El ciclo de la desigualdad salarial

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por Stéphane Bonhomme

La situación actual de crisis económica ha devuelto a primera línea de actualidad la preocupación por la desigualdad en España. Por lo que respecta a la evolución de la desigualdad salarial, la evidencia empírica en España es incompleta, ya que – al contrario que en otros países - nuestra Encuesta de Población Activa no contiene información sobre salarios. Estudios previos basados en otras fuentes (Pijoan-Mas y Sánchez-Marcos; Carrasco, Jimeno y Ortega; Izquierdo y Lacuesta) encuentran que, durante la etapa de expansión, la desigualdad salarial disminuyó, aunque los resultados no son unánimes en cuanto a la magnitud de ese descenso.

El acceso a los registros administrativos de la Muestra Continua de Vidas Laborales de la Seguridad Social para su uso con fines de investigación sólo ha sido posible desde 2007. En un trabajo reciente, Laura Hospido y yo utilizamos esta información para extraer una visión amplia y coherente de la evolución de la desigualdad en España en un periodo continuo de más de veinte años (1988-2010). Nuestra evidencia muestra que en España la desigualdad salarial para los hombres (medida como el ratio entre el percentil 90 y el 10) disminuyó durante la expansión y aumentó tanto en la crisis de principios de los noventa como durante la actual recesión (Fig.1). Para las mujeres, tras un notable incremento en la década de los noventa, la evolución ha sido más estable.

Figura 1. Desigualdad salarial y paro

Notas: Fuentes MCVL y OCDE. La línea continua (eje izquierdo) muestra la evolución de la desigualdad salarial medida como el log(90/10) ratio de percentiles de salarios diarios, por sexos, y la línea discontinua representa la tasa de paro (eje derecho).

Lo más llamativo de los resultados para el caso de los hombres no es que la magnitud de las variaciones sea tan sustancial (de hecho, es comparable a los crecimientos en desigualdad documentados para Estados Unidos por, entre otros, Autor, Katz y Kearney), sino que su evolución vaya en paralelo a la de la tasa de paro. No olvidemos que el desempleo ha azotado a nuestra economía con una dureza extrema, y lo ha hecho además de forma extraordinariamente rápida (la tasa de paro supera ya el 24% cuando se situaba en el 8% justo antes del comienzo de la crisis).

¿Era de esperar este comportamiento contracíclico de la desigualdad en España? La teoría económica no permite hacer una predicción inequívoca sobre cuál debe ser el efecto del ciclo sobre la desigualdad salarial. Así, los cambios en desigualdad dependerán tanto de las variaciones en los salarios relativos de los trabajadores que continúan empleados, como de variaciones en la composición de la fuerza laboral. Si los salarios relativos no cambian mucho, el impacto de - por ejemplo - una crisis dependerá fundamentalmente de qué segmento de la fuerza de trabajo se ve más afectado por la misma. A priori, podríamos pensar que la parte más baja de la distribución salarial es la que se ha visto expulsada en mayor medida del mercado de trabajo. En ese caso, la distribución tendería a estar más comprimida y, por tanto, la desigualdad salarial sería menor. Nuestra evidencia, sin embargo, muestra que en España las variaciones en el empleo han afectado sobre todo a la parte media de la distribución, y no a su extremo más bajo (Fig.2). Así, del mismo modo que durante el periodo expansivo las mayores oportunidades de trabajo se concentraron en esa región de la distribución de salarios, también ahora - durante la gran recesión - las mayores pérdidas de empleo se han dado en esta zona intermedia.

Figura 2. Variaciones en empleo

Notas: Fuente MCVL. El gráfico muestra diferencias en empleo (porcentaje de días trabajados en cada periodo) entre expansiones y recesiones, por percentil de salarios.

Un factor que explica en gran medida este mayor protagonismo de la parte media es la peculiar estructura sectorial de la economía española y, en concreto, el papel crucial de un sector: la construcción. Así, el empleo relativo en este sector creció enormemente aupado por el boom inmobiliario previo a la actual crisis, y cayó bruscamente desde finales de 2007 (Fig.3 izquierda). Menos conocido es el resultado de que los ingresos laborales en ese sector experimentaron durante el periodo expansivo un crecimiento mayor al de otros sectores, lo que hizo que los trabajadores de la construcción en solo 10 años pasaran de ocupar el percentil 30 al percentil 40 en la distribución salarial agregada (Fig.3 derecha). Este incremento paralelo del empleo y los salarios en el sector de la construcción respecto a otros sectores responde pues a un fortísimo impulso por el lado de la demanda. Sin embargo, no se ha tratado de una demanda de trabajadores cualificados como sí ha ocurrido en otros países (EEUU o Alemania), sino una demanda de trabajadores jóvenes y con menor nivel educativo.

Figura 3. Empleo y salarios en la construcción

Notas: Fuente MCVL. El gráfico izquierdo muestra el peso relativo de la construcción sobre el empleo total para hombres. El gráfico derecho muestra la mediana de salarios diarios en la construcción, expresada como percentil en la distribución salarial agregada.

Nuestros resultados resaltan pues la gran fragilidad del modelo de crecimiento español. Durante la expansión vimos como la demanda de trabajadores jóvenes, con bajo nivel educativo y altas tasas de temporalidad, permitía acortar las diferencias salariales con respecto a trabajadores más experimentados, más cualificados y con contratos indefinidos (como ya se comentó en NeG). De hecho, este fuerte dinamismo animó a muchos jóvenes a abandonar el sistema educativo de forma anticipada (Aparicio; Lacuesta, Puente y Villanueva). Sin embargo, esas mejoras salariales relativas han desaparecido con el cambio de ciclo (Fig.4). A su vez, el shock de demanda en la construcción contribuyó al estancamiento de la productividad de la economía en su conjunto (Fig. 5). 

Figura 4. Salarios relativos

Notas: Fuente MCVL. Ratios de salarios medianos.

Figura 5. Productividad

Notas: Fuente EU Klems. Valor añadido por total de horas empleadas. Índices normalizados al valor en 1988.

En definitiva el reto que esta evidencia plantea es cómo lograr una economía más diversificada y un empleo más estable, que permitan evitar que se reproduzca el ciclo de la desigualdad.

Hay 11 comentarios
  • Gracias por ponerle números a una percepción que todos hemos tenido a lo largo de la última década. Lo que no imaginaba era que eso (los salarios de los no cualificados en la construcción y derivados) tuviese tanto peso en el total como para suspender durante unos años la marcha a largo plazo de esa medida agregada de desigualdad. Porque lo que vosotros véis es, efectivamente, un ciclo; pero lo que ven los trabajos internacionales que citáis es una tendencia clara hacia la desigualdad (que puede tener total o parcialmente una explicación de mercado, como se señala en otrs entradas de NeG).
    Las preguntas que se imponen son las siguientes:
    ¿Debemos renunciar en España a tener series más largas hacia atrás que pongan en contexto vuestro ciclo?
    ¿qué pasa con vuestras propias series si quitamos el efecto "construcción"?
    Sospecho que, caso de disponer de esos datos, aunque se obtengan de forma muy indirecta o cocinada, el ciclo del ladrillo quedaría bastante difuminado.
    Una última cuestión.: ¿el log(90/10) se hace sobre valores medios para ambos grupos o para los valores medianos?

    • Gracias Jorge por tus comentarios.
      - Sobre la disponibilidad de series más largas, los datos de salarios
      de la seguridad social empiezan en el 1980, pero la calidad de los
      datos es peor para este periodo. También creemos que tener una
      perspectiva más prolongada en el tiempo es muy importante, para
      formarnos una idea de las tendencias de largo plazo. El problema es
      que no hay datos disponibles. Algo de tendencias a largo plazo para
      los salarios más altos, usando declaraciones de la renta, se puede
      encontrar aquí: http://elsa.berkeley.edu/~saez/alvaredo-saezJEEA2009

      - Saber lo que habría pasado sin el sector de la construcción es una
      pregunta difícil porque no podemos medir ese escenario hipotético. Lo
      que hemos hecho en nuestro artículo es simplemente omitir la
      construcción en nuestros datos y calcular nuevos índices de
      desigualdad sin esas observaciones. Lo que obtenemos en este caso es
      una evolución cíclica parecida, pero con menores fluctuaciones (en
      términos porcentuales, representan la mitad de las variaciones que
      observamos en la Fig.1 para hombres). Esto sugiere que la construcción
      sí ha tenido un efecto muy importante sobre la evolución agregada de la
      desigualdad, pero que - a la vez - no ha sido el único sector cíclico
      en la economía.

      - Finalmente, los "log(90/10)" son índices de desigualdad calculados
      sobre la distribución total de salarios, no sobre salarios medios o
      medianos.

      Un saludo,
      Stéphane

  • Sin embargo, los resultados parecen confirmar la teoría marxista, según la cual durante las crisis los sectores capitalistas mas "duros"aprovechan para recortar salarios y derechos de los trabajadores( que suelen aumentar en fases de auge). En estas condiciones, la distribución de la renta varia en función de los avatares de la "lucha de clases".
    Saludos.

  • Stéphane,

    Gracias por su entrada. Dos preguntas. Primero, sobre los datos. Hay por lo menos tres conceptos que interesan en el análisis del trabajo dependiente --uno el costo medio para el empleador de contratar su plantel de trabajadores (siempre pensando en trabajadores homogéneos en todas las dimensiones pertinentes); otro la remuneración total promedio del plantel, incluyendo todo tipo de beneficio presente y futuro; y tercero, la remuneración total promedio que el plantel lleva hoy a su casa en efectivo (en términos populares, el salario promedio del plantel). La pregunta es si cuando uno analiza la evolución de los mercados de trabajo durante un período largo puede ignorar diferencias fuertes en las trayectorias de los tres conceptos, lo que lleva a la pregunta de qué evidencia hay para el caso español en el período que usted analiza. (Nota: para analizar el paro, la diferencia entre costo medio y marginal del plantel sobre un determinado período de contratación es crítica).

    Segundo, el problema de la agregación. Su entrada muestra diferencias entre hombres y mujeres pero esto de ninguna manera significa que esa sea la única distinción importante. Por ejemplo, pronto nos damos cuenta que estamos agregando sobre actividades muy distintas en su evolución durante las últimas décadas. Mi pregunta es si no debiéramos partir al revés, es decir, identificando primero distinciones que la teoría nos dice pueden ser importantes y luego buscar evidencia sobre estas distinciones teóricas y su importancia en los agregados.

    • Gracias por sus comentarios.

      - Los datos son bases contributivas de la seguridad social. Como tal,
      no incluyen parte de los ingresos (como suplementos no regulares).
      Excepto esas (relativamente menores) diferencias, las bases
      corresponden a la tercera categoría que usted menciona: la
      remuneración que uno "se lleva a casa". Esto plantea dos preguntas
      importantes, que no hemos examinado aun: el impacto del sistema
      redistributivo sobre la desigualdad, y la relación entre desigualdad
      salarial y coste laboral para las empresas. Para los Estados Unidos,
      una comparación muy interesante de diferentes dimensiones e
      implicaciones de la desigualdad se puede encontrar aquí:
      http://www.econ.nyu.edu/user/violante/Journals/redusa_text_final.pdf.

      - En cuanto a la agregación, es cierto que la evolución
      agregada de la desigualdad esconde grandes diferencias entre
      categorías. En nuestro artículo examinamos diferencias entre género,
      nivel educativo, ocupaciones, sectores, y tipo de contrato, entre
      otros. Documentamos diferencias marcadas, siendo la evolución del
      sector de la construcción un ejemplo clave. Siguiendo una metodología
      habitual en la literatura para medir el impacto de esas diferencias,
      "descomponemos" la evolución de la desigualdad entre una parte debida
      a cambios en la composición de la fuerza laboral (en términos de
      sectores, nivel educativo, etc) y otra debida a variaciones en
      salarios.

      Un saludo,
      Stephane

  • Buenas,
    Lo primero, agradecer a Stephane y a Laura por compartir las conclusiones de su paper, explicado en este post para todos. Mi pregunta es:

    No sé si me equivoco, pero siempre entendí que tomar logartimos en los salarios respondía a que en general los salarios se comportan como una log-normal, de modo que esta transformación nos ayudaba a obtener residuos "mejores" y por lo tanto a mejorar nuestra estimación. (no sé hasta qué punto es cierto).

    Ahora bien, ¿tiene sentido tomar logartimos de los salarios para estudiar la desigualdad? Los logaritmos reducen la varianza y con ello la desigualdad...
    Quizá esto sea más problemático para medir la desigualdad en un momento del tiempo que para observar su evolución, pero tal sesgo inducido por los logartimos sigue estando ahí...
    Me imagino que será práctica común en la profesión, pero no sé hasta qué punto puede responder a la "costumbre", en la medida que ya se hace para las funciones de salarios, y me pregunto si estamos así alterando (quizá en el margen, no lo sé) los resultados...
    Un abrazo

    • Gracias Jonás por tus comentarios.

      Una precisión: la medida de desigualdad salarial que usamos es el ratio
      de percentiles 90 y 10. El percentil 90 de salarios es el salario de
      un individuo que está en el escalón 90 sobre 100 de la escalera
      salarial. De la misma manera, el percentil 10 es el salario de un
      individuo que está en el escalón 10 sobre 100. El ratio entre estos
      dos salarios se entiende como una medida de diferencias entre "ricos"
      y "pobres", es decir una medida de desigualdad salarial.

      En la Fig. 1, los logaritmos indican que el ratio ha aumentado
      alrededor de la crisis reciente en 10 puntos porcentuales: en 2007 el
      percentil 90 de salarios era 3.8 veces superior al percentil 10, es
      decir los "ricos" ganaban 3.8 mas que los "pobres" ese año. El
      logaritmo de 3.8 es 1.34, que es el numero que reportamos en el
      grafico. En 2010, el logaritmo era 1.44, es decir que el percentil 90
      de salarios era 4.2 veces superior al percentil 10. La desigualdad
      había aumentado en un 10 por ciento (4.2/3.8-1= 10%), que es la
      diferencia entre logaritmos: 1.44-1.34. Visto así, es un aumento muy notable de la diferencias salariales durante esta crisis.

      En todos esos cálculos, calculamos desigualdad sobre salarios en niveles (esto es en euros con referencia al año 2006). Así la evolución de la desigualdad es fácilmente interpretable. Los logaritmos solo son una manera de expresar esa evolución en términos porcentuales.

      Espero que esas explicaciones resulten claras...

      Un saludo,

      Stéphane

  • Creo que el análisis adolece de cierta descontextualización. En un mundo tan globalizado esto dificulta el diagnóstico y la evaluación de estrategias y propuestas. Cada vez es más cuestionable estudiar algunos fenómenos en un entorno nacional y desvinculados de gran parte de sus causas globales.

    En todo occidente --salvo en los escasos nichos que han conseguido preservar fortalezas industriales o de rendimientos crecientes-- se está produciendo desde hace mucho tiempo una pauperización de la población trabajadora por pérdida masiva de base industrial. De ahí el refugio en vivienda. Es "the 1% economy" en el último libro de Stiglitz.

    La desigualdad es lo que acaece cuando se pierden los trabajos de tipo industrial y son sustituidos por trabajos de servicios. El gap entre la minoría y la mayoría aumenta porque trabajan en entornos mercados globales diferentes.

    Por poner un ejemplo: El diseñador de vehículos o de productos financieros compite dentro de una élite global y así se le remunera mientras el peluquero lo hace en su barrio. Mercados y proposiciones de valor muy diferentes.

    Además el fenómeno se va a acentuar una vez que avance la próxima ola de globalización (el Outsourcing de servicios a mano de obra dislocada temporalmente) o que se apliquen las TIC en serio a la enseñanza. (Rodrik, 2011).

    La desigualdad creciente en occidente es un fenómeno ligado a la globalización si bien se va compensando con un acercamiento salarial entre los países emergentes y nosotros. A escala mundial, claro.

    Animo a Stéphane a abordar el contexto.
    Saludos.

  • La idea es buena, pero el problema es el mismo. No se analiza en profundidad.

    No se están analizando cosas equivalentes: Ni horas trabajadas, ni disponibilidad, ni sectores concretos, ...

    Mismo puesto laboral, mismas horas de trabajo, misma disponibilidad y mismo sector. Cuando eso se analice en profundidad, cosa que no es sencilla de conseguir, entonces pensaré si hay o no hay desigualdad.

    Con los datos que se presentan lo único que me atrevo a creer ver es que podrían suceder varias cosas:

    - Discriminación por razón de sexo. Este punto es lo que justifica la mal llamada "discriminación positiva" (no hay discriminación que pueda ser positiva).
    - Uno de los dos sexos quiere trabajar demasiado o el otro quiere trabajar menos (el 2% de los hombres no quiere trabajar por las tardes contra el 30 o 40 de las mujeres, "datos" publicados en 20 minutos)
    - Hay sectores masculinos y sectores femeninos. Habría que ver si es algo "genotipado o fenotipado". De aquí saldría otra pregunta, los sectores se ven más afectados en los salarios y condiciones por ser más o menos masculinos o femeninos o sólo se ven afectados por su propia idiosincracia.
    - Cuánto afecta en la diferencia de salarios por encima de los que tienen entre 45 y 70 años (los que dominan el mundo) y los que tienen entre 16 y 44 años. El nivel de estudios entre ambos sexos se ha equilibrado enormemente en el último periodo.
    - ¿hay que regular o es mejor enfocarse en la educación y en el fomento de la igualdad por la vía social?

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