¿Juegan peor las mujeres al ajedrez?

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deneuvebowie

Por María Cubel.

“Son todas débiles, todas las mujeres. Son estúpidas en comparación con los hombres. No deberían jugar al ajedrez. Son como principiantes.” “Cada uno de los componentes del ajedrez pertenece a áreas en las que los hombres dominan.” “Las chicas no tienen cerebro para jugar al ajedrez.” Estas frases pronunciadas por los grandes campeones Bobby Fischer, Gary Kasparov y Nigel Short respectivamente, evidencian que muchos piensan que el ajedrez, como el coñac Soberano, es cosa de hombres. Desgraciadamente, los datos avalan esta visión: solo el 11% de los jugadores en torneos internacionales mixtos y el 2% de los Grandes Maestros son mujeres, y sólo hay una mujer entre los 100 mejores jugadores, la china Hou Yifan. Es decir, es más fácil que una mujer sea presidenta de Estados Unidos que campeona del mundo de ajedrez.

Los torneos profesionales de ajedrez ofrecen un marco excelente para estudiar la existencia de diferencias de género en el desempeño competitivo y en el acceso a los puestos más altos de una profesión. Las razones son varias: Primero, el ajedrez es de los pocos deportes donde mujeres y hombres compiten unos contra otras. Segundo, el éxito en una partida depende casi exclusivamente del esfuerzo y de la habilidad, no es cuestión de suerte. Tercero, existe una medida establecida de habilidad de los jugadores, el Elo rating –llamado así en honor de su inventor, el físico Arpad Elo- que es totalmente pública. Esto permite que cada jugador pueda conocer la calidad relativa de su oponente. Cuarto, están disponibles online bases de datos que incluyen información completa sobre los jugadores, los movimientos y el resultado de las partidas de torneos de todo tipo, bases que los jugadores más ávidos y motivados usan para repasar partidas históricas y estudiar a sus oponentes.

Pero lo que hace que el ajedrez profesional sea especialmente interesante para analizar las diferencias de género en competición es que presenta características similares a las profesiones muy competitivas, los llamados high-powered jobs. Primero, como hemos dicho, las mujeres están infrarrepresentadas. Segundo, como las citas de Fischer, Karpov y Short demuestran, existe un fuerte estereotipo negativo en contra de las mujeres ajedrecistas. Tercero, en efecto, las jugadoras de ajedrez obtienen peores resultados que sus colegas masculinos; en media tienen un 15% menos de puntos Elo que los jugadores hombres. Esta diferencia de resultados recuerda bastante a la brecha de género que persiste en salarios (Blau and Kahn, 2016) porque no existe ninguna prueba concluyente de que los hombres posean una superioridad innata a las mujeres en el ajedrez. Por último, los ajedrecistas expertos, sean hombres o mujeres, son individuos con elevada cognición, determinación, tenacidad y dedicación. Por tanto, las jugadoras de ajedrez profesionales, como las mujeres en ocupaciones competitivas, han escogido desarrollar su actividad en un ámbito muy exigente y altamente masculinizado. Dada esta selección, una esperaría que no hubiera diferencias de género en resultados una vez se controla por la habilidad de los jugadores. Y sin embargo, existen.

En un artículo reciente, “Gender, Competition and Performance: Evidence from real tournaments,” que he escrito con mis colegas economistas Peter Backus y Santiago Sánchez-Pagés y los expertos en computación Matej Guid y Enrique López-Mañas, estudiamos la existencia y origen de  diferencias de género en competición utilizando datos de jugadores de ajedrez que se encuentran en el top 5% mundial de los jugadores federados. Aprovechando la compulsión archivística de los aficionados a este deporte, obtenemos datos de decenas de miles de partidas y de miles de jugadores, su Elo rating, su edad, federación y, por supuesto, su sexo.

El primer resultado es esperable. Las mujeres obtienen en esperanza peores resultados que los jugadores hombres de similar habilidad. El segundo resultado que obtenemos es mucho más preocupante (e interesante): Esta diferencia de género en resultados se debe a la composición de género de las partidas. Cuando un o una ajedrecista compite con alguien de su mismo sexo y habilidad, su probabilidad de victoria es 50%. Pero cuando un hombre y una mujer de la misma habilidad se enfrentan, la mujer solo gana en un 46% de los casos. Esto es equivalente a acarrear un handicap de 30 puntos Elo cada vez que la persona sentada al otro lado del tablero es un hombre.

Para arrojar un poco de luz sobre las razones de tan desesperante resultado, aprovechamos que contamos con información de cada movimiento realizado por ambos jugadores en cada partida para calcular una medida de la calidad de juego. Para ello seguimos la metodología de Guid and Bratko (2006): computamos la diferencia entre la calidad del movimiento escogido por el jugador y la calidad del movimiento que habría escogido un ordenador con un Elo superior a 3000 puntos y que, por tanto, es superior a cualquier humano, incluido el actual campeón del mundo Magnus Carlsen. Nuestra medida de calidad es la media de estas diferencias durante el llamado “medio juego” y es, consecuentemente, una medida del error cometido por el jugador en la fase más creativa e improvisada de una partida.  Cuando regresamos esta medida de error frente a nuestros controles y el sexo del oponente obtenemos que las mujeres cometen más errores, es decir, la calidad de su juego es menor, cuando juegan contra un hombre. La calidad del juego de los hombres, sin embargo, no se ve afectada por el sexo de su contrincante. Este resultado es coherente, entre otras, con la teoría del stereotype threat, que argumenta que cuando un colectivo sufre un estereotipo negativo, la ansiedad experimentada al tratar de evitarlo o simplemente saber que existe reduce sus capacidades cognitivas y aumenta la probabilidad de confirmar el estereotipo.

Otros resultados de nuestro estudio muestran que los hombres también modifican su comportamiento cuando juegan contra mujeres. En particular, dados dos oponentes de la misma habilidad y dos tableros idénticos, los hombres tienden a retirarse más tarde cuando juegan contra una mujer. Este resultado recuerda a aquella observación del célebre ensayista norteamericano Charles Dudley Warner: “No hay nada que disguste más a un hombre que perder contra una mujer al ajedrez.” Y es que retirarse contra un hombre siempre puede interpretarse como “un pacto entre caballeros.”  O como una “abstención técnica.”

Asimismo, observamos que cuando aumenta la presión competitiva porque hay más puntos Elo en juego, los ajedrecistas, sean hombres o mujeres, cometen más errores, un resultado similar al que encontró Paserman (2010) en su estudio de errores en los torneos de tenis del Grand Slam. Sin embargo no observamos un efecto diferencial entre sexos.

Para finalizar, quisiera mencionar que nuestros resultados generan dos sugerencias: Primero, que puede ser una buena idea introducir torneos “a ciegas” donde el sexo de los jugadores permanezca oculto, a la manera en que se han introducido audiciones ciegas en las orquestas. Y quizás más importante: las mujeres en nuestra muestra son muy profesionales. Han alcanzado un nivel de maestría en ajedrez mediante estudio y constancia, y se han autoseleccionado en un campo claramente masculino. Si encontramos diferencias de género en esta muestra tan selecta parece razonable pensar que en otros ámbitos la dimensión de la tragedia debe de ser todavía mayor.

Hay 52 comentarios
  • Interesante y original, pero no por ello contrario a lo esperado para los aficionados al ajedrez. Hombres y mujeres no somos iguales y quizá el ajedrez exija habilidades más propias del sexo masculino. Por ejemplo, lo de que los hombres tardan más en abandonar cuando juegan contra mujeres puede tener que ver con que tal vez ellas cometan más errores a medida que la partida se prolonga.

    Una circunstancia que puede influir es que hay muchas menos mujeres en número. Tal vez si la cantidad de jugadores se igualara, disminuyera esas diferencias.

    Como experimento, su idea de celebrar partidas en las que no se conozca el adversario sería extraordinariamente útil, pero no creo que el mundo del ajedrez lo acepte fácilmente (a la hora de preparar estrategias, es de suma importancia conocer al rival)

    Finalmente hay una pequeña inconsistencia en su artículo: primero se dice que fueron Fischer, Kasparov y Short quienes se pronunciaron contra las mujeres, y luego se cambia a Kasparov por Karpov.

    Muchas gracias por la entrada.

    • Es cierto que los hombres y las mujeres somos diferentes, pero como decimos en la entrada y recalcamos en el artículo no hay ninguna evidencia de que los hombres posean una superioridad innata en el ajedrez.

      Tienes toda la razón en que podría pasar que los hombres saben que las mujeres cometen más errores cuando juegan contra ellos y por eso persisten más contra ellas. Pero en ese caso, deberiamos observar que las mujeres, sabiendo que cometen más errores contra los hombres, desisten más rápido contra los hombres, pero no es eso lo que se observa.

      Con respecto a la inconsistencia, estas completamente en lo cierto.

      Muchas gracias por tu interés y por tu comentario.

      • Creo que la inferencia de la bloguera podría deberse al sesgo introducido por un estereotipo: el de que los hombres son seres soberbios y sexistas, moralmente inferiores ("Amoral masculinity": a theory). Cosa con parecida evidencia a la superioridad innata masculina al ajedrez: ninguna. Supuestamente demostrado por el chascarrillo de un escritor del XIX y la interpretación de la retirada contra un hombre como “un pacto entre caballeros” o como una “abstención técnica”. Resulta que la sororidad la inventamos nosotros pero debió dejarse en suspenso durante mi etapa de jugador. Lo que se observa, pues, es que las mujeres cambian el comportamiento cuando juegan contra hombres, puesto que sabiendo que cometen más errores, no desisten más rápido. Quizá se deba a que el feminismo actual les ha convertido la victoria sobre un hombre en un acicate especial y no haya nada que les moleste más que perder contra un hombre al ajedrez

      • "Pero en ese caso, deberiamos observar que las mujeres, sabiendo que cometen más errores contra los hombres, desisten más rápido contra los hombres, pero no es eso lo que se observa".

        No sé, desistir es perder. Si sigues lo peor que te puede pasar es eso!

  • Me ha parecido muy interesante la entrada porque introduce explicaciones muy sugerentes nada evidentes. Sin embargo, quizás falte algún comentario en relación al factor cuantitativo, por llamarlo de alguna manera, que es el a mí siempre me ha parecido de forma intuitiva el más evidente. Es decir, es esta una profesión que parece resultar menos atractiva -dado el número de profesionales de ambos sexos- para las mujeres que para los hombres. Esto ocurre también con otras profesiones (el motivo genético o cultural no entro a valorarlo ni importa mucho a este respecto). En consecuencia, es lógico que haya menos profesionales punteras. También en el caso de España solo hay un jugador entre los cien primeros e Italia no tiene ninguno.
    Por último, los torneos a ciegas existen ya on line. No sé si hay alguna estadística ya sobre el tema. Supongo que no, dado que la gente que participa no se identifica en ningún aspecto, pero sería algo fácil de solucionar.
    Gracias y enhorabuena por la entrada.

    • Muchas gracias, Rodrigo por tu comentario. En efecto, la presencia de mujeres en la profesión hace mas atractiva la entrada a otras mujeres, y esto seguro que pasa tambien en el ajedrez. Eso explicaria por que hay pocas mujeres jugadoras. Esa baja entrada de chicas en elajedrez es, como señala Blalic y col (2006), la razón que explica por qué hay pocas mujeres en el top.

      Hay un experimento muy interesante que citamos en el articulo en el que unos psicologos usaron juegos online. Aunque el estudio (Maas et al, 2008) tiene carencia metodologicas, sus resultados son muy sugerentes y van en la misma linea de lo que encontramos.

  • Muy interesante. Un pequeño problema es que existen numerosas competiciones para mujeres y en las competiciones abiertas suele haber un premio específico para mujeres. Esto produce una asimetría en los incentivos de las jugadoras. Por un lado, los torneos abiertos quizá no son tan importantes para las mujeres (tienen pocas probabilidades de vencer). Por otro lado, la escala de premios para mujeres genera unos incentivos distintos que, pueden redundar en un desempeño desigual. Sería bueno saber si los resultados se mantienen en ligas de clubes donde el juego es "por equipos" y los incentivos son totalmente simétricos (aunque aquí el sesgo podría ser que les asignan roles distintos dependiendo de su género).

  • Siempre he pensado que esto ocurre en todos los campos del deporte, por ejemplo en algo tan apabullantemente "masculino" como el fútbol, es evidente que los chicos son mejores que las chicas, pero ¿por qué? está claro que hay un componente de potencia física, pero en fútbol ese componente no es tan importante como pueda serlo en carreras de velocidad, algunos de los delanteros más hábiles de todos los tiempos no eran precisamente portentos físicos, sin embargo lo que cualquiera puede observar es que a los 14 años el niño que no juega al fútbol es raro, lo mismo que lo es la niña que si juega, claro con esa base lo normal es que los mejores sean chicos, por otro lado, las chicas, aunque salga alguna buena compiten aparte, por lo que nunca van a llegar a equipos de los mejores.
    Ya si nos vamos a otros deportes de menos potencia... por ejemplo el tenis de mesa creo que esto se ve más aún.
    ¿Que pasaría si en las competiciones se hiciera una "categoría absoluta" donde pudieran competir tanto hombres como mujeres?

    • Yo creo que sería deseable, Fernando.

      Se ha visto que en clubs de ajedrez en los que mas del 50% de los jugadores son chicas, las diferencias de Elo entre chicos y chicas no son sgnificativas...

      Gracias por tu comentario.

      • ¿Debe interpretarse que en caso de presentarse un número equiparable de hombres y mujeres sería una injusticia innecesaria una doble escala de pruebas físicas en las oposiciones para cualquier tipo de cuerpo o fuerza de seguridad del estado?
        ¿Debe interpretarse que, para ser justo con los venideros, para que no sean lugares hostiles a ellos, debe mantenerse por cuotas la paridad en la universidad, la carrera judicial o el funcionariado? A buen seguro, y como no existe prueba alguna de superioridad femenina innata en ninguno de estos locus, tras forzarla las diferencias de desenvolvimiento entre chicos y chicas no serán significativas...

    • La base fundamental por la que es normal que los mejores en futbol sean chicos está clarísima, y no es social. Una cosa es reconocer la gran influencia identitaria de la sociedad y otra negar el dimorfismo sexual obvio. Cuando se trata de pedir protección especial parecen verlo más claro. Resulta mucho más grande la intersección entre el conjunto de habilidosos análogos a Suker, Lineker, Milla, Eto o Van Basten, por ejemplo, y el de poseedores de sus pobres, para estándares masculinos, condiciones físicas, que la intersección correlativa entre las féminas, por el tamaño del segundo conjunto de cada par. Y de forma similar, en menor medida si se quiere, el tenis de mesa.

  • ¿La mención a Karpov es un error? Eso parece deducirse de la mención anterior a la némesis del gran Tolya? Por otra parte, creo recordar que Judith Polgar, hoy retirada de la competición, llegó a figurar en el top-ten.

    • Sí, como decíamos más arriba, es un error.

      En efecto, judit Polgar llegó al puesto 8, pero ella, como Hou Yifan son excepcionales y confirman la regla.

      • Según como analize el concepto excepción a la regla.Laszlo polgar tenía tres hijas y las entrenó para ser buenas jugadoras de ajedrez.El resultado: Dos Grandes Maestras Internacionales y una Maestra Internacional.Tengo curiosidad por saber en cuantas familias se han juntado en la misma generación tres ajedrecistas de tan alto nivel y si esto no es indicativo de que el desfase entre hombres y mujeres no se debe a otras razones diferentes al hecho de su mero sexo.
        Hay algo tautológico en su explicación del stereotype threat: viene a decir que las mujeres juegan peor contra los hombres por su conciencia de que las mujeres tienden a jugar peor contra los hombres. Bueno, si los hombres no lo hacen lo mismo, ceder a la presión en condiciones de aparente adversidad-y un indicio de esto podría ser el hecho de resistirse a rendirse ante mujeres cuando juegan en peores condiciones- esto podría explicar parte del hecho de que haya más ejecutivos que ejecutivas, quizá la media masculina resista más la tensión que la femenina.
        Me ha hecho reir- y mucho- su sugerencia de los torneos a ciegas. Como un estudio para saber si los sesgos entre h y m se mantienen, no estaría nada mal. Pero existe una gran diferencia entre que los evaluadores de la sinfónica de chicago hagan audiciones ciegas para que los interpretes no sean juzgados mas que por la calidad de su interpretación, que es el único elemento que debe evaluarse y que ellos pueden controlar,y otra que debamos aportar ventajas adici

        • onales a uno de los contendientes de un combate en el que a priori no se puedan encontrar elementos de desventaja objetivos entre ellos. Me recuerda que estudiando 3º y COU hubo torneos de ajedrez en mi colegio y las chicas, que en las asambleas de delegados iban exigiendo igualdad para todo, pidieron torneos discriminados para compensar el desfase de nivel que se suponía había entre hombres y mujeres. Recuerdo presenciar junto con otros compañeros las finales femeninas de ambos años y sus sonrisas al ver que las finalistas tenían un nivel equivalente al de las primeras rondas de los hombres. Nunca he pensado que la forma de compensar las desigualdades entre hombres y mujeres sea efectuar discriminaciones positivas o cuotas. Si me tiene que sacar en brazos de casa agradeceré que sea alguien que pueda levantarme y si me tienen que rescatar del fondo quien más aguante la respiración. Por cierto, tragedia es tener 9 años y que te casen con un hombre de 40 o que nunca vayas a la escuela por ser chica. Esto, desde mi punto de vista no pasa de ser una anécdota

  • Muy muy interesante el artículo. Felicitaciones a todo el equipo de trabajo (multidisciplinar), ¡seguid con el tema!

  • Con todos los respetos hacia el ajedrez (juego muy entretenido y al que soy moderadamente aficionado), me ha sorprendido que en este análisis no se haga referencia a la correlación entre poseer una personalidad "de tipo Asperger" (como Sheldon Cooper, vamos) y poseer destreza y (lo que es más importante) interés para ejecutar tareas que requieren una enorme y sostenida concentración en un campo de atención muy limitado.

    El interés es fundamental, puesto que nadie llega a descollar en actividades que no le gustan.

    Si combinamos dicha correlación con la que existe entre Asperger y masculinidad, podemos encontrar una pista sencilla, si bien es posible que no explique del todo cuantitativamente la abrumadora supremacía ajedrecística masculina.

    En definitiva, el caso del ajedrez no demostraría que las mujeres son estúpidas, sino más bien lo contrario: hay que ser un poco Sheldon Cooper para enfrascarse en lo que sucede en 64 escaques, siendo el mundo tan variado, vasto y fascinante.

  • Gracias por el articulo. Ademas de aficionado al ajedrez soy informatico, y trabajo con algunas (pero desgraciadamente pocas) mujeres excelentes. De manera anecdoctica, todas ellas tienen muy claro lo dificil que es quedar bien en un ambiente muy tradicionalmente masculino y con fuertes estereotipos, y lo importante que es tener apoyos para superar esos obstaculos.

    Por otra parte, yo siempre he mantenido que el "experimento Polgar" es fuerte evidencia de la importancia del ambiente, sobre todo durante la infancia. No cabe duda de que los padres eran gente inteligente, pero el hecho de que las tres hermanas fueran tan excelentes jugadoras, con Judit llegando al puesto octavo del mundo, es indudablemente excepcional. Y sugiere que si muchas otras nin~as tuvieran ese nivel de apoyo (como lo tienen muchos nin~os), veriamos una distribucion de generos muy diferente en los campeonatos.

  • Y ya que estamos con el tema de mujeres ajedrecistas y estereotipos, me gusto Reina de Katwe, que lleva ese tema al extremo. Aunque sufri mucho con el ajedrez... pero comprendo que no puede ser autentico en una pelicula porque casi nadie lo entenderia

  • Solo como sugerencia. En webs tipo chess24.com juegan trofeos online a parte de miles de partidas al día. En estas paginas no sabes si quien juega es hombre o mujer. El nivel de estas webs es francamente alto jugando gente de clubs e incluso grandes maestros y se sigue la clasificación Elo de todos los participantes registrados. Como hay que registrarse para jugar es posible saber sexo, edad y otros datos personales, solo habría que verificarlos.
    Cuando dice que una solución puede ser torneos a ciegas, creo que allí se puede encontrar.
    Buena entrada.

    • He jugado ahí y te puedo asegurar que no hay ninguna garantía de que el registro que piden revele el sexo. Muchos nombres son ficticios y desde luego no desvelan si el jugador es hombre o mujer.

  • Muchas gracias por el artículo, siendo aficionado me ha resultado muy interesante.
    Me uno al coro de hipótesis: pienso que la diferencia es cuestión de resistencia física. Una partida de ajedrez es extenuante, por lo que creo que llega el momento en que el cuerpo de las mujeres no aguanta el esfuerzo. Una manera de comprobarlo sería estudiando las partidas rápidas.
    Es conocido que viejos campeones que ya no son competitivos en torneos normales siguen rindiendo muy bien en torneos rápidos.

    • Es un punto bien visto, Buenaventura. Se podría mirar qúe sucede en partidas rápidas. Si hay un problema de resistencia física, nuestra medida de error debería aumentar para las mujeres a medida que avanza la partida. Es algo que podemos comprobar. ¡Muchas gracias!

      • Y además de en las rápidas, ¿No podríais comprobar si en los torneos hay mermas de rendimiento por sexo comparando los elos según las rondas van avanzando?
        Lo comento porque en las partidas largas cuesta mantener la concentración, pero en los torneos también se produce un cansancio acumulativo. No son solo las propias partida,s es el estudio del juego de los contrarios y la preparación de las partidas de días sucesivos

  • Enhorabuena María, coincido con algunos comentaristas en que hay que analizar la cuestión cuantitativa para tener una visión completa de lo que indicas. No obstante, lo más sugerente (y acertado) de vuestro análisis es la comparación entre el ajedrez femenino y la presencia de mujeres en puestos de alta dirección. Creo que, como indicas, la clave está en los entornos masculinizados en los que persisten los estereotipos negativos hacia las mujeres. Al margen de eso, no sé si hay estudios que indaguen en si hay diferencias de tipo fisiológico, como en el resto de deportes (resistencia física o de concentración), aunque me extrañaría. Felicidades, insisto

    • Hola McManus,
      Ya queda dicho con tu comentario. Mi percepción, que puede no coincidir con la de el resto de autoresy autoras de nuestro trabajo, es que hay un cierto debate aunque mi impresión es que hay muchos más artículos que presentan evidencia a favor que en contra.
      En cualquier caso, nosotros nos cuidamos muchos de decir que es stereotype threat lo que está detrás de nuestro resultado principal. Para eso deberíamos tener medidas biométricas o imágenes de escaner cerebral. Lo más que llegamos a decir es que nuestro resultado es "consistente" con la amenaza de stereotipo.
      Gracias por su aportación.

  • Pido disculpas de antemano, pero creo que me he perdido algo:
    ¿Cómo pueden obtener las mujeres peores resultados que los hombres de la misma habilidad si la habilidad viene precisamente definida por los resultados?
    ¿Cómo puede tener una mujer p. ej. 2300 puntos Elo, si sus resultados con casi todos sus rivales del mismo nivel -la inmensa mayoría de jugadores son hombres- son los equivalentes a tener 30 puntos menos? ¿Contra quiénes compensa esa pérdida?
    ¿Qué estoy entendiendo mal?
    Un cordial saludo.

    • Eso mismo he pensado yo: que había una incoherencia puramente matemática en el argumento.

  • Buenísimo. Podríais comprobar algunas cosas aparentemente no relacionadas:
    1. Qué factores afectan a la probabilidad de cometer más errores (fase del juego, fase del torneo, hora de la partida, premura de tiempo durante la partida, lugar de la partida...)
    2. Si factores externos afectan al indice de errores o de ELO o combinados con otros: maternidad vs partenidad y sus cambio. ¿ Por ejemplo la maternidad reciente pone más presión sobre querer acabar antes las partidas ? ¿ y más presión que la paternidad ?
    3. Y obviamente el perfil psicológico, ¿ cómo afecta ? ¿ se puede medir si los autistas o con sus síntomas tienen más prevalencia entre los jugadores y jugadoras, ? O sea, ¿algunos perfiles psicològicos (o psiquiátricos) con mayor prevalencia masculina tienen una mejor remuneración en el mercado laboral competitivo ?

    La verdad es que este artículo abre muchas perspectivas de estudio y de intervención social.

    • Muchas gracias, Lluis, por tus interesantes propuestas. !La verdades que da gusto tener unos lectores tan agudos e informados! (y digo lectores porque de momento no se ha manifestado ninguna lectora...)

  • Desliza el artículo la idea de que "esto" que pasa en el ajedrez es una "tragedia".

    ¿No será esa idea, también, un estereotipo?

    Nunca he vivido como una tragedia que mi mujer sea más capaz que yo para las relaciones con el vecindario, que le interese más la historia, que su capacidad lingüística o de contextualización de situaciones sociales sea mayor.

    Tampoco vive ella como algo trágico que a mi se me den mejor las matemáticas o calcular las distancias a la hora de aparcar...

    Sin descartar los efectos que en el artículo se mencionan, y que sin duda pueden existir, creo que se trata de árboles que nos distraen de lo básico: hay todo un bosque de diferencias biológicas, evolutivas, adaptativas que ni hacen daño a nadie ni nos convierten en superiores ni inferiores.

    Simplemente, en promedio, y como consecuencia de cientos de miles de años de desempeños diferentes, los intereses y laa aptitudes de hombres y mujeres no son idénticos. Ni falta que hace.

    Hecho éste que nada tiene que ver con nuestra sustancial igualdad como seres humanos. Hecho éste que no es, por tanto, ninguna tragedia, sino una bendición para nuestra especie, porque garantiza la diversidad y la complementariedad.

    No se cuántas décadas más de evidencias empíricas vamos a necesitar para acabar de asimilar algo tan natural e inocente como esto.

    • Lo que haría de ello una tragedia no es la aceptación de que en un juego en que cuentan sobre todo capacidades mentales de varios tipos los hombres tienen un mejor desempeño, es lo que se menciona, precisamente, de las similitudes entre el ajedrez y cierto puestos de trabajo, que son precisamente los que más poder concentran.

      Asumimos que, más allá de lo puramente físico, tenemos las mismas capacidades y por ello hay que hacer todo lo posible, llegando a extremos como cuotas de participación y discriminación positiva (es decir, no dar a algunos de los que más valen la oportunidad de ocupar los puestos que por méritos y capacidades les corresponderían) porque lo que gana la sociedad con ello es mayor que el sacrificio que representa para esos individuos (a los que, en todo caso, no se compensa). En el fondo, porque pensamos que el logro de esos méritos o la medición de esas capacidades ha estado sesgada, y hay que intervenir para corregir un resultado injusto, con apariencia de justo.

      Si de repente, como usted sugiere, descubrimos que no, que de verdad esa mayoría de hombres en esos puestos estaba justificada por méritos y capacidades, sin sesgo, que todas esas cuotas y discriminaciones positivas no eran más que discriminaciones puras y duras impuestas por un fuerte lobby, y que no sólo los individuos, sino la sociedad en su conjunto se ve perjudicada por esa intervención, por esa igualdad de resultado en que no llegan los más capaces, ¿no le parece a usted una tragedia?

      • El argumento contra esa lacra de las cuotas y la discriminación positiva, impuesto por ese 'lobby' victimista que se aprovecha de la falta de valentía y las inclinaciones demagógicas de jueces y legisladores, no podría estar mejor formulado.

      • Estoy en parte de acuerdo con su argumento, pero el mundo es más complicado: estamos mucho peor. Tenemos los dos problemas: la discriminación por sexo (sí, existe) y la discriminación positiva obligatoria, según la cual un error se trata de corregir con otro (que además pagarán inocentes del primero).

        • El problema es que hay dos situaciones solapadas.

          Por un lado HAY capacidades e intereses diferentes, determinados por una evolución biológica que ha impuesto cierta especialización según el sexo desde que Homo apareció hace varios millones de años.

          Esto es habitual en el reino animal, y el hecho de que nos neguemos a considerarlo es la fuente de muchos equívocos. Ni valemos (tanto) para lo mismo ni nos interesa lo mismo en la misma medida. Perdonen la crudeza, pero negarse a mirar de frente este hecho es lo que nos ciega en todo lo demás.

          Junto a esto hay condicionantes sociales. Frente a esos condicionantes SÍ que están justificadas medidas correctoras, porque suponen una auténtica discriminación. El problema es que no estamos seguros qué parte del problema viene de los condicionantes biológicos y cuál de los sociales, ni siquiera si operan en la misma dirección. Por cierto que los condicionantes sociales inciden en ambos sexos, pues limitan las expectativas de toda/os en aquellas materias en las que somos tachada/os socialmente como "menos apta/os".

          La manera de resolver este problema es atender, sin prejuicios, a los avances de los expertos en el funcionamiento cerebral. A diario aparecen estudios que demuestran en qué aspectos somos mejores objetivamente mujeres y hombres. Saquemos conclusiones. Empeñarse en discriminar positivamente en esos aspectos es un error. Ir contra los intereses diferentes de unos y otros, pretendiendo uniformar, también.

    • La tragedia consiste en que todo apunta a que las mujeres rendimos menos de lo que podríamos porque no se nos dan las mismas oportunidades que a los varones. Aquí un vídeo donde un científico se lo explica a Larry Summers de modo muy ameno y comprensible incluso para los que prefieren no entenderlo:
      https://www.youtube.com/watch?v=6EkuXfsWmMo

      • Excelente el vídeo y muy necesario, aún.

        Por mi parte en ningún momento niego que existan condicionantes sociales contra los que hay que luchar. Me parece imprescindible. Pero a estas alturas poner el acento solo en ellos es seguir anclado en el siglo XX. Supone un avance evidente, sí, pero respecto al XIX.

        Pero llegados al siglo XXI, en Occidente, se va abriendo otro horizonte, que neurólogos y otros expertos muestran a diario (salvo que las universidades se nieguen a financiar sus estudios por culpa de sus prejuicios académicos propios del siglo XX).

        Va siendo hora de dejar de negar que las diferencias biológicas influyen. Va siendo hora de asumirlas, de saber que nunca, jamás, encontraremos un 50% de personas/sexo en casi ninguna actividad, salvo que las violentemos. Biológicamente no nos apetece lo mismo ni en la misma proporción. Y seguramente, ni siquiera estamos igualmente dotados para muchas cosas.

        Aún queda por hacer mucho en la lucha contra las desigualdades sociales entre sexos, sobre todo en el tercer mundo. Es cierto.

        Pero en Occidente va siendo hora de dar otro paso hacia la libertad individual, para dejarnos jugar, crecer y trabajar en lo que nos apetece, nos interesa y se nos da mejor. Porque lo contrario empieza a resultar una limitación injustificada de la libertad personal, en aras de forzar una igualdad social fifty-fifty que choca contra lo que los seres humanos quieren, desean y necesitan para ser felices.

        Saludos.

        • Vamos a ver si nos aclaramos JOSE SALVER:
          1) El vídeo es excelente y muy necesario aún. Aquí estoy 100% de acuerdo con usted.
          2) En ningún momento niega que existan condicionantes sociales contra los que hay que luchar. ¡Bien! En esto también estamos de acuerdo.
          3) Pero… "hay que dejar de negar que las diferencias biológicas influyen". Bueno, creo que he leído el artículo entero y todos los comentarios y en ningún momento nadie ha negado esto. Solo hay una serie de personas que insisten machaconamente en ello en sus comentarios, venga a cuento o no.
          4) “Queda mucho que hacer contra las desigualdades, pero en occidente va siendo hora de dar otro paso”… “Porque lo contrario empieza a resultar una limitación injustificada de la libertad personal”. Oh, vaya, a ver si lo entiendo: ahora que es evidente que las mujeres llevamos miles de años sufriendo esta limitación injustificada de nuestra libertad personal hay que dejar de luchar contra ella porque si no, ¡Podría acabar convirtiéndose en una limitación injustificada de la libertad personal de (algunos) hombres!

          • No, no hay que dejar de luchar, pero hay que hacerlo correctamente. E imponer obsesivamente cuotas es dudoso que lo sea. Más bien parece que se corrige un error con otro.

          • Perdóneme. El discurso ese de las trincheras de "mujeres" frente a "hombres" y seculares opresiones no es el mío. Sorry.

            La noto irritada y no entiendo bien el por qué. Simplemente estoy discutiendo en dónde me parece que debe ponerse el acento. Usted cree que debe ponerse en que "las mujeres llevamos milenios sufriendo...". Yo creo que no hay que ponerlo en que los seres humanos llevamos milenios sufriendo... lo que sea, sino en que hemos alcanzado un punto en nuestras sociedades donde podemos construir igualdad dentro de la diversidad sin miedos.

            Es un matiz, pero es importante. Se trata de estar metido en una trinchera o de estar a favor del avance, con todos y todas... Cada cual escoge su lugar.

            Un cordial saludo y hasta otra.

      • La única tragedia consiste en que algunas mujeres, instaladas en una suerte de victimismo rentista, prefieren interpretar la realidad como una conspiración contra ellas. Así, no pueden contemplar la posibilidad , por ejemplo, de una mayor resistencia masculina al estereotipo social. Según la autora del blog se cometen más errores conforme la importancia de la cantidad de puntos ELO en juego aumenta. Y el supuesto estereotipo, al aumentar la importancia que impele al hombre conceda a perder contra una mujer, podría aumentar sus fallos.
        Sin este sesgo, es fácil comprender, por ejemplo, que la presunción de culpabilidad que atenaza a los afroamericanos según Neil DeGrasse Tyson no es análoga sino contraria al caso de las mujeres ("⦁ Estimating Gender Disparities in Federal Criminal Cases"(Prof. Starr's)// ⦁ Unequal Before the Law: Men, Women and the Death Penalty//Gender bias in North Carolina's death penalty (Elisabeth Marie Reza)). Lo mismo que los factores sociales que motivan el desempeño académico desde los 9 años. Multitud de ensayos, como el de Bonny Hartley, de la Universidad de Kent, en "Child development" ponen de manifiesto que los chicos tienen asumido lo que se dice de ellos: que son más torpes que las niñas. El mensaje cala en los críos desde pequeños y condiciona sus resultados escolares ( A stereotype Threat account of boys' academic underachievement. Authors: Bonny L. Hartley/ Robbie M Sutton) //(The ABC of Gender Equality in Education ApTiTudE, BEhAviour

      • ( A stereotype Threat account of boys' academic underachievement. Authors: Bonny L. Hartley/ Robbie M Sutton) //(The ABC of Gender Equality in Education ApTiTudE, BEhAviour, ConfidEnCE)//(Cerrato, Sallent, Aznar, Pérez, y Carrasco, 2011) y que hacen que el fracaso escolar masculino sea mucho mayor que el femenino, como el de la raza negra lo es del de la blanca.

  • Bien, en resumen.....¿por qué será que me lo esperaba?.....que las mujeres se desempeñen peor en cualquier cosa, por ejemplo el ajedrez, es desesperante (me temo que el naufragio educativo masculino, como tantas otras cosas, no, por supuesto) y una injusticia (en el caso de los hombres me temo que cosas de la vida). Los hombres no sufren estereotipo alguno: son brutos, no pueden atender a dos cosas a la vez, no tienen sexto sentido, no deben llorar, van a lo que van, son el feo sexo, se merecen ser considerados culpables más probablemente que una mujer en los tribunales......Ya lo vino a sugerir la consejera de educación de Madrid, tremenda mente asustada porque por una vez las mujeres habían sacado peor nota en la selectividad madrileña 2011. Tanto es así que, aunque Hou,Yifan lleve dos listas mensuales sin aparecer entre los 100 mejores, está, sin duda, entre ellos. Y aunque si le devolviéramos los 30 puntos Elo que el patriarcado le roba sólo ocupara entre el 82 y el 85, eso no serviría para analizar las diferencias de género en los high-powered jobs, por muchas características similares que cuando interese a la causa se diga que presentan. Ninguna iba a ver en ello una quincuagésimo quinta refutación del mito del gap salarial por el mismo trabajo. No olvidemos lo que hay que demostrar: las mujeres son superiores a los hombres.

    • David, usted puede, por supuesto, decir lo que quiera, pero sería de agradecer que ALGO de lo que usted dice tuviera que ver con el artículo en cuestión. Y sí además fuera constructivo y no un comentario de barra de bar y palillo en la comisura del labio, pues miel sobre hojuelas.

  • Afortunadamente ambos sexos son diferentes. Algunas de esas diferencias son culturales y cognitivas otras son innatas lo que no excluye que algunas de estas últimas también hayan sido culturalmente adquiridas y transmitidas genéticamente. Recuerden la sinapsis de la Aplysia.

    La ideología de género promueve niñas un poco más masculinas y niños un poco más femeninos. Lo cual tiene ciertas ventajas y ciertos inconvenientes. Nada es Gratis tampoco en esto como cualquier mujer, madre y ejecutiva puede atestiguar en sus momentos de stress.

    Sobre la alta competición y el ajedrez es posible que la cosa no vaya de capacidades funcionales --dependientes o no del sexo-- sino de los efectos funcionales de los rasgos psicológicos que son necesarios para la alta competición.

    La alta competición exige, entre otras cualidades, dos cosas:

    1. Dedicación y Concentración que rayan en lo obsesivo/excluyente. Algunos entrenadores y entornos llegan a fomentar auténticos rasgos paranoicos. Este es un criterio de selección y progreso.

    2. Una cierta capacidad de Transgresión.

    Para llegar a dictaminar sobre este asunto habría que comparar universos de hombres y mujeres con % semejantes de ambas cualidades.

    En resumen: No creo que sea cuestión de inteligencia. Todas las mujeres a mi alrededor son más inteligentes que yo pero no le encuentran la menor gracia a las partidas contra reloj en silencio.

    Ya me gustaría.

    • Manu, a raiz de lo que usted dice, hay un arítuclo de Blalic et al que muestra que las diferencias en Elo no se explican totalmente por diferencias en horas de práctica y estudio, que sería una proxy para la "obsesión" que menciona. Como mencionaba más arriba, que no haya diferencias de Elo en clubs donde el 50% de los jugadores son mujeres me hace pensar que esa personalidad obsesiva necesaria para el exito, no es solo alcanzable por los hombres.

  • Y si la diferencia fuera porque hay mas hombres inteligentes que mujeres inteligentes? Del mismo modo que puede haber mas hombres estupidos que mujeres estupidas. La media de inteligencia seria la misma, pero con distribuciones (desviaciones estandar) diferentes.

    Por ejemplo, hay muchos mas hombres que mujeres en las carceles. Sin embargo no tengo conciencia que se hable de una discriminacion de genero aqui. Puede ser que las caracteristicas de los hombres, como mayor violencia y menor inteligencia en la parte inferior de la curva lleven a esto. Y si fuera similar en el caso del ajedrez, o el de los altos puestos?

  • Coincido con George Steiner:

    "Sospecho que la parquedad de las contribuciones hechas por las mujeres al ajedrez -así como a la metafísica, la composición musical, la lógica matemática- ofrece una pista decisiva sobre las diferencias-del-ser y las diferencias-en-el-ser de los dos sexos. Puesto que, en cada uno de estos empeños, hay una expresa negación del mundo externo y material, una negación que, a fin de cuentas, el sentido común de la mujer, el enraizamiento de la mujer en la realidad total, desestima como pueril (una palabra reveladora en sí misma). La erótica del ajedrez es, pese a la habitual implicación de dos personas, autista."

    Georg Steiner, A Reader, Penguin Books, Ltd., 1984

    Como dice José Salver, somos distintos, y más vale reconocerlo.

    Lo que para la mujer es su mayor ventaja (su enorme realismo, terrenalidad y sentido práctico) le vale un mayor rendimiento en casi todas las actividades comunes de la vida, cuando las oportunidades y motivaciones son las mismas. Y a esta superioridad no escapa el éxito académico, que depende de la aceptación y la asimilación precisa de un mundo dado y de un saber recibido.

    Pero, al mismo tiempo, dicho "sentido común" hipertrofiado de la mujer se convierte en su lastre para la erótica de la creación genial, pues ésta consiste precisamente en impugnar el mundo dado, en destruir los moldes y el saber recibido, sin reparos a recluirse en un mundo mental propio (autismo) en busca de formas y valores nuevos.

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