Apuntes sobre el turismo

foto Viviendo en Barcelona, es difícil no escuchar a los vecinos quejarse del turismo en la ciudad. Aunque yo no solía ser muy receptiva a este tipo de quejas, recientemente tengo que admitir que cada vez voy notando más molestias relacionadas con los turistas: el ruido, la congestión, los comportamientos incívicos, los nuevos negocios de baja calidad (venta de alcohol, etc). Es evidente que el sector turístico tiene un peso importante en la economía y el empleo nacionales, pero también lo es que puede tener efectos no deseados que rebajan la calidad de vida de los ciudadanos en los destinos más turísticos, y que la actividad turística puede ser regulada para intentar minimizar estos efectos. En la entrada de hoy, comento brevemente algunos datos recientes sobre el turismo en España.

Leo que el Ayuntamiento de Barcelona realiza una encuesta anual para evaluar la percepción de los vecinos con respecto al turismo. En 2016, el 87% de los encuestados afirma que el turismo es una actividad en su conjunto beneficiosa para la ciudad (aunque esta cifra alcanzaba el 96% en 2012). Me sorprende también leer que “sólo” el 49% de los encuestados dicen que la ciudad “está llegando al límite de su capacidad para dar servicio al turista”, frente al 47.5% que afirma que “Barcelona debe continuar atrayendo más turistas”. Pero es verdad que estas cifran ha venido cambiando en los últimos años: en 2012, el 72% era favorable a atraer más turistas.

¿De qué volumen de turismo estamos hablando? Para quienes no hayan visto las cifras, España en 2016 recibió casi 76 millones de visitas de residentes en el extranjero (según los datos de Frontur), y esta cifra ha venido aumentando recientemente (por ejemplo, hace 10 años, en 2006, las visitas alcanzaban unos 58 millones anuales). España es actualmente el tercer destino turístico a nivel mundial, después de Francia y EEUU. A pesar de esto, hemos hablado poco de turismo en este blog (algunas excepciones aquí y un poco aquí).

Según el INE (Cuenta Satélite del Turismo), el turismo representa más del 11% del Producto Interior Bruto en España (con datos de 2015), y el 13% del empleo total, y la tendencia reciente ha sido ascendente. En la figura 1 presento el porcentaje del empleo total por sectores en España desde 1995 (Fuente: INE). Aunque el turismo no aparece como un sector por separado en las tablas de la contabilidad nacional del INE, lo aproximo con el subsector de servicios más amplio “comercio, transporte y hostelería”. Sólo he encontrado los datos para la “actividad turística” por separado (de la Cuenta Satélite) desde 2008 (también en el gráfico).

Se puede observar que el sector “comercio, transporte y hostelería” acapara casi el 30% del empleo total, muy por encima de los sectores agricultura y pesca, manufactura, o construcción. El turismo oscila entre el 11 y el 13% del empleo desde 2008, es decir, niveles cercanos (y en los últimos años, superiores) a los de los sectores de industria o construcción.

Figura 1. Empleo por sectores, 1995-2015
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Los datos micro de Frontur permiten un análisis más detallado del número de turistas. Esta estadística recoge datos sobre las visitas de no residentes a España durante el año, con información detallada sobre, por ejemplo, país de origen y comunidad autónoma de destino. En la figura 2 presento el número de turistas mensuales entre Octubre de 2015 y Abril de 2017, incluyendo sólo a visitantes que pernoctan al menos una noche, y que declaran ocio o vacaciones como el motivo de su visita a España. Aquí se puede observar la fuerte estacionalidad del turismo, con más de 9 millones de turistas en Agosto, comparado con unos 3 millones mensuales en los meses de invierno (Noviembre a Febrero).

Figura 2. Número de turistas extranjeros mensuales (2015-2017)
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La misma fuente nos informa de que las principales regiones elegidas por los turistas en 2016 fueron Cataluña, Canarias y Baleares, seguidas de Andalucía (ver figura 3). Seis Comunidades (las mencionadas, más la Comunidad Valenciana y la de Madrid) acaparan el 93% de las visitas.

Figura 3. Número de turistas extranjeros por Comunidad Autónoma en 2016
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A nivel local, entre los municipios con mayor afluencia de turistas extranjeros (en volumen absoluto) se encuentran Barcelona y Madrid, Palma de Mallorca, Ibiza, Tenerife y las Palmas de Gran Canaria. Por volver al ejemplo inicial, la ciudad de Barcelona recibe cada mes de Julio un millón y medio de visitantes extranjeros, para una población residente de 1.6 millones.

Con respecto a los países de origen, los países que nos envían a más turistas son, con diferencia, Reino Unido, Alemania y Francia (el 55% de todos los turistas internacionales, entre los tres). España recibió más de 16 millones de turistas de Reino Unido en 2016, 10 millones de alemanes, y 9 millones de franceses.

Figura 4. Países de procedencia de los turistas en 2016
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Dada la importancia de la actividad turística en la economía nacional, y la (bienvenida) tendencia creciente de los últimos años, parece importante plantearse el origen del (aparente) creciente malestar de los ciudadanos en algunos destinos turísticos populares, y qué se puede hacer desde las distintas administraciones para combinar mejor los grandes flujos de turistas con la vida diaria de los residentes de las ciudades. Es una pena que el turista no se sienta bienvenido, pero tiene que haber formas de conseguir que su presencia sea compatible con la convivencia diaria de los vecinos.

P.d. Un buen vídeo sobre el turismo en Barcelona aquí (en catalán).

Hay 19 comentarios
  • El turismo, como todo, tiene costes y beneficios. Entre los costes estan los de congestion, obviamente. Una solucion relativamente sencilla seria un impuesto de entrada. Uno no va a poner peajes al llegar a Barcelona, pero no seria muy dificil un impuesto de permanencia nocturna (a pagar tanto por pisos de alquiler como por hoteles y similares) y un impuesto de uso del aeropuerto, estacion de tren, puerto de Barcelona, etc y de entrar en el centro de la ciudad para los coches al estilo de Londres.

    Mientras que tales impuestos puede ser evitado por los que intenten dormir en la calle o en parques (o pisos que no tributen) y llegan de maneras irregulares, un grado de cumplimiento de un 80% o similar podria moderar de manera notable los problemas de congestion y, sobre todo, eliminar turistas mas elasticos al precio, que son los que menos beneficios te traen de todas maneras.

      • Gracias. No sabia de su existencia. Pero poca gente veo cambiar en el margen por 0.45 a 2.25 euros 🙂 Yo estaba pensando mas en impuestos de 20-30 dolares la noche como los que existen en muchas ciudades americanas.

    • Hola,

      Muchas gracias por sacar este tema, porque es algo por lo que mucha gente educada alrededor de mí parece alarmada. Imagino que antes o después veremos algo de este estilo.

      Nunca he logrado que alguien me convenciera, sin embargo, de _qué_ (qué tienen de especial los turistas que no tengan los ciudadanos?) y _como de grandes_ son los costes de congestión. Como decía un comentarista anterior, los comportamientos incívicos no son algo exclusivo de los turistas, así que no termina de estar claro por qué los turistas sí y no los habitantes.

      Aquí la conversación suele ir hacia algo como 'preservar los barrios' y 'la cultura popular',
      porque por el hecho de vivir ahí sedentariamente, los ciudadanos generan externalidades culturales que sería como un merit good que habría que el sector público debería producir (o algo así). Pero, incluso dando por bueno este razonamiento (que a mí me parece un poco _fuzzy_), si ponerle un número a los "comportamientos incívicos" me parece complicado, no tengo claro cuál es la estimación que tiene la gente en mente del valor que tiene esto.

      • Gracias Ramsey. Es verdad que los comportamientos incívicos no son exclusivos de los turistas, pero cuando paso por la playa de la Barceloneta me pregunto si de verdad estas personas van dejando tanta basura a su paso cuando están en su pueblo. Sospecho que no.

        A mí tampoco me convence mucho el argumento de la "cultura popular" y el "mantener el espíritu del barrio". Nada en contra de la presencia de gente de fuera (nuevos residentes o visitantes), pero desde luego sí que la congestión tiene costes, aunque no sea evidente cómo medirlos.

  • Creo que el "conflicto" no es entre "ciudadanos" y "turistas" si no entre "ciudadanos que viven del turismo" y "ciudadanos que lo sufren", el turista es colaborador necesario pero no culpable

    Los impuestos pigouvianos parecen razonables, pero, por ejemplo, la "congestión marginal" que produce el "último turista" es la misma que la del "ultimo ciudadano". No parece que sea siquiera legal, en la UE, gravarla disciminatoriamente.

    Otras externalidades como: "no poder pasear en soledad por el Parque Güell" no parece que debiesen cualificar como tal.

    Para los comportamientos incívicos ya están las ordenanzas municipales y la policia local. Asumir que un turista individual es más incívico porque el colectivo de turistas lo es, está peligrosamente cerca del "profiling" (que no es un comportamiento a promover). Se debería perseguir con el mismo celo a los locales y a los turistas incívicos.

    Otro debate es que tipo de turismo quiere Barcelona: "a la Toscana/Napa Valley" o "a la Torremolinos" y, sobre todo, a quien corresponde esa decisión: a las autoridades políticas o a los empresarios del sector. No tengo base para tener opinión pero seguro que abundan los ejemplos internacionales.

    El concepto de "negocio de baja calidad" suena prejuiciado. Los negocios son "legales" o "ilegales" y los "ilegales" se deben perseguir, pero considerar un negocio "ilegítimo" por ser de "baja calidad" parece demasiado arbitrario para ser compatible con una aplicación "ciega" de la ley.

    • No puede ser más acertado tu comentario. Y la diferencia está en el tipo de turismo que deseamos atraer. Los guetos de turismo low cost sin residentes, no creo que sean generalizables, la rentabilidad del corto plazo suele estar reñida con la sostenibilidad. Pese a que la supervivencia de algunos de estos guetos, demuestren que los parques temáticos del "turismo de sol, alcohol y noche" también tienen mercado. Pero siempre reñidos con la habitabilidad....como mínimo en las fechas pico de actividad. Nuestro principal defecto, la estacionialidad.
      El modelo es una elección de todos y sobre todo de los afectados (quienes no se benefician también), dudo que los empresarios sean quienes deban decidir. Quizá, salvo las excepciones de "Parques temáticos en espacios no urbanos".
      Son las autoridades las que deben modelar el turismo de acuerdo con los intereses de consenso de los ciudadanos. Difícil sin duda.

    • "la "congestión marginal" que produce el "último turista" es la misma que la del "ultimo ciudadano"."

      Efectivamente, y por eso YA regulamos al "ultimo ciudadano". Los planes de urbanismo no son nada mas que eso: decidir cuantos ciudadanos pueden vivir en una ciudad por medio de la regulacion de la cantidad de viviendas que existen en una localidad. Mientras que no es un instrumento perfecto (un piso de tres dormitorios puede variar en ocupacion desde 1 persona a 6 sin mayor problema), tampoco lo es un impuesto a la estancia hotelera o una tasa de uso de la estacion de tren (y no, legalmente no hay discriminacion alguna que viole el derecho de la Union, de igual manera que no hay discriminacion alguna cuando en el centro de Madrid los residentes pueden aparcar sin coste y los no residentes tiene que irse a la maquina a pagar).

      Y, de igual manera, impuestos como el IBI o el porcentaje de IRPF de las CC.AA. obligan a contribuir a los ciudadanos al mantenimiento de los servicios publicos mientras que los impuestos pagados por los turistas como el IVA de su consumo en destino puede no ser suficiente para compensar su "coste marginal", lo cual no me sorprenderia que fuera el caso para el turismo barato que tenemos en muchas partes de España. Yo pago a la ciudad de Philadelphia $41 cada dia del año por trabajar en ella (mi impuesto local) y ni vivo en ella ni empleo sus servicios mas de 200 dias cada 12 meses. Dudo mucho que el turista medio en Philadelphia deje $41 en impuestos de consumo al dia.

      Con respecto a si los turistas se comportan mejor o peor que los ciudadanos. Como siempre, hay una distribucion: hay gente maleducada en todos sitios y personas de comportamiento exquisito. Pero Larry Summers nos dijo una vez que nadie limpia un coche alquilado. En el margen, el cuidado que va a poner un turista en una ciudad que no es la suya va a ser siempre menor que el que pone en su localidad propia. Pretender lo contrario es ignorar una faceta basica de la personalidad humana y la experiencia de milenios.

      • Los problemas serios de "congestión" no los causa el turista: ni en Mexico City, ni en Lima, ni en Los Angeles. No parece que tengamos sistemas muy eficientes (ni muy populares) para gestionar la congestión marginal del "último ciudadano"

        Lo que ensucian los turistas es un problema menor comparado con el de gestionar la basura que producen los habitantes de cualquiera de las grandes conurbaciones actuales. Tampoco tenemos buenas soluciones para eso.

        La frontera entre turista y ciudadano es razonablemente difusa: cuando vivo en Badalona y congestiono Barcelona para trabajar y comprar ¿soy turista o ciudadano?. Si vivo en Horta ¿soy ciudadano en mi barrio y turista en el Barrio Gótico?. ¿Funciona igual la reflexión de Summers con visitantes del resto de España que con "extranjeros"? (el artículo de Libertad cita "visitantes extranjeros" que no creo que congestionen o ensucien más que los nacionales ... ¿o si?)

        Tampoco es adecuado relacionar congestión o molestias y turismo "de baja calidad" (lo que quiera que signifique): es difícil asomarse a la Fontana de Trevi, Saint Paul de Vence es ya un centro comercial abarrotado y "biking the bridge" con vuelta en el ferry de Sausalito esta lejos de ser la experiencia que era en 2001.

        Me da la sensación de que el problema de la urbanización de nuestra sociedad es muy similar al del turismo pero algunos órdenes de magnitud más impactante (aunque parezca otra cosa en Barcelona en verano).

        • No estoy seguro que haya ninguna "tesis coherente" en mi comentario (perdón por ello) pero, mirándolo bien si dos "sensaciones":

          * Que soy turista-extranjero en la mayor parte de los lugares del mundo que merece la pena visitar

          * y que (y estoy seguro que no era la intención de Libertad, pero es una "lectura posible" de la entrada) cuando los conceptos de "local-extranjero" y "bueno-malo" se aproximan, deberían disparársenos todas las alarmas.

        • "Los problemas serios de "congestión" no los causa el turista: ni en Mexico City, ni en Lima, ni en Los Angeles. No parece que tengamos sistemas muy eficientes (ni muy populares) para gestionar la congestión marginal del "último ciudadano""

          Ese argumento es una falacia casi de libro de texto. Es como decir que como el hay mucha gente que tiene cancer de pulmon por fumar, yo no me tengo que preocupar por tener radon en mi casa y sus efectos cancerigenos.

          El que LA o LIma hayan tenido una politica urbanistica estupida no es motivo alguno para que Barcelona tenga una politica de turismo demencial.

          El argumento de la gestion de basuras es casi peor: no pagan los habitantes de Barcelona una tasa de basuras (yo desde luego pago una en Lower Merion mas que considerable)? Y, no pagan los habitantes de Badalona impuestos que se redistribuyen, por medio de la Generalitat, a todo el area metropolitana? no paga el habitante de Gracia un IBI que beneficia al Barrio Gotico?

          Pagan los turistas, especialmente los de menor gasto, impuestos por su uso de la ciudad que compensan su "coste marginal"? Es una cuestion empirica y, como tal, algo que necesita ser medido y quizas regulado.

  • ¿Puede estar la congestión causada por la moratoria hotelera y otras trabas al aumento de alojamientos? Si la regulación impide a la oferta turística adaptarse al aumento de demanda, es de esperar la saturación de la capacidad instalada actual. No creo que la solución sea crear o aumentar los impuestos, es decir, destruir riqueza y actividad económica. Será la medida más probable dados los colores de los gobiernos en ayuntamiento y comunidad, pero permitir invertir en el aumento de ofertas de alojamiento sería mucho mejor para el empleo y la generación de actividad.

    • La congestion es la cantidad de gente que hay en la calle, en los monumentos, etc. Solo hay que darse una vuelta por el centro de Venecia en verano para darse cuenta que la cantidad de turistas en esa ciudad no es la optima dada una funcion objetivo razonable. Yo ni soy de Barcelona ni paso a menudo por ella pero mucha gente comenta que a veces la situacion de congestion es excesiva. Sin entrar en si empiricamente este es o no el caso en Barcelona en 2017 (mi afirmacion anterior solo señala que existen al menos indicios), lo cierto es que cualquier ciudad tiene que plantearse que el nivel de turistas optimo no es el MAYOR nivel de turistas. Y en casos de congestion como este el mercado no va, en general, a generar la asignacion optima. Casi por definicion, las areas urbanas son el EJEMPLO de externalidades y por tanto de potenciales fallos de mercado.

    • Antonio, creo que en este caso la causalidad va en la dirección contraria. La moratoria y las trabas que mencionan son una respuesta (más o menos acertada) a la congestión, no su causa.

  • Otra cuestión a tratar en este tema (y muy importante) son los privilegios fiscales injustificados que rodean al sector turístico y actividades adyacentes: los alojamientos hoteleros, restaurantes y transporte de viajeros tributan todos ellos al 10% de IVA, sin ir más lejos, en vez de al tipo general del 21%.

  • Una solución podría ser la descentralización del salario mínimo de forma que cada administración, estatal, autonómica, local pudiese fijar el suyo a partir del mínimo que marque la administración superior. De esta manera ciudades como Barcelona podrían aumentarlo para que reflejase lo que se supone que debe hacer: el ingreso mínimo para vivir en ella. De esta forma se conseguiría dificultar la actividad de poco valor añadido y que va a buscar la máxima reducción de costes al mismo tiempo que al disminuyendo el turismo de bajo coste. Al mismo tiempo la población tendría más ingresos para hacer frente al alquiler.
    Eso se haría sin detrimento de otras regiones más deprimidas donde un aumento de salario mínimo podría causar una gran bajada de actividad y además probablemente sería beneficioso para ellas ya que las actividades basadas en el bajo coste se establecerían en ellas ayudando a su desarrollo

  • Tal vez el debate deba ser sobre simplemente hacer cumplir las normas de convivencia ciudadana, pues muchas veces los más incumplidores y desaprensivos son los negocios de turismo, que campan a sus anchas con la permisibilidad y negligencia de autoridades públicas. Si un local incumple horarios, no está insonorizado o no tiene licencia de música y la usa, etc, etc, está obteniendo un beneficio impropio, trasladando costes a sus vecinos ¿Que eso hace que muchos negocios cutres no sean viables? Seguramente sea lo mejor para la sostenibilidad del sector y la convivencia ciudadana.

  • El tema es muy interesante, aunque el artículo no informa mucho. El debate en Barcelona es muy intenso, especialmente en barrios de fuerte demanda turística (que no son todos, ni mucho menos).

    Por los comentarios que oigo, hay varias cuestiones candentes:

    - algunos de los atractivos de la ciudad (p.e.: la Rambla, la Sagrada Familia, el Park Güell) ya no están disponibles para los ciudadanos. El barcelonés que los visita es un turista más. Cualquiera que se acerque lo puede ver. En efecto, hemos exportado estos activos y ahora ya no forman parte de la ciudad. Algo hemos perdido.
    - el turismo impulsa los precios al alza. Este efecto es concéntrico: los turistas empujan a los habitantes del centro, estos a los de barrios menos céntricos y estos, a su vez, a los de la periferia. El problema afecta a toda la ciudad.
    - si los habitantes (algunos, muchos, no sé cuántos) se van, dejan de ser habitantes; el problema deja de ser suyo, pero también pierden todos los resultados de los esfuerzos por mejorar la ciudad (y los impuestos que llevan pagados).

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