede aprender castellano con 2 horas a la semana?

      «Intentad trabajar en la industria o de comercial y que os vaya bonito». Eso es algo que deben valorar los padres, no la Administración.

  • a mí me sorprende el tono de las contestaciones al artículo. Lo que se cuenta en esta entrada parece muy razonable.

    aunque por supuesto, el problema de fondo es plantear esta cuestión como puramente dicotómica: educación obligatoria en catalán vs educación en castellano o catalán a eleccion de los padres. En realidad, la opción obviamente preferible es tener el catalán como lengua vehicular obligatoria para la mayoría de asignaturas, y el castellano como lengua vehicular obligatoria para algunas de ellas. Así se reflejaría el hecho de que ambas lenguas son "catalanas", por tanto merecedoras de status de lengua vehicular -y que el castellano tiene más pujanza propia y por tanto necesita menos apoyo. Sin merma significativa de las competencias en catalán adquiridas por los niños de familias castellanoparlantes, pero con probable aportación significativa a las competencias en castellano de la población rural catalana, que muchas veces son francamente mejorables. Eso sí sería una mejora paretiana respecto a la situación actual, aparte de encajar mejor con la realidad socio-política catalana.

    Naturalmente esta solución no gusta a los nacionalistas paladines del monolingüismo en catalá, ni a los partidarios de que "las lenguas se defiendan solas" (supuestamente porque el tema lingüístico les es indiferente, en realidad porque "su" lengua es mayoritaria y se puede defender sola); porque supone consolidar el status del catalán como lengua vehicular obligatoria, y reconocer un cierto espacio al castellano en el mismo sentido. Evidencia adicional, prima facie, de que sería una reforma deseable

  • Pedro,

    yo sí creo que tu entrada inicial tenía sesgo contra el catalán y contra la inmersión e intención de sacar tarjeta, no sé si amarilla o naranja, a Ramon y Antonio por su artículo.

    El tema de las lenguas está envenenado en España, en toda España. Y básicamente lo han envenenado los que sólo hablan una lengua. Que la inmersión ha sido una genialidad es obvio. Pero el cambio de política lingüística realmente bueno sería enseñar el resto de lenguas en el resto de España. Esto es, enseñar diversidad y practicar el buen rollo. Diversidad y buen rollo para encarar "el lado malo" de la globalización.

    Por cierto, muy bueno, sobre todo para favorecer un debate sereno y equilibrado y generar comentarios positivos y enriquecedores, que la casualidad escribiese tu primera entrada justo después del desafortunado artículo del The Economist de la semana pasada. Ahora veo más arriba que ya estamos expulsando judios y musulmanes y en una senda peligrosa, más o menos a la altura de Venezuela. En fin... el último que apague la luz.

    • Pero qué inmersión ha sido una genialidad ¿la de Franco o la del catalanismo rampante? Dos genialiadades de dos liberticidas.
      "Pero el cambio de política lingüística realmente bueno sería enseñar el resto de lenguas en el resto de España." Esta hilarante ocurrencia de los nacionalistas catalanes... o sea, que vosotros que impedís que en Cataluña se estudie en otra lengua que no sea Catalán, queréis que se estudien 5 en el resto de España? Cuando os vea quitando la inmersión en catalán y poniendo la enseñanza en 5 lenguas, hablamos (sí, he incluido el valenciano).

      Por cierto, supongo que sabrás que en Madrid se abrió un centro escolar para la enseñanza en catalán que tuvo que cerrarse por falta de interés... es lo que pasa cuando hay libertad, que a lo mejor nuestras imposiciones para conseguir un mundo feliz, no interesan.

      Un saludo.

    • Me imagino que un «debate sereno y equilibrado» es leer « ya estamos expulsando judios y musulmanes» donde dije «La expulsión primero de los judíos y posteriormente de los musulmanes perseguía precisamente la cohesión social. Del mismo modo que hoy consideramos una barbaridad dichas expulsiones...».

      Y ciertamente me parece el colmo que «más o menos a la altura de Venezuela» no sea el imponer el catalán a los castellanohablantes, sino el permitir la enseñanza en el idioma elegido por los padres, sea éste el catalán o el castellano.

      En esto ha acabado la Barcelona cosmopolita: todos iguales.

    • Gracias por su comentario, aunque discrepo de su opinión sobre mis intenciones. Al igual que le comentaba a Ramón, pienso que pra recomendar políticas lingúísticas que creen "diversidad y buen rollo" es necesario pensar con más calma sobre sus costes y sus beneficios. Aunque en principio, como profesor me parece estupendo que todos aprendamos lo más posible, ya sabe que "nada es gratis".
      Respecto al momento de publicar mi entrada, se escribió en cuanto me enteré del artículo de Ramón a través del blog de Barcelona GSE. La entrada estaba escrita (y enviada a Ramón) antes del "desafortunado" (¿por qué?) artículo de The Economist, que otro lector ha colgado.

    • Dado lo desafortunado del artículo de The Economist (¿Cómo se atreven?!!!), quizás convendría prohibir su distribución en Cataluña (incluyendo bloquear el acceso on-line a las versiones digitales). Al menos, debería producirse la más severa de las protestas por parte de la Consejería Catalana de Exteriores y llamar a su embajador en Londres a consulta.

      Después de todo, contiene afirmaciones falsas y sesgadas que no saben apreciar adecuadamente el esfuerzo de "integración social" que se lleva a cabo en Cataluña a través de una política lingüística cuyos objetivos fundamentales son mejorar la comunicación entre los ciudadanos, aumentar el número de matrimonios "mixtos" y maximizar el "bienestar global" obtenido al comunicarse (o esa conclusión saco al leer el artículo y los comentarios).

      A estos "brutos" del The Economist efectivamente les falta perspectiva, no saben apreciar el increíble potencial de una "distribución más deseable de competencias lingüísticas" y han sido seducidos por una visión evidentemente "nacionalista" ... de ninguna nación en particular.

  • Entiendo que el articulo tambien intenta remarcar el beneficio de la alta integracion de la sociedad catalana. En otros lugares, como belgica por ejemplo, esto no es asi.
    En cataluña lo habitual es que en cada familia unos hablen un idioma y otros el otro habitualmente, entre padres y hermanos y a menudo incluso en la misma conversacion. Los amigos, barrios, empresas, clases sociales estan absolutamente mezclados y no separados por lengua materna. Y eso es la norma y es un logro reconocido.

    Si se hubieran separado los niños por castellanohablantes (en su dia clases obreras mas bajas, inmigrantes) y catalanohablantes (clases medias y altas) ahora la situacion social tal vez seria muy diferente. No se si hay algun estudio en otros lugares al respecto, como el pais vasco o belgica.

    Si ahora hubieran colegios (o clases) para catalanes y otros para castellanos, estoy convencido de que todos mis familiares y amigos castellano-hablantes elegirian colegios catalanes para sus hijos. Saben que eso no significa perder nada. Pero no estoy tan seguro de lo que pasaria con los hijos de los inmigrates de sudamerica y otros lugares, y los efectos de esto en la sociedad a medio y largo plazo. Yo prefiero que mis hijos vayan a la misma clase que peruanos o marroquies y que mañana no tengan que vigilar en que getho estan paseando. Esto no se si puede medir.

  • " En otros lugares, como belgica por ejemplo, esto no es asi." Otro chistoso. Anda que no hay integración en las dos comunidades lingüísticas ferozmente aisladas en ese estado fallido. Que es lo que se busca aquí.
    "Pero no estoy tan seguro de lo que pasaria con los hijos de los inmigrates de sudamerica y otros lugares, y los efectos de esto en la sociedad a medio y largo plazo. Yo prefiero que mis hijos vayan a la misma clase que peruanos o marroquies y que mañana no tengan que vigilar en que getho estan paseando. Esto no se si puede medir." Pues claro, ese es el problema. Que usted prefiere una cosa y la tiene. Pero hay otros que prefieren otra, y como usted considera que son idiotas y que su decisión va a ser mala para usted, les impone lo que usted prefiere. Fuera la libertad de los demás por mi propio beneficio. Usted sí que lo ha dejado claro.
    Un saludo.

    • Claro. Y habra otros que no quieran que sus hijos tengan clases de gimnasia, o de musica, o de ingles en vez de frances, o de humanidades, o de ciencias... y este tiranico sistema educativo les obliga. Otra cosa es que tengan derecho a exigirlo.

      Como te han comentado hay algun colegio privado con lengua vehicular castellana (la mayoria liceos extrangeros) pero hay muchos mas colegios privados donde todo se hace en catalan, mas que en la publica. Y nadie les obliga a ello.

      La escuela publica garantiza el conocimiento de ambas lenguas y eso no lo han inventado los nacionalistas, como tambien han comentado mas arriba.
      Respecto a los beneficios de una sociedad fraccionada o con pintorescos gethos como en los paises vecinos, que quieres que te diga. Yo creo que para ellos mucho mejor no va a ser, ni para nadie.
      Ahora, todo esto no lo decido yo ni la gestapo catalana ni nadie que hayan abducido, lo hacen los representantes elegidos democraticamente entre todos, aunque a algunos parece que no les gusta lo que vota la mayoria. Todo se puede mejorar, esta claro, pero falta por demostrar que organizar un sistema educativo que segregue de facto a los niños desde pequeños va a ser mejor para la sociedad.

      • Y me imagino que antes de llegar el paraíso de la inmersión lingüística, Galicia, Vascongadas, Navarra, Cataluña, Valencia y Baleares, eran todos ellos (repito, todos ellos) países con «guettos pintorescos». En fin, no hay peor ciego que el que no quiere ver: la exclusión social no la provoca el idioma, sino la ideología nacionalista, el «si eres catalán y no hablas catalán, eres un traidor».

        Pero supongamos que fuese el idioma: ¿sería admisible la conversión obligada de todos los norirlandeses al catolicismo, o al anglicanismo, por mor de conseguir la tan anhelada «cohesión social»? ¿Por qué se insiste tanto en el idioma si un musulmán es mucho más distinto que un castellanohablante? ¿Y por qué el Gobierno catalán no tiene absolutamente ningún problema con el francés?

        http://www.abc.es/sociedad/20150516/abci-catalan-espanol-frances-201505151744.html

        Y la mayoría de los españoles (y de los catalanes) votó una Constitución donde se establece que el castellano es la lengua oficial, y que otras lenguas pueden ser cooficiales. Es decir, que el catalán, y no el castellano, es cooficial en Cataluña. Y a pesar de todas las contorsiones del TC, la jurisprudencia ha establecido un mínimo del 25% en castellano para quien lo pida.

        AEB ha publicado una relación de 34 colegios bilingües NO CONCERTADOS en Cataluña. Según el Ministerio de Educación, hay 45 colegios privados no concertados de enseñanza primaria en Cataluña (curso 2013/14), por lo que la afirmación «hay muchos más colegios privados donde todo se hace en catalán» está muy lejos de la verdad si nos referimos a los privados no concertados.

  • No me gusta leer las cosas de forma indirecta o filtrada así que leí el trabajo original, y a menos que no me equivoque (no soy economista, soy matematico), hay un error en la prueba de vuestra proposición principal que resumo con sus palabras:
    "La observación (bastante natural) es que no se trata de un juego de suma cero, sino que las nuevas competencias generan un beneficio agregado; es decir, podría ocurrir que los castellano hablantes perdieran, pero incluso en ese caso su pérdida sería menor que la ganancia de los catalano hablantes." Esta conclusión es verdad en general, solo si (hipotesis que se usa en la prueba) las proporciones de castellano y catalano hablantes son las mismas en la población. Si así no es, dado que el efecto de hablar el segundo idioma sobre la utilidad de los castellanos hablantes es ambiguo, el beneficio agregado podría bajar si la perdida de utilidad de los castellanos hablantes pesada por su proporción en la población, mas que compensa la ganancia en utilidad de los catalanos hablantes dada su proporción. Repito, podría equivocarme, pero mi intuición también va en esta dirección. Si lo que digo fuera verdad, me gustaría saber porque se eligió calcular de esa forma el beneficio agregado.

    • Gracias por su comentario, John K.

      Esto mismo ya lo señalaba en mi entrada original: "Aunque los autores no lo dicen explícitamente, su valoración depende también del tamaño relativo de las poblaciones que hablan sólo el idioma mayoritario y de la que habla ambas lenguas. Obviamente, si la primera fuera relativamente mucho más grande, su coste "sentimental" de cambiar a la lengua minoritaria podría implicar que la medida no fuera tan deseable."

      • Disculpa, Pedro, que no entendiera tu comentario inicial. Encontrarás la aclaración en mi respuesta a John K.

    • Gracias por su comentario y por el esfuerzo de leer el original, sin intermediarios.

      El nivel de bienestar agregado es la suma ponderada de los niveles de bienestar de las diferentes comunidades lingüísticas, y por tanto depende del tamaño relativo de las dos comunidades lingüísticas. Pero, el cambio en el bienestar agregado (debido a las nuevas competencias) se debe exclusivamente a lo que ocurra en las parejas mixtas. Y en ellas (por definición) hay el mismo número de miembros de ambas comunidades. Por tanto, para conocer el signo del efecto sobre el bienestar agregado hay que sumar (sin ponderar) el cambio en el bienestar experimentado por ambos miembros de una pareja mixta. En consecuencia, el signo del cambio en el bienestar agregado no depende del tamaño relativo de las comunidades.

      Es posible que la notación utilizada en el working paper no fuera suficientemente explícita. Introduciré las aclaraciones necesarias. Gracias de nuevo.

      • Gracias por la gentil aclaración. Por lo menos para mi no fue claro leyendo el texto. Su respuesta aclaró todo.

  • Es descorazonador que un representante de la élite académica española, para más inri hablando acerca de cuestiones lingüísticas, dé dos patadas tan dolorosas al diccionario en un espacio de tiempo tan breve: "sobretodo", que tiene poco que ver con "sobre todo" y "plausible", palabra que se ha decidido utilizar como sustituto de "posible"/"probable" (una u otra dependiendo del contexto) y cuyo significado es otro bien distinto (http://dle.rae.es/?id=TNa5nXF). En España hablamos muchos idiomas, pero me temo que pocos lo hacen como se debe. El modelo debería incorporar también el efecto sobre la sensibilidad lingüística de quienes intentan manejar el castellano con propiedad.

    • Es que «sobretodo» es un catalanismo. Esto es, en catalán «sobre todo» se dice «sobretot». Por supuesto, es un catalanismo que no está aceptado por la RAE.

  • El caso vasco es muy distinto. La inmersión lingüística, aunque no por ley es de hecho casi total., como en Cataluña. Pero no tiene nada que ver. El idioma vasco, a diferencia del catalán , es dificilísimo para un castellano hablante. La utilización del vasco socialmente sigue siendo muy minoritaria y realmente desconocerlo solo es un problema para trabajar en la administración.

    La segregación social por el idioma nunca ha existido. Es más las élites sociales vascas han hablado castellano desde hace siglos, siendo los sectores rurales los que mantuvieron el Euskera.

    Sin embargo, si da la impresión de que la utilización del idioma vasco como lengua vehicular en la enseñanza ha dado una ventaja competitiva a la sociedad vasca y los resultados en las pruebas PISA son de lo mejor de España e igualmente lo son en índices de abandono escolar etc..

    Hay una teoría que indica que el enorme esfuerzo intelectual de dominar dos lenguas tan diferentes desarrolla la inteligencia de los niños. Y ese sería el origen de los buenos resultados de la enseñanza del País Vasco. Es verdad que ese objetivo también podría conseguirse tomando como lengua vehicular el inglés, el alemán o el griego clásico.

    Los resultados del Plan de bilinguismo en ingles de la Comunidad de Madrid también parece que apuntan a esa dirección.

    Quizás ese beneficio no se ve en Cataluña por ser un idioma mucho más fácil para el hablante de Castellano.

  • Ramon,
    comparto contigo la desazón de verse mezclado, sin comerlo ni beberlo, en este blog. Es una pena que quieran vender su ideología a base de atacar a los demás.
    Triste proceder el que aquí se observa, donde opinar es gratis; y si es atacando el trabajo de otros, además tiene recompensa.
    Por suerte, las discusiones académicas se tienen en los foros adecuados.

    • Gracias por sus comentarios, Qué triste.
      Le aclaro que no tuve constancia del WP de Ramón hasta que salió publicado la semana pasada en un blog de una de las instituciones en las que ambos trabajamos (Barcelona GSE). Por eso consideré apropiado discutirlo, a raiz de mi interés sobre metodología económica expresado en anteriores entradas, en este blog de debate y divulgación sobre economía.
      Antes de escribir mi entrada, informé a Ramón de que lo haría y de que sería crítico. Posteriormente le envié un borrador para saber su opinión y discutirlo en privado, cosa que declinó.
      Los demás editores de NEG decidieron publicar mi entrada, de la que soy el único responsable. También acordaron ofrecerle a Ramón la posibilidad de escribir otra entrada y publicarla lo antes posible, para lo que hemos tenido que retrasar otras entradas.
      Aunque obviamente tengo mi opinión sobre política lingúistica, no creo que sea mi labor como editor expresarla aquí. Como han sabido ver algunos lectores, mi entrada va sobre otras cosas, y quizá se sorprendería si conociera mi opinión y mi actitud sobre el bilingüismo en Cataluña, donde vivo desde hace 11 años.
      Como habrá visto en varios de los comentarios, opinar, especialmente sin usar un pseudónimo, no es gratis. En todo caso, aunque al elegir escribir la entrada era perfectamente consciente de que puede tener consecuencias, creo que el victimismo es absurdo, y que todos somos lo suficientemente mayorcitos y educados para poder tener un debate académico, que es para lo que existe este foro

  • Una lengua es meramente un instrumento de comunicación excepto para un nacionalista.
    Cuando pienso en qué lenguas sería bueno que aprendiesen mis hijos, pienso únicamente en el valor de dicha lengua como instrumento de comunicación en el futuro.
    Francamente todo lo demás me parece interferencia política inaceptable.

  • El análisis económico basado en los sentimientos me parece un ejercicio desesperado y melancólico.
    Los sentimientos pueden fundamentar cualquier tipo decisión desde la más altruista a la más abyecta, desde el sacrificio de los voluntarios que cuidan a los enfermos de ebola sin los mínimos medios hasta las políticas étnicas del nacional socialismo. No me parece que el objetivo de la economía sea modelizar y justificar este tipo de acciones.
    La duplicación redundante de lenguas no tiene ningún fundamento económico, por ello desde el nacionalismo catalán se persigue el español. Cuando haya solo una lengua en Cataluña, el catalán tendrá un verdadero sentido económico.
    No veo que la multiplicidad de lenguas sea ningún tipo de riqueza desde el punto de vista económico, más bien lo contrario, y esta no es una idea original, ya aparce en el libro del Génesis cuando se cuenta la historia de la torre de Babel.

    • "No me parece que el objetivo de la economía sea modelizar y justificar este tipo de acciones". En efecto, pero los economistas con mucha formación matemática (econométrica) se aburren y se dedican a modelizar cualquier cosa

  • Ánimo Ramon,
    sigue escribiendo buenos papers y no hagas caso de la envidia que destilan algunos desde su amarillismo. Tristemente, parece que éste es el coste de tener buenas ideas y la osadía de desarrollarlas antes que otros. Eso parece que molesta.

  • Para completar el estudio, propongo que se estudie a qué colegios llevan a sus hijos, y dónde, los que imponen la inmersión lingüística...

    Y sí, en efecto, vaya dominio de la lengua:
    Por ejemplo: "Si ahora hubieran colegios" cuando lo correcto es hubiera, "extrangeros" cuando lo correcto es "extranjeros".

    Bel y Ana, lo has expresado fenomenal.

    Nada es gratis, y lo que a lo mejor no te cuesta dinero, te cuesta tiempo. Sería genial que un niño pudiera practicar 5 deportes, 10 idiomas, 12 instrumentos musicales, además de lo que se aprende en el colegio, pero los recursos son finitos. Los padres deben elegir en que quieren que sus hijos concentren sus esfuerzos.

    • Paz,
      todos nos equivocamos con más frecuencia de la que desearíamos, o nos ayuda a equivocarnos el uso de algunos correctores "automáticos" (sobre todo con el móvil). Tú dices "elegir en que quieren..." mientras debería ser "elegir en qué quieren..." Yo no creo que, en el contexto y circunstancias en que surge la errata sea reprimible ¿no te parece?
      Saludos

  • La verdad es que resulta de una candidez desarmante el pensar que el "aumento de bienestar agregado en las parejas mixtas" sea el objetivo principal que persigue la política lingüística catalana o que deba ser un aspecto siquiera relevante en el diseño de esa política.

    Ni siquiera tengo claro que el "hablar más" aumente el bienestar en la pareja (con frecuencia el "hablar menos" introduciría más bienestar en muchas de las parejas que conozco, catalanas y no).

    Tampoco está claro, dado como se produce el proceso de selección de pareja que no hubiera sido la "siguiente alternativa" (la que nunca conocí porque ya me comuniqué bien, mira tú, con mi pareja actual) la que hubiera aumentado mi "bienestar agregado" en el largo plazo.

  • Es sin duda relevante que el trabajo de Ramón logre "aportar evidencia empírica de que esos aspectos no comunicativos de las lenguas afectan de forma sustancial el comportamiento social" y que en concreto el "bilingüismo recíproco" logre "estimular de forma considerable la formación de parejas mixtas" y "reducir la segmentación social".

    Lo interesante es que en estos momentos un estudio se desentienda de la relación entre inmersión linguística e independentismo en Cataluña para estudiar los matrimonios mixtos. A pocos meses de la DUI me temo que los beneficios de segundo orden analizados van a quedar en poca cosa ante los daños sociales y económicos que ya sufrimos y los que se avecinan. A eso se le llama mirar para otro lado y despistar.

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