La sombra de la historia es alargada: Desigualdad y educación en España

de Francisco J. Beltrán Tapia y Julio Martínez-Galarraga

Las diferencias regionales en los niveles educativos han sido una constante a lo largo de nuestra historia reciente. Y también de la no tan reciente. Manuel Bagues ya apuntaba en este mismo blog que el mapa actual de las diferencias regionales en el desempeño educativo según datos del informe PISA guarda un gran parecido con la distribución geográfica de la tasa de alfabetización que existía en 1860 (aquí). Esta persistencia es cuanto menos llamativa, especialmente si tenemos en cuenta las abundantes reformas educativas que se han llevado a cabo desde entonces. Dado que las diferencias regionales actuales eran ya visibles en el siglo XIX, hemos acudido al pasado para intentar explicar esta situación (aquí el documento completo).

Un vistazo al siguiente mapa, que utiliza información del Censo de Población de 1860 a nivel de partido judicial (464 distritos sin contar las Islas Canarias), nos puede servir como punto de partida para hacernos una idea de cómo variaban las tasas de alfabetización. Aunque solamente un 20 por ciento de la población sabía leer y escribir, este promedio esconde importantes variaciones territoriales: mientras que el norte de la península, y especialmente los territorios de Castilla-León y Cantabria, disfrutaban de tasas relativamente elevadas, en el Sur, Levante y Galicia, el analfabetismo era una realidad muy extendida.

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Pero, ¿cuáles eran las causas que estaban detrás de los distintos niveles educativos? En una sociedad tan pobre como la española durante esta época, la disponibilidad de recursos, tanto familiares como públicos, era un factor crucial. La escuela primaria se financiaba con aportaciones municipales, de la Iglesia o de las propias familias (a través de una tasa que se pagaba en metálico o en especie). El bajo nivel de desarrollo y las actitudes sociales predominantes tampoco incentivaban la adquisición de conocimientos.

Sin olvidar otros factores, nosotros estamos interesados en analizar si el grado de desigualdad social pudo ser también un aspecto importante a tener en cuenta. Por un lado, una mayor desigualdad empuja a una gran parte de las familias hacia la pobreza lo que dificulta que puedan dedicar recursos a educar a sus hijos (y, a su vez, obliga a estos a trabajar para contribuir al presupuesto familiar). Por otro lado, los municipios podían subsidiar la escuela pero, dado que estaban bajo el control de las élites locales, el poder de estos grupos y su actitud hacia la educación de las masas podían ser clave. Para estos grupos financiar la escuela no sólo implicaba un mayor esfuerzo tributario sino que, además, educar a la población podía poner en riesgo el status quo.

Para contrastar esta hipótesis hemos recogido información sobre el número de propietarios, arrendatarios y jornaleros agrícolas existentes en cada distrito. Dado que la agricultura empleaba a la mayor parte de la población, el acceso relativo a la tierra es un buen indicador de los niveles de desigualdad. El siguiente mapa muestra el porcentaje de jornaleros sin tierra (con respecto a la población agrícola) existente en cada distrito. Esta imagen refleja muy bien lo que sabemos sobre la distribución de la propiedad en la España del siglo XIX. En este sentido, se puede observar claramente la elevada concentración de la tierra en pocas manos y la existencia de una alta proporción de jornaleros sin tierra característica de los latifundios del suroeste peninsular.

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Un simple análisis visual de la relación entre las dos variables que nos interesan indica que nuestra hipótesis de partida tiene cierto fundamento (figura 1): una mayor desigualdad en el acceso a la tierra iba asociada a un peor desempeño educativo. Por supuesto, esta correlación podría ser resultado de la influencia de otras variables que estuvieran relacionadas con la desigualdad y la alfabetización. El siguiente paso es, por tanto, realizar un análisis estadístico que controle por el efecto de otros factores. Para ello, hemos recogido información sobre diversos factores económicos, sociales y medioambientales que pudieran estar influyendo en la demanda o la oferta de educación (ver aquí el apéndice al final para más detalles sobre las variables utilizadas). Nuestros resultados confirman la relación negativa que se observa en el gráfico. Aún así, este tipo de análisis no permite asegurar que: a) no existan otras variables que no se hayan tenido en cuenta (lo que se conoce como el problema de la variable omitida); y/o b) que la relación entre desigualdad y educación no actúe en sentido contrario (es decir, que el nivel educativo influya en la capacidad para acceder a la tierra y no a la inversa).

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Una posible solución a este tipo de problemas es utilizar lo que se conoce como variables instrumentales, es decir, una variable o instrumento (llamémosle Z) que esté relacionada con la desigualdad (X) pero que no influya en los niveles educativos (Y). O dicho de otra forma, que sólo influya en la alfabetización a través de su efecto sobre el acceso a la tierra. De este modo se puede explotar la información que comparten Z y X, y que es exógena a Y, con el fin de identificar el efecto causal entre X e Y. Encontrar este tipo de variables no es desde luego tarea fácil. En nuestro caso, hemos recurrido al largo proceso de la Reconquista cristiana de la Península Ibérica (722-1492). En concreto, hemos aprovechado que cada etapa de la Reconquista (ver mapa 3) dio lugar a la instauración de diferentes arreglos institucionales para organizar la repoblación y la apropiación social del territorio, lo que tuvo un claro efecto sobre la distribución de la tierra. La reconquista en el norte se dio en condiciones muy distintas a las de sur debido a diversos factores como la presión demográfica, el poder relativo de la Corona y la nobleza, el tamaño del territorio conquistado o la escala del esfuerzo militar efectuado. Frente a los asentamientos espontáneos de hombres libres o la organización de concejos de pequeño tamaño que caracterizaron los primeros siglos del avance cristiano, la conquista y colonización de los vastos territorios de la mitad sur peninsular exigió un enorme esfuerzo bélico que se dejó en manos de la nobleza y las órdenes militares, y por el que fueron recompensadas con enormes extensiones de tierra.

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Esta idea no es original y se puede encontrar ya en los escritos de importantes historiadores como Pascual Carrión, Jaume Vicens Vives o Edward Malefakis. Más recientemente, Daniel Oto y Diego Romero (aquí) y Ana Tur-Prats (aquí) también han utilizado esta estrategia usando datos a nivel provincial. Por supuesto, un episodio histórico de tal magnitud no sólo afectó a las instituciones que determinaban el acceso a la tierra sino que tuvo repercusiones en múltiples dimensiones de la sociedad como la dispersión de la población en el territorio o el tipo de familia dominante en cada zona. Esto podría invalidar nuestra estrategia para identificar el efecto causal de la desigualdad si estos aspectos también influyeran en los niveles de alfabetización. Sin embargo, como hemos mencionado antes, hemos recogido información sobre este tipo de factores por lo que somos capaces de tener en cuenta esos efectos. Asimismo, la literatura subraya que el modo en que la Reconquista se llevó a cabo en la Corona de Aragón fue distinto. El área conquistada por los reyes aragoneses era sensiblemente menor y la Corona pudo ejercer un mayor control sobre el proceso de repoblación, lo que dejó menor espacio a las ambiciones de los nobles. Nuestros datos confirman esta visión: en contraposición a lo que ocurre en la Corona de Castilla, que un distrito de la Corona de Aragón se sitúe en una u otra etapa de la Reconquista no tiene un efecto apreciable en sus niveles de desigualdad en el acceso a la tierra.

Los resultados empíricos usando la Reconquista como variable instrumental, basados solamente en los distritos pertenecientes a la Corona de Castilla, indican que el efecto de la desigualdad en los niveles de alfabetización es muy importante. En concreto, cuando el porcentaje de jornaleros sin tierra aumenta 10 puntos porcentuales, el porcentaje de población que sabía leer y escribir se reduce 5.1 puntos porcentuales. En otras palabras, si nos moviéramos entre los distritos que ocupan el percentil 25 y el 75 de la distribución (pasar de un 43,8 a un 62 por ciento de jornaleros), el grado de alfabetización disminuiría 9,3 puntos porcentuales. La importancia cuantitativa de este efecto se puede ver fácilmente si insistimos en que, de media, sólo un 20 por ciento de españoles sabía leer y escribir en 1860.

Como hemos indicado al principio, un acceso desigual a la propiedad de la tierra puede haber afectado negativamente a los resultados educativos a través de dos canales distintos. Por un lado, mayores niveles de desigualdad expanden la parte baja de la distribución, un grupo social que posee menos recursos (y posiblemente, menos incentivos) para invertir en educación. Por otro, una distribución desigual de la tierra implica una mayor concentración de poder económico y político en manos de los grandes propietarios. Estas élites locales, que controlaban los cargos municipales, pueden haber limitado la oferta pública de educación primaria para preservar su privilegiada posición. La inclusión de los ratios de escolarización junto con el número de maestros en nuestro modelo ayuda a distinguir hasta qué punto fueron factores de demanda o de oferta los responsables. Asimismo, hemos examinado si nuestros resultados varían entre distritos urbanos o rurales. Por último, dado que el valor que se le daba a la educación masculina y femenina, así como el coste de oportunidad del trabajo de niños y niñas, era distinto, hemos aprovechado que las fuentes ofrecen información desagregada por sexos.

Nuestro análisis indica que ambos canales tienen importancia: el vínculo negativo entre desigualdad y educación se explica tanto por la precaria situación económica de los jornaleros sin tierra como por el escaso interés de los grandes propietarios en educar a la población rural. Es interesante subrayar que mientras los factores de demanda parecen haber tenido una mayor importancia en el caso de los niños, la oferta pública de educación, más amplia en distritos con menores niveles de desigualdad, resultó crucial a la hora de facilitar que las niñas asistieran a la escuela.

Independientemente del canal a través del cual operaban estos mecanismos, nuestros resultados se unen a un creciente número de trabajos que demuestran que una elevada concentración en la propiedad de la tierra supuso una barrera importante para la acumulación de capital humano y, en consecuencia, para el desarrollo económico a largo plazo. Como nos indicaba Manuel Bagues en el post que mencionamos al inicio, la correlación regional entre los niveles de alfabetización en 1860 y los resultados en competencia lectora medidos por el informe PISA en 2009 es sorprendentemente elevada (un 72%). Esta entrada demuestra, queridos lectores, que la sombra de la historia es incluso más alargada y puede rastrearse en tiempos todavía más lejanos.

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Hay 30 comentarios
  • Muy interesante y llamativo el artículo: asombra ver cómo las circunstancias históricas siguen afectándonos en nuestros días.
    Me queda una duda: según conozco de primera mano, el latifundio andaluz es predominante en la Baja Andalucía, no en la Alta (tiene el problema contrario: demasiado minifundio), que es la que tiene peores estadísticas de alfabetización en 1860.
    Un posible ajuste sería discriminar por un lado latifundios y minifundios excesivos, signos de mal reparto de tierras (la Reforma Agraria sigue pendiente), y por otro lado, las explotaciones medias sostenibles.
    ¿No será más afinado estudiar la correlación de la alfabetización con la pobreza, a secas?

    • Muchas gracias Durruti77 por tu comentario. Tienes razón de que disponer de una medida de acceso a la tierra más afinada nos podría ser muy útil. Las estadísticas históricas, sin embargo, son muy rácanas en cuanto a datos sobre desigualdad. Para 1860, sólo disponemos del número de propietarios, arrendatarios y jornaleros sin tierra (y la cosa no mejora ni en censos anteriores ni posteriores). En cualquier caso, sobre tu comentario sobre la Baja y la Alta Andalucía, solamente decir que como comentamos en el post, las tasas de alfabetización no sólo responden a la desigualdad en el acceso a la tierra, sino también a otras circunstancias económicas, sociales o medioambientales. En concreto, el elevado ratio de analfabetismo en la Alta Andalucía está influido, entre otros factores, por el bajo nivel de renta y la orografía que (junto a la dispersión de la población) dificultaba no sólo el acceso a la escuela sino también a contextos urbanos donde saber leer y escribir tenía un mayor valor. Nuestro análisis estadístico en todo caso incluye variables que tratan de controlar por esos factores por lo que el efecto de la desigualdad que indicamos en el texto está ya teniendo en cuenta esos elementos.

  • Hay una voluntad política dependiendo de cada zona que no se puede controlar, de hecho en mi blog hablo de la diferencia entre Valencia y Cataluña en cuanto educación visto desde el punto de vista de un docente.

    • Gracias por el comentario Agustín. Siempre va bien leer opiniones basadas en el conocimiento que da la experiencia personal. Una de las cosas interesantes que creemos que muestra nuestro trabajo es que a pesar de las numerosas leyes y cambios del sistema educativo en los dos últimos siglos, las diferencias en el desempeño educativo entre regiones persisten. De hecho, una de las cuestiones que más interesan a los investigadores es la organización del sistema de enseñanza. Por ejemplo, en el caso español, durante el siglo XIX la enseñanza primaria estaba en manos de los municipios. Con la creación del Ministerio de Instrucción Pública en 1900, ésta pasó a estar centralizada. Y desde el año 1978 se ha producido una descentralización hacia las Comunidades. Un largo camino que no parece que nos haya servido para romper con la dinámica de largo plazo que muestran las diferencias territoriales en materia educativa.

  • Hemos tenido que dejar fuera del análisis a las Islas Canarias por su particular historia. Aunque los guanches estaban entroncados con los bereberes, a diferencia de la península, las Islas no fueron conquistadas por los musulmanes a principios del siglo VIII, y en consecuencia, tampoco participaron de la ‘Reconquista cristiana’ en un sentido estricto. Y éste es un elemento fundamental en nuestro análisis. No obstante, dentro del conjunto español, y para el tema que nos ocupa, las Islas Canarias representan un caso bien interesante. Primero, porque en 1860 los siete partidos judiciales canarios registraban algunas de las tasas de alfabetización más bajas de toda España. En promedio la tasa de alfabetización del archipiélago era del 9,6% (diez puntos por debajo de la media española). A nivel de partido judicial, el porcentaje de población que sabía leer y escribir oscilaba entre el 12,2% de Arrecife y el 6,8% de Santa María de Guía de Gran Canaria. Respecto al acceso a la tierra, el porcentaje de jornaleros en Canarias era del 57% de la población agraria, es decir, las Islas se situaban en la parte media-alta de la distribución para el conjunto de España. Aún así, también había diferencias entre partidos judiciales: en La Laguna el porcentaje de jornaleros llegaba al 68,7%, y era del 43,4% en Las Palmas.

    • Gracias por la respuesta. Como dice otro comentario por ahí arriba, cansa un poco que en muchos de estos análisis, con mapas, solo se concentren en la península y nunca salgamos las islas y las ciudades autónomas.
      Saludos.

  • Llama la atención el discreto resultado de una región rica como Cataluña que ya había tenido su despegue económico en un magnífico siglo XVIII en el que más que duplicó su población.
    Por otro lado señalar la curiosidad de que otra región también relativamente próspera como el País Vasco aparezca rodeada de vecinos más alfabetizados.
    Preguntarme por último si, con las excepciones que se quieran, pudieran ser las zonas en la que la Iglesia tuviera una mayor influencia aquellas en las que el índice de alfabetización tuviera mejor registro.

    • Diversos factores pueden estar detrás de las menores tasas de alfabetización de Cataluña y el País Vasco. Uno de ellos podría ser la lengua: el castellano coexistía con sus respectivas lenguas nativas y, como la alfabetización se hacía en castellano, esta regiones tenían desventaja en ese sentido. En nuestro modelo controlamos por este aspecto introduciendo una variable que identifica los distritos en los que que se hablaba otra lengua. Esta variable, como era de esperar, muestra una clara relación negativa con la alfabetización. A esto se podría añadir que algunos autores que han estudiado el caso británico sugieren que la industrialización pudo provocar que, en un primer momento, la mano de obra no mejorara su educación.
      La importancia de la Iglesia, por otro lado, en la educación durante todo el período que estudiamos es indudable. Dada la escasez general de maestros, el cura del pueblo muchas veces cumplía ese papel. Para capturar este factor utilizamos el porcentaje que el clero suponía respecto a la población activa en cada distrito. Como tú mismo adelantas, los resultados estadísticos indican que donde la Iglesia tenía mayor importancia, los niveles de alfabetización son mayores.

  • Si es muy cierto lo que dicen porque esta el registro tambien de los historiadores. Esto a ocurrido no solo en el interior del país, por lo leido antes me di cuenta que tambien en las ciudades aunque en menor margen.

    La información estadística y la percepcion que se tiene, tambien ayuda a aproximar todo esto. La educación y la desigualdad debe ser desterrada para tener justicia social.

    Saludos a todos y desde ahora su seguidor.

    • Gracias por tu comentario. Efectivamente el efecto que estudiamos parece ser diferente entre las ciudades y el campo. Una cuestión que nos parece interesante es que en el ámbito rural la educación de las niñas presentaba todavía más dificultades.

  • El articulo esta muy bien, y la idea de la reconquista es cierta "grosso modo". Sin embargo hay muchisimas diferencias especificas que complican el analisis. Por ejemplo, el penultimo impulso (siglo 13), tuvo un efecto muy distinto en el suroeste (donde se tomaron por la fuerza Cordoba y Sevilla) del sureste (donde Albacete y Murcia fueron incorporadas como un protectorado).
    Los effectos de la peste negra, revueltas de musulmanes, la guerra de las alpujarras y la expulsion de los moriscos y judios, tuvieron efectos muy diferentes (y contrarios) en muchas de las zonas de España. El feudalismo siempre estuvo mas extendido en Valencia y Cataluña que en Murcia, a pesar de que Murcia se "reconquisto despues".
    Las diferencias intra regionales en el Mediterraneo son tan o mas significativas que en el pais en su conjunto.

    La idea es interesante, pero seria mas interesante utilizar el tama;o de los municipios (en kilometros cuadrados), el control del municipio por ordenes militares o la incidencia de señorios y mayorazgos (en 1492?) para realmente instrumentar por diferencias institucionales.

    Un abrazo

    • Muchas gracias Jose por participar en el debate. Estamos contigo en que el larguísimo proceso histórico que estamos aprovechando contiene muchos matices. Nuestra intención usando la Reconquista como instrumento es básicamente dar mayor credibilidad a la relación entre desigualdad y educación que encontramos para mediados del siglo XIX. De todas formas, el ejercicio usando la Reconquista solamente aprovecha la variación dentro de la Corona de Castilla, lo que nos evita las peculiaridades propias de los territorios aragoneses que mencionas. Sobre las otras peculiaridades que comentas (u otras que se podrían discutir), se podrían fácilmente incorporar al análisis mediante la inclusión de variables dummies o simplemente comprobando que los resultados se mantienen si excluimos esos territorios de la muestra. Te agradecemos mucho en cualquier caso tus comentarios y tus sugerencias sobre otros posibles instrumentos. Estamos seguros que nos podrán ser muy útiles en futuras versiones del trabajo.

  • Muy bien por estudiar el "efecto Reconquista" sobre PISA, una hipótesis que necesitaba de una contratación tan rigurosa como esta. En el caso de Canarias quizá podría tener interés que la colonización se hizo de dos formas, con islas de realengo (Tenerife, Gran Canaria y La Palma) y de señorío (el resto), es decir, a iniciativa de la Corona o de señores feudales. Habría que ver si la tasa de alfabetización, por tanto, era mayor en las islas de realengo. Un detalle de amor propio, antes de Bagues, "yoya" había publicado esos resultados http://www.debatecallejero.com/por-que-es-tan-alto-el-abandono-educativo/

    • Discúlpanos por no haber reparado en tu post, la blogosfera es un lugar inmenso. Efectivamente, como dices, la jurisdicción de los municipios es sin duda una buena aproximación al tipo de instituciones que se instauraron tras la reconquista. En el caso particular de la colonización de Canarias, hemos añadido alguna información un poco más arriba sobre jornaleros y tasas de alfabetización que quizá te pueda interesar, eso sí, mirando a los partidos judiciales, que es la información con la que trabajamos.

  • Gracias por esta entrada y por ofrecernos la posibilidad de leer el artículo completo, que me ha parecido muy atractivo (me gusta la Historia).
    Por poner alguna pega, me parece un hándicap importante que no se disponga de la extensión de las propiedades. Este dato creo que es relevante porque, a los efectos de la disposición a mandar a los niñ@s a la escuela, una familia con una propiedad muy pequeña no estaría en una situación muy diferente de la de una familia trabajadora.

    Un saludo.

    • Muchas gracias por tu amable comentario (y el de otros lectores). Nos alegra mucho saber que la entrada os está gustando. En cuanto a la falta de datos sobre la extensión de las propiedades, me remito a lo que ya hemos comentado un poco más arriba.

  • Felicidades me encanta pero como uno es de Galicia y aquí cada uno tira para su pueblo ;). No entiendo como si en Galicia nunca hubo reconquista como en todo el Norte y los campesinos podían ser propietarios de la tierra (aunque eso sea un tema a dabatir por los foros, subforos y demás arrendamientos tan comunes hasta el siglo XX) la tasa de alfabetización sea tan baja. Sospecho como en el caso catalán y vasco al hablar una lengua diferente, aunque pudieses leer, inmediatamente te definía como analfabeto (M Rivas tiene cuentos maravillosos al respecto). Pongo ejemplos a lo mejor poco científicos: Sorprende la gran cantidad de periódicos editados y la larguísima tradición periodística en Galicia. No entiendo como si no hay quién lea un periódico (al final es un negocio) el periódico se haga, el de mi pueblo tiene 120 años por ejemplo. Incluso en el tema identitario y ya desde el siglo XIX se vincula en gran medida Galicia a sus libros, son infinitas las ediciones y reediciones de Rosalía de Castro en ese contexto y es dificil de creer que se hagan libros sin lectores. Basta con cuantificar la producción literaria per capita de Galicia en cualquier época con su población para darse cuenta que algo no coincide en el modelo. Por otro lado, también desde antes de 1860 hay un pico de emigración brutal (masculina) y no descartaría que los números cambiasen al tenerlo en cuenta. Saludos y congrats de nuevo por el trabajo.

    • El caso gallego es desde luego muy interesante porque aparentemente no se ajusta tanto a la narrativa que exponemos sobre la Reconquista. Repetimos de todas maneras que hay que tener en cuenta que en este post nos centramos en el efecto de la falta de acceso a la tierra pero existen muchos otros factores influyendo en las tasas de alfabetización. Nuestro argumento es que, incluso teniendo en cuenta esos otros elementos, el efecto de la desigualdad es cuantitativamente muy importante.
      En respuesta a tu pregunta de por qué Galicia tiene tasas más bajas está no sólo el tema lingüístico sino también el sistema de poblamiento. La población gallega vivía dispersa en multitud de pequeñas aldeas, lo que implicaba que muchos niños y niñas tuvieran que desplazarse para acudir a la escuela. La orografía y el clima gallegos, junto con la precariedad de las infraestructuras, hacía que los caminos pudieran estar intransitables durante una buena parte del año lo que dificultaba mucho esos desplazamientos. Galicia además se encontraba muy lejos de centros urbanos importantes.

      • Y en cuanto a la emigración, es muy posible que si los emigrantes tendían a saber leer y escribir, su marcha deprimiera las tasas de alfabetización de los que se quedaban. Aunque se sabe muy poco de la emigración previa a 1860, la literatura indica que la emigración a ultramar no empezó realmente a ser importante hasta finales del siglo XIX (http://www.jstor.org/stable/2566436?seq=1#page_scan_tab_contents).
        Sería, por último, muy interesante contar con indicadores alternativos a la alfabetización como los que mencionas. Pero para poder introducir esto en nuestro argumento necesitaríamos datos de la circulación de periódicos u otras publicaciones para toda España y ahora mismo desconocemos si se podría realizar tal comparación.

  • Estoy completamente de acuerdo en que la distribución de la tierra tras la Reconquista ha determinado el nivel educativo y cultural durante siglos. Pero me cuesta entender que a día de hoy, esta correlación entre el nivel de rentas familiar determine el nivel académico de cualquier alumna o alumno.
    Pienso que ahora mismo el problema está más enfocado en una mera cuestión cultural, que efectivamente viene de la distribución de la tierra: las zonas de la mitad sur, con más horas de sol y de calor que el resto, la vida se hace en la calle; las familias tienen una forma de vida más abierta en sociedad y el núcleo familiar (madre, padre e hija e hijo) se diluye en grupos familiares y de amistades más extensos, y un estilo de vida que está fuera de los estándares de vida de las zonas frías y con menos horas de sol; donde las niñas y niños pasan más horas dentro de las casas y en un ambiente más ordenado.

    Esta forma de vida más callejera y la falta de referencias de la sociedad desde la familia, donde la cultura del trabajo y esfuerzo no está lo suficientemente considerada ni valorada; hacen que se sea excesivamente benevolente con actitudes poco proactivas.

    Si las familias de jornaleros nunca tuvieron la oportunidad de luchar por nada, ya que la tierra nunca iba a ser suya por mucho que se esforzasen; obviamente era de tontos trabajar de más. De ahí que a nuestros días esta cuestión cultural perdure.

    • La influencia de la cultura en el desarrollo económico es un tema desde luego muy interesante. Dada la persistencia que muestran los datos, es lícito preguntarse si las consecuencias de los factores económicos que describimos se integraron de alguna forma en la cultura predominante. No hemos trabajado esos aspectos así que no estamos en condiciones de dar una opinión lo suficientemente informada del tema. Quizás te pueda interesar la entrada que Libertad González escribió sobre este tema en este mismo blog (http://nadaesgratis.es/admin/verano-y-cultura).

  • Los argumentos que se exponen en el post son creíbles, desde luego, pero lo que demuestran, desde mi punto de vista, es que en España nunca se ha hecho una reforma educativa en profundidad, con capacidad para cambiar esa inercia histórica.
    Si este tipo de estudio se replicara a nivel internaiconal, estoy convencido de que los resultados serían similares, pero se encontrarían excepciones: países que han hecho reformas capaces de moverles del atraso histórico a la vanguardia de los buenos resultados educativos en la actualidad. Dos ejemplos muy notorios, de dos lugares muy distintos, y que han conseguido el éxito con estrategias un poco diferentes: Finlandia y Singapur.

    • Gracias, Pedro. Está muy bien que nuestra entrada derive hacia un debate sobre la conveniencia de llevar a cabo una reforma educativa en profundidad. Y, hablando de reformas, puesto que analizamos el efecto de la desigualdad en el acceso a la tierra sobre la educación a mitad del siglo XIX, hay que recordar que en España una peculiaridad histórica comparada con otros países, es que tampoco ha habido una reforma agraria (salvo el intento durante la II República que ya sabemos cómo acabó). En cualquier caso, por si te interesa, trabajos similares al que presentamos en este post se han llevado a cabo para países como Estados Unidos, Gran Bretaña, India o Corea.

  • Por eso es necesario aumentar el gasto público en Educación en España, para corregir estas diferencias entre regiones. También es necesario introducir mecanismos de competencia, aumentar el nivel de exigencia del profesorado y mejorar su retribución, como explica el libro "La culpa es del Euro. Economía para españoles".

    • Gracias, José Luis. Como le comentábamos a Pedro en la entrada anterior, la mejora del sistema educativo es un tema clave y de gran interés, aunque va más allá de nuestro trabajo. De todas formas y como bien dices, dada la situación actual y los retos que se nos plantean para el futuro, estamos de acuerdo en que es un debate que es imprescindible afrontar como sociedad. Y más bien pronto que tarde.

  • Me parece muy interesante el estudio. Algunas conclusiones muchos las intuíamos porque nos parecían evidentes y el estudio las confirma. Quiero mencionar un caso curioso.La Comunidad de La Rioja, antigua provincia de Logroño creada en 1833, y cuyos Partidos previamente se distribuían entre Soria y Burgos, presenta dos zonas diferenciadas: la zona llana cercana al Ebro, una tercera parte de la región y la zona de Sierra, hacia el sur, que ocupa los otros dos tercios.
    En esta zona serrana se enclava la Sierra de Cameros, que se encuentra entre los 600 y 1.000 m. de altura. Desde el siglo XII se dedicó su población, diseminada en pequeños pueblos y aldeas, a la ganadería lanar merina hasta inicios del XIX. Luego comenzó la gran emigración a Extremadura y Andalucía que se traduciría en una destacada participación de los emigrados en el comercio y la industria de los lugares de acogida.
    El interés de esta zona estriba en las altas tasas de alfabetización que alcanzó en siglos pasados, muy superiores a las del resto de la provincia y de las zonas adyacentes, y que se comenzó a diluir al entrar al siglo XX.
    La dedicación pastoril trashumante, la necesidad de llevar las merinas y hacer negocios con ellas obligó a sus Ayuntamientos a esmerarse en la alfabetización de sus habitantes.
    El clima extremadamente duro y la orografía áspera también deben haber influido.

  • El comentario previo lo enlazo con este, ya que desde 2006 La Rioja viene obteniendo unos altos puntajes en PISA, superiores a la media española.
    Esto de alguna manera abona la tesis del estudio en cuestión. El curso de la Historia de las diferentes regiones españolas parece ser una sombra que se sigue proyectando en los resultados actuales.

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