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Globalización y desigualdad

ceta Esta semana se aprobó en el parlamento europeo el CETA, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Canadá, que eliminaría los aranceles entre los dos países para la mayoría de bienes y servicios. El tratado se aprobó con 408 votos a favor y 254 en contra. Según la Comisión Europea, el CETA contribuirá al crecimiento económico y a la creación de empleo en Europa. Según sus detractores, generará pérdidas de empleo y reducciones en los salarios, además de beneficiar a las multinacionales en detrimento de los trabajadores, y erosionar la soberanía nacional. En España he leído muchas menciones a que el tratado contribuiría a la pobreza y a la “precarización”. ¿Qué hay de cierto en la afirmación de que el comercio internacional genera “precarización” en el mercado laboral?

Sin entrar en valorar todos los argumentos a favor y en contra del CETA, quería aprovechar el interés levantado por la aprobación del tratado para hablar de la clase magistral a la que asistí este miércoles, de Elhanan Helpman, profesor de economía en Harvard y experto en comercio internacional. La conferencia se titulaba “Globalización y desigualdad”, el tema de su próximo libro de texto (su libro anterior aquí), y precisamente trataba de resumir la evidencia existente sobre los efectos del comercio internacional sobre la desigualdad salarial.

El punto de partida es la constatación de que, en EEUU al igual que en otros países desarrollados, la desigualdad salarial ha aumentado considerablemente desde principios de los años 80. Por ejemplo, como se documentaba ya aquí para EEUU, ha aumentado mucho la brecha salarial media entre los trabajadores con formación universitaria y el resto (el “college premium”).

Muchos economistas han intentado averiguar la razón de esta evolución. En su presentación, Helpman liquidó rápidamente algunas de las explicaciones posibles: parece que este aumento en la desigualdad no se puede atribuir a la pérdida de poder de los sindicatos, ni a que los salarios mínimos hayan caído en términos reales. Las dos explicaciones que han recibido más atención en la literatura han sido: el aumento en el comercio internacional, y el cambio tecnológico.

La historia del cambio tecnológico sería que las tecnologías de la información y la comunicación han aumentado la demanda de trabajadores cualificados, a costa de los menos cualificados, aumentando así la brecha salarial entre los dos grupos. La otra posibilidad sería que el comercio internacional, que hace que los países desarrollados importen productos intensivos en manos de obra poco cualificada (y exporten productos intensivos en mano de obra cualificada*), provocaría de nuevo un aumento relativo en la demanda de trabajadores cualificados (al menos en los países industrializados), y como consecuencia un aumento en sus salarios, y una reducción relativa de los salarios del resto de trabajadores.
[*Un producto es "intensivo en mano de obra cualificada" si para su producción se necesitan sobre todo trabajadores altamente cualificados]

¿Cuál de las dos historias cuadra mejor con la evidencia disponible? Multitud de trabajos de investigación han intentado medir el peso de una u otra de las explicaciones, con cierto debate (ver por ejemplo la respuesta de Krugman en 2000 a dos artículos previos de Leamer). La evidencia parece consistente con un papel importante del cambio tecnológico a nivel global. Respecto al comercio, los estudios más recientes resaltan los múltiples canales a través de los cuales la globalización puede afectar a los salarios de distintos trabajadores. Seguramente la historia es más complicada que simplemente pensar en los efectos sobre trabajadores cualificados y no cualificados, y trabajos recientes apuntan a nuevos mecanismos que considerar (por ejemplo aquí). Sin embargo, la evidencia empírica disponible sobre los efectos de la globalización sobre la desigualdad (¡y sobre el crecimiento!) es limitada (algunos artículos recientes de Helpman sobre el tema aquí, aquí y aquí).

La conclusión de la revisión de la evidencia disponible parece ser que, aunque hay alguna evidencia de que el comercio internacional puede haber contribuido a aumentar la desigualdad salarial, este efecto seguramente es pequeño, y no puede explicar los grandes aumentos observados en dicha desigualdad en las últimas décadas.

¿Qué podemos aprender de esto de cara a la situación actual en Europa y los aumentos potenciales en el comercio internacional? Bueno, seguramente aumentar el comercio con Canadá no va a tener grandes efectos sobre la distribución salarial, sobre todo teniendo en cuenta el tipo de productos que Europa importa y exporta a Canadá (Europa exporta principalmente maquinaria e industria química, mientras Canadá vende en Europa minerales y también maquinaria).

Sin embargo, la mayor parte de los estudios disponibles se centran en los efectos del comercio sobre los salarios. Si lo que nos importa es la renta disponible de los individuos (o de los hogares), habría que incorporar también posibles efectos de la globalización sobre el (des)empleo, y también la posible reacción de los gobiernos, compensando posibles caídas de renta a través del sistema de impuestos y transferencias públicas. Este artículo de Autor y coautores sí que incorpora efectos sobre empleo (aunque Helpman expresó escepticismo sobre sus resultados), pero no conozco trabajos que estudien la reacción compensatoria de los gobiernos.

Los economistas solemos ser grandes fans del comercio internacional, porque nuestros modelos teóricos indican que el intercambio comercial tiene efectos positivos importantes sobre la renta total de los países (como nos recordaba Jesús aquí en el contexto del Brexit). Sin embargo, a veces olvidamos que estos mismos modelos predicen que, a pesar de aumentar la producción total, aumentos en el comercio (como en la inmigración) pueden generar ganadores y perdedores. Los “perdedores”, si no son compensados, pueden generar a su vez una fuerte oposición a la globalización. Es importante seguir intentando entender (con evidencia empírica) cuáles son los efectos sociales de la globalización, quiénes son los beneficiarios y quiénes se pueden ver perjudicados y en qué medida, y qué podemos hacer para aprovechar las ventajas de mayores intercambios comerciales para mejorar el bienestar de todos, no sólo de algunos.