La presencia (o ausencia) de mujeres en el Simposio de Análisis Económico

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En Diciembre se celebrará de nuevo el Simposio anual de la Asociación Española de Economía, congreso científico de la profesión del que ya hemos hablado en años anteriores (ver aquí, aquí y aquí). El Comité sobre la Situación de la Mujer en la Economía (COSME) de la Asociación, del que soy vocal, prepara estos días su hoja informativa anual (de la anterior hablamos aquí), en la que Matilde Machado, Virginia Sánchez y yo incluiremos un informe con sobre la presencia de mujeres en el Simposio. Avanzo aquí algunos datos que me han parecido llamativos.

Me refiero en concreto a la presencia de mujeres en las sesiones invitadas del congreso. La mayor parte de las presentaciones en el Simposio son “contributed sessions”, es decir, los investigadores que lo desean envían sus trabajos al comité científico, que selecciona aquellos que considera más apropiados, siendo el criterio principal la calidad científica. Pero además, suele haber unas cuatro sesiones plenarias cada año, donde se invita a un investigador (o investigadora) reconocido. Una de estas sesiones se reserva siempre para el Presidente de la Asociación.

Pues bien, hemos recogido datos sobre la identidad de los ponentes invitados durante los últimos 14 años (entre 2001 y 2014). Excluyendo los Presidentes de la asociación, ha habido 52 ponentes invitados durante este periodo. ¿Cuántos creen que han sido mujeres? La respuesta es nueve, o el 17%. Sin embargo, resulta que desde 2008, COSME organiza en cada Simposio una sesión plenaria, en la que el ponente siempre ha sido mujer (dado que el objetivo explícito del comité es promocionar la presencia de mujeres en la profesión). Por tanto, si excluimos las sesiones COSME, estamos hablando de 2 mujeres invitadas sobre un total de 45, es decir, un 4%. Y este es el dato que me ha parecido interesante compartir.

¿Es sorprendente una presencia tan baja de mujeres? Según el INE, entre 1999 y 2011, el 51% de los Licenciados en Economía en España fueron mujeres (sin una tendencia clara al alza o a la baja). De entre los nuevos doctores en Economía, la fracción de mujeres aumentó del 32% en 1996 hasta el 44% en 2011 (ver aquí). Entre los profesores titulares de Economía, el aumento durante el mismo periodo fue del 29 al 38%. La fracción de mujeres catedráticas se ha mantenido más estable, en torno al 13-15%. Las cifras son similares en otros países desarrollados: por ejemplo, en EEUU el 22% de los profesores titulares de Economía, y el 13% de los catedráticos, eran mujeres en 2011.

Estos datos indican que ese 4% de mujeres entre los ponentes invitados sí parece sorprendentemente bajo.

¿Qué puede explicar esta ausencia de mujeres en el Simposio? Se me ocurren, al menos, tres posibles razones.

1) Aunque haya bastantes mujeres profesoras de Economía en España (y en el resto de Europa, y en EEUU), es posible que trabajen en departamentos menos prestigiosos o que su producción científica sea relativamente menos brillante, con lo que podría haber un 4% de mujeres entre el grupo de ponentes invitados “potenciales”, normalmente académicos de prestigio internacional.

2) También podría ser que, a pesar de haber una representación más alta de mujeres entre los economistas académicos de alto nivel, existiera algún tipo de “discriminación” (consciente o no) por parte de la organización del Simposio, que podría tender a invitar a hombres en mayor medida que a mujeres de calidad científica similar.

3) Una tercera posibilidad es que no exista discriminación en las invitaciones, pero que las mujeres tengan una probabilidad más alta de rechazar una invitación.

Distinguir entre estas tres explicaciones posibles requeriría un trabajo importante de recogida y análisis de datos. Aquí me limito a ofrecer alguna evidencia anecdótica. Respecto al primer punto, quizá lo más fácil sería comprobar la presencia de mujeres en los mejores departamentos de Economía de España. Como tengo acceso rápido a los datos de mi propio departamento, el de la Universidad Pompeu Fabra (que en mi no muy humilde opinión se encuentra entre los mejorcitos), presento estos. En el Departamento de Economía y Empresa de la UPF, según la memoria de 2013, el 32% de los profesores titulares (o equivalente) son mujeres, así como el 12% de los catedráticos. Es cierto que estamos un poco por debajo de la media nacional, aunque no mucho.

No dispongo de información para poder aceptar o rechazar las otras dos explicaciones. Sin embargo, alguna evidencia indirecta me hace pensar que la tercera puede tener un cierto peso. Para la sesión invitada de COSME en el Simposio de este año, las tres primeras candidatas de nuestra lista rechazaron la invitación (por suerte, teníamos muchas candidatas fantásticas, y Michele Tertilt aceptó). Claro que no tenemos hombres en esta muestra para comparar con su tasa de rechazo. Pero COSME también organiza cada año un taller de investigación sobre Economía de Género. Para el de 2015 buscábamos dos ponentes invitados. Hicimos nuestra lista de favoritos, y lanzamos las invitaciones. Nuestros favoritos eran un hombre y una mujer: él aceptó, ella no.

Estos datos puntuales me hacen pensar que las explicaciones 1) y 3) son parte de la explicación, aunque no permiten descartar la segunda hipótesis (discriminación). En cualquier caso, parece claro que COSME con su sesión plenaria en el Simposio ha conseguido aumentar la visibilidad de economistas mujeres de alto nivel. También merece la pena mencionar que, de los 17 presidentes de la Asociación Española de Economía, 6 (el 35%) han sido mujeres, incluyendo 4 de los 8 últimos.

Un tema que me parece interesante es averiguar las razones de la (posible) baja tasa de aceptación de invitaciones entre mujeres economistas, así como sus consecuencias para la visibilidad de su trabajo (número de citas, etc).

Addendum: Debería hacer mencionado desde el principio que he sido miembro del comité científico del Simposio en 2008, 2009, 2010, 2013 y 2014.

Libertad González

Libertad González es profesora de Economía en la Universidad Pompeu Fabra. Doctora por la Universidad de Northwestern, trabaja en las áreas de Economía Laboral y Economía Pública, con intereses en temas relacionados con la familia: fertilidad, divorcio, oferta laboral femenina, y efectos de políticas públicas.

Hay 29 comentarios
  • No entiendo qué relación puede haber entre el número de licenciadas en Economía entre 1999 y 2014 y el número de participantes en sesiones invitadas en el Simposio en el mismo periodo. Quizá sería más útil dar información sobre la producción científica de hombres y mujeres...
    Por ejemplo en Ideas vemos que de los 50 economistas más destacados que trabajan en España, 7 son mujeres (14%). https://ideas.repec.org/top/top.spain.html
    A nivel mundial el asunto es peor. En el top 50 sólo hay una mujer (2%), la décima mujer ocupa el puesto 379 y la centésima en el 1500. https://ideas.repec.org/top/top.person.all.html

    • Hola Daniel, me pareció llamativa la progresión: 51% de graduadas, 44% de doctoradas, 38% de titulares, 15% de catedráticas, y 4% de invitadas en el congreso nacional. En este informe Manuel Bagués mostraba que no es una cuestión generacional que vaya mejorando con el tiempo, sino que de verdad hay un "leaky pipeline".

      Gracias por los enlaces a los rankings del RePec. El problema con mirar rankings basados en criterios como citas es que pueden ser, tanto la causa de que se invite a pocas mujeres en congresos internacionales, como el efecto, y es difícil separar ambos. ¿Se las invita poco porque tienen poco impacto, o tienen menos visibilidad porque no se las invita?

    • Marian, le recomiendo urgente que lea el post en que Robin Hanson respondió a Noah Smith (autor de la columna que usted refiere). Lea también los comentarios al post de Robin porque él sí tiene un buen grupo de lectores comentaristas (Noah tiene muy poco que decir sobre cualquier tema y trata de distorsionar lo que otros dicen para hacer ruido). Más aún le recomiendo que lea todos los posts que Robin Hanson ha escrito bajo el tag mating. Ojalá los académicos que gustan tener un blog fueran como Robin --ideas nuevas y dispuesto a conversar sobre ellas.

      http://www.overcomingbias.com/2014/11/hanson-loves-moose-caca.html

      • Gracias EB, aunque no veo que esta entrada de blog que enlazas refute (en absoluto) las conclusiones de la anterior. Tampoco veo la relevancia de la discusión sobre comparar la violación con el adulterio para la discusión que tenemos aquí.

        • Libertad, Marian dio como evidencia la columna de Noah Smith y esta columna se basa en dos ejemplos (uno de Robin Hanson y el otro de S. Landsburg) y en un estudio. El ejemplo de Hanson es ridículo y por eso le indiqué a Marian que por favor leyera lo que Hanson realmente dijo. Ahora que he chequeado lo que Landsburg dijo en

          http://www.thebigquestions.com/2013/03/20/censorship-environmentalism-and-steubenville/

          también le pido a Marian que lo lea.

          Respecto del estudio, su foco no es economía y sus autores concluyen (ver el abstract)

          We conclude by suggesting that although in the past, gender discrimination was an important cause of women’s underrepresentation in scientific academic careers, this claim has continued to be invoked after it has ceased being a valid cause of women’s underrepresentation in math-intensive fields. Consequently, current barriers to women’s full participation in mathematically intensive academic science fields are rooted in pre-college factors and the subsequent likelihood of majoring in these fields, and future research should focus on these barriers rather than misdirecting attention toward historical barriers that no longer account for women’s underrepresentation in academic science.

          Por último, la columna de Noah Smith es un vulgar ataque a los conservadores de EEUU y en particular a economistas conservadores, es decir, a los que no opinan como él. Excepto por la referencia al estudio, el resto de su columna no aporta nada a lo que dice el título de la columna.

          • Hanson no niega que dijera lo que su comentarista afirma que dijo. Lo que "dijo realmente" es exactamente lo que dice la cita (la cita es literal y Hanson no dice que sea errónea). Hanson contesta, en resumen, que le han malinterpretado y que la cosa no es para tanto, y se queja de los comentarios adversos que han suscitado sus afirmaciones (lo cual está lejos de ser un argumento).

            En el enlace a la discusión planteada por Landsburg, parece pasar lo mismo: no hay malentendido, ni mala interpretación, ni tergiversación: Landsburg defiende efectivamente lo que su comentarista dice que defiende, y no aparece por ningún lado ninguna clase de coartada, excusa ni posibilidad de interpretación alternativa.

  • Teniamos una experiencia similar aquí, cuando buscabamos keynote speakers para un congreso, las mujeres no aceptaban....

  • Gracias por esta magnífica entrada. Me gustaría añadir otra posible explicación para animar el debate:

    1) Supongamos que la fracción de mujeres en el grupo de ponentes invitados potenciales es de hecho inferior al 4%. Por ejemplo, si el grupo de ponentes invitados potenciales fuera la lista de los 100 "top authors" de RePEc la fracción de mujeres sería del 2%. [No digo que esta deba ser la lista de ponentes potenciales: No son jóvenes y los jóvenes son los que hacen las contribuciones más novedosas, pero sí que están entre los más conocidos y por ello es más fácil que estén en la mente de los responsables de las invitaciones.]

    2) Supongamos que existe discriminación, pero que la discriminación es "positiva", en el sentido de que los organizadores del Simposio tienden a invitar a mujeres en mayor medida que a hombres porque, por ejemplo, tienen una preferencia por la variedad. Por poner una cifra concreta, digamos que las mujeres reciben el 8% de las ofertas en vez del 2% que les correspondería según lo dicho.

    3) Supongamos que la probabilidad de rechazar una invitación es la misma para hombres y mujeres en el grupo de ponentes potenciales, pongamos por caso del 50%.

    En tal caso, la fracción de mujeres observada en la lista de ponentes invitados sería la mitad del 8%, esto es, el 4% que se menciona en la entrada.

    • Hola Manolo, pues sí, es otra posibilidad. No la puedo refutar, pero pienso que la fracción de mujeres entre los "invitados potenciales" es mayor que el 4%.

      • Hola Libertad, estoy de acuerdo con lo que dices, en el sentido de que pienso que la fracción de mujeres en mi grupo ideal de invitados potenciales es bastante mayor que el 4%. Lo que quería decir es que parte de la explicación puede tener que ver con los grupos de invitados potenciales utilizados a lo largo del tiempo, lo cual en sí mismo no es una cuestión de género. El otro punto es que en una situación como la que describo se podrían observar bastantes rechazos por parte de mujeres sin que por ello tuvieran probabilidades de rechazar una invitación superiores a la de los hombres. Según mis cifras, sobre 100 congresos cada mujer del grupo de invitados potenciales recibiría 4 invitaciones en promedio mientras que los hombres recibirían 0.92 invitaciones en promedio.

  • El simposio se organiza en parte en un fin de semana. Eso puede echar para atrás a muchas mujeres si tienen hijos —mucho menos a los hombres, pero eso es lo que hay—. Al menos eso es lo que dicen algunas mujeres, como Juliette Kayyem, un ex-alta funcionaria norteamericana, en este interesante artículo.

    • El artículo que enlazas me resultó muy muy interesante cuando lo leí. Viene a decir a las mujeres con ambición profesional y con familia: no nos engañemos, si queremos ser madres implicadas en la crianza de nuestros hijos, tendremos que renunciar a cosas profesionalmente, lo que muchos hombres quizá no tienen que hacer, por tema simplemente de preferencias (dar más prioridad a trabajo sobre familia). Estoy de acuerdo, pero me gusta más el mensaje de Sheryll Sandberg en "Lean In", donde anima a las mujeres a tener ambición y a no renunciar al éxito profesional al formar una familia, con muchos buenos consejos que incluyen elegir como pareja a hombres que apoyen su carrera (la de ella) y quieran compartir las responsabilidades familiares.

      • "las mujeres con ambición profesional y con familia: no nos engañemos, si queremos ser madres implicadas en la crianza de nuestros hijos, tendremos que renunciar a cosas profesionalmente, lo que muchos hombres quizá no tienen que hacer, por tema simplemente de preferencias (dar más prioridad a trabajo sobre familia)."

        He leido varias veces esta frase y no la entiendo. Creo que lo que has querido decir es que las mujeres escogen con mayor frecuencia que los hombres implicarse en la crianza de los hijos, y eso les obliga a renuncias profesionales. Tal y como está escrita la frase, parece que sólo las mujeres sufren un coste de oportunidad cuando deciden poner tiempo y energía en la crianza de sus hijos.

        • Hola Roberto, sí, quería decir eso, disculpa si la frase no estaba redactada con suficiente claridad.

      • Con todo respeto, creo que tu comentario confunde lo que es con lo que debe ser, lo positivo con lo normativo. El artículo tiene una parte positiva que consiste en advertir de que --no, lo siento mucho-- no es posible tener las dos cosas, y lo dice por experiencia, y creo que también es la experiencia de muchos de su edad que hemos pasado por pruebas parecidas.

        Lo demás, incluido lo de Sandberg es muy a menudo normativo rayano en el wishful thinking, que da muchas satisfacciones pero nos lleva al diagnóstico equivocado, y a un tratamiento ineficaz en el mejor de los casos.

        Lo más importante es, ¿qué vamos a hacer para que las conferencias no sean en fin de semana? ¿Vamos a promover la extensión automática y obligatoria de los periodos de tenure track cuando se tiene un hijo?

        • No entiendo bien tu último comentario. De acuerdo en que el artículo de The Atlantic tiene una parte positiva, donde intenta explicar por qué "no se puede tener todo". Respecto al libro de Sandberg, pues también estoy de acuerdo en que es principalmente normativo, es decir, explica lo que ella piensa que "deberían hacer" las mujeres que tengan ambición profesional. Lo que me parece perfectamente lícito. Y también de acuerdo en que es importante plantearse qué se puede hacer desde la profesión para facilitar las cosas. ¿En qué sentido "confundo" lo que es y lo que debe ser?

          • Perdona, es que no me he expresado bien. Sandberg representa el punto de vista diametralmente opuesto al de Kayyem. Cree que es falta de ambición pero Kayyem es tan educada en su crítica que casi ni se nota. Es lo de Sandberg que me parece wishful thinking. Si no cambiamos el contexto --por ejemplo, las conferencias en fines de semana--, no cambiaremos el resultado por mucho que exortemos a las mujeres --y a algunos hombres, dicho sea de paso-- a tener ambición.

  • Hola Libertad,

    Ante todo, muchas gracias por la entrada. Como sabes soy el “Chair” del comité científico del Simposio para el Año que viene. Como tal, tengo que hacer propuestas para dos de las plenarias principales y por tanto soy parte del proceso que genera las tendencias que muestras en tu entrada.

    Querría comentar aquí mi experiencia desde el otro lado de la barrera. Son comentarios personales y hasta cierto punto anecdóticos, pero creo que son útiles para entender lo que está pasando.

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  • En primer lugar, desde el primer día, he tenido la intención de proponer a mujeres dentro de la terna de candidatos para las plenarias. Aunque no tenía las estadísticas en mano, también pensaba que las mujeres estaban infra-representadas en las plenarias del simposio. Cuando me he puesto con la tarea, me he encontrado con más dificultades de las que pensaba.

    A la hora de buscar una investigadora extranjera de renombre para una plenaria, como organizador, me gustaría traer a ponentes con mucho peso específico y como comenta Daniel García, la pirámide se sigue estrechando y en la cima hay muy pocas mujeres. Es posible que el 4% de mujeres sea representativo de lo que la profesión considera como los/las economistas en la cima de la profesión. Los porqués de esta proporción tan baja son importantes y deberíamos actuar sobre ellos, pero como organizador lo tengo que asumir como una restricción.

    De entre esas mujeres hay muchas que sólo van a las conferencias más importantes (NBER, ASSA, CEPR…). Seguramente su forma de compaginar una carrera profesional de éxito con obligaciones familiares es limitar los viajes a lo esencial. Esto es menos común entre los hombres. El Simposio, aun siendo una conferencia importante no es suficientemente atractiva para traer a estas mujeres que han decidido “no viajar”.

    Al final, me quedan muy muy pocas candidatas que sean consideradas “top” y que estén dispuestas a venir. El problema con estas, es que están solicitadísimas, (precisamente porque son escasas) y hacen docenas de “bolos” al año.

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    A la hora de buscar una investigadora nacional de renombre para una plenaria me encuentro además con el problema de que el pool general de candidatos (hombres y mujeres) es menor, y no me gustaría repetir.

    En fin, que justo estos días estoy en ello… tengo algunas ideas… si alguien tiene una candidatura brillante, que se la piense bien y me la mande por email.

    Un abrazo.

    • Hola Vicente, muchas gracias por compartir tu experiencia. Sé que el trabajo del comité científico del Simposio es complicado (yo misma he formado parte del comité durante varios años), y en particular para los chairs es muchísimo tiempo y pocas recompensas, aparte de la satisfacción de haber montado un buen congreso. También conozco a los chairs de otros años, y sé que comparten tu actitud. No he pretendido acusar a nadie de discriminación, sólo llamar la atención sobre las cifras, de las que yo misma no era consciente, y abrir la discusión sobre las posibles causas.

  • La tasa de participación de mujeres en este simposio espanyol de economía es probablemente bastante parecido a la tasa de participación de mujeres en un evento o foro económico-académico de fuera de espanya. Es posible que en el espanyol sea incluso mayor.
    Los motivos (causas) como siempre son múltiples como apunta Libertad. Desde luego no creo que haya discriminación directa; más bien me inclino por el hecho de que se está haciendo un análisis "histórico" sobre un ámbito en el que siempre han abundado los varones.
    Insisto: esto seguramente pase en la gran mayoría de los encuentros de este ámbito económico. Bastaría echar una ojeada a las sesiones invitadas a los encuentros de la American Economic Association o a los congresos y encuentros de la Econometric Society.

  • Si me lo permiten, haré un resumen de que he aprendido del artículo y los comentarios.

    En los congresos de economía (así como en otras manifestaciones de la vida académica en esta materia), intervienen muchas menos mujeres que hombres. A juzgar por las aportaciones de personas (mujeres u hombres) que han intervenido en la organización de estos eventos, este hecho no parece deberse a que los organizadores desprecien a las mujeres (por el hecho de serlo) como economistas. Se apunta como más probable causa que las mujeres tienden a dar prioridad en sus vidas a la vida familiar y a la atención de los hijos. Hay que celebrar, desde luego, que puedan elegir libremente y no cabe pensar en someterlas a ninguna coacción al respecto.

    Sin embargo, los organizadores de estos eventos se sienten incómodos ante esta circunstancia e intentan reclutarlas por todos los medios. Como dice el señor Cuñat "[aquellas mujeres que están dispuestas a participar] están solicitadísimas (precisamente porque son escasas) y hacen docenas de 'bolos' al año".

    En definitiva, las mujeres economistas pueden elegir entre dedicarse más a la familia o a los congresos, y, si optan por lo segundo, SÓLO POR SER MUJERES tendrán mayores oportunidades de ser seleccionadas.

    • Hola Jaime, no niego que es una posibilidad, pero ninguno de los pasos de tu argumentación ha quedado demostrado (salvo que casi no hay ponentes invitadas mujeres): ni podemos descartar por completo que haya discriminación negativa, ni sabemos a ciencia cierta que las mujeres rechacen invitaciones con mayor probabilidad, ni que sea por motivos familiares, ni que sólo por ser mujeres tengan más posibilidades de ser invitadas. Me parece un poco triste que esta sea la reacción al dato principal de mi entrada, que es que sólo ha habido DOS mujeres ponentes invitadas en toda la historia del congreso.

  • Interesantísima entrada. En Derecho hace años que las mujeres son la mayoría de las egresadas. En la carrera judicial también son mayoría. E incluso en las cátedras también hay sustancialmente más mujeres que en otras disciplinas. Lo mismo sucede en Inspección de Hacienda. Bueno, pues si tienen un ratito, examinen los últimos congresos organizados por el Instituto de Estudios Fiscales y cuenten cuántas mujeres hay. Y cuántas mujeres había en el comité de expertos (sic) de reforma tributaria. Y miren ahora cuántas en toda la historia del Tribunal Constitucional (5 mujeres, frente a un total de 54 magistrados). No es casualidad que Angela Merkel, tradicionalmente anti-cuotas, haya cambiado de opinión al ver los datos. Para la carrera judicial estas 12 paginitas de nada son muy ilustrativas: http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&ved=0CCMQFjAA&url=http%3A%2F%2Fwww.poderjudicial.es%2Fstfls%2Fcgpj%2FESTAD%25C3%258DSTICA%2FDATOS%2520ESTAD%25C3%258DSTICOS%2FFICHERO%2FIgualdad_1.0.0.pdf&ei=Rz58VN3GFcLxaOWggNgB&usg=AFQjCNF1ga75-3e6g9qqgxKt1VWn_eOGCQ&sig2=pkpJ9UJH4LzvbcbYyWfZqA&bvm=bv.80642063,d.d2s

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