Los riesgos de programar el parto antes de tiempo: un “experimento natural”

por Libertad González el 31/10/2014

bebeEl New York Times publicaba un artículo hace unos días titulado “A los bebés que pesan más les va mejor en el colegio”. En él resumían los resultados de un estudio reciente de David Figlio y coautores (aceptado para publicación en el American Economic Review), que analiza la relación entre el peso al nacer y los resultados escolares de millones de niños en el estado de Florida. En dicho estudio encuentran que, por ejemplo, los niños que pesaron 3 kg al nacer se situaban, de media, en el percentil 46 de la distribución de notas (de lectura y matemáticas) en primaria, comparado con el percentil 57 para los niños de 4.5 kg.

El artículo del NYT relacionaba estos resultados con el aumento reciente en la incidencia de partos programados: en 2013, aproximadamente la mitad de todos los partos en EEUU eran programados (incluyendo tanto inducciones como cesáreas programadas), muchos de ellos por razones no médicas. Parece haberse extendido la opinión de que, superados los 2,5 kg. de peso o las 39 semanas de gestación, más tiempo en el útero no sirve de nada. Sin embargo, resultados como los del artículo de Figlio y coautores ponen en cuestión estas prácticas. ¿Es posible que programar el parto un poco “antes de tiempo” en un embarazo normal tenga consecuencias negativas para el bebé?

El problema con estudios como este es que no pueden descartar la posibilidad de que el peso al nacer (o las semanas de gestación) esté capturando otros aspectos de la salud fetal que no mejorarían con más tiempo en el útero. Para saber el efecto de programar el parto (por razones no médicas) per se sobre la salud del recién nacido y sus posteriores resultados académicos, haría falta programar el parto de una muestra representativa de embarazadas, y comparar a esos niños con el resto, a lo largo del tiempo. Un experimento como este sería difícil de implementar.

Sin embargo, sí que podemos buscar “experimentos naturales” que generen una situación como la descrita. En un documento de trabajo reciente, mis coautoras (Cristina Borra y Almudena Sevilla-Sanz) y yo proponíamos usar la cancelación del cheque-bebé español para responder a esta pregunta.

En Mayo de 2010, el gobierno anunció que el cheque-bebé (la ayuda universal de 2.500 euros por nacimiento de hijo) sería eliminado, para los niños nacidos a partir del 1 de Enero de 2011. Para una mujer con fecha prevista de parto a principios de Enero, la cancelación generaba incentivos claros para programar el parto a finales de Diciembre, como se encargaron de recordarnos los medios de comunicación cuando se acercó la fecha.

Usando los microdatos de partidas de nacimiento del Instituto Nacional de Estadística, es fácil concluir que muchas familias efectivamente optaron por adelantar el parto para poder percibir la ayuda. Para ilustrar este resultado, la figura 1 se centra en los partos ocurridos durante la última semana de Diciembre o la primera de Enero, de 2000-01 a 2011-12 (lo que llamamos los partos de “cambio de año”). Los puntos muestran el porcentaje de estos partos de “cambio de año” que tuvieron lugar en Diciembre: en años normales, un 49-51%. El año en que se canceló la ayuda, 2010-11, es un claro outlier: el 56% de los partos de “cambio de año” se produjeron en Diciembre. Un análisis de regresión detallado nos lleva a concluir que unos 2.000 partos fueron adelantados de Enero a Diciembre como resultado de la cancelación de la ayuda, afectando al 6% de todos los niños que habrían nacido en Enero.

Figura 1. Proporción de partos en Diciembre, entre todos los partos en España entre el 25 de Diciembre y el 7 de Enero, de 2000-01 a 2011-12

Fig1
Fuente: Microdatos de partos, 2000-2012, Instituto Nacional de Estadística. Las líneas azules destacan el rango de variación entre unos años y otros, excluyendo el de la reforma.

La cancelación del cheque-bebé nos proporciona un aumento “exógeno” en la incidencia de partos inducidos por razones no médicas, que podemos usar para analizar el impacto sobre los recién nacidos (usando los nacidos en otros meses cercanos del mismo año, o en los mismos meses de los años de alrededor, como “grupo de control”).

Esperaríamos que si 2.000 niños nacieron “antes de tiempo”, esto se debería ver reflejado en su peso al nacer. En la figura 2 mostramos el peso medio al nacer de todos los niños nacidos en España en la última semana de Diciembre o la primera de Enero, de nuevo de 2000-01 a 2011-12. El año anterior y el posterior a la cancelación de la ayuda, el peso medio de los bebés del “cambio de año” fue de unos 3.215 kg. El año de la cancelación, el peso medio fue de menos de 3.195, de nuevo un claro outlier. Es importante tener en cuenta que esta media incluye también a los bebés nacidos de partos no programados. Teniendo en cuenta que sólo el 6% de los partos se vieron afectados, calculamos que el peso al nacer de los niños afectados se redujo en casi 300 gramos, de media.

Figura 2. Peso medio al nacer en gramos para todos los bebés nacidos en España entre el 25 de Diciembre y el 7 de Enero, de 2000-01 a 2011-12

Fig2
Fuente: Microdatos de partos, 2000-2012, Instituto Nacional de Estadística. La línea gris es una tendencia lineal calculada con los 10 años pre-cancelación, las líneas azules son paralelas y destacan la variación en torno a la tendencia, excluyendo el año de la reforma.

Si extrapolamos en base a los resultados de Figlio y coautores (lo que admito, no es correcto), este efecto se traduciría en una caída de 4 percentiles en la distribución de notas de primaria (del 49 al 45, aproximadamente).

Antes de concluir que adelantar estos partos tuvo efectos negativos para los niños, puede aducirse que quizá en embarazos normales y bebés sanos, 300 gramos menos de peso no importen. Quizá estos recién nacidos ganaron peso en seguida y una semana más en el útero no habría tenido impacto alguno para ellos. Para saber más, analizamos datos de la Encuesta de Morbilidad Hospitalaria, que proporciona información sobre todas las hospitalizaciones a nivel nacional y anual. De nuevo, calculamos las hospitalizaciones de niños nacidos en la última semana de Diciembre o la primera de Enero, para el año de la cancelación de la ayuda y los de alrededor. El análisis revela que los niños nacidos en torno a la cancelación de la ayuda sufrieron un 5% más de hospitalizaciones durante los primeros tres meses de vida, comparado con los nacidos en las mismas fechas en los años de alrededor, y en los meses anteriores del mismo año. De nuevo, para interpretar la magnitud hay que tener en cuenta que los niños afectados por la cancelación representan sólo una fracción del total de los nacidos en esas fechas.

Es decir, el aumento en la incidencia de partos programados se tradujo en un aumento en la tasa de hospitalizaciones de los recién nacidos, lo que sugiere complicaciones de salud durante los primeros meses de vida. Aún es pronto para conocer las consecuencias a más largo plazo, pero estamos en ello.

Nuestros resultados preliminares sugieren que quizá convenga que tanto familias como profesionales de la salud se lo piensen dos veces antes de programar partos por razones no médicas.

José octubre 31, 2014 a las 08:10

Gracias Libertad!

Un artículo muy interesante. Está claro que las decisiones sobre temas de salud no son independientes de cuestiones económicas.

Una cosa que me preocupa del análisis es que los efectos que identificas no provengan directamente del momento del parto en sí, si no de otros efectos relacionados con las condiciones personales y/o socio-económicas de las personas que vean sus acciones afectadas por la cancelación del cheque-bebe. Es muy probable que éstas personas tengan características no observables asociadas a efectos negativos sobre la salud (y desarrollo personal e intelectual) de sus hijos más allá de lo que se pueda controlar con observables, como, por ejemplo, el valor de la salud de un hijo (consciente o inconsciente) o el grado de penuria económica que estén pasando.
Un abrazo!

Libertad González octubre 31, 2014 a las 10:36

Hola Jose,

Gracias por tu comentario. Tu preocupación se refiere a “efectos composición”: seguramente las familias que optaron por adelantar el parto son un subgrupo particular. Desde luego. Pero fíjate en que no comparamos la salud de los niños adelantados con los no adelantados, ni los nacidos en Diciembre con los de Enero, lo que combinaría el efecto del adelanto con el de las características de las familias que movieron el parto. Comparamos la salud de TODOS los niños nacidos a final de Diciembre de 2010 o principio de Enero de 2011, con los niños nacidos en las mismas fechas en los años de alrededor (y con los nacidos a final de Octubre o principio de Noviembre de 2010). No hay motivo para pensar que las mujeres embarazadas de 2010 eran sistemáticamente diferentes que las embarazadas en las mismas fechas de 2009 o 2011 (o las de Diciembre-Enero ed las de Octubre-Noviembre). Por tanto, el que sus hijos de media fueran más pequeños y sufrieran más hospitalizaciones no puede deberse a las características (observadas o no) del subconjunto que adelantó el parto, y por tanto lo podemos atribuir al efecto del adelanto. Espero haberme explicado.

Gonzalo García Abad octubre 31, 2014 a las 08:33

Un artículo que invita a la reflexión. Cuando tomaron la decisión, la mayoría de los padres tenían un importante desconocimiento de los efectos sobre los bebés (por no ser entendidos en la materia), por lo que se guiarían por la opinión profesional. Quizá pueda haber un pequeño segmento de padres que, convenientemente asesorados, valoren subjetivamente que los riesgos eran muy pequeños en comparación con el cheque bebé de 2000 euros. Está claro que la mayoría tomó la decisión de evitar que el cheque bebé afectase al momento del parto, probablemente gracias al asesoramiento profesional adecuado. No sé si puede haber profesionales con un interés concreto, como un incremento de los gastos del parto, ¿puede haber un efecto significativo derivado de un problema de agencia en la planificación del parto? Sería interesante conocer la diferencia en la decisión de adelantar o no el parto entre partos en la sanidad pública, partos privados con seguro y partos privados pagados de forma particular sin seguro para conocer sus implicaciones sobre la decisión.

Un cordial saludo.

Libertad González octubre 31, 2014 a las 10:39

Gracias Gonzalo. El asunto es que la evidencia existente sobre los riesgos de programar el parto en embarazos sanos y a término es escasa. Y desde luego, en este caso en concreto se trataba de comparar costes potenciales y beneficios claros (2500 euros). El tema de si puede haber incentivos por parte de los profesionales para programar el parto es interesante, y no sé la respuesta. Respecto al tema de los centros públicos o privados, la evidencia de que disponemos sugiere que el adelanto de partos tuvo lugar en mayor medida en centros privados.

EEE octubre 31, 2014 a las 08:42

Libertad,
Muy, muy interesante. Sin embargo, creo que el adelanto de partos a diciembre motivado por la cancelación del cheque bebé en España va a tener consecuencias más graves que las potencialmente derivadas de que los bebés tuvieran un menor peso al nacer. La razón es la vieja idea de que el rendimiento escolar y, en definitiva, el éxito económico dependen mucho del mes de nacimiento según sea la organización por grados del sistema escolar. En este caso, los niños nacidos de “partos adelantados” estarán durante su etapa escolar conviviendo con otros de mayor edad, en situaciones en los que unos pocos meses de diferencia importan mucho. (Yo tengo una observación: uno de mis hijos nació un 31 de diciembre).
No veo como podríais diferenciar el efecto del peso al nacer frente al efecto del mes de nacimiento con el “experimento natural” que estudiáis. Ojala se os ocurra algo.
Saludos.

Libertad González octubre 31, 2014 a las 10:43

Gracias. Bueno, supongo que para “separar” el efecto general de nacer a finales de Diciembre del efecto de haber nacido antes de tiempo por adelantar el parto, de nuevo se pueden usar los años de alrededor como grupo de control. Los niños nacidos en Diciembre de 2009 o de 2011 sufren el “hándicap” de ser pequeños para su clase, y los de Diciembre de 2010, además, tienen el problema añadido de haber nacido “antes de tiempo”. Aunque por otra parte, sus familias recibieron una transferencia de 2.500 euros al nacer el niño, lo que podría compensar esto en parte. Pero bueno, de momento estos niños tienen sólo 3 años, habrá que esperar.

Rumiax octubre 31, 2014 a las 09:54

La distribución de notas depende de muchos factores, tanto hereditarios como ambientales, tal y como aquí se ha descxrito en diversos posts dedicados a la educación. Entre los ambientales más importantes está el llamado ISE (índice socio económico de las familias). ¿Qué ISE es esperable en unas familias que deciden adelantar la fecha del parto para cobrar 2500 euros? Aventuro: cabe esperar un nivel económico muy bajo; y un nivel cultural más bajo aún.
Con lo que, en el experimento natural descrito, creo que los posibles malos resultados de estos niños no se explicarían por el bajo peso al nacer, sino por el entorno familiar.
Muy interesante el artículo en todo caso.

Libertad González octubre 31, 2014 a las 10:49

Hola Rumiax, gracias. Un par de cosas. Con respecto a los posibles “efectos composición”, mira mi respuesta al comentario de José, más arriba (espero haberme sabido explicar). Pero te puedo decir más, ya que en las partidas de nacimiento podemos observar algunas características de las familias. El adelanto de partos procede de familias que no cuadran con tu hipótesis de nivel socio-económico bajo: mujeres de más de 35 años, nativas más que inmigrantes, que ya han tenido hijos antes, y de nivel educativo alto. También parece que la acción fue más pronunciada en hospitales privados que públicos.

Rumiax octubre 31, 2014 a las 11:21

Muchas gracias por la contestación y por los datos adicionales, que desmontan completamente mi prejuicio. Tengo que confesar que estoy anonadado de pensar que personas con una situación económica más o menos buena (hospitales privados) se tomen con absoluta frivolidad un asunto tan serio como adelantar el parto.
Enhorabuena por el artículo y por el esfuerzo explicativo posterior.

vi23 octubre 31, 2014 a las 10:07

Así escrito, se me ocurren muchas fuentes de endogeneidad…

Los niños que pesan menos pueden tener peor salud, faltar más al colegio y, por tanto, aprender menos

Podrían ser hijos de madres con peores hábitos, lo que dificultaría su aprendizaje…

Y en el caso español, dudo mucho de que la muestra afectada por el instrumento sea aleatoria: familiar con menores rentas tendrían mayores probabilidades de adelantar

Pero no me he leído los trabajos. Supongo que todas estas cosas se mencionan :-)

Libertad González octubre 31, 2014 a las 10:53

Hola vi23, pues sí, estas cosas se mencionan ;-)

Ahora en serio, no hace falta que la muestra afectada por la cancelación de la ayuda (los partos adelantados) sea aleatoria. Al comparar a todos los niños nacidos por esas fechas (tanto afectados como no afectados), con los de otros meses u otros años, lo único que hace falta para creernos que el efecto que capturamos es un efecto causal del adelanto de los partos es que la población de todas las mujeres que estaban embarazadas a finales de 2010 no son “especiales” comparadas con la población de embarazadas en España unos meses atrás o adelante. Mira mi respuesta a José más arriba.

leucocito octubre 31, 2014 a las 10:20

Un trabajo excelente! He leído el documento de trabajo original y no veo donde se publicó, en todo caso creo que los datos que aportáis deberían darse a conocer, quizá en una revista de pediatría ya que parecen importantes las implicaciones para la salud de los recién nacidos en casos de partos programadas (adelantados) por razones no médicas.

Libertad González octubre 31, 2014 a las 10:55

Gracias leucocito, una versión anterior se publicó como documento de trabajo en el IZA (http://ftp.iza.org/dp7967.pdf), el “Institute for de Study of Labor” alemán. La versión del enlace la tenemos enviada a una revista de Economía.

Cantinflas octubre 31, 2014 a las 16:14

Libertad, interesante post en términos de política económica. Quizás se adelantasen partos antes del fin del cheque bebé, pero no encuentro la información referida a en qué semana de gestación lo hicieron (supongo que habría criterios medicos que justificasen esa decisión del paciente porque si no, acabáramos). No es lo mismo adelantarlo en la semana 36, que en la 39 o en la 41 o hacer un parto a término. Obviamente, no es lo mismo que un niño pese 3,5 kilos en la semana 36, en la 39, en la 41 o cuando saliera de cuentas. Hay no observables que distorsionan estas conclusiones, como la consideración de algún tipo de enfermedad genética que pueda estar influyendo en el peso de los nacidos intra y extra uterino. Y eso es una de las principals limitaciones del paper tal y como señalan los autores. La conclusion final que haces en los dos últimos párrafos también habría que cogerla con pinzas por lo mencionado anteriormente. Si no hay datos que reflejen en qué semana de gestación se hizo el parto o si se amparaba en algún protocolo medico es muy difícil relacionar hospitalizaciones en los meses siguientes con la decisión de anticipar el parto para cobrar el cheque bebé. Yo no creo que un médico se deje influir por alguna decisión de un paciente si no se cumplen ciertos indicadores fetales en la gestación. La decisión (y ansia) de los pacientes sí tiene más sentido, pero la afirmación es demasiado tajante para un estudio con tantas limitaciones.

Cantinflas octubre 31, 2014 a las 16:15

Tampoco queda reflejado si el parto de anticipó por razones naturales, que no fuera adelantado. Otra limitación más.

Libertad González octubre 31, 2014 a las 16:26

Gracias Cantinflas. Sí que tenemos información sobre la semana de gestación. Todo indica que la mayoría de los partos que se adelantaron eran a término (más de 37 semanas de gestación), como confirma el hecho de que el efecto en peso al nacer no se observa por debajo de los 2.500 gramos. Como he explicado en comentarios anteriores, creo que podemos descartar de manera bastante convincente que factores no observados estén generando nuestros resultados. A no ser que se te ocurra otro factor que afectara de manera diferencial a las mujeres que estaban de 8 meses en Diciembre de 2010, pero no a las de Diciembre de 2009 o 2011, ni a las de Octubre de 2010.

Cantinflas octubre 31, 2014 a las 20:44

Es un hecho que algunos partos se adelantaron, pero quiero creer que en aquellos partos en los que la gestación ya estaba muy avanzada y próxima a término (quizás dirías incluso de semana 39 ó 40 en adelante). A partir de este umbral, pienso que existiría poco impacto sobre el rendimiento academic esperado de los recién nacidos basándonos en el peso que tuvieron al nacer, si ese adelanto del parto se hizo a partir de la semana 40, que en condiciones normales, no debería presentar grandes diferencias en peso. Por otro lado, existe una heterogeneidad de mujeres embarazadas que no sé si habéis recogido en el análisis, creo que no, y que con una random effects podría generar resultados más consistentes. Variables como nivel de renta traería mayor evidencia sobre los grupos y cohortes por edad que más se beneficiaron del cheque bebé aunque veo que lo has comentado arriba. Dado que la muestra se trata de “mujeres mayores de 35 años, nativas más que inmigrantes, que ya han tenido hijos antes, y de nivel educativo alto y que es más en centros privados que públicos” ahí tienes una variable de endogeneidad: a medida que la mujer tiene hijos más tarde, existe un mayor riesgo de que el feto tenga algún tipo de anomalía genetica, por ende podría estar afectando a su peso. Aunque no sabría decir cuál. Además, aunque en años anteriores no se anticipó la noticia de su retirada (creo que estuvo en vigor desde 2007) sí generó incentivos similares a procrear.

Cantinflas octubre 31, 2014 a las 20:55

Debo darte la razón en la última afirmación si, como indicas, hubo más tendencia a adelantar partos en centros privados. ¿Habéis considerado la calidad del servicio (tener content al paciente) o el mecanismo de reembolso por las pruebas/operaciones/servicios realizados por los médicos o centros hospitalarios? Finalmente, sigo sin ver la argumentación y conclusiones de forma clara: como dices, la medida se anunció en mayo de 2010 (digamos 01/05/2010) pero hasta 31/12/2011 pasan 9 meses. Y estáis hablando de más de 37 semanas cuando en realidad a término estaría refiriéndose a la semana 40 ó 42 aproximadamente. Creo que ahí tenéis un sesgo de muestra.

Libertad González noviembre 3, 2014 a las 07:44

No hemos estudiado posibles incentivos que pudieran tener los médicos para adelantar o no, aunque es un tema interesante.

La medida se anunció el 10 de Mayo. Es decir, que las mujeres con fecha prevista de parto alrededor del 31 de Diciembre (7 meses y medio después) estaban ya de 5-6 semanas cuando se anunció la cancelación.

Libertad González noviembre 3, 2014 a las 07:41

Hola Cantinflas, muchas cosas a las que que responder.

“A partir de este umbral, pienso que existiría poco impacto sobre el rendimiento academic esperado de los recién nacidos basándonos en el peso que tuvieron al nacer, si ese adelanto del parto se hizo a partir de la semana 40″

Esta es tu opinión (y la de muchos). Con nuestro trabajo intentamos responder a estas preguntas de manera empírica. El artículo de Figlio et al. encontraba efectos incluso para niños de peso normal y embarazo a término.

“Por otro lado, existe una heterogeneidad de mujeres embarazadas que no sé si habéis recogido en el análisis”

Sí que hemos tenido en cuenta las características observadas de las familias en el análisis, pero como ya he explicado en anteriores comentarios, esta heterogeneidad no puede explicar el efecto que encontramos, ya que la metodología que seguimos nos permite descartar el tipo de “efecto composición” que sugieres.

“aunque en años anteriores no se anticipó la noticia de su retirada (creo que estuvo en vigor desde 2007) sí generó incentivos similares a procrear.”

Los incentivos generados por la introducción de la ayuda en 2007 los estudié en un trabajo anterior, que puedes encontrar aquí: http://www.econ.upf.edu/~gonzalez/Research_archivos/Manuscript_20110196.pdf

Free@Man noviembre 3, 2014 a las 18:13

Impresionante. Gracias Libertad. Voy a echarle un vistazo a tu estudio sobre incentivos.

Arturo noviembre 2, 2014 a las 11:18

?Y para cuándo una difusión de estos resultados en un programa de TV prime time?

Reconozcámoslo: aquí sólo llegamos unos frikis de la economía (y algúna disciplina próxima) y algún periodista, que con una noticia cómo ésta sólo puede escribir algo para rellenar el periódico en verano on el break de Navidad.

?No es responsabilidad de todos hacer llegar los resultados de la investigación a toda la sociedad?

Saludos y gracias por el p ost

Libertad González noviembre 3, 2014 a las 07:47

Hola Arturo, este trabajo está todavía en proceso de revisión por pares para su posible publicación en una revista científica. Una vez se publicara, sería el momento de poder hacer mayor difusión de los resultados. De momento hay que tomarlos como provisionales.

Habra noviembre 2, 2014 a las 15:36

Habrá que estar atentos a ver que pasa en 2026, cuando la generación de la cancelación haga la prubeba PISA…

Libertad González noviembre 3, 2014 a las 07:47

:-)

Iván noviembre 4, 2014 a las 10:44

Creo que la mayor parte de los comentarios están equivocados, probablemente por desconocimiento del proceso de parto en nuestro país. En España, las posibilidades de adelantar el parto se dan en clínicas privadas, sobre todo (hay alguna excepción a esto, pero son muy infrecuentes), y por tanto el nivel socioeconómico es más alto que la media, por lo que el sesgo sería el contrario, los resultados estarían infraestimando el efecto. Aunque claro, no sé si unos padres acomodados que adelantan un parto por el cheque-bebé son un ejemplo de contexto social favorable.

Libertad González noviembre 4, 2014 a las 13:42

Hola Iván, es cierto que parece que los que adelantan el parto son de nivel socio-económico medio-alto y sobre todo en clínicas privadas, pero no creo que esto nos lleve a infraestimar el efecto. Como se trata del mismo tipo de personas con más posibilidades de programar un parto en tiempos normales, estamos estimando los efectos de programar el parto, para la población que efectivamente está “en el margen” relevante.

Irene Martínez noviembre 4, 2014 a las 12:54

¡Enhorabuena! Me parece muy interesante el trabajo y muy importante su difusión (y la del artículo de AER). Hay que tener en cuenta que los partos se han inducido alegremente durante décadas (veo que las autoras citáis artículos que corroboran esto) así que no es de extrañar que las familias –mal asesoradas- y los médicos -¿mal informados?- se prestaran a ello.
Volviendo al artículo, sería muy interesante calcular un lower bound de los costes del fin abrupto del cheque bebé para la sociedad por: 1) el sobrecoste de un parto inducido sobre uno normal, sabiendo, como se sabe, que un alto porcentaje de estos acaba en cesárea (y que además en general provocan la necesidad de muchas más intervenciones que un parto “normal”), 2) Los gastos médicos derivados de la peor salud de estos bebés en sus primeros meses de vida y 3) Los costes para la sociedad de los peores resultados cognitivos de estos niños. E ignoremos, por las dificultades que su cálculo entrañaría: 1) La pérdida de productividad de los padres en los primeros meses de vida de estos bebés, 2) El innecesario sufrimiento que se inflige a las madres cuando se programa una inducción innecesaria y 3) El perjuicio no cuantificable para estos bebés a lo largo de sus vidas.

¡Qué fácil habría sido eliminar el cheque bebé de manera gradual para evitar este siniestro efecto! (Por ejemplo reduciendo su cuantía en 100 euros cada semana desde el 1 de enero). Estoy segura que yo no fui la única que lo pensó ya en mayo de 2010.

Libertad González noviembre 4, 2014 a las 13:44

Gracias Irene, estoy de acuerdo en que sería muy interesante calcular los costes sociales de la cancelación de la ayuda. Lo intentaremos :-)

Eloy Moral noviembre 5, 2014 a las 10:30

Estimada Libertad, trabajo como ginecólogo en un hospital español y no dejo de quedar sorprendido ante los datos …, sobre todo los dos outliers, estadísticamente significativos que resaltas. En la actualidad la sanidad pública española está dando ejemplo internacional al establecer unos estándares basados en evidencias científicas con la intención de racionalizar las inducciones de parto y adecuar la tasa de cesáreas (respecto al parto vaginal) entre el 15 y 20% como tasa ideal (…con algunas matizaciones). Así lo refrenda igualmente la OMS y varias importantes guias de práctica clínica internacionales. Sin querer, el debate también se ha trasladado a la calle y lo que más me preocupa es la tranquilidad con la que algunas mujeres pueden fomentar, decidir, impulsar o condicionar a sus médicos para que alteren el proceso natural de finalización del embarazo hasta tal punto que hayan mercantilizado así el final del embarazo… Entiendo que los 2500 euros son “una pasta”…pero ese 5% de reingresos con el que repuntó esa cohorte de “adelantados”…es para mí suficientemente significativo…
Pero eso no es lo peor…tanto médicos de centros públicos como privados conocen que operar es más arriesgado que parir por su vía y que cada gramo de peso tiene importancia en un feto… No quiero pontificar, pero creo que esto no debería volver a suceder en este país que defiende la salud de sus mujeres y el futuro sano de las nuevas generaciones por encima de todo…
Todo por el maldito cheque… tremendo error de concepto.

Libertad González noviembre 5, 2014 a las 10:44

Hola Eloy,

Muchas gracias por tu opinión como profesional de la salud. Por lo que tengo entendido, las tasas de cesáreas e inducciones programadas son mucho más altas en otros países como EEUU que en España, aunque creo que también en muchos países hay tanto familias como profesionales que piensan que, alcanzando la semana 39 de gestación y un peso mínimo, esperar un poco más o menos da igual. Y claro, tanto para muchas familias como para centros o profesionales sanitarios, el poder programar el parto con antelación tiene ciertas ventajas (incluso sin el cheque-bebé). Por eso creo que es importante estudiar los efectos y los riesgos de programar el parto por razones no médicas, y poder ofrecer evidencia convincente de los mismos. Habría sido útil igualmente si hubiéramos encontrado que no hubo efectos más allá de un peso al nacer algo más bajo, pero por desgracia parece ser que sí hubo consecuencias. Y lo de la cancelación del cheque-bebé en realidad es anecdótico, ya que todos los meses se siguen programando cientos de partos. Si usamos ese episodo fue sólo por proporcionarnos un salto puntual en la incidencia de partos programados, que nos facilitaba el poder estudiar sus efectos.

Eloy Moral noviembre 5, 2014 a las 15:06

Querida Libertad, lejos de considerar baladí vuestro planteamiento del artículo me encanta que no solo seamos los médicos que nos creemos seguidores de la mejor evidencia científica a este respecto los que defendamos los postulados de un buen nacer… y a su tiempo..
Hay realidades flagrantes a este respecto… entre un 0,3% de cesáreas en el Chad a un 80% en algunas ciudades de Brasil, pasando por más del 40% en muchos hospitales públicos de Italia… ¿influye la comodidad… o la estética en esas decisiones? Yo soy de los que opino que sí, pero más allá de una mera suposición desconozco análisis veraces de las consecuencias perinatales de adelantar el proceso natural de manera absolutamente “electiva”.
Todas las especies animales producen crías maduras excepto el hombre que además lidera los rankings de duración de embarazo… Si la naturaleza obra así será por algo…, esperemos que no se cabrée y nos devuelva tempestades.
Por lo menos en mi hospital eso no lo hacemos…, no lo haremos nunca ni podremos sacar conclusiones a este respecto como ha hecho D.Figlio… , pero me ha encantado leerlo.
De nuevo gracias por tu artículo de opinión “muy matizada” . Lo compartiré con algunos colegas.
Conocí vuestro blog el año pasado, recomendado por un colega economista con el que ya ahondé en temas de farmacoeconomía…etc. Hacen falta reflexiones así.
Un abrazo

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