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¿Existe un retorno salarial del bilingüismo en la escuela? El caso de Cataluña.

Por Lorenzo Cappellari y Antonio Di Paolo

Los programas educativos que incluyen más de una lengua como medio de instrucción son cada vez más comunes en diferentes países desarrollados y emergentes. Desde la psicología cognitiva sabemos que el bilingüismo, especialmente cuando se adquiere en la niñez o en las primeras fases de la adolescencia, genera efectos positivos en el desarrollo cognitivo. Otros estudios indican que ser bilingüe también reduce el deterioro cognitivo asociado con el avance de la edad (véase este trabajo y este otro para más detalles). Así que tener plenas competencias bilingües (o multilingües) debería ser generalmente beneficioso, más allá de la mera relevancia de saber varios idiomas en un mundo globalizado. Para los que no han tenido la circunstancia de tener más de una lengua inicial desde el nacimiento (por ejemplo, por ser hijo/a de inmigrantes), la escuela resulta ser el medio principal por el cual se pueden alcanzar competencias bilingües. Por lo tanto, cabe preguntarse: ¿cuáles son los efectos socioeconómicos de estar expuestos al bilingüismo en la escuela?

En la literatura económica hay diferentes estudios que evalúan empíricamente los efectos del bilingüismo en la escuela sobre el rendimiento y los logros educativos, cuyos resultados son mixtos (aquí). Concretamente para el caso español, un artículo reciente (aquí) analiza la introducción del bilingüismo español-inglés en diferentes escuelas primarias de la Comunidad de Madrid,desde el curso académico 2004-2005. Los autores detectaron efectos negativos en el rendimiento académico en las asignaturas impartidas en inglés, especialmente entre los alumnos cuyos padres tienen un nivel educativo bajo. Nosotros en cambio, en un artículo que ha sido recientemente publicado (aquí), analizamos el impacto del bilingüismo educativo en los resultados laborales, especialmente en los salarios. La literatura existente se ha focalizado en estudiar el impacto de cambios de la lengua de instrucción en antiguas colonias (por ejemplo,para el caso de la India, para Marruecos y para Puerto Rico), que eliminaron los idiomas “coloniales” a beneficio de los idiomas “locales” como lenguas de enseñanza.

Sin embargo, que sepamos, no existe evidencia empírica previa sobre el retorno salarial de los años de educación bilingüe y, con nuestro artículo, intentamos rellenar este hueco en la literatura. Para hacerlo, aprovechamos el caso de Cataluña y de la Ley de Normalización Lingüística (LNL) que, en el año 1983, introdujo el catalán, juntamente con el castellano, como lengua de instrucción en las escuelas públicas y concertadas de esta Comunidad Autónoma. La aplicación de esta reforma es especialmente interesante para nuestras finalidades, ya que nos permite evitar los “problemas econométricos” que surgirían en el caso en que diferentes modelos lingüísticos escolares coexistieran (como en otras CCAA españolas con lenguas cooficiales), y los alumnos y sus padres pudieran optar por un sistema u otro. En este caso, sería difícil (por no decir imposible) distinguir empíricamente el efecto del haber hecho la escuela bilingüe de otras características inobservadas que están relacionadas con la propensión a elegir un tipo de escuela u otro. En cambio, la universalidad de la reforma catalana (con la sola excepción de las pocas escuelas totalmente privadas que había en aquel entonces) evita esta causa de sesgo y nos permite evaluar si cada año de instrucción recibido en castellano y catalán bajo el sistema bilingüe genera un rendimiento salarial mayor frente al sistema anterior en el cual se utilizaba solo el castellano como lengua de instrucción.

Para llevar a cabo el estudio, utilizamos los datos procedentes de la Encuesta de Condiciones de Vida y Hábitos de la Población Catalana (olas 2006 y 2011) que realiza periódicamente el Instituto de Estadística de Cataluña (IDESCAT). Consideramos solo individuos nacidos entre 1961 y 1982, en Cataluña o en otras CCAA españolas pero que migraron hacia Cataluña como mucho a los 6 años. De esta forma, todos los individuos en la muestra se escolarizaron en Cataluña y bajo la Ley General de Educación en cuanto a la duración de la educación obligatoria. La “estrategia empírica” utilizada en nuestro trabajo sigue el enfoque de este artículo para analizar el efecto del cambio de lengua de instrucción en Puerto Rico, que básicamente consiste en un modelo en doble diferencia (“Difference-in-Difference”) que explota la variabilidad en los años de exposición a la reforma en función del año de nacimiento y de los años de estudio. Más intuitivamente, lo que hacemos es comparar el rendimiento salarial de cada año de instrucción entre los individuos que hicieron la escuela sólo en castellano (nacidos antes del 1966) y los que nacieron a partir del 1966, donde los últimos llevaron a cabo una cierta fracción de sus estudios no universitarios en catalán-castellano tras la aplicación de la LNL del 1983. Dado que la reforma catalana afectó a todos los individuos que estaban estudiando en aquel momento, en la muestra tenemos (además del grupo de control, nacidos antes del 1966) individuos que hicieron parte de la escuela en catalán-castellano (nacidos entre 1966 y 1976, exposición parcial al bilingüismo) y otros que cursaron todos los niveles educativos bajo el sistema bilingüe (nacidos desde el 1977, exposición total); por lo tanto, el grado de exposición al bilingüismo en la escuela (es decir, la fracción de estudios hecha en catalán y castellano) depende tanto de la duración total de los estudios como del año de nacimiento.

Los resultados indican que cada año adicional de instrucción genera un rendimiento salarial del 6.5%, pero si la escuela se ha hecho en dos lenguas este rendimiento se incrementa hasta 6.5+1.4 = 7.9%.

Para comprobar que nuestras estimaciones reflejan el efecto de la escuela bilingüe y no otros efectos “espurios” relacionados con la cohorte de nacimiento y los niveles de estudio, realizamos diferentes pruebas de robustez y de falsificación. Lo más relevante, nos preguntamos qué pasaría si construyéramos una “reforma ficticia”, que en lugar de aplicarse en 1983 se aplicara en años anteriores, así generando un “placebo” que se aplica a cohortes de individuos que nunca estuvieron afectados por la introducción del bilingüismo en la escuela. Variando el año de aplicación de la “reforma ficticia”, generamos una batería de estimaciones con efectos placebos, desde las cuales no se detecta ningún efecto significativo (si fuera el caso, probablemente nuestra estimación principal estaría capturando otros factores que no tienen nada que ver con la implementación de la reforma LNL). También llevamos a cabo otro análisis de falsificación, basado en la idea de aplicar otra reforma ficticia a individuos residentes en otras CCAA españolas sin lenguas cooficiales, que por lo tanto nunca experimentaron un cambio en el uso del idioma en el sistema educativo. Este otro experimento de falsificación tampoco detecta ningún efecto significativo. Finalmente, consideramos la posibilidad de que los efectos encontrados puedan derivar de la “endogeneidad” de los años de escolaridad, a partir de los cuales se calculan los años de exposición al bilingüismo (juntamente con el año de nacimiento), básicamente utilizando solo la exposición que se produjo durante la educación obligatoria (como hicieron aquí para analizar el efecto de la LNL en los sentimientos de identidad nacional); esta estimación adicional nos proporciona resultados muy similares a la inicial, por lo que se descarta que la posible correlación de los años de estudio con el término de error de la ecuación de salarios este explicando todo el efecto encontrado respecto a nuestra variable de exposición al bilingüismo. Los resultados de estas pruebas de robustez nos confirman que el efecto encontrado en nuestras estimaciones se puede atribuir razonablemente a la reforma que introdujo otro idioma, el catalán, como lengua de instrucción en las escuelas de este territorio bilingüe, en el cual el conocimiento de catalán afecta positivamente los resultados laborales (aquí y aquí).

Con el objetivo de entender si existen efectos heterogéneos de la introducción del catalán como lengua vehicular en el sistema educativo, en la parte final del trabajo realizamos diferentes estimaciones con interacciones entre los años de exposición a la escuela bilingüe y diferentes indicadores del entorno sociolingüístico del entrevistado. Con estas estimaciones adicionales detectamos que el efecto beneficial del bilingüismo en la escuela es más pronunciado entre los individuos con origen no catalán (es decir, con ambos padres nacidos fuera de Cataluña o los que tienen el castellano como lengua propia) y de bagaje educativo bajo (en términos de educación de los padres). En definitiva, nuestro estudio indica que la reforma que introdujo el catalán como lengua de instrucción en la escuela, juntamente con el castellano, generó efectos salariales a largo plazo positivos, que se producen especialmente entre individuos de origen no catalán. Estos fueron los que se beneficiaron más de la reforma, posiblemente porque la LNL les permitió alcanzar un nivel de competencia en catalán similar al de los individuos con origen catalán, que aprendieron este idioma en el ámbito familiar y son bilingües desde la infancia. En conclusión, creemos que se puede afirmar que la reforma fue beneficiosa para nivelar el “terreno de juego” en una sociedad bilingüe, en la cual el conocimiento de ambas lenguas es relevante para los resultados laborales.