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La Economía Española en 3D: Un Manual de Historia Económica Diferente

Nota del editor: Le hemos pedido a Fernando Collantes que nos hable de su recientemente publicado manual de historia económica. Sin caer en el autobombo (él mismo nos dice, que su manual "no pretende ser mejor que otros textos existentes, pero sí diferente"), nos parece interesante seguir con nuestra tradición de recomendaciones de lectura.

De Fernando Collantes

Hay una larga tradición de manuales sobre la historia económica de nuestro país que arranca con el clásico de Jaume Vicens Vives, heroicamente publicado en 1959, antes de que en España existiera una comunidad académica de historiadores económicos como tales. Hoy encontramos en el mercado editorial y en las guías docentes manuales como los que más adelante han ido escribiendo figuras tan ilustres como Gabriel Tortella, Albert Carreras y Xavier Tafunell, Jordi Maluquer de Motes, o los múltiples autores del texto coordinado por Francisco Comín, Mauro Hernández y Enrique Llopis. En sus ediciones más recientes, estos manuales incorporan un notable esfuerzo de actualización y síntesis de los contenidos legados por distintas generaciones de investigaciones. ¿Por qué, entonces, podría ser necesario otro manual? ¿Cuál es el margen real de mejora? Respuesta: el manual que acabo de publicar con la editorial Pirámide, La economía española en 3D: oferta, demanda y largo plazo, no pretende ser mejor que los ya existentes, sino sobre todo diferente.

Diferente, en primer lugar, porque los manuales disponibles son básicamente pre-Bolonia. Este manual es mucho más corto en su exposición de contenidos (poco más de 200 páginas, frente a las 400-700 habituales), pero a cambio contiene más material susceptible de una utilización interactiva con los alumnos. El libro contiene ejercicios y propuestas de ensayo que intentan, aunque sea de manera muy rudimentaria, crear para los alumnos una situación comparable a aquella en que nos encontramos normalmente los investigadores: tras haber identificado una pregunta o un problema relevantes, buscamos evidencias cuantitativas y cualitativas que puedan ser útiles para dar con una respuesta y, en un paso posterior, articulamos dichas evidencias entre sí y dentro de un determinado marco conceptual. En otras palabras: el manual no trata de mostrar todo lo que el profesor (supuestamente) sabe, sino que da un paso atrás para que pueda ser el alumno el que (dentro de unos límites y orientaciones) aprenda por sí mismo.

Un manual diferente, también, porque la historia económica de España que hasta ahora han aprendido los estudiantes de este país ha estado volcada en el lado de la oferta, pero apenas ha tratado el lado de la demanda. Los grandes temas han sido el crecimiento económico (y el atraso con respecto a los países europeos avanzados) y la política económica seguida por los distintos gobiernos (en especial en tanto en cuanto pudiera ayudar a explicar los resultados de crecimiento y convergencia/divergencia). Estos temas son muy importantes, pero centrarnos sólo en ellos deja en la oscuridad al menos dos preguntas también muy importantes: (1) ¿cómo de grande era, y cómo evolucionó a lo largo del tiempo, la desigualdad social en la distribución de la renta y la riqueza?; y (2) ¿cómo evolucionó la calidad de vida de la población en tanto en cuanto acceso a bienes de consumo básicos y capacidades para el desarrollo humano? Hoy, después de investigaciones cada vez más numerosas sobre ambos temas, sabemos que ninguna de estas dos preguntas puede despacharse alegremente como una simple derivada de lo que estuviera ocurriendo o dejando de ocurrir con el crecimiento o la política económica. Son preguntas con entidad propia, y como tal reclaman ser planteadas y respondidas: ¿no se supone, al fin y al cabo, que nuestro interés por la economía nace de un interés por el  bienestar de las personas?

Hay una última razón por la que este manual es (más que mejor o peor que los otros) diferente: la periodificación, es decir, ¿cuáles son los periodos en torno a los cuales estructurar la historia económica de España? Este manual opta por identificar cuatro periodos largos: 1500-1800, 1800-1890, 1890-1975 y 1975-presente. Hasta ahora los manuales han tendido a favorecer periodos más cortos, sobre todo conforme llegamos al siglo XX y vamos aproximándonos a nuestro pasado más reciente. La opción por periodos largos impide a este manual dar demasiados detalles sobre las coyunturas a corto plazo, pero a cambio quizás podría allanar el camino a un tipo de análisis diferente. La historia no es relevante en la formación de los estudiantes sólo porque pueda ampliar su cultura económica (permitiéndoles, por ejemplo, comprender mejor el presente a través de analogías con situaciones comparables del pasado), sino también, y quizá de manera más importante, porque algunas de las cosas más importantes que suceden en la economía suceden en el largo plazo. La economía tiene unas estructuras que nacen, se desarrollan y mueren, pero lo hacen a lo largo de periodos tan largos que muchas veces los individuos no nos damos cuenta. Con la historia económica pasa algo parecido a lo que Ron Martin dice de la geografía económica: no se trata sólo, ni primordialmente, de añadir un apéndice de contenido geográfico (léase histórico) a nuestros conocimientos sobre la economía, sino sobre todo de mostrar que hay algo profundamente geográfico (léase histórico) en el funcionamiento del sistema económico.

Y con esto desembocamos ya en un asunto espinoso: ¿hay una “crisis de visión” (por emplear la célebre expresión de Robert Heilbroner y William Milberg) en el pensamiento económico contemporáneo? Este manual está implícitamente informado por una respuesta positiva a esta pregunta, así como por la convicción de que la mirada del largo plazo, situada dentro de un marco conceptual influido por la economía evolutiva (con sendas de cambio a largo plazo definidas por la confluencia contingente de variables económicas, sociales y políticas semi-autónomas entre sí; como aquí), forma parte de la solución. Desde luego, no todo el mundo estará de acuerdo con la tesis de la crisis de visión: incluso entre los propios historiadores económicos, muchos piensan que este no es el motivo principal por el que la consideración social de los economistas está tan deteriorada (por ejemplo, aquí) o por  el que un movimiento estudiantil global reclama reformas sustanciales en la educación de los economistas (aquí). Pero pocos pondrán en cuestión que nuestra tarea va más allá de ofrecer a los alumnos una masa de detalles empíricos sobre el pasado: también consiste en despertar en ellos una visión analítica sobre el funcionamiento del sistema socio-económico. Y eso es precisamente lo que busca este manual con la adopción de periodos largos: esa tercera dimensión que modela el análisis de las otras dos, más convencionales, de la oferta y la demanda.