Netflix y Movistar no conectan (como quisieran)

por admin el 20/01/2016

por Iñigo Herguera

Han aparecido noticias recientes de quejas con la calidad del servicio que reciben los suscriptores de Netflix que ha entrado hace pocos meses en el mercado español. Netflix ofrece películas y series de televisión sobre internet. Las quejas parten de usuarios que tienen contratado el servicio de banda ancha con Movistar. Estos usuarios indican que la velocidad y calidad de la conexión cuando se descargan contenidos de Netflix es baja, en especial en horas punta (por la noche). La propia Netflix ha publicado pruebas de velocidad de sus clientes y, según estos datos, la velocidad de descarga para los usuarios de banda ancha de Movistar es mucho menor que con cualquier otro operador. Netflix argumenta que Movistar no cumple con los principios de neutralidad en la red recientemente aprobados por el Parlamento Europeo (ver aquí) al degradar el tráfico generado por Netflix. ¿Es realmente así? Expongo a continuación algunos argumentos para que cada uno se vaya haciendo su opinión. Espero sean útiles.

Primero, algo sobre tráficos de internet

Netflix, al igual que Google o Amazon, son empresas que ofrecen contenidos sobre internet. Normalmente no despliegan red propia de acceso, o “última milla” (aunque de esto hablaremos después), y para llegar al consumidor final deben transportar sus contenidos por redes de otros. Este tipo de empresas reciben el nombre de over-the-top (OTT) porque usan la internet abierta para la distribución de sus contenidos; o sea, usan redes- por lo general- de otros.

Para que una película de Netflix llegue hasta mi casa, Netflix la puede enviar alquilando capacidad de transporte desde California hasta mi ciudad. Como Netflix no tiene red fija, alquila este servicio de transporte de un operador de tránsito o de un distribuidor de contenidos (Content Distribution Network, CDN), empresas con muchos Km de fibra o circuitos alquilados y servidores en muchas partes del mundo que llegan hasta la red del operador que me presta el servicio de banda ancha en casa (el proveedor de acceso a internet, o ISP, en este caso Movistar). Este operador de tránsito o de CDNs habitualmente tiene un acuerdo con mi proveedor de internet por el cual le pasa el tráfico de Netflix, para que mi operador- que posee la “última milla”- me lo traslade. Muy a menudo estos operadores de tránsito o de CDNs (como Akamai, Limelight o Cogent) tienen acuerdos de “peering” con los proveedores de acceso a internet (o ISP), por los cuales se pasan el tráfico de uno a otro y no se pagan nada por ello. Son acuerdos de “bill & keep”. Aunque no siempre es este el caso: cuando hay mucho desequilibrio de tráfico puede ser que el operador de telecomunicaciones que suministra la banda ancha al usuario final le exija pagar por el servicio a la otra parte (el “paid peering”). Pero este modo de operar sale muy costoso para Netflix y puede no proporcionar la calidad de servicio deseada.

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La demanda de tráfico registra tasas de aumento de dos dígitos todos los años y para un proveedor de contenidos como Netflix la calidad en la distribución (velocidad, retardos, cortes) importa mucho, por lo que algunos OTT han cambiado la estrategia: apenas contratan tránsito y lo que hacen es poner grandes servidores cerca ya del usuario final (o CDNs) en los cuales se almacena el contenido más demandado. Ahora cuando pido una película, Netflix me envía la peli almacenada desde su CDN cerca ya de mi casa. Pero Netflix, o el CDN, necesita aún de un acuerdo de interconexión con Movistar, que es quien ofrece la banda ancha al usuario final. El OTT se ha ahorrado costes de tránsito (aunque estos han descendido mucho en los últimos años) ya que el CDN hace una distribución más óptima de los datos, replicándolos en localizaciones estratégicas y sobre todo, me va a poder dar más velocidad de descarga y mejor calidad. El problema es el acuerdo de interconexión con Movistar que pide Netflix.

Netflix ha solicitado un acuerdo de “peering” con Movistar, una vez que se ha acercado a las “puertas” de su red en España. Y no cree que deba pagar a Movistar por esta distribución. Movistar, por su parte, argumenta que ella tiene una serie de puntos de presencia en su red y que es Netflix quien debe acercarse a éstos y si quiere mayor velocidad y calidad debe pagar por la infraestructura o ajustes en la red necesarios para gestionar con buena calidad la gran cantidad de datos que supone su servicio. Movistar dice que no está discriminando ni ralentizando el tráfico de Netflix porque aún éste no ha entrado en su red. Es, por tanto, el tramo que va desde el servidor de Netflix y la red de Movistar el que está en disputa. ¿Quién paga por ello? ¿Hacemos “peering” o mejor “paid peering”?

Que las redes se tienen que interconectar entre sí para garantizar la comunicación extremo a extremo es un principio básico en telecomunicaciones que está fuera de discusión y está ocurriendo, el problema es que la calidad de la distribución no es la deseada y no se ponen de acuerdo en cómo repartirse los costes.

Sin embargo, conviene fijarse un poco en la situación de cada uno, ya que es fácil darse cuenta de que los intereses de Movistar en este caso pueden conducirle a no facilitar esta conexión.

Movistar tiene un interés múltiple: por un parte tiene la red, especialmente la de acceso- o última milla- de la cual obtiene negocio dando interconexión a otros operadores. Pero de aquí obtiene un volumen relativamente bajo de ingresos. También vende conexiones de banda ancha a los usuarios finales. Y Movistar, además, tiene otro interés mayor en cuanto a negocio: la venta de contenidos. Y aquí es donde tiene el mismo objetivo que Netflix: quiere vender contenidos suyos a los clientes que contratan la banda ancha. Netflix supone para Movistar un rival en este mercado de contenidos ya que puede acceder a los mismos clientes y convencerles para que se suscriban a su televisión, y no a la de Movistar.

A la luz de acontecimientos recientes en España estas dos fuerzas contrapuestas (rivales ambas empresas en la oferta de contenidos, por un lado, y complementarias ambas –una ofrece servicios de red y la otra contenidos-, por otro lado) ha hecho que la balanza se decante a un lado: los contenidos. La compra de Digital + por Movistar hace pocos meses hizo que la concentración en el segmento de la televisión de pago se disparara. Movistar pasó de tener el 39% de clientes de televisión antes de la integración (2,13 millones), al 71,3% (3,82 millones) después de comprar Digital+. Esta operación ha hecho que el interés de Movistar en el segmento de los contenidos sea aún más crítico. Y aquí surge la pregunta: dado que el negocio para Movistar no está solo en vender conexiones de banda ancha a sus clientes, sino en venderles contenidos, no será que busca a través de la interconexión IP hacer más difícil que Netflix pueda competir por los clientes finales? ¿Se trata de una estrategia de exclusión? ¿Puede Movistar estar discriminando en precios, o dilatando las negociaciones en este servicio de interconexión con el fin de poner a Netflix en desventaja?

Una pista de que esta posición de Movistar de dominancia en el segmento de contenidos de pago es un aspecto importante en este conflicto es que Netflix ha alcanzado acuerdos de interconexión con Orange (que adquirió Jazztel en 2015) y con Vodafone (que se hizo con Ono en 2014) y no paga por ellos, según declara la propia empresa. Estos dos operadores tienen una presencia mucho menor que Movistar en el mercado de televisión de pago (sus cuotas de mercado son del 2,4% y del 14,6% en número de abonados, respectivamente). Sus ofertas y la de Netflix son sobre todo complementarias y a ambas partes les interesó llegar a un acuerdo rápido.

Pero en el caso de Movistar los intereses son bien distintos. Movistar tenía a junio de 2015 el 71,3% de los abonados a televisión de pago de España, el 44% de las suscripciones de banda ancha totales (por red fija) y de ellos 1,7 millones ya conectados a la fibra óptica, que posibilita una velocidad de descarga muy alta. Además, muchos de sus clientes de internet también contratan televisión de pago en un paquete que integra usualmente llamadas por red fija e incluso en proporciones crecientes, el servicio móvil. El ingreso medio por cliente que obtiene Movistar cuando empaqueta la televisión junto con otros servicios es mucho más atractivo que si no lo hace.

La regulación limita (algo) el poder de negociación de los operadores

La regulación sobre neutralidad en la red recientemente aprobada por el Parlamento Europeo establece algunos principios que limitan, siquiera parcialmente, el poder de negociación de los operadores de red. En especial prohíbe que un operador de red discrimine tráficos en base a quién los origina o provee o según el tipo de contenido que se trate. Además en España el regulador y autoridad de la competencia, la CNMC, impuso condiciones a Movistar cuando compró el 100% del capital de Digital + (ver aquí). Una de ellas era que debía compartir el 50% de los contenidos premium (películas, series, fútbol) con los demás operadores por un periodo de 5 años. Esta condición surte efecto sobre el mercado final de contenidos, donde Movistar se hacía con la mayoría de éstos en exclusiva, además de hacerse con más del 70% de los abonados.

Otra condición es que el operador de red debe garantizar caudal suficiente en la internet abierta para los over-the-top providers, OTTs, como es Netflix. Y además, en estos compromisos que asumió Movistar se introdujo una condición de no- discriminación importante: debía ofrecer a cualquier OTT que lo solicite la misma calidad y condiciones de tráfico para llegar a sus propios clientes de banda ancha que las que ofrece a su propia empresa de televisión por streaming (Yomvi). O sea, mismas condiciones que las que se ofrece a sí misma en un servicio equiparable. ¿Lo está ofreciendo?

Parece claro que si un proveedor como Netflix exporta mucho más volumen de datos del que importa, en una interconexión directa entre dos acaben concluyendo que parte de los costes provocados por esta asimetría en el tráfico los deba asumir ella misma. Este tipo de conflictos han ocurrido en otros países y al final se ha llegado a acuerdos de “paid peering”. En EEUU en 2014 Comcast y Verizon (dos operadores también integrados verticalmente que ofrecen, al igual que Movistar, contenidos a sus clientes) tuvieron un problema similar con Netflix. Netflix aceptó correr con costes extra de esta interconexión directa que pedía (acordaron un “paid peering”). Similar conflicto ocurrió en Francia entre Cogent (un proveedor de servicios de CDN) y Orange. Hay que tener en cuenta que Netflix genera en EEUU, por ejemplo, más del 35% del tráfico IP en horas punta. Y esto es mucho tráfico realmente. Es normal que haya que adaptar ciertas partes de la red del operador de destino para hacer frente a este volumen. La regulación recientemente aprobada por el Parlamento Europeo sobre neutralidad en las redes posibilita este tipo de acuerdos entre empresas al permitir que los operadores de red ofrezcan buena calidad y velocidad a empresas OTT y cobren por ello. Lo que desde luego no permite la regulación Europea, ni la española, es la discriminación por parte de Movistar que siendo dominante en el mercado final que importa- el de contenidos- busque reforzar esa dominancia con el servicio de interconexión de datos. Ni permite que Movistar discrimine a un OTT con respecto a otro en su política de interconexión. Además, los compromisos de Movistar asumidos cuando adquirió Digital + son claros: mantener un caudal de datos en interconexión con OTTs que permita a cualquier agente competir por los clientes de Movistar en igualdad de condiciones a como Movistar se trata a sí misma en un servicio equivalente.

Parece claro que lo mejor es que entre ambas empresas lleguen a un acuerdo. No sería eficiente ni que Netflix se comportara de modo oportunista- generara mayores costes a Movistar sin asumir parte alguna-, ni desde luego que Movistar dificultara la competencia en el mercado de contenidos con respecto a sus propios clientes, ni tampoco que a través del precio de interconexión se apropiara de las rentas esperadas de Netflix.

Mayor transparencia

Poco se sabe de los acuerdos de interconexión entre operadores de tránsito y los ISP, y es cierto que hasta ahora han funcionado bien, ya sea en “peering” o en “paid peering”. Pero con la aparición de gran cantidad de nuevos OTT, las integraciones verticales (y horizontales) que observamos en los operadores de telecomunicaciones y la creciente demanda de datos (y velocidades) que estos nuevos servicios conllevan, es previsible que este tipo de conflictos se vayan haciendo más frecuentes en el futuro. ¿Cómo se puede garantizar la no discriminación a la que están sometidos los operadores de telecomunicaciones si no se dispone de información pública y fiable de la calidad de las conexiones? Hace falta mucha mayor transparencia sobre el funcionamiento de este mercado.

Movistar está obligada a poner en conocimiento del regulador sus acuerdos de interconexión y su política de red hacia terceros (este compromiso fue asumido por Movistar cuando compró Digital+). De estos acuerdos debería ser posible deducir si se ha cometido algún tipo de discriminación indebida. Pero esto no es suficiente.

La transparencia debe ir mucho más allá. Los usuarios y cualquier agente deben disponer de información real sobre la calidad de las conexiones de banda ancha, cosa que no ocurre en España. El Ministerio de Industria publica una serie de parámetros de calidad de la banda ancha (y velocidad) pero sirven de poco ya que las mediciones las hacen los propios operadores y no se hacen en base a servicios o proveedores de contenidos concretos, ni hay detalle geográfico. Sería muy útil disponer de información detallada como la que hace M-Lab, una entidad independiente en EEUU (ver aquí).

La regulación aprobada en octubre pasado por el Parlamento Europeo sobre neutralidad instruye a los reguladores de cada país a informar periódicamente sobre las condiciones de acceso a la internet abierta. Dado que este tipo de conflictos pueden afectar gravemente a la competencia y al acceso libre de los usuarios a cualquier aplicación o servicio que elijan en internet, no debería el regulador de las telecomunicaciones en España, la CNMC, disponer y publicar este tipo de mediciones? La Ley de Telecomunicaciones vigente otorga al Ministerio de Industria la responsabilidad de supervisar el marco de neutralidad en las redes que se establezca. ¿No sería mejor que esta supervisión la ejercitara el regulador que vigila por la competencia?

Además de principios que garanticen cierta versión de neutralidad en las redes, que los hay a nivel europeo aunque aún necesiten de más desarrollo, se necesita de más información fiable, que actualmente es escasa.

MAMartinez enero 20, 2016 a las 09:01

Pero si Netflix no paga, aunque sea poco, por la infraestructura de acceso, ¿cómo se le estimula para que sea eficiente en el uso del ancho de banda? Le daría igual enviar el contenido sin comprimir, por ejemplo. Para mejorar la calidad y la eficiencia de la cadena de valor es sano que cada uno pague lo que usa.

Joan Corbella enero 20, 2016 a las 09:06

Gracias por este artículo claro e inteligible sobre un tema crucial en el desarroollo del mercado de las comunicaciones.

fdo enero 20, 2016 a las 12:11

¿Me equivoco o parece un caso de abuso de posición dominante?
En USA cosas como esta las solucionan obligando a la empresa a partirse en dos distintas, que serían por un lado movistar isp y movistar contenidos ¿no?

NaBUru38 enero 23, 2016 a las 17:58

Comcast, Verizon y AT&T están absolutísimamente integradas.

Comcast es dueña de NBC Universal. Verizon es dueña de AOL. AT&T es dueña de DirecTV, que tiene canales propios.

La Time Warner se desprendió de sus divisiones de cable y discográfica. Pero ahora la empresa está en venta, y TWC la compró Charter Spectrum.

Miguel enero 20, 2016 a las 13:11

A ver si lo entiendo:

– Netflix paga a un operador por poner su contenido en Internet.
– Hay, se supone, neutralidad en Internet.
– Los usuarios pagan (pagamos) a Movistar por conectarnos a Internet y acceder a los contenidos que deseemos.
– Existen los mecanismos para que el operador de Netflix y Movistar se interconecten.

¿Movistar piensa que los usuarios pagan (pagamos) por FTTH con anchos de banda envidiables para acceder al correo electrónico y a Nada Es Gratis?

Si Movistar no puede dar un servicio de acceso a Netflix de calidad a sus usuarios es porque es un mal proveedor.

¿No es igual que si el CDN de Netflix pretendiese cobrar a los usuarios de Netflix de todo el mundo por acceder al contenido por el que Netflix ya paga?

Por cierto: este problema no parece existir con youtube/google.

iñigoh enero 20, 2016 a las 15:33

MA gracias por el comentario.
Al instalar CDNs en el país de destino, o alquilarlos de otros, Netflix “paga” algo, en su propio interés va esto. Lo que ocurre es que es costumbre, aunque dicho con matices, que entre un CDN y el ISP de destino acordaran traspasarse tráficos sin pagar nada a cambio (peering). Y esto para algunos ISP no es de recibo. Hay un argumento de costes de mejora y adaptación de la red de destino, y aquí lo mejor es que se pongan de acuerdo.
Cada parte intenta ganar poder de negociación en este conflicto, unos con los clientes que tienen agua abajo, otros con los principios de neutralidad vigentes.

MAMartinez enero 20, 2016 a las 16:35

Iñigo, estoy de acuerdo contigo, esto es un tema de negociación empresarial y de alcance internacional. Dudo que el regulador nacional pueda aportar mucho.

Por cierto, Netflix no paga por ninguna CDN desde hace años. Montó la suya propia y obliga a los operadores a alojar sus “cajas”. Si se resisten, salen mal en sus rankings y se les echan encima los usuarios. Esto ocurre en casi todos los países donde llegan y solo se resisten los operadores grandes. Forma parte de la “negociación”.

Por cierto, por esto mismo se puede entender que Netflix apenas paga a ningún operador por poner su contenido en internet, que es la primera premisa que apunta Miguel. En USA tienen problemas continuos con esto.

El equilibrio entre contenido (content) y usuarios (eyeballs) es complicado en internet y ha ido oscilando hacia un lado y otro con el avance de la tecnología (web, p2p, video…). Es un ecosistema muy interesante y suele sorprender cómo la evolución tecnológica y el cambio de comportamientos va modificándolo.

fanboy enero 20, 2016 a las 19:38

Interesantisimo articulo
¿Seria factible/interesante/inteligente que las empresas que se dedican a la gestion de la red no pudieran tener nada que ver con empresas que mueven contenidos? (Separar telefonica – red de telefonica-contenidos)

NaBUru38 enero 23, 2016 a las 18:01

Sería ideal. O sino, que las cableras deban ofrecer sus servicios de contenidos web a los clientes de otras cableras.

Samuel H enero 21, 2016 a las 09:39

Tengo la fibra de 300 megas de Movistar desde hace 11 meses, y Netflix HD desde hace uno.

Cambiarme a la fibra de Orange tendría un coste básicamente nulo: es el mismo servicio, más barato pero teniendo que pagar el coste de gestionar el cambio (hace 11 meses Orange no me daba cobertura de fibra, ahora sí).

Movistar me da un móvil y un Yomvi que nunca he usado, ni siquiera sé dónde tengo la tarjeta o cuál era mi usuario y contraseña. Los cogí porque el sobrecoste era cero; siendo gratis, no los uso. Y por Netflix pago felizmente (con ver Jessica Jones ya me ha merecido la pena el mes que llevo).

Creo que está claro quién me va a perder como cliente si este conflicto no se soluciona antes de un mes.

iñigoh enero 21, 2016 a las 10:46

Samuel, efectivamente ese es el mecanismo de disciplina que más importa, el consumidor y su decisión. Ha sido gracias a usuarios de Netflix con banda ancha contratada con Movistar que nos hemos enterado en primer lugar del problema (después proporcionó Netflix sus mediciones).
Fanboy, la solución que sugieres tiene costes importantes, y beneficios posibles. En un entorno de grandes cambios e innovación es, creo, más conveniente dejar que los agentes se adapten a nuevas condiciones (integraciones, nuevas líneas de negocio, prácticas comerciales libres…) con libertad, siempre, eso sí, que respeten los principios de la libre competencia y la neutralidad en redes. Lo que sí es conveniente es vigilar en especial cuando algunos son dominantes en una actividad concreta (ya sea un operador de telecomunicaciones o un OTT) y evitar reforzamientos de dominio, traslaciones de poder de mercado, abusos en general.

Juan enero 21, 2016 a las 11:56

Interesante artículo Iñigo. Gracias. Para Netflix todo forma parte de la estrategia de negociación. En medio de sus negociaciones en USA con Comcast, donde les acusaba de degradar la calidad, al igual que hace en España con Movistar, hay que recordar que Netflix voluntariamente degradó la calidad de sus clientes (dirigiendo el tráfico a rutas congestionadas) y acusó a Comcast de ser culpable, para conseguir que la opinión pública y el regulador se pusiesen de su parte. La publicación de las gráficas de calidad forma parte de esa estrategia. En USA, la FCC indicó que este tema poco tenía que ver con la neutralidad de red, y tenía todo que ver con el mercado de interconexión, y negociaciones comerciales entre empresas. Netflix no quiere que los costes de interconexión vayan a su cuenta de resultados. Prefiere que esos costes los paguen los operadores y los usuarios. Es una ambición legítima, pero es parte de una negociación. En USA no le dio mucho resultado y acabó llegando a acuerdos comerciales razonables (como hacen todos los proveedores de contenido) con los operadores, pero en otros países, consigue hacer valer su posición en contenidos, y el favor de la opinión pública.

http://cbit.org/blog/2014/09/netflix-secretly-holds-subscribers-hostage-to-gain-favorable-fcc-internet-regulations/

En mercados de varias caras, como es Internet, (o las tarjetas de crédito), las decisiones sobre quien debe asumir determinados costes, siempre son controvertidas, y todas las partes intentan que sean los otros … Estrategias comerciales y de negocio válidas y legítimas, pero conviene no perder la perspectiva.

Juan enero 21, 2016 a las 14:13

Lo que comenta Samuel es interesante, y revela las percepciones no pocas veces equivocadas sobre quien tiene posición de dominio, y como se realiza la negociación en estas situaciones. En el caso de Movistar, parece más bien que los contenidos es un medio para vender un fin, la conectividad. Los contenidos que ofrece Netflix son en muchos casos determinantes para la decisión de los clientes. Eso Netflix lo sabe. Igual que sabe que el cambio de operador hoy en día es fácil y poco costoso. En esas condiciones, ¿quien tiene el poder de negociación? Por ser así ¿deben asumirse condiciones a Netflix en España que en países como Francia o USA no se admiten porque se consideran abusivas? Parecería que para Netflix esto va de países de primera y de segunda, y España quedaría englobado en países de segunda … ¿Neutralidad de qué? Transparencia y competencia es lo que funciona.

jetkom enero 22, 2016 a las 09:55

Yo no tengo nada que aportar a este tema pero me gustaría dar las gracias al blog, al autor y a los comentaristas. Un tema interesantísimo y complejo, del que por mi cuenta jamás habría llegado a entender nada y ahora tengo una noción mínima (muy mínima, pero menos es nada). Por entradas como esta me encanta este blog. Gracias!

iñigoh enero 25, 2016 a las 11:35

Juan y MA, interesante la mención a los mercados “de dos lados” que hacéis. Que exista un agente que conecta a dos grupos (consumidores y ofertantes) hace que los pagos de cualquier agente puedan ser de muchos tipos, en varias direcciones y en especial, que los efectos sobre bienestar (cantidad y precios finales) deban ser analizados con atención. En principio, el hecho de que un OTT deba pagar por una velocidad y calidad determinada, no tiene por qué implicar un precio más alto por el contenido que ofrece.En EEUU Netflix paga a los tres grandes operadores de red fija por la distribución en sus redes finales y no subieron los precios como consecuencia (lo que sí ocurrió: una vez llegaron a un acuerdo, la velocidad subió con toda claridad).

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