Cómo votar a la derecha cuando en realidad querías votar a la izquierda

asturias2En las próximas elecciones del 26 de Junio más de 100,000 españoles votarán a la derecha cuando en realidad pretendían votar a la izquierda. No lo harán de una manera consciente y, es más, lo más probable es que nunca lleguen a saber que de hecho votaron a un partido rival. La explicación para este sorprendente fenómeno es bien conocida entre los politólogos: el pésimo diseño de la papeleta del Senado induce al error y provoca que sea fácil equivocarse al rellenarla. La causa de la confusión es que, en las papeletas, el símbolo de cada partido figura al lado de los candidatos del siguiente partido. Naturalmente, este problema afecta a todos los partidos independientemente de su posición en el espectro ideológico, lo que importa es si están a la derecha o a la izquierda en la papeleta electoral. Por ejemplo, si en las pasadas elecciones pretendía votar a Podemos en Asturias, es posible que con las prisas haya acabado votando a Vox, que curiosamente obtuvo en esta circunscripción más del doble de votos en el Senado que en el Congreso (3.988 vs 1.684 votos).

Si tenía la intención de votar a Ciutadans en la provincia de Barcelona, cabe la posibilidad de que haya acabado votando al Partit Comunista del Poble de Catalunya, que también recibió significativamente más votos en el Senado que en el Congreso (8.765 vs. 5.363 votos) y, si se inclinaba por el PP, puede que haya votado, muy a su pesar, a Esquerra Republicana de Catalunya.

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Fragmento de la papeleta del Senado de Barcelona, 2015.

 

El defectuoso diseño de la papeleta del Senado se remonta a los años 80 y ha recibido periódicamente la atención de los medios de comunicación, incluido nadaesgratis. Pero más allá de la evidencia anecdótica, es posible cuantificar el número de votantes que cometen el error de votar al partido situado a la derecha del partido al que pretendían en realidad votar. Hasta las elecciones de 2008 la disposición de los partidos en la papeleta se decidía por sorteo, por lo que podemos estimar empíricamente como el número de votos obtenidos por un partido se ve afectado por la popularidad del partido que (de manera casual) se sitúa a su izquierda en la papeleta. Utilizando datos de las elecciones de 2004 y 2008, observamos que el problema afecta aproximadamente al 1% de los votantes. Como se puede observar en la siguiente tabla, columnas 1 y 2, esta estimación es extremadamente precisa, y se puede descartar con una probabilidad superior al 99.9% que el efecto sea nulo. Una explicación alternativa sería que la proximidad en la papeleta del otro partido induce al votante a cambiar su voto de una manera consciente pero, dado que no observamos que el efecto dependa de la distancia ideológica, esta explicación no parece plausible. Por otro lado, no tiene ningún efecto, como cabía esperar, la popularidad del partido situado a la derecha en la papeleta.

tabla

Como ya indicábamos en la anterior entrada, una posible forma de prevenir estos errores es introducir una línea de separación entre los distintos partidos (¡lamento repetirme, pero es que no nos hacen caso!). Esta medida ha sido adoptada por algunas juntas electorales provinciales de manera intermitente en las elecciones de 1996, 2011 y 2015. Por ejemplo, Madrid introdujo la línea de separación en las papeletas en las elecciones de 1996, la eliminó en 2000, 2004 y 2008, y la volvió a introducir en 2011 y 2015. Barcelona la introdujo en 2011 pero la eliminó en las elecciones de 2015. Otras juntas electorales, como la asturiana, nunca han llegado a introducirla.

 

Papeleta con linea de separación: Huesca, 2015.
Ejemplo de papeleta con línea de separación: Huesca, 2015.

Para comprobar si esta medida es realmente efectiva, hemos analizado las elecciones de 1996 de manera separada para aquellas provincias que incluyeron una línea de separación en la papeleta y aquellas provincias que mantuvieron el modelo de papeleta tradicional. (Resultaría más complejo analizar los datos de 2011 y 2015, dado que en este caso el orden de los partidos en la papeleta no es aleatorio.) Los resultados son muy claros: únicamente se observa un trasvase de votos desde el partido situado a la izquierda de la papeleta al partido situado a su derecha cuando no existe la línea de separación (ver columnas 3 y 4 de la Tabla superior). En 2015 cerca del 40% de las provincias no incluyó esta línea de separación en la papeleta por lo que, en base a nuestras estimaciones, calculamos que unos 100,000 votantes (un 1% del total) se habría equivocado al votar.

La incapacidad de los legisladores para solucionar este problema contrasta con el consenso que lograron los principales partidos en una reforma aprobada en 2010 para modificar otro importante elemento del diseño de la papeleta del Senado, el orden de los partidos en la papeleta. En lugar del orden aleatorio, se decidió que los partidos debían aparecer en la papeleta ordenados en base al número de votos recibidos en las elecciones anteriores. Los partidos de nueva creación irían situados al final de la papeleta (o incluso en su reverso). En el preámbulo de la ley se alega que la reforma pretende reducir la incidencia del voto nulo (que curiosamente desde entonces no ha parado de aumentar), pero no se menciona una abundante literatura académica que muestra que estar situado al comienzo de la papeleta ayuda a arañar votos adicionales, lo que ha llevado a diversos países a hacer reformas de sentido contrario a la española, adoptando el orden aleatorio en las papeletas (ver Luttmer y Shue 2009).

La reforma de 2010 se ha implementado a menudo de manera selectiva, aplicando la normativa en favor del PP y del PSOE, pero ignorando al resto de partidos. Por ejemplo, en las elecciones de 2011 la Junta Electoral Provincial de Madrid situó al PP y al PSOE en la parte superior de la papeleta, como les correspondía en base a los votos obtenidos anteriormente, pero relegó al final de la papeleta a UPyD que había sido el cuarto partido más votado. La Junta Electoral Central reconoció que se había aplicado incorrectamente la ley, pero decidió no modificar el orden de los partidos en la papeleta. Errores similares se han producido de nuevo en las elecciones de 2015 en diversas provincias. En Castellón, Esquerra Unida del País Valencià, el tercer partido más votado en las anteriores elecciones, fue relegada al reverso de la papeleta. En Alicante, Esquerra Unida del País Valencià y Unión, Progreso y Democracia fueron relegados a las posiciones 9 y 13 de la papeleta, a pesar de haber sido el tercer y el quinto partido más votados respectivamente en las anteriores elecciones. Situaciones similares se han producido en las listas de La Coruña y Ciudad Real, entre otros casos.

La incapacidad de nuestras instituciones para conseguir resolver, después de tres décadas, un problema tan trivial como el diseño de una papeleta electoral dice mucho acerca de la calidad de estas instituciones (y quizás también acerca de los votantes) pero, sobre todo, refleja la total irrelevancia del Senado. Los errores en el voto inducidos por el mal diseño de las papeletas influyen ligeramente en la financiación de los partidos (unos 32 céntimos por voto) y quizás podrían afectar a la carrera política de algún que otro candidato pero, al menos, les puede quedar el consuelo de que no tendrá mayores consecuencias. Como se puso de manifiesto durante el gobierno de Zapatero, un Senado controlado por la oposición a lo sumo puede aspirar a retrasar la aprobación de las leyes o de los presupuestos unas semanas, el tiempo que tarda el Congreso en volver a aprobarlas.

Hay 17 comentarios
  • Muy buena investigación, el logo del partido a la derecha, rompe la lógica de lectura occidental, de izquierda a derecha, el logo como imagen es visualmente reconocible de inmediato, la lectura es un segundo nivel.
    Otro detalle es la enumeración de los partidos, el número crea una jerarquización subliminal que no tiene sentido y que puede influir indirectamente.
    La neutralidad sería un orden alfabético y donde está el número poner el logo seguido del texto, los logos alineados a la izquierda en las dos columnas crean dos líneas gráficas visuales que puede reforzarlas una línea de separación vertical entre las dos columnas.

    • Gracias por tu comentario Maite!

      Sin duda poner el logo en la parte extrema derecha no es muy afortunado. Creo que tiene mucho sentido tu propuesta de mover el logo al lugar donde figura actualmente el número.

      El tema del orden también lo discutimos en un post anterior. Como el orden puede ser importante, lo que hacen muchos estados americanos es imprimir muchos modelos diferentes de papeletas, de forma que cada partido aparezca en una posición distinta en cada papeleta. Los distintos modelos se distribuyen de manera aleatoria en distintos colegios electorales, y así ningún partido sale beneficiado por ocupar una posición de privilegio en la papeleta. (En algunos colegios electorales estará al principio de la papeleta, en otros estará al final.)

    • La enumeración jerárquica de los partidos es preocupante.

      En Uruguay, cada partido elige los números de sus listas. Por ejemplo, la 10 y la 15 son del Partido Colorado, la 71 del Herrerismo, la 609 de los tupamaros, la 90 del Partido Socialista, la 1001 del Partido Comunista, la 2121 de Asamblea Uruguay, y la 909 del Partido Independiente.

      Dado que cada votante tiene decenas de listas para elegir, el número de lista facilita la memorización.

  • Gracias, me ha proporcionado una posible explicación a un interrogante que me carcomía desde el 20D. Concretamente me extrañaba que los tres candidatos al Senado de Vox superasen en votos a la lista al Congreso, el líder del partido Santiago Abascal.
    El argumento de la celebridad Carmen Lomana me parecía flojo, de hecho ella sacó algunos votos más que Abascal pero fue la que menos, hubo uno que obtuvo un 50% más de votos.
    Lamentablemente, al no disponer de la papeleta al Senado en Madrid me queda la curiosidad de identificar a la formación responsable de ese desvío.
    Por otra parte, quizás simplemente la gente sabe que el Senado no sirve para nada y hay más campo de juego para los heterodoxos.
    En todo caso, parece muy interesante.

    • Escotero,

      Me temo que el éxito de Vox en el Senado en Madrid no se debe a su posición en la papeleta, de hecho estaba situado en la columna izquierda. 🙂

      Según mis datos, VOX en general obtuvo mejores resultados en el Senado que en el Congreso, aunque en ningún caso tan extremos como en Asturias. De media en las provincias en las que se presentó obtuvo unos 3500 votos (0.31%) en la lista del Congreso y unos 4900 (0.45%) en la lista del Senado.

      • Ya veo, bueno, un paso más en el avance de la Ciencia, una hipótesis descartada.
        Claro que si los resultados de VOX en Madrid no son significativamente distintos, en lo que a su nivel de votos en las distintas Cámaras se refiere, ¿quiere esto decir que el líder nacional no tiene "tirón electoral"?, ¿si eso fuese así, podría ser incluso algo positivo para la propia formación?... Nuevas preguntas, que supongo ya se salen de su campo.
        Muchas gracias!
        PD: No tendrá información sobre algo de lo que he oído hablar mucho, el hecho de que en los votos al Senado se detecta un porcentaje significativo en los que sólo aparece marcado un candidato (el primero de la lista del partido elegido).

        • Escotero,

          No son muchos los votantes que escogen a un sólo candidato (en torno al 5%), generalmente el primero de la candidatura, pero suelen ser decisivos para que el candidato más votado sea el primero de la candidatura. Hasta la reforma de 2010, los candidatos se ordenaban de forma alfabética, y como los partidos sabían que el primero sería el más votado, "protegían" al candidato favorito buscando candidatos cuyo apellido estuviera suficientemente atrás en el alfabeto. Y cuando el líder se apellidaba Vázquez, Redondo o Ruiz-Gallardón, se producían situaciones bastante esperpénticas.
          Para acabar con esta absurda situación en 2010 se decidió que los partidos pudieran escoger el orden de los candidatos. En mi opinión, la solución ideal habría sido imprimir varias varios modelos distintos de papeletas, alternando el orden de los candidatos en cada una de ellas, para que así el voto informado de algunos votantes tuviera alguna consecuencia.

          • Muchas gracias, esta visto que no hay nada mejor que tener los datos y contrastarlos.
            PD: Lo del orden alfabético en las candidaturas al Senado efectivamente provocaba cosas curiosas. Por ejemplo, el alcalde la A Coruña, Francisco (Paco) Vázquez Vázquez fue elegido senador en las elecciones del 2000, curiosamente sus compañeros de candidatura se apellidaban Vilariño y Villanueva. ;-D

  • Hola,
    1.- La línea de separación está incluida en el modelo de la papeleta del Senado Anexo 3 Real Decreto 605/1999. https://www.boe.es/buscar/pdf/1999/BOE-A-1999-8583-consolidado.pdf

    2.- Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del régimen electoral general https://www.boe.es/buscar/pdf/1985/BOE-A-1985-11672-consolidado.pdf

    Artículo setenta.

    1. Las Juntas Electorales competentes aprueban el modelo oficial de las papeletas correspondientes a su circunscripción, de acuerdo con los criterios establecidos en las disposiciones especiales de esta Ley o en otras normas de rango reglamentario.

    • Muchísimas gracias por las referencias Manuela!

      Muy interesante, la línea de separación figura en el modelo de papeleta oficial (Anexo 3 del Real Decreto 605/1999), me imagino que a partir de la reforma de 2010.

      Sería interesante saber qué se puede hacer para que las Juntas Electorales Provinciales cumplan con la obligación de incluir la línea de separación en la papeleta.

      • Con respecto al"SeríainteresantesaberquésepuedehacerparaquelasJuntasElectorales Provincialescumplanconlaobligacióndeincluirlalíneadeseparaciónenlapapeleta"esta "tirao ": Escriba una carta-modelo único-a cada una de las juntas electorales indicando las conclusiones de su estudio y al anexo del RD,si sus miembros son independientes está apelando a su sentido común y si son "dependientes" a su interés, dado que los partidos más votados están en el lado izquierdo. Por una vez sentido común e interés partidario están de su parte así que, salvo que ya hayan impreso las papeletas, son suyos si lo desea.

        • Ah! y es nebuloso que el RD obligue a poner una línea de separación porque, aunque es cierto que en el anexo del decreto aparece la línea en la papeleta, en el texto del anexo que da las instrucciones de lo que debe aparecer en ella no se incluye, ni la línea, ni una mención génerica del tipo: "se debe incluir algún tipo de separación que evite la confusión entre logotipo/lado izquierdo de la papeleta y lado derecho. Y en ese texto se menciona que la ordenación de las candidaturas debe respetar el artículo 172.3 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General. Si se toma la molestia de acudir a esa ley, descubrirá que obliga a redactar en la papeleta, a continuación del candidato titular pero con tipo distinto, el nombre de su suplente. No recuerdo haber visto nuca una papeleta que reúna esas características, y si eso se incumple que está explícitamente redactado en una ley, imagine lo que obliga una línea en un RD-y por lo tanto de rango inferior-, en uno de sus anexos, pero no en el texto, en la imagen.

          • Daniel,

            En realidad los suplentes sí que aparecían en las papeletas hasta las elecciones de 2008, tal y como indicaba la legislación vigente en su momento. Desaparecen de las papeletas a partir de 2010, a raíz de la reforma que menciono en la entrada (Artículo 171.2).

            M.

        • Daniel,

          Gracias por la sugerencia, lo acabo de hacer, ya le contaré si tiene éxito! 🙂

          M.

  • Hola Manuel, gran post, muchas gracias. Resulta impresionante la diferencia entre las col 3 y 4

    • Hola Josep,

      Me alegro que te haya gustado. A ver si el post consigue convencer también a los responsables de elaborar las papeletas!

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