El plagio de José Antonio Martínez Álvarez (todavía)

por admin el 25/01/2016

El 27 de Noviembre de 2014, El Diario destapaba el plagio de José Antonio Martínez Álvarez, el director del Instituto de Estudios Fiscales, en su libro La Escalera de Jacob.

El plagio no era una frase copiada y pegada aquí o ahí. Eran párrafos y párrafos enteros. Un caso de fraude académico de primera magnitud, inaceptable en un profesor universitario y más en el director del Instituto de Estudios Fiscales.

Este fraude, si España fuera como otros países, hubiera traído dos consecuencias. La primera que José Antonio Martínez Álvarez hubiera dimitido de su cargo y, en caso de negarse, que Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Administraciones Públicas lo hubiese destituido. La segunda que la UNED, la universidad con la que esta afiliado José Antonio Martínez Álvarez, hubiera comenzado algún tipo de actuación disciplinaria ante un comportamiento impropio de la actividad investigadora.

Desconocemos si ha habido alguna actividad en la UNED. Lo que sí que sabemos es que ni José Antonio Martínez Álvarez ha dimitido ni Cristóbal Montoro le ha destituido.

Y si la actitud de José Antonio Martínez Álvarez nos entristece pero no nos extraña dado su comportamiento de plagio, la de Cristóbal Montoro nos sorprende. Cristóbal Montoro es catedrático de universidad y, por tanto, debía ser particularmente sensible a la gravedad de un plagio de tal magnitud.

Ha pasado ya un año largo y, como demasiadas veces ocurre en España, los comportamientos inaceptables no acarrean consecuencias. ¿Qué piensan los españoles que con sus impuestos pagan el sueldo de José Antonio Martínez Álvarez? ¿Qué prestigio pueden acumular las instituciones académicas españolas cuando el plagio queda impune? ¿Por qué no ha actuado Cristóbal Montoro? No tenemos respuesta a ninguna de estas preguntas, pero si mucho enfado y decepción. España no puede funcionar de esta manera.

Antonio Cabrales, Gerard Llobet, J. Ignacio Conde-Ruiz, Jesús Fernández-Villaverde, Juan Rubio-Ramírez, Libertad Gonzalez y Pedro Rey Biel

P.d. Esta entrada iba a ser colgada el 27 de Noviembre de 2015, cuando hacia un año de la noticia en El Diario. Sin embargo, al estar en plena temporada electoral, decidimos retrasarla unas semanas. Los dos meses extras no han corregido la situación.

jetkom enero 25, 2016 a las 10:03

Vivo en Alemania. Aquí desde la célebre caída en desgracia del delfín Gutenberg por plagiar su tesis está incluso de moda controlar las tésis electorales de políticos. De cabeza recuerdo al menos cinco que han perdido el título de doctor y su puesto (incluída, ni más ni menos, la ministra de educación). Algunos de estos casos por plagios mucho menores.

¿Que explica la diferencia? Desde luego en Alemania a esto se le da mayor cobertura mediática. ¿Por qué? No lo tengo claro. Pese a que suelo huír de él, me inclino a tirar por el “argumento cultural”. Tengo la sensación de que aquí el título de doctor tiene aún prestigio y relevancia. Hasta el punto de que a parte de ser valorado por muchos empleadores, puedes pedir que te lo inscriban en el DNI/Pasaporte o que cuando compras por Internet adresen el paquete al “Frau Dr. [Tu Apellido]”. También en las universidades hay mucha insistencia en el tema de citar bien y en casos sospechosos se controla con software específico.

Si es cuestión de mentalidad, difícil y lenta solución le veo.

Juan Francisco enero 25, 2016 a las 17:13

¡No todos dimiten! En Alemania los hay que también se hacen el sueco en esto: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/02/15/actualidad/1360956192_796560.html

RC enero 26, 2016 a las 11:21

“¿Por qué? No lo tengo claro.”

Quizás sea demasiado cínico, pero me huelo que también debe pesar que nuestros periodistas tampoco le hagan ascos al “corta-pega”. En cierta ocasión pillé a un corresponsal en Londres de cierto periódico nacional en pleno delito de plagio de artículos de la prensa inglesa, con “corta-pega” de entrevistas y agravante de mala traducción, y el “defensor del lector” de ese periódico apenas se lo afeó.

Violeta enero 25, 2016 a las 10:51

Gracias por recordar esta tremenda historia.
No tengo palabras, asumí que algo se haría.
And yet, ahí sigue. Yendo a trabajar a diario, asumo, y sin pasar vergüenza por el qué dirán.
Esto muestra, una vez más, que en España nos falla el factor estigma, no se condena al ostracismo a quien incurre en tamañas faltas. No se estigmatiza socialmente ni al que defrauda a Hacienda, ni al que falta al trabajo, ni al que descarga pelis y libros (mejor dicho, roba), ni al que asume que la plaza que sale en una Universidad es “su plaza”, ni a muchos otros. Siguen frescos como lechugas.
En otros sectores sí se ha avanzado, de forma que ahora el que presume de correr con el coche o de pegar a su cónyuge ya no es un campeón, y ya no es una cuestión privada. O sea que hay esperanza.
Espero que este post tenga difusión porque en última instancia, si a la gente no le importa, nada cambiará. Pero para eso hace falta que se sepa, así que muchas gracias por la generosidad de escribirlo.

Miguel Ángel Caballero enero 25, 2016 a las 13:52

Al igual que una herida abierta muestra la infección que la provoca, estas actuaciones nos muestran tanto la ineptitud de quienes gobiernan nuestras instituciones como el secuestro que sufren estas mismas instituciones por individuos que solo defienden intereses ajenos a los ciudadanos y a los suyos propios.

David Teira enero 25, 2016 a las 18:54

Un grupo de de unos 80 profesores de distintas facultades de la UNED suscribimos entonces un manifiesto de condena de plagios y otras conductas académicas reprobables que se habían denunciado en nuestra universidad. Lo hicimos llegar al Rectorado, pero tampoco tuvimos respuesta. Así que gracias a vosotros por la denuncia pública de estos casos.

Jesús Fernández-Villaverde enero 26, 2016 a las 03:31

Gracias por la info. No sabiamos de esa inicitiva. Desde luego, en una universidad seria estas cosas no se deberian permitir.

José-Luis H. enero 25, 2016 a las 19:40

Razón: la casta (o ‘kasta’ o ‘peña’), en este caso la universitaria, que es una de las más endogámicas como cualquiera debería saber. Aunque sean ‘kasta’ y quieran dar lecciones a los demás ;-) . Hay otras como la judicial, la funcionarial en general… Privilegios mal utilizados en suma.

Como se ha dicho, en otros campos vamos mejorando.

El hecho de que en Alemania haya dimisiones y destituciones indica que se lo toman en serio pero también que el problema existe allí y que no son santos como se dice tan alegremente (tipo “esto en Alemania no pasaría”).

Jesús Fernández-Villaverde enero 26, 2016 a las 03:33

Plagios hay en todos sitios, empezando en Estados Unidos. Siempre habra gente que estara tentada. La diferencia entre los sistemas institucionales que funcionan y los que no funcionan no es que no haya gente que caiga en la tentacion, son las consecuencias de la misma.

churito enero 25, 2016 a las 21:22

lo cierto es que una vez mas demuestran que son …. IMPRESENTABLES. Aunque solo fuera por la estética, obviando la ÉTICA, deberían cesar a ese personaje. Triste España

Julia_Volcar enero 26, 2016 a las 19:30

Luego está también el caso del embajador en el Reino Unido Federico Trillo, con un caso de plagio sonado en “su” tesis doctoral. Tampoco parece que desde la complutense que expidió el título de doctor alguien haya pedido que se lo retiren a pesar de que sería lo más fácil de hacer. Y ahí sigue, cobrando más de 12.000 euros al mes del erario público, a pesar de este y otros escándalos si cabe aún más inhabilitantes.

Gauffre enero 31, 2016 a las 11:00

Pues “el plagiador de Hacienda” parece un aficionado al lado de este al que acaban de pillar y denunciar sus propias víctimas:

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=485053598361500&id=190568004476729

En los comentarios hay más enlaces, parece un auténtico profesional del tema, que se ha construido su CV a base de plagios. Y ahí sigue.

Se han cerrado los comentarios de esta entrada.

Previous post:

Next post: